El triunfo de la revolución democrática en Ecuador

Una corriente de alegría y entusiasmo recorre las redes sociales y ciudadanas en América Latina.  El reciente triunfo de Rafael Correa en Ecuador con el +61% de los sufragios, forma parte y se suma a los exitos electorales y democráticos de otros lideres populares del continente en los años recientes: Dilma Roussef en Brasil, Hugo Chavez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, José Mujica en Uruguay, Cristina Fernandez en Argentina…

Una profunda tendencia ciudadana en favor de gobiernos progresistas y de avanzada social, de izquierda democrática y con proyección socialista sigue recorriendo América Latina, a pesar de los esfuerzos financieros, comunicacionales y políticos de las oligarquías del continente.   Como el movimiento Alianza Pais de Ecuador, todos esos proyectos políticos de cambio social y de signo antineoliberal resultan de amplias coaliciones de partidos políticos y movimientos sociales, ciudadanos, territoriales y étnicos.

Manuel Luis Rodríguez U.

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El triunfo de Hugo Chavez en la Venezuela bolivariana – Juan Andres Lagos

La jornada Electoral Venezolana, del Domingo tuvo una dimensión no solamente local sino que también mundial, esto se refleja en la comunicación que los medios de comunicación de las distintas regiones del mundo brindaron a estas elecciones. Hablábamos ayer de cerca de ocho o nueve mil periodistas representantes de distintos medios que  cubrieron las elecciones presidenciales de Venezuela.

 Ya con el resultado en mano lo que se puede destacar son en primer lugar los primeros anuncios que hace el presidente Hugo Chávez desde el Palacio Miraflores, en la condición de presidente reelecto. Esto fue prácticamente pasada la medianoche y en su discurso, junto a su familia, junto a varios de sus principales colaboradores, destacó que su gobierno -el que entra ahora- es un gobierno que abre un nuevo ciclo para Venezuela, en donde los objetivos principales serán; resguardar y proyectar (lo dijo así) la independencia nacional de Venezuela y, por otro lado, seguir avanzando en la construcción de lo que denominó el socialismo democrático bolivariano para el siglo XXI.

Esas definiciones son gruesas porque el tema de la independencia nacional no es sólo un asunto que tiene que ver con la historia y con el pasado de Venezuela, se está refiriendo principalmente al concepto, el desarrollo que le han brindado a Venezuela en los años de gobierno, las fuerzas que respaldan al presidente Hugo Chávez y en especial por la histórica vinculación de Venezuela con los EEUU, de la cual ha sido dependiente y subordinado de una manera muy fuerte.

 En segundo lugar, el tema de socialismo democrático bolivariano, tiene mucho que ver con la construcción ideología, política y cultural que el presidente Chávez y las fuerzas que lo apoyan han ido desarrollando gradualmente en la construcción de un Estado Nacional con una impronta política, con una construcción política, muy representativa de lo que es carácter principal y social de este proceso.

Hay que decir que también el presidente Chávez felicitó a la inteligencia de la derecha venezolana, que no se embarcó en los planes de desestabilización que estuvieron siempre presentes y que ayer, poco antes de que se diera el resultado final, tuvieron algún grado especialmente a nivel mediático, en ese contexto nosotros queremos destacar el hecho de que  el presidente Chávez tuvo una gran madurez, una gran condición de estadista; mostró su condición de estadista cuando, mientras daba la conferencia de prensa en el comando de Carabobo, el comando de campaña de las fuerzas que lo respaldan, él intervino vía telefónica en esa conferencia de prensa y llamó a la calma, a la paciencia y pidió a sus partidarios no dejarse provocar, porque en ese momento de lo que estaban acusando era un intento de mostrar, principalmente a través de los medios, algunos medios europeos que estaban aquí.

 Algunos medios norteamericanos y -tenemos que decirlo muy lamentablemente algunos medios de nuestro país como Televisión Nacional- que estaban dando información falsa entre otras que el candidato de la derecha Capriles, estaba sobre Chávez, que en Caracas empezaban a desplegarse tanques o tanquetas,  que en  algunos  lugares  habían  disparos, es decir una situación bastante grave, porque todavía no se daba el primer resultado por parte del Consejo Nacional Electoral y, por otro lado, mas o menos todos sabían, proyectaban un triunfo del presidente Chávez y lo que no estaba claro era la cantidad de votos que separaba a uno de otro, lo que finalmente quedó claro, ya que el CNE marcó los 54, 4% para Chávez, lo que implica mas o menos lo que se proyectaba en Venezuela, probablemente con el resultado final ya que el presidente Chávez llegue probablemente al 55% y eso es un resultado bastante importante, bastante significativo y, hay que decirlo, es una tendencia histórica de las elecciones de las cuales ha participado, pero también un grande desafío, porque -y eso tiene que ver con lo que Chávez señaló- la derecha venezolana logró también un resultado muy importante luego de un periodo del cual incluso desconocieron la institucionalidad política venezolana, intentaron un golpe fallido, un golpe violento y desconocieron durante mucho tiempo la institucionalidad sin ni siquiera participar en las elecciones, por lo tanto este esfuerzo que hace la derecha, que alcanza un 44% , creo yo que tiene la cabeza un poco mas fría  y mirando hacia el futuro evaluaron y destacaron que tienen en sus manos una fuerza política electoral no menor, -44% de la votación es algo significativo-, estamos hablando de seis millones de votantes.

Lo que ahora queda son las evaluaciones y las proyecciones de una elección: la más importante de Venezuela posterior al desplome de la Cuarta República, la gente desbordó anoche las calles y el centro de la capital, rodearon el palacio Miraflores. Pudimos estar allí junto al presidente Chávez, junto al pueblo venezolano, escucharlo, ver su discurso, estar muy cerca cuando él interviene frente a  la gente, rodeado de su familia, sus hijos, sus colaboradores mas cercanos y lo que hay que destacar es que al final de todo está el proceso democrático de la institucionalidad política participativa, que ha empujado la Revolución democrática venezolana que se fortalece de una manera muy importante.

Han quedado verdaderamente destruidas aquellas intenciones que buscaban la desestabilización, que buscaban la confrontación, que buscaban que en Venezuela se produjeron situaciones que el imperialismo norteamericano y sus socios europeos han tratado de llevar adelante en otras zonas del mundo.

 

Relación con la oposición

 

El presidente Chávez, en su discurso de anoche que la gente le aplaudió mucho, ya lo había dicho antes, pero en su discurso reiteró esto. El tuvo palabras de elogio por lo que el definió como “la inteligencia de la derecha venezolana”; supo distanciarse de las intenciones de desestabilización y también lo dijo: “Venezuela somos todos” tanto los opositores como los partidarios de él y llamo a un diálogo, hizo un llamado a un diálogo que probablemente se va a concretar en los próximos días, es lo mas probable, porque esto ya se había producido antes del resultado de las elecciones.

Particularmente el presidente Chávez hizo ese llamado y también lo hizo de alguna manera el candidato de la oposición, vamos a ver si se mantienen en esta postura, pero lo claro es que el presidente Chávez remarcó su reconocimiento a una derecha política que reconoce a su vez la institucionalidad. Anoche el comando de campaña de Capriles  reconoció el resultado, no lo pusieron en duda, no cuestionaron tampoco el papel del Consejo Nacional Electoral, de tal manera que aquí se abre también en ese sentido una nueva fase de la política venezolana y el  presidente Chávez lo dijo así: “aquí estamos marcando un precedente de la nueva forma de hacer política en la historia”.

 

El resultado refleja una política bastante cercana a la que hacían antes del conteo de resultados de las fuerzas que respaldaron al presidente Chávez, a mi me da la impresión de que aquí hay un logro bastante contundente, se estabiliza un respaldo importante a la construcción del presidente y su gobierno y también queda abierto -y de alguna manera lo planteo él en la intervención de anoche- yo tengo la impresión de que en las próximas horas el va de alguna manera fijar los lineamientos  de  su  nuevo  gobierno y me  da la impresión por lo   que he podido conocer también tienen algunos cambios importantes esto, a propósito de que el desafío para el nuevo gobierno del presidente Chávez, es ya no fortalecer y estabilizar esta visión, sino que definitivamente pasar a otra fase en la cual en  este nuevo ciclo una parte muy importante de venezolanas y venezolanos vuelvan su vocación cívica, participativa y política al proyecto que él encabeza.

 

Es decir ya a estas alturas uno lo que puede decir es que el gran desafío del proyecto bolivariano que encabeza el presidente Chávez es empezar a entrar en esos seis millones de votantes que, por distintas razones a estas alturas del proceso en Venezuela, votan por el candidato de la derecha, es decir las cosas están planteadas así: una derecha que logró un avance importante, que se desmarcó de esta postura de la derecha rabiosa, arcaica, golpista, que entra al juego de la política de la institucionalidad que el gobierno de Chávez y las fuerzas chavistas han instalado en este país  y por lo tanto, hay un escenario distinto, es importante tener muy presente esto.

Yo les quiero dar un dato que no es menor, aquí en la derecha que respalda a Capriles, nadie piensa como piensa por ejemplo el señor Andrés Velasco, quien ayer planteaba en su twitter el ex ministro de Hacienda de la ex presidenta Bachelet, que aquí en Venezuela se debería hacer una épica, se debería hacer una épica parecida al tiempo del NO en Chile cuando se derrotó a la dictadura, aquí nadie de la derecha que encabeza Capriles ni sus principales contendores califican de dictadura o algo parecido al gobierno de Chávez, al contrario están reconociendo su legitimidad democrática, por lo tanto estamos presentes a lo menos a un comportamiento político de una derecha que cambió, no sólo su discurso, si no su accionar.

Frente a eso -y esto es lo que quiero remarcar- el gobierno de Chávez tiene el gran desafío de entrar fuertemente dentro de esos seis millones de votantes  que están más o menos entre sectores medios y pero no tan medios y también, hay que decirlo, en algunos sectores de las llamadas clases populares en donde esta derecha logró entrar con su accionar y su discurso.

Hay que recordar que Capriles fue gobernador, es joven pero no es un aparecido en la política venezolana y junto con eso, seguir avanzando cuestión que esta muy clara en todas aquellas políticas publicas        que en Venezuela han tenido un impacto tremendo en la ciudadanía, en temas de vivienda, de salario, de salud, de educación, son cosas que en verdad tienen mucho que ver con el resultado que ha logrado el presidente Chávez.

JUAN ANDRES LAGOS

 

Asambleas, comités y cabildos: un siglo de movimientos sociales y ciudadanos en Magallanes

Las primeras organizaciones sociales que se registran en la historia de la región de Magallanes fueron las sociedades de socorros mutuos y la Unión Obrera de Punta Arenas formadas en la década de 1890.

Las influencias y referencias culturales que han inspirado a dirigentes y movimientos han evolucionado en el tiempo, reflejándose en el campo social las mismas influencias y líneas de fuerza provenientes del campo político e ideológico.

El mutualismo y el anarco-sindicalismo se sitúan en el punto de partida que inspiró a los pioneros de la organización social de los territorios australes.  Mas adelante, a lo largo de los años 30, 40 y 50, la influencia ideológica más gravitante dentro del movimiento social y sindical fue de la izquierda (socialistas y comunistas) y del radicalismo y en los años 60 adquirieron fuerza los componentes demócrata-cristianos del sindicalismo y las organizaciones sociales y vecinales.

Desde entonces y hasta los inicios del siglo XXI, numerosas organizaciones y movimientos han marcado una rica e intensa historia social, política, cultural y económica de Magallanes.

Los movimientos sociales en su rica complejidad y diversidad -su desarrollo, sus demandas, sus luchas, sus triunfos y derrotas- constituyen una de las principales claves históricas explicativas del desarrollo de un pueblo y de formación y manifestación de la conciencia cívica y de la identidad de una comunidad.

En el caso particular de la región de Magallanes, los movimientos sociales y ciudadanos han contribuido de un modo esencial, significativo y propositivo en la construcción de la identidad regional, en la formación del imaginario colectivo a través de la historia regional y local y en la construcción de los sujetos sociales que han propiciado, intervenido y sido parte constitutiva del cambio y el desarrollo de estos territorios.

Entendemos y asumimos que la historia es un campo de fuerzas, es una construccion cultural y politica y, al mismo tiempo, es el producto de las intervenciones de sujetos sobre estructuras, en el sentido de que los seres humanos y las organizaciones que crean, son actores que se ponen en escena en una representación de la que la historia da cuenta, siempre desde el presente del historiador, pero donde los sujetos-protagonistas-actores no siempre están completamente conscientes de los alcances del libreto que están teatralizando en vida.

Por eso, también asumimos que la historia no es lineal –sino probablemente de trayectoria ondulada y en forma de espiral sin fin- y al historiador le es otorgado por un breve instante el raro privilegio de volver a intentar poner en escena a los actores y sus circunstancias, y sus contextos.

El actor social histórico en Magallanes y en la Patagonia se constituye en la última década del siglo XIX y en los primeros decenios del siglo XX como colectivos protagonistas portadores de las aspiraciones, necesidades, reivindicaciones y proyectos de la sociedad civil, con distintos grados y niveles de articulación entre sí.

Este ensayo  tiene por objeto presentar un recuento histórico de síntesis  y un análisis crítico de las distintas etapas de desarrollo de los movimientos sociales en Magallanes, desde fines del siglo XIX hasta el primer decenio del siglo XXI, como una contribución a la memoria histórica de la ciudadanía y de los movimientos obreros y sociales de la región.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, primavera de 2012.

 Lea aquí y descargue el ensayo completo:

ASAMBLEAS COMITES Y CABILDOS UN SIGLO MOV SOCIALES MAGALLANES

Los ciudadanos militantes y la recuperación de la democracia en Chile

El 5 de octubre  de 1988 ha sido recordado por los sectores políticos democráticos que trabajaron con la ciudadanía para la recuperación de la democracia.

¿No les parece sintomático que el ciudadano Sebastian Piñera no haya recordado esa fecha histórica?  Supuestamente, durante 17 años fue gobiernista y pinochetista, se enriqueció gracias al gobierno del dictador, o sea a su gobierno y supuestamente, a última hora y por cinco minutos, se volvió opositor a la dictadura, habría votado por el NO… y cinco minutos más tarde siguió siendo pinochetista…

Y en estas fechas, lo que se olvida con frecuencia, en esta época post-moderna de políticos light faranduleros y de “independientes” de todos los colores, es que la lucha por la recuperación de la democracia en Chile comenzó el 12 de septiembre de 1973 y la realizaron decenas de miles de ciudadanos anónimos, militantes de partidos políticos, militantes comunistas, socialistas, radicales, demócratacristianos y cristianos de izquierda, que se jugaron la vida, trabajaron, lucharon en la clandestinidad  y la precariedad y vivieron en peligro durante 17 años para conseguir volver a la democracia.

24 años después, cuando Chile ha cambiado completamente, cuando las palabras “política” y  “militante”, han sido denostadas, degradadas, desprestigiadas, distorsionadas y manoseadas, por militantes  y no militantes, no podemos dejar de reconocer y valorar que la conquista de la democracia y  el triunfo del NO es el resultado de largos años de sacrificio y de militancia.

A los militantes también le debemos la democracia.

Porque decenas de miles de militantes de partidos en Chile fueron detenidos, torturados, desaparecidos, exiliados y reprimidos durante la dictadura, precisamente porque su compromiso militante había hecho posible una historia republicana y democrática de más de un siglo.

Manuel Luis Rodríguez U.

Los buenos siempre ganan: ¿utopía cinematográfica o realidad?

 

Ya ha pasado Septiembre, y creo que el inicio de octubre es propicio para hacer ciertas reflexiones con respecto a parte importante de nuestra historia como chilenos.

Desde noviembre de 1970 hasta septiembre de 1973, Chile estuvo al mando de un presidente socialista, es decir de Salvador Allende, un presidente que configuro todo un nuevo mundo, un mundo totalmente democrático y que se destaco por diversas acciones en su gobierno tendientes a favorecer a la sociedad de la época, pero ¿Qué ocurrió? ¿Por qué su gobierno fue derrocado por una dictadura? Por qué si su gobierno fue tan bueno, a este le fue arrebatado el poder, no se supone que ¿Los buenos siempre ganan?

El primer año del gobierno de Salvador Allende, fue altamente beneficioso por lo menos para el llamado “pueblo chileno” ,pues quizás para los empresarios representaba mucho mas una amenaza que un beneficio ,en cuanto a sus intereses.

Las obras del gobierno de Salvador Allende, fueron bastante buenas entre estas se cuentan , la nacionalización de la industria, la nacionalización del cobre, el salitre, el carbón, el hierro, y además implementó una gran reforma agraria, estas son las obras económicas que más importancia revisten a la hora de recordar lo que fue el legado de Salvador Allende.

Así fue que a través de estas medidas aumento la producción, lo que permitió un considerable aumento de los ingresos de buena parte de los diez millones de chilenos, sobre todo de aquellos más humildes. Pero su legado no solo confluyo a  favor de la economía, sino que tambien hubo un desarrollo cultural, el cual nunca se había vislumbrado en el país de tal forma, este se desarrollo en el ámbito del arte, la producción cinematográfica, musical  así como literaria.

Las buenas acciones de este gobierno suscitaron un torrente de esperanzas, en trabajadores de todo tipo los que veían en Salvador Allende, el formador de un nuevo Chile, pero de un Chile inclusivo y no excluyente como había  sido hasta el momento. A pesar de esto ,a pesar de que Salvador Allende se había instaurado como el “bueno” de la película le fue totalmente arrebatado el poder ,pero porque ¿no es que los “buenos” siempre  ganan?, no es eso lo que nos ha enseñado el cine hollywoodense, no es acaso eso que el cine estadounidense ha impuesto a través de sus películas a instaurado una utopía cinematográfica ,una utopía de finales felices y donde siempre el patrón estaba establecido, el “bueno” siempre le ganaba al “malo” el cual era totalmente  derrotado.

La verdad es que EEUU no se preocupo de seguir con esta falacia de proporciones, con esta utopía que ha internacionalizado tanto en las mentes de todos, que incluso creemos  que es real, a EEUU se le olvido un detalle, el de seguir actuando como siempre lo hace, se olvido continuar con su película, donde hacernos creer en su bella historia es su principal preocupación, esas historias de finales felices, que de realidad no tienen nada.

Ya que tras la elección de Salvador Allende en 1970, tanto la oposición, como las empresas norteamericanas impulsaron toda una política cuyo único objetivo fue el boicot y el desequilibrio al régimen socialista que residida en la Moneda.

Se recurrió a las falsas informaciones pregonadas en los medios de comunicación, también de un terrorismo que muchas veces provoco la muerte de personas por darse en vías  férreas, puentes etc., además  por la falta de alimento se genero el mercado negro, esta escases de alimento al parecer habría  sido generada por la oposición, debido a que muchos camioneros  han asegurado  que se les obligaba a  deshacerse de los alimentos.

Todo esto ocasionado por el temor que “el malo” de la película poseía es decir EEUU, ante el avance inminente del comunismo y el triunfo del socialismo.

Por este boicot demostrado por medio de diversos documentos, que al ser desclasificados esclarecieron lo que ocurrió ,es a partir de esto que el gobierno de Salvador Allende no se puede evaluar de forma completa como se debiera ,pero claro  la observación empírica de su primer año de gobierno nos permite comprender y quizás suponer que hubiese sido un buen gobierno de seguir como en su inicio, esto basado en  su alta aceptación que determinaba que la Unidad Popular paso del 36,4% obtenido en las presidenciales de 1970 al 50,2% en Abril de 1971.

Claro y el patrón se estableció, tal y como una película estadounidense esta historia acabo con el golpe de estado perpetuado el 15 de septiembre de 1973, no solo por la oposición  quien sola no hubiese podido hacerlo, sino que tambien por la potencia estadounidense, de esta forma se le  quito el poder por completo a Salvador Allende, en ese momento presidente de Chile, quien finalmente se suicidaría o por lo menos eso cuenta la historia.

Y lo que se puede concluir de todo esto ya es historia conocida,  el “bueno” fue derrocado y el “malo” gano esta lucha quedándose con el poder e instaurando su modelo económico.

Este final determino totalmente que aquella idea de los finales felices y la premisa de que el bueno siempre gana es total y absolutamente una utopía, una utopía que se fue con Allende, el día de su muerte.

La ciudadana

Para la memoria histórica: Movimiento Magallanes se Levanta

En nuestro registro histórico del año 2009 se encuentran algunos documentos originales de la creación del MOVIMIENTO MAGALLANES SE LEVANTA constituido en el año 2009.  El Movimiento Magallanes se Levanta es el antecedente social e histórico inmediato de la Asamblea Ciudadana de Magallanes constituida en 2010.

El Movimiento se constituyó en junio de 2009 ante la preocupación ciudadana de los magallánicos frente a las contínuas alzas en las tarifas del gas y otros problemas de orden social y económico.  Nos parece importante registrar la carta enviada por el Movimiento Magallanes se Levanta a la entonces Presidenta Michelle Bachelet.

Acceda a esos registros desde aquí:

Carta del Movimiento Magallanes se Levanta a la Presidenta de la República Michelle Bachelet, 12 de julio de 2009:

http://ciudadaniaypolitica.wordpress.com/2009/07/13/movimiento-magallanes-se-levanta-escribe-carta-a-la-presidenta-de-la-republica-michelle-bachelet/

Objetivos del Movimiento Magallanes se Levanta:

http://ciudadaniaypolitica.wordpress.com/2009/07/05/movimiento-magallanes-se-levanta-sus-propositos/

Barreteros, carretilleros y enmaderadores: las duras faenas del carbón en Magallanes hacia 1950

PREFACIO.

Este ensayo presenta algunos materiales de historia sobre las minas de carbón y las condiciones de trabajo allí existentes a mediados del siglo XX: no se trata por lo tanto de una historia exhaustiva de toda la trayectoria del carbón en Magallanes que se originó en los años de 1860 y 1870, pero permite poner en perspectiva las prolongadas luchas sociales y sindicales de los gremios de obreros del carbón desde los años 30 y 40 del siglo pasado.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

LA HISTORIA DE LA INDUSTRIA DEL CARBÓN EN MAGALLANES QUE POCOS QUIEREN CONTAR

Probablemente las faenas más difíciles y duras para los obreros que trabajaban en Magallanes eran las de un mineral de carbón.  Nos situamos a principios de la década del cincuenta.

El antiguo minero y dirigente obrero don Evalterio Aguero Vera, nos relata y describe las principales minas de carbón a inicios de la década de los años cincuenta, en los siguientes términos:

 “Los yacimientos carboníferos en explotación, eran:

-          Mina “Pecket”, propiedad de la firma “Sara Braun”. Era la que poseía el manto de mayor altura (unos tres metros ?), y que tenía más alta ley. La veta era también de mucho mayor dureza, y contaba con algunas grietas por donde amenazaba el gas grisú. Era además, la única que contaba con servicio de luz eléctrica y la que ocupaba mayor número de trabajadores. La gente alojaba en el mismo mineral, en barracones.

-          Mina “Soledad” del señor Juvenal Sepúlveda, a quien catalogábamos como “el más malo” de los patrones. La veta de esta mina – al igual que las del sector Linch era de m/m. 1.70 mts.de altura. De bastante dureza y de ley mucho más baja que la Pecket. (Se les medía por sus calorías)

-          Mina “Loreto” de don Máximo Alvarez García, español, buen hombre. Esta mina de carbón, llevaba el mismo nombre de la antigua “Loreto” que trabajó en gran escala durante el decenio 40, y poseía un pequeño tren que acarreaba la producción por el lado norte del río de la Minas, cruzaba el río a la altura de Avenida República, bajaba por esta arteria hasta calle chiloé, continuaba por Colón y tenía su Terminal en calle Quillota. Ahí la Empresa tenía sus propias instalaciones portuarias incluyendo su propio muelle que se conocía como el “Muelle Loreto”. Pero esa es historia aparte…

-          Mina “Vulcano” de don Alberto Harambour Davet. Patrón “malulo”: una vez me manifestó su opinión brutal diciendo que “los mineros son la escoria humana…”, triste concepto que aquel hombre tenía del trabajador minero. Para él, los mineros éramos sucios, ignorantes, borrachos…

-          Mina “Tres Puentes” de los sres. Bitsch Hnos. Baja producción.

-          Mina “Estela” de don Vicente Felix Serán. Este yacimiento era el más alejado, aguas arriba del río de Las Minas, al lado norte de esta vía fluvial. A este yacimiento lo grabé nitidamente en mis recuerdos por haber sido allí donde me inicié en esas faenas, y donde tuve mi “bautismo de fuego” como dirigente sindical. Ahí fuí designado Delegado – con fuero – del Sindicato Mineros, iniciando un accionar de lucha que tomé con increíble fervor, a pesar de los innúmerables tropiezos y sacrificios que debía afrontar.

-          Mina “Chinita” (ex Mina “El Chino”) de doña Elsa Cekalovic ubicada en una pequeña cañada en las faldas del Club Andino. Lo administraba, en calidad de arrendatario don Sabino García Fernández, español muy buena gente, que tuvo un fin trágico…

-          Mina “Caupolicán” de don Alfredo Vargas Barrientos, ubicada en la proximidades del “Parque Japonés”. Hasta esa mina llegó mi “periplo” como trabajador minero, por haber ingresado laborar en las faenas del puerto”.

¿Cuáles eran las reales condiciones de vida y de trabajo, en las que se encontraban los mineros del carbón en Magallanes a principios de la década del cincuenta?

 Un incidente originado en una denuncia formulada por  los obreros de la Mina “La Ribera” a fines de 1947 y principios de 1948, permite que leamos en el Informe del funcionario que practicó la visita inspectiva, y que dirige al Inspector Provincial del Trabajo con fecha 23 de enero de 1948: “Efectivamente no tienen suscrito el respectivo contrato de trabajo los obreros que a continuación se enumeran…(figuran 11 nombres de obreros).  2. En lo concerniente al pago de salarios, estos los reciben frecuentemente en forma irregular…4°.Cocina. 

Es una choza, sin estufa, haciendo las veces de tal un tacho, que desprende humo por todas partes, no tiene piso, el aire se filtra por las paredes rudimentariamente construídas, no existe una mesa ni cajón donde guardar los víveres, los cuales están depositados, cuando hay, debajo de las literas o camas de madera rústicas y que adyacente a la cocina se encuentra un departamento en las mismas condiciones que esta, donde duermen dos y tres obreros, menos hay asientos. 5° Viviendas.

En este aspecto el problema es pavoroso y no puede hablarse de viviendas sino de ranchos insalubres, sin abrigo, sin piso, sin catres, sin ropas y ninguna limpieza, filtrándose el aire por todas partes, o sea, un campo propicio para contraer enfermedades, agregando que duermen en un reducido departamento dos, tres y hasta cuatro obreros. 

Cabe destacar aquí un hecho condenable e inhumano: en una choza de estas, vive un matrimonio con dos hijos, una niña de 9 años y otro de 5, que duermen y cocinan en un mismo departamento, viviendo a semejanza de los tiempos prehistóricos.  Pues, en una litera, un poco más amplia que las corrientes, duerme toda la familia aludida.  Además no tienen estufa y sus alimentos son cocinados en la misma forma que cuando se hacen a la intemperie, en resúmen una calamidad social inaudita y vergonzosa como repugnante, sin asomo de civilización humana. 6° Servicios higiénicos. 

No existen y se procede conforme a las prácticas propias de los salvajes. 7° A juicio y apreciación del Inspector del Trabajo infrascrito, dicho establecimiento mineral, no reúne las mínimas condiciones de seguridad industrial, higiene y la explotación se efectúa sin técnica alguna, que hace presumir en un lejano no futuro ocurrirá un lementable y desgraciado accidente.  El ejercicio personal del trabajo humano no puede rendir en atención a la falta de una mejor alimentación diaria y, consecuencia, la vida de los obreros no está suficientemente garantida.” ([1])

Por cierto, las condiciones materiales y de trabajo de esta mina, de propiedad de Enrique Bayot, no pueden compararse con las de otros minerales, pero su lectura ofrece un pequeño atisbo de la realidad precaria en la que muchos obreros del carbón vivían y trabajaban.

LAS MINAS DE CARBÓN EN MAGALLANES HACIA 1950

A principios de 1950, en Magallanes funcionaban siete yacimientos carboníferos, sin contar con las dos minas de Isla Riesco (“Elena” y “Josefina”) que ya no funcionaban.

Nos relata el dirigente obrero Evalterio Aguero Vera: “Las condiciones de trabajo y las faenas en esas minas de carbón magallánicas eran anómalas, anticuadas e inhumanas.  Los métodos de explotación del mineral eran completamente rudimentarios.”

 De todos los minerales que funcionaban hacia 1950 en Magallanes, la Mina Pecket era la única cuyos túneles o galerías eran iluminadas con luz eléctrica.  En las Minas Vulcano, Tres Puentes y del sector Lynch, aparte de tener vetas o mantos de baja altura, la iluminación consistía en lámparas alimentadas con carburo y agua que se dosificaba por goteo, lo cual producía una luz muy débil y un olor muy desagradable para los obreros en los piques.

ESPECIALIDADES DE TRABAJO EN LAS MINAS

Pero, ¿cuales eran las distintas especialidades de los obreros en una mina de carbón?

Nos dice Aguero: “En esas labores, los trabajos se distinguían en los barreteros.  Eran los más importantes, porque atacaban a la veta en forma directa, utilizando como herramienta la picota, con la que íbamos poco a poco horadando (a picotazo limpio) la pared del manto en procura de obtener la mayor producción.  El barretero podía extraer  de seis hasta diez carros según la mayor o menor dureza del mineral y de la frecuencia o velocidad con que hasta el “frente” de labor llegaba el ‘carretillero’.  La remuneración también era oscilante, según fuese el volumen extraído.  Toda esta faena y en todas esas ‘curureras’ se pagaba a trato: tantos carros, tanta plata.”

 Pero además, dentro del equipo o cuadrilla de trabajo, estaban los carretilleros y los enmaderadores, cuyo trabajo, como veremos era también fundamental para la producción de carbón de las minas.

Al describir el durísimo trabajo de los carretilleros, Aguero nos relata: “Los carretilleros eran según la capacidad de la mina, del número de barreteros y de la distancia desde la bocamina hasta el frente de trabajo. El carretillero era el que empujaba el carro.  Este consistía en un cajón de capacidad para 500 kilos de material, con ruedas de fierro fundido fabricadas ad-hoc y una puerta por uno de sus frentes, colocada en forma horizontal con cierro de picaporte fácil de abrir y cerrar al llegar hasta el ‘chute’ para ser vaciado. Cada carro tenía una capacidad de media tonelada y el carretillero recibía una paga por carro movilizado.  En cada vuelta, el carretillero debía aceitar los ejes, para evitar que el giro del rodado se torne mayormente pesado.”

El carretillero llevaba en su casco una lamparita para alumbrarse el camino, y forzado por el hecho que se trabajo era a trato, “…tenía que acelerar empujando el carruaje y chapoteando en chorrillos de agua sucia que se acumulaba y corría por el centro de la galería.“.   Por lo tanto, el obrero minero estaba obligado a usar botas de goma, con todos los efectos que este implemento producía en su salud más tarde: calambres y reumatismos.

 Todo el avance del trabajo al interior de la mina, sin embargo, dependía del obrero enmaderador.  En Magallanes, éste como todos los demás trabajos en la mina de carbón se realizaban en condiciones climáticas muy adversas: frío, hielo y vientos.  Aguero dice que “…el enmaderador era el obrero que preparaba los postes y los iba colocando para soportar o aguantar el cerro, e medida que el barretero iba avanzando cerro adentro.  La enmaderación consistía en tres palos, similar al arco de fútbol, siendo los verticales con leve inclinación hacia el centro de la vía y afirmado a golpe de combo.  El barretero no podía trabajar si el avance entre la vertical de la veta y la última viga era mayor de un metro.  De no ser así, se corría el riesgo inminente de que el cerro o el techo se le venga abajo.”

 Había también en las minas de carbón, obreros con sueldos al día, y eran los encargados de colocar los rieles, para lo cual su faena era no menos pesada que las otras: debían acarrear rieles de fierro, cintas de madera, planchas de fierro y realizar el acarrreo de los postes de madera para el enmaderamiento de las galerías, para lo cual utilizaban un pequeño carrito denominado “yegua”.

El conjunto del trabajo de los mineros en la mina, era dirigido por un capataz (generalmente un obrero muy experto y con capacidad de liderazgo, además de contar con la confianza del Administrador del establecimiento), que supervigilaba y coordinaba todas las labores.  ([2])

A las dificultades materiales propias de las faenas mineras, había que agregar los tropiezos para organizar sindicatos y eludir la persecución policial que no solo se daba en Magallanes sino en toda la Patagonia.

 Así fueron las primeras experiencias sindicales del joven obrero Francisco Alarcón Barrientos, quién en 1955 venía llegando desde su natal Chiloé y fue invitado por los mineros del carbón de la Mina de El Turbio (Santa Cruz – Argentina), donde se desempeñaba como barretero, para reorganizar el sindicato: “…un día me invitaron algunos mineros a un local a jugar truco, me parece que era como un bar, porque estaba la mesa puesta, una damajuana de vino al medio y la baraja al lado, y seis, siete personas, pero no era a jugar truco ni tomar vino sino era conversar para reorganizar su sindicato, yo estaba metido ahí…ellos me habían observado que yo me preocupaba de la gente, así es que fui, con tal mala suerte que caímos presos esa misma noche…así es que ocho días, 1955, ocho días detenido, pero ninguno ‘soltó la pepa’, todos dijeron ‘no, nosotros nos juntamos a tomar vino  y una partida de truco’…” ([3])

A fines de junio de 1951, ante el deterioro de sus condiciones de vida y trabajo y de sus remuneraciones, los trabajadores de las minas de carbón de Magallanes, declararon un amplio movimiento de protesta y de huelga por las condiciones de vida y trabajo a las que se encontraban sometidos.

Frente a la gravedad de las denuncias de los sindicatos, las autoridades provinciales  conocieron personalmente los diferentes yacimientos cercanos a Punta Arenas (como Mina “Soledad” y Mina “Loreto”), en las que los comedores y habitaciones para los obreros eran completamente insalubres y desabrigados, y cuyas condiciones de trabajo, como se había denunciado en años anteriores, implicaban piques inundados y mal estado de las estructuras interiores de madera.

Esta situación deficiente redundaba en una limitada producción de carbón, lo que a su vez, afectaba a la población de las ciudades, especialmente en invierno y repercutía sobre el suministro para la usina eléctrica de Punta Arenas, como se verá más adelante.

Adicionalmente, se constató que los propietarios de las minas procedían a desahuciar a los trabajadores tan pronto se planteaban quejas, lo que producía una rotativa incesante de obreros y un clima laboral de inestabilidad e incertidumbre entre los trabajadores.

DOS CONVENIOS COLECTIVOS SOBRE LAS MINAS DE CARBÓN EN MAGALLANES, 1952 Y 1953

En abril de 1952, el conflicto planteado entre el Sindicato de Mineros y los dueños de las minas de carbón, dió como resultado la siguiente Acta de conciliación.

“ACTA DE ACUERDO DE AUMENTO DE SALARIOS ENTRE EL SINDICATO PROFESIONAL DE MINEROS Y ANEXOS DE PUNTA ARENAS E INDUSTRIALES DEL RAMO QUE SUSCRIBEN LA PRESENTE ACTA.-

En Punta Arenas a cuatro de Abril de mil novecientos cincuenta y dos,siendo las 18 horas, ante la presencia del Inspector Provincial del Trabajo Sr. Alfonso Román Waldner y en el local de dicha Oficina,calle P.Montt 887,se reunieron los Directores del Sindicato Profesional de Mineros y Anexos de Punta Arenas Srs.Victor E.Cabrera, presidente;Manuel Torres Mancilla,Secretario;Antonio Barrientos Ballesteros, Tesorero; Atilio Caihuan,Director y Amadeo Diaz Cea,Director, por una parte y por la otra, los siguientes industriales del Ramo:Sabino García Fernandez,Ramón Sigonier Marquez,Alberto Harambour Davet, Máximo Alvarez García,Waldemar Bitsch,por Mina Tres Puentes;Rafael Avendaño,Sub-Contratista de Mina Vulcano y Guillermo Mac-leay G., por mina Pecket y de común acuerdo suscriben el siguiente convenio:

1º). – Los Srs.industriales,mencionados o representantes patronales de las minas que suscriben,se comprometen a aumentar los actuales salarios de sus obreros en un TREINTA POR CIENTO(30%)a contar de la fecha en que se autorice el alza del precio del carbón al consumidor,para cuyo efecto,las partes fijan un plazo de 15 días,a contar desde hoy. – En caso contrario,salvo prórrogas de comun acuerdo,este convenio quedará sin efecto;

2º). – Las modalidades de trabajo,serán discutidas directamente entre las partes y en caso de dificultades intervendrá la Inspección del Trabajo,a solicitud de los interesados;

3º). – Las partes acuerdan que el vencimiento de los convenios colectivos que se suscriban,tendrán un plazo hasta el 31 de Marzo de 1953. –

 Leída que fue la presente acta,las partes se ratifican en ella y la firman para constancia en cuadruplicado del mismo tenor,debiendo remitirse al Sr. Intendente de la Provincia el original y copia para los interesados. –

POR LOS INDUSTRIALES:                               POR EL SINDICATO:

“Mina Vulcano” Alberto Harambour D             Victor E. Cabrera Cabrera. Pte.

“Mina Arauco” Ramon Sigonier M.                    Manuel Torres Mancilla.    Sec.

“Mina Chinita” Sabino Garcia F.                         Antonio Barrientos B. –    Tes.

“Mina Tres Puentes” Bitsch Hnos.                         Atilio Caihuan C.          Dir.

“Loreto” Maximo Alvarez C.

“Mina Pecket” Guillermo Mac-Leay G

Sub-Contratista Rafael Avendaño

Explotac.Anexo Mina Vulcano.

Alfonso Román Waldner,

Inspector Provincial del Trabajo.”([1]).

En junio de 1953, y en el contexto de una negociación entre los obreros y el propietario de la Mina “Estela”, realizada bajo la mediación de la Inspección del Trabajo se logró firmar un convenio cuyo texto –hasta hoy inédito- ilustra de un modo muy elocuente,  respecto de las condiciones de trabajo de los mineros del carbón en Magallanes en esa época.

Su lectura permite comprender en detalle muchos aspectos de las  duras condiciones de trabajo en la minas de carbón en el período estudiado.

“CONVENIO DE TRABAJO  ENTRE EL PROPIETARIO DE LA MINA ESTELA DON FELIX SERAN   Y LOS OBREROS DE DICHO ESTABLECIMIENTO

En Punta Arenas a 22 de junio de mil novecientos cincuenta y tres en la Inspección Provincial del Trabajo, se procede a firmar el siguiente convenio de trabajo entre el industrial sr. Felix Vicente Serán A., propietario de la Mina Estela y los obreros del establecimiento mencionado que suscriben al pie del presente documento.

EL CONVENIO DE REFERENCIA ES DEL SIGUIENTE TEXTO:

SECCION BARRETEROS:

1°  En las maestras y labores en que se paga $ 25 por un carro de carbón de 500 kilos, se pagará un aumento de $ 7.50;

2°  No se trabajará en las labores que se están lloviendo;

3°  A los barreteros se les proporcionará las siguientes herramientas: una pala, un pico, un combo, dos cuñas, una hacha y lámpara con su correspondiente carburo;

4°  La madera será entregada en los frentes y preparada;

5°  Los caminos estarán lo más cerca del barretero para mejor desenvolvimiento del trabajo;

6°  Cuando se abra un recorte se pagará medio día de jornal y los carros que se extraigan en la tarde.

SECCION CARRETILLEROS:

1°  A los carretilleros se les paga por un carro de carbón de 500 kilos la suma de $ 7 se le pagará un aumento de $ 2.10;

2°  Los caminos serán de fierros y estarán en buenas condiciones, al colocarse una plancha se cuidará que lleve su respectiva guarda riel;

3°  El carretillero tendrá 5 carros para 7 barreteros y estos estárán en buenas condiciones.

SECCION OBREROS EN GENERAL:

1° Los guacheros que llevan los carros hasta la palanca se le paga la suma de $ 138 por día más un aumento de $ 41.40;

2°  A los obreros que trabajan en el exterior de la mina se le paga la suma de $ 138 por día mpás un aumento de $ 41.40;

3°  El patrón se compromete a traer un caminero estable y a este se le pagará la suma de $ 179,40 por día;

4°  Cuando falte herramientas en los frentes de las labores de trabajo del barretero, se ocupará a este en otro trabajo al día.

CLAUSULAS GENERALES:

1°  Habrán calentadores en las piezas de los obreros.

2°  A los obreros se les proporcionará media tonelada de carbón a precio de costo y el acarreo será por cuenta del obrero.

3°  Quincenalmente los obreros tendrán anticipos de sus salarios y los pagos se efectuarán los primeros 5 días de cada mes.

4°  Los pagos se efectuarán en el establecimiento.

5°  Cuando se trabaje en derrumbes se le paga la suma de $ 138 por día, más un aumento que las partes de común acuerdo fijarán.

6°  El patrón proporcionará luz y escobas en las piezas de los obreros.

7°  En las piezas habrán baldes y lavatorios para el uso del personal.

8°  Quincenalmente habrá un camión que transportará al personal a la mina.

9°  Toda nueva modalidad que de suscitarse en el establecimiento serán discutidas y arregladas de común acuerdo entre las partes.

EL PRESENTE CONVENIO COMENZARA A REGIR DESDE EL MOMENTO QUE SE AUTORICE EL ALZA DEL PRECIO DEL CARBÓN HASTA EL 31 DE MARZO DE 1954.

Vicente Felix Serán                                                                          René Pacheco

por Mina Estela                                                                 Delegado

José Avendaño                                                                                   Pedro Burgos

Delegado                                                                                            Delegado

Alfredo Herrera                                                                 Oscar Velásquez

Delegado                                                                                            Delegado

Alfonso Román Waldner

Inspector Provincial del Trabajo.”

([1])


[1] Archivo personal del autor.

 

 


[1] Fuente: Colección particular del autor.

NOTAS Y REFERENCIAS


[1] Archivo Intendencia de Magallanes.  Correspondencia Recibida. 1948.

[2] Evalterio Aguero Vera. Testimonio escrito al autor. Agosto 2001.

[3] Testimonio oral de Francisco Alarcón Barrientos al autor.  Julio de 2003 y abril de 2004.

1916: Luis Emilio Recabarren en Magallanes

PREFACIO.

La breve pero fructífera visita que hizo el dirigente obrero Luis Emilio Recabarren a Magallanes en el año 1916 durante 3 meses y medio, constituye un episodio poco conocido y documentado de la historia de los movimientos sociales y obreros de la región austral.

Como resulta del material historiográfico que ofrecemos, la visita de Luis Emilio Recabarren a Magallanes, de paso hacia Buenos Aires, permitió poner en evidencia las diferencias entre la postura ideológica del dirigente sindical y la Federación Obrera que ya por esa época, estaba orientándose hacia posturas anarquistas o, para ser más exactos, anarco-sindicalistas.  El diario “El Trabajo” de la Federación obrera magallánica del año 1916 trasunta claramente dicha orientación.

Recabarren aprovecha sus charlas para transmitir la necesidad de una conciencia social obrera que apunte hacia la autonomía del movimiento y la organización obrera, como primer paso hacia su emancipación.

Aquí presentamos un recuento histórico general de tal visita, a partir de las fuentes documentales ofrecidas por la prensa local y por la prensa obrera de la época.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

LA FEDERACION OBRERA DE MAGALLANES Y LA FEDERACIÓN OBRERA DE CHILE, FOCH

Las relaciones entre la Federación Obrera de Magallanes y la Federación Obrera de Chile constituyen una zona poco conocida en la historia sindical magallánica.

Hacia fines de los años diez existían dos grandes entidades nacionales que agrupaban a las organizaciones de los trabajadores chilenos: una era la Federación Obrera de Chile (FOCH) creada en 1911, cuya orientación fue predominantemente socialista o “maximalista”, y que adhirió en 1921 a la Internacional Roja de los Sindicatos con sede en Moscú; y otra era la Federación Obrera Regional de Chile, de inspiración anarquista y afiliada a la International World Workers,  conocida por su sigla (I.W.W.)

Recuérdese que la Federación Obrera de Chile, fué creada coincidentemente en el mismo año que la FOM, en una Convención en Santiago, que definía como su objeto, “…la de socorrerse y ayudarse mutuamente, propender a la mayor cultura de las clases obreras y al bienestar económico, moral e intelectual de los federados”

Es importante subrayar que la Federación Obrera de Magallanes, por la orientación preferentemente anarquista de sus dirigentes (Olea, Puente, Urquiza y otros), sobre todo a partir de 1916 y hasta 1920, no se afilió a la FOCH y no alcanzó a adherir a la FORCH anarquista, por las enormes dificultades de comunicación con el centro de Chile.

No obstante estas diferencias posteriores, la primera referencia existente acerca de contactos entre las dos entidades, se encuentran en una correspondencia que recibió la Federación Obrera de Magallanes, desde la filial de Concepción de la FOCH, en septiembre de 1911.

 La Federación magallánica envió a Concepción algunos ejemplares de “El Trabajo” y este gesto mereció la siguiente respuesta: “Señor Presidente y miembros de la Sociedad Federación Obrera de Magallanes. ¡Salud!.  Hemos recibido de Uds. el valiente periódico ‘El Trabajo’ que habeis tenido la cortesía de enviarnos, lo que agradecemos sinceramente.  Este consejo a indicación de uno de sus miembros acordó darle lectura y por ello se orienta de que vais luchando por grandes ideales sociales y que así como hoy vuestro pensamiento va buscando horizonte de bienestar y unión sigais siempre adelante en la ruta que llevais imprimida a vuestra institución.  Para este consejo fué una gran satisfacción saber que en lo más austral de la República hayan hombres que luchan tanto en las lides de la sociabilidad y la prensa, por el bienestar del pueblo y busquen también entre sus hermanos de la República la unión de pensamientos sociales.”

Y más adelante, los federados penquistas le enviaron varios ejemplares de su periódico y le hicieron una invitación formal: “También este consejo acordó enviaros unos cuantos números de nuestro periódico ‘Gran Federación Obrera de Chile’; por el podreis imponeros que hay una sociedad denominada Gran Federación Obrera de Chile.  Esta sociedad tiene su asiento en Santiago y tiene sus ramificaciones a través de la República y se denomina Consejo Federal del pueblo tal; sus estatutos y reglamento abarcan lo más grande y extensivo que se haya conocido en la materia social, tanto en mejoramiento y cultura como en su estado económico y moral…Creemos pues que si teneis ideas de echar las bases de nuestra Sociedad, no teneis más que pedir instrucciones a Santiago a la Junta Ejecutiva de la Gran Federación Obrera de Chile.  Nosotros por nuestra parte, estamos a vuestras ordenes en cuanto podamos serviros.  De Uds. servidores, Casimiro Rubio, Presidente, A. Moreno B. Federación Obrera de Chile, Consejo Federal de Concepción.  Concepción, septiembre 30 de 1911.” ([1]). 

En definitiva, la Federación Obrera de Magallanes no se afilió a la Federación Obrera de Chile.

Podría decirse que ambas organizaciones se miraban desde lejos, tanto en el plano material y geográfico, como en el plano de las ideas que sustentaban.

En este contexto de relaciones distantes entre las dos organizaciones sindicales, se produjo el paso del dirigente obrero Luis Emilio Recabarren por Magallanes.

RECABARREN EN MAGALLANES, DE PASO HACIA BUENOS AIRES

Recabarren llegó el 2 de mayo de 1916 por barco a Punta Arenas, y continuó viaje el 24 de agosto hacia Buenos Aires.

Resulta interesante consignar aquí, que Recabarren se hizo preceder a su llegada a Punta Arenas, por una carta-artículo que apareció en la edición del 30 de abril de 1916 de “El Trabajo”, y que bajo el título “Lágrimas pero de rebelión”, se refiere a la próxima celebración del 1° de Mayo.

Lágrimas pero de rebelión

Hoy no habrá como en años anteriores las alegres expansiones internacionales, en las cuales los obreros apretaban sus filas con abrazos cariñosos.  Hoy no habrá como en otros años las gigantescas manifestaciones que nos confundían en un solo sentimiento de esperanzas. 

 Pero, a pesar de la honda pena que nos aflije, y del crimen burgués que nos impide nuestro acercamiento, a pesar de todo eso, el espíritu societario, se mantiene en cada pueblo siempre firme, siempre dispuesto a llegar a la finalidad decisiva que es el objetivo de nuestro ideal. 

 Aunque trabajadores alemanes y franceses choquen sus aceros, y destrocen sus cuerpos, ellos saben que van a los campos de destrucción arrastrados por inevitables fatalismos de los destinos presentes de los pueblos, pero, por encima de todos, sus corazones se juntarán hoy, mientras las armas que la burguesía ha puesto en sus manos hacen el laboreo de la muerte. 

 Hoy sentirán en el fondo de sus consciencias, con más fuerzas la necesidad de concluir con este réjimen de ignominias que lleva a la humanidad al ocaso. 

 Por eso, este primero de Mayo, ha de ser el más histórico de nuestros días.  En todos los países donde la guerra no ha llegado con su terrible garra, los obreros han de votar junto a sus hermanos de las demás naciones, sus mociones para que la próxima era de paz sea definitiva y para siempre, y ello debe de ser bajo la condición del desarme absoluto.  A pesar de todo cuanto la burguesía haga, el proletariado juicioso sabrá hoy cumplir con su deber. 

 Sabrá recordar con lágrimas de rebelión sus sentimientos de amor para la humanidad y aprenderá a sentir más que nunca la necesidad  de hacer del amor la única reliquia humana. 

 Salve mártires!  Salve víctimas!

 Consuélenos la esperanza segura de que el porvenir es de la paz y del amor. 

 Luis E. Recabarren S.” ([2]).

Durante la estadía de Recabarren, el dirigente realizó una serie de conferencias cuyos títulos y fechas, aparecen registradas en la prensa local. Obsérvese que al día siguiente de su llegada a Punta Arenas, ya está dictando una conferencia en el local de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, lo que hace pensar que, a su arribo, no tomó contacto inmediato con la Federación Obrera.

La rapidez con que inició sus conferencias, refleja a las claras que Recabarren tenía ya contactos en Punta Arenas, lo que le permitió llegar a desarrollar su labor pedagógica, un medio social organizado y seguro.

Los temas de sus conferencias (de una amplitud y variedad que darían para un valioso compendio de ideas socialistas y obreristas) y las fechas de su dictación fueron las siguientes:

  • “La organización obrera”.  (3 de mayo de 1916).  (En el local de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos).
  • “El socialismo y la guerra”. (9 mayo 1916).
  • “La prensa obrera y socialista”. (11 mayo 1916).
  • “La lucha de clases y el proletariado organizado”. (13 mayo 1916).
  • “El cooperativismo”. (16 mayo 1916).
  • “La vida humana a través de las religiones, el clericalismo y el socialismo”. (19 mayo 1916).
  • “Matrimonio indisoluble y sus consecuencias”. (27 mayo 1916).
  • “El derecho a la huelga y la libertad de trabajo”. (5 junio 1916).
  • “Cómo será el porvenir según la organización obrera”. (11 junio 1916) (En la sede de la Federación Obrera).
  • “El gremialismo, sus funciones en el pasado, en el presente y en el porvenir”. (15 junio 1916).
  • “El cooperativismo del pasado al porvenir”. (21 junio 1916).
  • “La conquista del poder político por el proletariado”. (25 junio 1916).
  • “Misión del proletariado moderno”. (9 julio 1916).
  • “Arte y cultura”. (11 julio 1916).
  • “La materia eterna jamás ha sido creada”. (20 julio 1916).
  • “Capital y trabajo”. (29 julio 1916).
  • “La sociedad y el individuo”. (3 agosto 1916).
  • “El militarismo y la paz armada”. (5 agosto 1916).
  • “La organización gremial y sus beneficios que reporta al obrero”. (18 agosto 1916) (En el local de la Federación Obrera).
  • “La clase obrera y las religiones”. (19 agosto 1916). (En el local de la Federación Obrera).

El contenido de las conferencias de Recabarren en Magallanes, reflejan a un dirigente obrero muy consciente de la importancia y necesidad de una labor pedagógica entre los obreros, tanto para difundir una visión política socialista más amplia y avanzada (como en las conferencias del 13 de mayo, el 25 de junio y 9 de julio), como en el interés por abordar la condición de la mujer, de la familia y del matrimonio (su conferencia del 27 de mayo) y de tratar incluso aspectos filosóficos desde una perspectiva materialista y anticlerical (como en sus conferencias del 19 de mayo, el 20 de julio y el 19 de agosto).

 El 24 de agosto, Recabarren partió en el vapor “Orita” con destino a Buenos Aires.

La imagen que se formó Recabarren de la Federación Obrera, a su paso por Magallanes fue altamente positiva.  Como que durante su estadía escribió varios artículos aparecidos en la prensa obrera del resto del país donde elogiaba a la Federación magallánica.

LA VISIÓN DE RECABARREN SOBRE LA FEDERACIÓN OBRERA DE MAGALLANES

En el periódico “La Aurora” de Taltal, por ejemplo, de fecha 24 de junio de 1916, apareció un artículo enviado por Recabarren desde Punta Arenas en el que se lee:

La Federación Obrera de Magallanes.  Los obreros que leen la prensa obrera saben que existe en Punta Arenas una Federación Obrera, pero estamos seguros que la mayoría no ha comprendido aún el gran valor que efectivamente tiene esta organización.  Tanto es que podemos afirmar que es la organización más poderosa de Sud América.  Fué fundada el 11 de junio de 1911 y ha llevado una vida y un progreso modesto y por eso mismo ha sido un progreso real y efectivo, que ninguna organización obrera de Chile puede ofrecer.  Va en los cinco años de existencia… Es necesario advertir que la administración de la Federación Obrera de Magallanes está en manos de obreros chilenos, en su mayoría socialistas y también en su mayoría hijos de Chiloé.  También es justo decir que la mayoría de los asociados son de la provincia de Chiloé.”

 Y describiendo los gremios que agrupaba la FOM., Recabarren señalaba: “Constituyen la Federación los siguientes gremios: Esquiladores, Carreros y Anexos, Cocineros y Anexos, Ovejeros, Trabajadores en general.  Están en organización: Albañiles, Carpinteros, Carreros del campo, Mecánicos y Fogoneros.  El gremio de carreteros de Punta Arenas ha conquistado un salario de 170 pesos oro de 10 peniques por mes, descanso dominical y 8 horas de trabajo.  Ojalá que este progreso sea comentado y debidamente apreciado y estimado, tanto que estimule  a los obreros a imitar esta noble y útil labor que significa verdadero bienestar para las familias obreras.  Luis E. Recabarren S. Punta Arenas, mayo de 1916.” ([3]).

Incluso Recabarren, en este mismo artículo, hace una poco frecuente comparación entre la Federación Obrera de Magallanes y la Federación Obrera de Chile, en un sugestivo párrafo: “La clase obrera de las grandes ciudades blasona y hace alarde de tener en su seno obreros inteligentes, pero esa inteligencia no ha producido un hecho evidente como es la Federación Obrera de Magallanes.  Aún cuando todos verán que realmente esta organización ha desarrollado un vasto programa y ha conquistado un efectivo progreso, no ha caído en la torpeza de llamarse ‘Gran Federación’ como se estila por algunos grupos, que en realidad no tienen nada de grande.  Tomen ejemplo de todo esto, todos los trabajadores de Chile.” (Cruzat, E., Devés, E., 1986, p.122).  Es posible percibir aquí una velada crítica de Recabarren, a los dirigentes que lideraban por entonces a la FOCH, por dar a la organización un calificativo que no se correspondía con su realidad organizacional.

Posteriormente, desde Buenos Aires, Recabarren elogiaba la organización financiera de la FOM mediante un artículo publicado en el periódico “La Vanguardia” de esa capital, titulado”El movimiento obrero y socialista en Chile”: “En el régimen interno de los organismos gremiales hay diferencias apreciables. Mientras unos gremios organizan la recaudación de cuotas en sus secretarías o con delegados voluntarios, la Federación Obrera de Magallanes adoptó con éxito el sistema de tener recaudadores rentados, tantos como sean necesarios, y aun cuando los sueldos de los empleados suelen absorver la cuarta parte de las cuotas, en cambio se ha asegurado un gran porcentaje de obreros cotizantes y con ello el respeto a los contratos de trabajo que la federación firma cada año con las empresas patronales. Se puede afirmar que el 80% de los obreros de Magallanes no pueden eludir la acción de la Federación.” ([4]).

A su vez, en un artículo aparecido el 19 de enero de 1918, bajo el título de “Manos a la obra” en el periodico obrero “Adelante” de Talcahuano, Recabarren elogiaba una vez más la organización interna de la Federación Obrera de Magallanes, en los siguientes términos: “Durante los meses de mayo a agosto de 1916 estuve en Punta Arenas, recogiendo impresiones y experiencias sobre la forma de organización implantada por la Federación Obrera de Magallanes y pude comprobar que su aplicación en la región salitrera daría espléndidos resultados como los ha dado en Magallanes y Tierra del Fuego, entre los trabajadores del campo, en faenas de esquila y frigoríficos. La Federación Obrera de Magallanes está formada por todos los gremios de trabajadores que organizados se han adherido a la Federación, cuya Comisión Administrativa  reside en Punta Arenas, donde está la secretaría central y asiento oficial de la organización.” ([5]).

Y ponderando la importancia de la Federación Obrera magallánica, en relación con las demás entidades obreras de Chile, Recabarren reiteraba en un artículo aparecido en “El Socialista” de Antofagasta el 17 de agosto de 1918 y titulado “La Federación Obrera en Chile, algo que podemos hacer”, en los términos siguientes: “En Magallanes, existe desde 1911 la Federación Obrera, que es la más potente  organización obrera de Sud América.” ([6]).

Ese mismo año de 1918, apareció en “El Socialista” de Antofagasta un artículo donde Recabarren volvió a defender a la FOM como una entidad distinta e importante dentro del movimiento obrero chileno y latinoamericano. Decía Recabarren al respecto: “La prensa burguesa ha publicado, tiempo atrás, diversos hechos y apreciaciones sobre el formidable poder de la Federación Obrera de Magallanes, que allá entre los hielos y en una población de 25.000 habitantes, tan desparramada en el trabajo como por acá, ha podido construir un ‘poder obrero’ que con justicia temen los burgueses. Al tratarse de dar a aquella región una representación parlamentaria y una municipalidad elegible, la prensa burguesa no ha tenido recato en aconsejar que no se haga tal cosa, pues sería entregar la totalidad de esa representación municipal y parlamentaria en manos de los obreros. La gran fuerza obrera de Magallanes es formada por obreros chilenos, y la unidad que han logrado formar se debe a la forma de organización, a su sistema centralizado. La Federación tiene su residencia en Punta Arenas, y en cada faena hay una delegación.” ([7]).

La profusión de información que logró acumular Recabarren sobre la Federación Obrera de Magallanes, indica que debió haber sostenido largas conversaciones con sus dirigentes y que se mantuvo cerca de la Federación durante su estadía, prueba de lo cual es que pronunció una conferencia titulada “Cómo será el porvenir según la organización obrera” el día 11 de junio de 1916, aniversario de la entidad y en la  propia sede de la Federación Obrera.

 Por lo menos en 1916, el potencial humano de la Federación Obrera de Magallanes en comparación con la Federación Obrera de Chile, era claramente ventajoso para la entidad austral.  Así, en abril de 1916 según el propio Recabarren, la FOM reunía a 6.030 obreros, mientras que en la Segunda Convención Nacional de la FOCH, efectuada en Valparaíso en 1917, con el propósito de reformar sus Estatutos, asistieron  30 delegados representando a 4.500 federados.

Y sobre las relaciones entre la Federación Obrera de Chile, de inspiración socialista y la Federación Obrera de Magallanes, que comenzaba  aser dominada ya entonces por las ideas anarquistas, está el juicio del dirigente obrero Juan Aguilar Collao, quién testimoniaba al autor lo siguiente en 1985: “Hasta Punta Arenas nunca llegó el consejo de la FOCH, sólo llegó Recabarren.  Aquí pudo más el anarco-sindicalismo”. ([8]).  Aún así, el 26 de noviembre de 1916, el periódico “El Trabajo” reproducía el denominado “Nuevo Catecismo Obrero”, publicado pocas semanas antes por el periódico “El Despertar” de Iquique, dirigido por Recabarren.

NOTAS Y REFERENCIAS

[1] ET N° 8, 28.10.11, pp. 1-2.

[2] ET N° 213, 30.04.16, pp. 3-4.

[3] Cruzat, X., Devés, E.: 1986, pp. 120-122.

[4] Cruzat, X., Devés, E., 1986, p. 100.

[5] Cruzat, X., Devés, E.: 1986, p. 141.

[6] Cruzat, X., Devés, E.: 1986, p. 153.

[7] Cruzat, X., Devés E.: 1986, pp. 156-157.

[8] Juan Aguilar Collao, testimonio oral al autor en 1985.

Hacer clases en la Patagonia (II): las primeras organizaciones de profesores en Magallanes hacia 1930

PREFACIO.

Las tradiciones sociales, políticas e intelectuales del gremio del Magisterio arrancan desde los inicios del siglo XX en Magallanes, al igual que en el resto de Chile.  Este ensayo presenta un recuento histórico de las primeras organizaciones de profesores en la región de Magallanes en la década de los años de 1930.  La principal fuente documental de este estudio se encuentra en el diario El Magallanes de Punta Arenas y en la prensa obrera de ese período.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

EDUCACIÓN EN MAGALLANES. CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL

En el Territorio de Magallanes, la educación surgió a la vez, como una iniciativa privada de ciertos vecinos con intereses intelectuales, de la Congregación Salesiana y de la Logia Masónica, y también como una acción más o menos sistemática y subvencionada por el Estado bajo responsabilidad municipal.

Como vimos en un ensayo anterior, La primera tentativa pedagógica en la historia magallánica la realizó el Gobernador Jorge Schythe quién, entre abril y agosto de 1859 intentó mantener abierta una escuela vespertina, iniciativa que dio escasos resultados.

La Junta de Alcaldes primero, y la Comisión de Alcaldes en los años diez y veinte, encabezó el esfuerzo de organizar un sistema educacional.  Hacia 1918-1919 existía un mecanismo de Visitación de Escuelas a cargo de un profesor (preceptor se denominaba en aquel entonces), financiado por la Comisión de Alcaldes y destinado a controlar e informar a la autoridad municipal del estado de avance del sistema educacional y de sus necesidades.

En 1919, por ejemplo, existían en Magallanes tres establecimientos salesianos y trece establecimientos primarios y secundarios fiscales en Magallanes, con una dotación de 2.003 alumnos y 28 profesores.

Sin embargo, los profesores se incorporaron a las luchas y demandas sociales hacia la década de los años treinta.

 Después de casi treinta años de luchas sociales y obreras consideradas históricamente desde la fundación de la Federación Obrera, ¿qué había cambiado en la condición social y económica de los trabajadores de Magallanes?

Sin duda alguna se habían producido ciertos avances económicos y salariales, como se puede apreciar al comparar los convenios colectivos de los años diez a aquellos de los años treinta y cuarenta.

VIVIR EN MAGALLANES EN LOS AÑOS TREINTA

 Pero, no obstante ello, el aspecto más notorio y crítico de la situación social en Magallanes era el estado insalubre y antihigiénico de las  viviendas de los estratos más pobres, a lo que se agregaba la mala alimentación y los efectos negativos en la salud de las personas (tuberculosis, etc.).  Los hospitales (en Punta Arenas, Natales y Porvenir) y las escuelas públicas de la región eran insuficientes y absolutamente inadecuados para sus fines, carentes en general de medios materiales y recursos financieros suficientes.

 Decía al respecto el Diputado socialista Carlos Muller en el Congreso Nacional: “Las habitaciones en Magallanes aún de personas de relativa comodidad, son en su inmensa mayoría antihigiénicas e insalubres y no ofrecen protección ni contra la crudeza del frío, ni contra la violencia de los vendabales que azotan a la región en forma casi constante y que a veces alcanzan velocidades de 100 y 120 kilómetros por hora.  Los barrios populares Arturo Prat, Luz Eléctrica y Miraflores encierran cuadros trágicos que hieren la dignidad y los sentimientos no solo de los habitantes magallánicos sino del más insensible ser humano que los haya conocido interiormente. Son ranchos miserables que se yerguen en planos de ocho metros cuadrados que no cuentan sino un corredor perpendicular a la calle con una o dos piezas a cada lado, en cuyo interior viven dos o más familias por habitaciones en la promiscuidad más espantosa, allí vegetan las familias proletarias que han entregado sus mejores energías en la industria de la ganadería, que ha producido miles de millones de libras esterlinas.” ([1]).

El territorio de Magallanes en 1935, vivía todavía una clara situación de aislamiento geográfico y de inferioridad política: la única vía disponible era la navegación marítima (8 a 10 días para llegar a Santiago), no había líneas telefónicas con la capital ni aviones, y la comunicación entre Punta Arenas y el resto del Territorio era difícil y costosa.

En este contexto geográfico y político, las carencias e insuficiencias en materia de infraestructura caminera y urbana eran evidentes; numerosos edificios públicos se encontraban en lamentable estado, se hacía necesario construir un nuevo puerto, y las ciudades no tenían instalaciones públicas adecuadas para recreación.

Este panorama social, contrastaba flagrantemente con la riqueza que el Territorio producía y con las enormes perspectivas y posibilidades que se abrían a Magallanes, a la vista de su paisaje geográfico y de sus recursos naturales disponibles en tierra y en el mar: petróleo, carbón, minerales, pesca, bosques, crianza de animales domésticos, navegación marítima, turismo.

 Los elementos centrales de éste panorama social y económico de Magallanes, fueron presentados por el Diputado Carlos Muller, en la Cámara de Diputados, el 13 de noviembre de 1935. ([2]).

Este panorama no era ajeno a muchos empresarios y comerciantes, como que la Asociación de Comerciantes Minoristas y Pequeños Industriales le dirigió un telegrama al Ministro de Hacienda Gustavo Ross, cuyo texto escueto resume la situación con dramatismo: “Gustavo Ross, Ministro de Hacienda. Santiago.  Asociación Comerciantes Detallistas e Industriales de Magallanes con todo respeto viene en suplicar a Ud. se sirva ordenar sea incluído el proyecto pro-modificación impuesto del dos por ciento a la venta, en sesiones extraordinarias del Congreso.  Comercio y pueblo consumidor en general, hoy víctima del hambre, raquitismo y tuberculosis le suplican con desesperación dispensarle esta atención. Sepúlveda, Presidente, Soto, Secretario. Magallanes, 18 de noviembre de 1935.” ([3]).

LAS PRIMERAS ORGANIZACIONES DE CLASE MEDIA EN MAGALLANES

Por otra parte, hacia los años treinta, como se podrá apreciar, observamos en Magallanes el lento surgimiento de las organizaciones de empleados y de profesionales.

Una prueba de ello es que en 1935, el recientemente formado Centro Artístico Cultural Obrero Juventud, una organización cultural formada por sindicatos urbanos y del campo, con sede en Punta Arenas, tomó a su cargo la organización de las celebraciones del 1° de Mayo, y editó un periódico titulado “Cultura Obrera”, el cual refleja muy gráficamente la visión de mundo que tenían los dirigentes sindicales en ese momento.

 En este curioso periódico se lee, bajo el epígrafe “Cartel”, lo siguiente: “Nosotros, los trabajadores de Magallanes, miramos las cosas que pasan en el mundo y en Chile y a veces acompañamos los acontecimientos buscándolos en las páginas noticiosas y otras las dejamos pasar olvidadamente. Es poco, vivir.  Vivir, llegar a ser lo que podemos ser, es algo más.  

En la Edad Media se vivían los acontecimientos del señorío.  Las noticias desde cincuenta kilómetros de distancia llegaban cada seis meses o cada año.  Era lógico que la vida estuviera encerrada en cincuenta kilómetros de diámetro. 

Hoy la prensa publica horas después los acontecimientos más importantes que suceden en el mundo, y en pocos días más tarde podemos mirarlos en los informativos cinematográficos.  Salvo claro está, que esos acontecimientos no favorezcan los intereses de clase de los detentadores del poder económico-político).  Y dicen que ya estamos a meses de la Televisión, que nos permitirá ver y oir, en el mismo momento en que suceden los hechos más importantes que merezcan difusión universal.

Y hoy, a pesar de todos los cambios, nos encontramos con la triste realidad de que aquellos que viven culturalmente y socialmente en la Edad Media, son los que gozan del mayor aprecio de la sociedad.” ([4])

El Centro Cultural Juventud, integró para estas celebraciones al Sindicato Ganadero, de Panificadores, de Gente de Mar, de Metalúrgicos, de Choferes y de Jornaleros.

LAS PRIMERAS ORGANIZACIONES DE MAESTROS EN MAGALLANES

En este contexto, la reunificación de todos los sindicatos y gremios en una sola organización, era un anhelo muy sentido a mediados de los años treinta, y el primer paso hacia la reunificación sindical, lo dieron como ejemplo los gremios de profesores de la zona.

En respuesta a esta demanda, se constituyó en 1935 la Unión de Profesores de Magallanes, la que acordó de inmediato sumarse a la Unión de Profesores de Chile, además de publicar un extenso Manifiesto con sus aspiraciones y demandas.

Interesante resulta constatar que hasta 1935, no existía en Magallanes el sistema de vacaciones de invierno, lo que refleja otro aspecto del centralismo que aquejaba a los magallánicos.

A pocas semanas de la creación de la UPECH en Magallanes, en julio de 1935, se anunció la realización de una serie de reuniones entre la Asociación de Padres de Familia y los directivos de la Unión de Profesores, para acordar un criterio común a fin de establecer las vacaciones de invierno para todos los alumnos de Magallanes.

El Director de la Escuela N° 1 de Punta Arenas, el profesor Ramón Alvarado, dió a conocer en dichas reuniones un amplio estudio realizado por la UPECH sobre las condiciones biológicas, geográficas y climáticas de Magallanes y su incidencia sobre el rendimiento de los estudiantes.

Esta fué la primera actividad  pública de la UPECH en Magallanes.

Finalmente se acordó que serían los profesores de la provincia, los que establecerían la duración de las vacaciones de invierno en Magallanes.

El diario “El Magallanes” publicaba esta noticia en noviembre de 1935: “Visita de inspección a los baños escolares. Practicó hoy el Jefe Sanitario dr. Jiménez. En la mañana de hoy el jefe sanitario provincial acompañado del Inspector Provincial de Educación practicó una visita de inspección a los baños escolares, servicio que se halla en pleno funcionamiento. Existen instalaciones de baños-duchas de agua temperada en la Escuela Superior de Hombres N° 1, en la Escuela Fiscal N° 8 del Barrio Sur y en la Escuela del Barrio Arturo Prat, en la ciudad, bajo la atención y control del Servicio Sanitario y la cooperación del profesorado…Centenares de niños de las escuelas han aprovechado las duchas frías.” ([5]).

En diciembre de 1935, la Unión de Profesores recién constituída, junto a la Asociación de Padres de Familia, la Comandancia de las Guarnición de Ejército (cuyo comandante era don Ramón Cañas Montalva), y la Inspección Provincial de Educación acordaron reunir fondos para levantar un Arbol de Pascua para los niños pobres de la ciudad. ([6]).

 Es interesante observar que las reivindicaciones que planteaba el Magisterio magallánico al constituirse en Unión gremial en 1935, eran de orden social, económico y cultural específicos del gremio, pero abarcaban también planteamientos relacionados con el conjunto de la sociedad y los sectores más postergados, ya que reclamaban: “Sueldo base mínimo de $ 800 para los primarios y de $ 600 la hora anual para los secundarios; creación de una Caja de Previsión autónoma; provisión de útiles y materiales para las escuelas; construcción de locales escolares higiénicos y refacción de los actuales; defensa y protección de la infancia y juventud populares; libertad ideológica del magisterio y estabilidad en los puestos; defensa de la ciencia y la cultura...” ([7]).

 El surgimiento de la UPECH obedece también a la expansión de la influencia de las corrientes masónica, racionalista y socialista entre los profesores de Chile y de Magallanes en particular.  Muchos de los primeros dirigentes del Magisterio local, estuvieron estrechamente vinculados al Partido Radical, a las Logias Masónicas y al Partido Socialista recientemente creado.

                El texto del Manifiesto constitutivo de la UPECH en Magallanes es el siguiente.

 “HACIA LA UNIÓN DEL MAGISTERIO EN UNA SOLA ORGANIZACIÓN

 MANIFIESTO DE LOS PROFESORES DE MAGALLANES CRISTALIZANDO ESTA ASPIRACIÓN Y EXPONIENDO EL PROGRAMA DE LABOR Y ORIENTACIÓN LOCAL.- EN LA REUNION GENERAL DE MAÑANA SE APROBARÁ LA CONSTITUCIÓN DEL NUEVO ORGANISMO DEL MAGISTERIO

 Estimados colegas:

 Hoy, frente a la cruda realidad de los problemas del profesorado racional, agudizados por la depresión económica que azota al mundo, por las divisiones intestinas creadas por las diferentes corrientes ideológicas que cruzan el campo social moderno, por el corrosivo personalismo y mezquinos intereses de grupo, y lo que es peor de todo, por la musulmana indiferencia con que el 90 por ciento de los maestros miramos los problemas de nuestra función, se levanta imperiosa  y urgente la necesidad de que nos unifiquemos, de que nos demos la mano los profesores de todas las ramas de la enseñanza y de Chile entero, de que formemos a lo largo del país una sola y grande Institución Magisterial, que se destaque por la sincera cohesión y solidaridad de sus componentes, en la defensa de las mínimas conquistas que hemos obtenido y en lucha por conseguir el mejoramiento integral de nuestro gremio, y por ende, la dignificación de la función educacional.

 En esta suprema inteligencia, persiguiendo esta noble finalidad, los maestros que formaban tienda en la Asociación General de Profesores Secundarios, en el Sindicato de los Trabajadores de la Enseñanza, en el Frente Económico del Magisterio, etc., han sellado en el que declaran disueltas sus respectivas instituciones, comprometiéndose  a dar vida con todo su entusiasmo y con toda la experiencia adquirida en sus luchas, a la Gran Organización de Maestros, que provisoriamente se denominará UNIÓN DE PROFESORES DE CHILE, (mientras una Convención Nacional, que se celebrará oportunamente, le dé su extructura definitiva), y que, por el momento, dedicará toda su acción a hermanar el gremio, a fin de que todos unidos, en un solo e inteligente haz, luchemos por obtener:

 a)      Un sueldo base mínimo de 800 pesos para los primarios, y un 600 pesos la hora anual para los secundarios.

b)      Igual remuneración y condiciones de trabajo para los profesores particulares.

c)       Creación de una Caja de Previsión Autónoma para el Magisterio, a base de los derechos adquiridos en la Caja de EE.PP. y PP., entretanto, la U.de PP. De Ch., luchará porque se fije en 5 por ciento el descuento para la Caja y por la supresión de todos los descuentos por aumento de renta.

d)      Provisión del material y útiles necesarios para las escuelas.

e)       Construcción de locales escolares higiénicos y refacción de los actuales.

f)        Defensa y protección de la infancia y juventud populares: alimento, vestuario y atención médica y dental gratuita, proporcionada por el Estado.

g)      Libertad ideológica del magisterio y estabilidad en los puestos.

h)      Defensa de las mínimas conquistas alcanzadas por el Magisterio.

i)        Defensa de la Ciencia y la cultura. Amplia difusión de éstas en las masas populares por medio de una intensa campaña de alfabetización, fundación de escuelas, Universidades Populares, Bibliotecas y Centros Deportivos, Artísticos y Científicos, ayudados económicamente por el Gobierno y las Municipalidades, y

j)        Estudio y difusión de la Ciencia de la Educación en las filas del profesorado.

 Colegas de todas las ramas de la enseñanza: Meditemos un instante en que nuestro peor enemigo está en nuestra propia desidia. Echemos por la borda el lastre de nuestra indolencia y olvidando las nimiedades que nos separan, salvando las barreras artificiales que tan antojadizamente nos distancian, demos un claro ejemplo de comprensión de nuestros altos intereses gremiales, y nos unifiquemos, nos unamos, haciendo de la UNION DE PROFESORES DE CHILE, la organización grande y disciplinada que necesitamos los maestros de esta tierra para alcanzar el logro de nuestra reivindicaciones.

 Pensemos colegas, en la enorme significación y trascendencia nacional y continental, que habrá de tener la Unión de Profesores de Chile, si logramos hacer de ella la única institución magisterial del país. Recordemos el gran ejemplo, de solidaridad y sentido de cuerpo que dimos otrora, cuando la mayoría de los maestros nos cobijamos bajo una sola bandera gremial, y en las conquistas que entonces obtuvimos.

 Terminamos, haciendo un fervoroso llamado a todos los maestros de Magallanes, a fin de que concurran, mañana Viernes 7, a las 17.30 horas a la Escuela Superior de Hombres, de la calle Valdivia, donde celebraremos una reunión amplia para cambiar ideas referentes a nuestro ingreso a la UNION DE PROFESORES DE CHILE.

 Fraternalmente los saludan: Guillermina Peralta y Antonio Cerda, profesores secundarios.

Pedro Mayorga, profesor Escuela Anexa.

Isabel Catepillán, profesora Vocacional.

Raúl Aguilera, profesor particular.

Ramón Alvarado y Cristina Durán, profesores fiscales.

Benedicto Cárdenas, Secretario del Centro de Estudios Pedagógicos, y Julio Silva, Secretario General de la Asociación de Profesores.

 Magallanes, 6 de Junio de 1935.”

 El contenido de este Manifiesto refleja en sus autores, una clara conciencia del lugar que correspondía al Profesor en la sociedad y en el desarrollo de la cultura.

Sin duda algua, el párrafo más significativo de este documento es el que expresa: “Hoy, frente a la cruda realidad de los problemas del profesorado racional, agudizados por la depresión económica que azota al mundo, por las divisiones intestinas creadas por las diferentes corrientes ideológicas que cruzan el campo social moderno, por el corrosivo personalismo y mezquinos intereses de grupo, y lo que es peor de todo, por la musulmana indiferencia con que el 90 por ciento de los maestros miramos los problemas de nuestra función, se levanta imperiosa  y urgente la necesidad de que nos unifiquemos, de que nos demos la mano los profesores de todas las ramas de la enseñanza y de Chile entero, de que formemos a lo largo del país una sola y grande Institución Magisterial, que se destaque por la sincera cohesión y solidaridad de sus componentes, en la defensa de las mínimas conquistas que hemos obtenido y en lucha por conseguir el mejoramiento integral de nuestro gremio, y por ende, la dignificación de la función educacional.”

Hay en este texto, una notoria coincidencia e integración de puntos de vista gremialistas, socialistas y racionalistas.  Se observa además, que hay una toma de conciencia de los efectos económicos y sociales de la Gran Depresión de 1929, y en particular, hay una crítica al individualismo y la indiferencia de los profesores frente a sus propios problemas, cuando rechaza “…el corrosivo personalismo y mezquinos intereses de grupo, y lo que es peor de todo, por la musulmana indiferencia con que el 90 por ciento de los maestros miramos los problemas de nuestra función…”

A partir de este momento, los profesores organizados fueron un actor social relevante en la vida gremial,  cultural y en el trabajo intelectual en Magallanes.


[1] EM, 1.12.35, p. 8.

[2] EM, 1.12.35, p. 8.

[3] EM, 20.11.35, p. 7.

[4] “Cultura Obrera”, Magallanes, 29 mayo 1935, p. 1.

[5] EM, 15.11.35, p. 7.

[6] EM, 14.12.35, p. 6.

[7] EM. 6.06.35, p. 7.

Hacer clases en la Patagonia: maestros y preceptores durante el siglo XIX en Magallanes

PREFACIO.

La historia de la educación en Magallanes y en la Patagonia continúa siendo un amplio campo de conocimientos entregado a la exploración, a la búsqueda de fuentes y  la investigación. Este ensayo preliminar presenta algunos elementos documentales  de investigación para una historia de la primera época de la educación en Magallanes y la Patagonia, abarcando gran parte de la segunda mitad del siglo XIX.

Entre la década de 1850 y de 1870 se realizaron las primeras tentativas de instalación de escuelas y de una labor pedagógica más o menos sistemática.  Durante los gobiernos conservadores de 1830 a 1860 y los decenios liberales, la educación siempre fue una tarea preferente y primordial del Estado, pero en el caso de la colonia de Magallanes, las condiciones de lejanía, de aislamiento y el centralismo administrativo determinaron que la función educativa quedara sometida a los avatares de gobiernos sucesivos y a la buena voluntad e iniciativa de los colonos residentes.

Esta es una contribución a la memoria histórica de la región de Magallanes y en particular para los educadores, docentes, profesores y ciudadanos dedicados a la educación en la zona más austral del territorio de Chile.

Dedico este ensayo a todos mis amigos, colegas, profesores, docentes y educadores de la región de Magallanes y en especial a mi amigo y compañero maestro René Cárdenas Eugenin.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

LOS INICIOS PIONEROS DE LA ENSEÑANZA EN MAGALLANES

Nos situamos en 1897 momento en que el territorio de Magallanes, ya alcanza un desarrollo económico y material de interés, bajo una economía ganadera de exportación y con una población de alrededor de 8.500 habitantes.

En su libro “La colonia de Magallanes i Tierra del Fuego” de Robustiano Vera, publicado en 1897, encontramos dispersas referencias a los primeros intentos de educación en estas lejanas tierras australes. En su cita, respetamos la ortografía de la época.

Escribe Vera: “Hai más de 8,500 habitantes i solo existen dos escuelas.  Si se quiere colonizar, si se hacer progresar a un pueblo, es preciso darle la luz intelectual i recordar lo que dijo un ilustre pensador, que por cada escuela que se abre es un presidio que se cierra. para esto es necesario que vayan maestros, no con la escasa renta que tienen los que allí existen, sino con una doblada si asi es necesario, para que recorran los campos a manera de misioneros de la relijion cristiana i enseñen al que no sabe.” (Vera, R.: La Colonia de Magallanes i Tierrra del Fuego, Santiago, 1897, p. 15).

A fines del siglo XIX entonces frente a un desarrollo material y económico pujante, la región presentaba serias carencias educacionales.

Pero volvamos a la primera escuela del Territorio.

La hizo construir Jorge Schythe (ciudadano danés radicado en Chile) en 1853, a poco de llegado a asumir el cargo de Gobernador y el 1° de octubre de ese año se echó a andar.  Escribe a este respecto el recién nombrado Gobernador Schythe en un comunicación oficial al Ministerio:

El 1° de este mes se abrió la escuela con 24 niños de 7 años para arriba.  Los ramos de enseñanza son por ahora, catecismo, lectura, escritura, ortografía i aritmética. El capellan de la colonia enseña los dogmas de la relijion.  Los demas ramos me he visto precisado a tomarlos a mi cargo.” (op. cit, p. 119).

Los libros que se usaron para estas primeras clases realizadas en el Territorio colonizado, fueron el Método de Lectura Gradual, La Conciencia de un Niño, la Vida de Jesucristo y El Porqué o la Física puesta al alcance de todos, según consigna Martinic (1988).

Pero se trató de un esfuerzo de resultados precarios.  Escribe al respecto Vera:

Dando cuenta el Gobernador Schythe de los resultados de la escuela, dice que en tres horas diarias de 9 a 12 del día, se han enseñado a 22 niños de 8 a 16 años, catecismo, lectura, aritmética, ortografía i escritura.  La asistencia diaria ha sido casi sin interrupcion…

Los niños más adelantados han pasado por todos ellos.  El capellán de la colonia, fray Pedro A. Diaz, enseña solamente los dogmas de la relijion, pues habiendole espresado que seria conveniente tomara a su cargo los dems ramos, me manifestó que no se encontraba suficientemente preparado para ello i que tuviera a bien dispensarlo, motivo por el cual me he visto yo obligado a desempeñar esas clases i después de cinco meses de enseñanza me vi precisado de cerrar la escuela, a causa de mis impostergables obligaciones.

La escuela se cerrará a no ser que el Supremo Gobierno se digne nombrar para capellan del establecimiento a una persona que sea capaz de desempeñar la instruccion primaria de esta juventud, que por falta de buenos ejemplos i trato con el mundo civilizado, crece en un estado que no se aparta mucho de un embrutecimiento completo.” (Vera, R.: op. cit, p. 122).

No está demás acotar que el Gobernador Jorge Schythe era luterano y tenía serias discrepancias con el capellán de la colonia que era religioso  franciscano.

Pero avancemos en el tiempo.

En 1856, el gobernador Jorge Schythe preocupado por la ausencia de los niños a la escuela de la colonia y emite un decreto sancionatorio que dice. “N° 12. Orden de asistir los niños a la escuela, bajo multa de medio real por cada hora que falten“…(Vera, R.: op. cit., p. 131).

Y agrega el relato: “La escuela tenía en ese entonces siete niños.  El 17 de setiembre de 1855 la visitó i recompensó a los cuatro alumnos mas adelantados en la lectura, con un sombrero de petate a cada uno i a los tres restantes que ya sabian leer les regaló un ejemplar del libro Antonia i Mauricio con el fin de inspirarles el gusto por la lectura en sus casas.” (Vera, R.: op. cit., p.132-133).  

LAS ESCUELAS DE LA COLONIA DE PUNTA ARENAS EN LAS DECADAS DE 1860 Y 1870

La gobernatura de Damian Riobó no agregó esfuerzos importantes a la incipiente labor educacional en la colonia de Punta Arenas, siempre intermitente por la escasez de profesores y por la reticencia de los padres a enviar a sus hijos a la escuela.  El relato de Robustiano Vera dice al respecto: “Da cuenta de haber abierto la escuela para dar alguna educación a los niños, ocupando en la enseñanza al Capellán, al escribiente de la Gobernacion i a un joven de los colonos voluntarios, sin gravar con estos servicios al Erario Nacional.” (Vera, R.: op. cit., pp. 148-149).

La labor del gobernador Oscar Viel, desde 1868 en adelante y de Diego Dublé Almeyda desde 1874, fue más significativa.

Oscar Viel se dedicó a la labor educativa en términos decididos.

Escribe Vera: “Instruccion Primaria. Desde que Viel llegó a Punta Arenas prestó preferente atencion a este ramo, aprovechando los servicios del profesor que por primera vez se acordaba a este territorio. Si lo inadecuado del lugar en que funcionaba la escuela durante el primer año, pudo servir de escusa para que los padres de familia no enviasen sus hijos a ella, el nuevo edificio ha hecho desaparecer esa causa, i solo la natural desidia que caracteriza a nuestra clase pobre, hacia que la escuela no fuese frecuentada.

Convencido el Gobernador de la ineficacia de las continuas amonestaciones sobre el particular, tomó la medida de privar de la racion a aquella familia que percibiendola gratuitamente no enviase sus hijos a la escuela.  

Esto que parece un tanto arbitrario, se halla plenamente justificado, si se tiene presente que el Estado suministra racion gratuita a estos niños i tiene por lo tanto el derecho de exigirles que aprovechen la instruccion que a costa de sacrificios les proporciona la nacion.  Este sistema ha producido sus efectos, hallándose frecuentada la escuela por un gran número de alumnos de ambos sexos.” (Vera. R.: op. cit., p. 182).

Más adelante en 1874, el gobernador Diego Dublé Almeyda siguió con los esfuerzos gubernamentales en favor de la enseñanza en el territorio.

El relato que ofrece Robustiano Vera es más que elocuente: “Duble Almeida tomo el mando de la Colonia de Magallánes el 8 de octubre de 1874.  Era entónces Sarjento Mayor de Artillería.  Encontró cerrada la escuela por haberse fugado el preceptor que la servia, llevándose gran parte de los útiles i libros que se le habian confiado, principalmente los que pertenecian a la Biblioteca que hbia principiado a formar su antecesor el señor Viel.  A fin de que la escuela funcionara a la brevedad nombró una comisión de los vecinos mas respetables del lugar, con el objeto de que arreglasen el local i lo proveyera de lo mas indispensable que se pudieran proporcionar.  

Duble Almeida, decia al Supremo Gobierno que creia que la existencia de una Biblioteca era de absoluta necesidad en esta apartada rejion -casi polar- por cuanto los habitantes de Punta Arenas carecian por completo de distracciones públicas i agregaba que la lectura seria un útil i agradable pasatiempo en las largas noches de invierno, ya sea en los mismos salones de la escuela o permitiendo a los habitantes llevar libros a sus casas.  El 28 de febrero de 1875 se inauguró la escuela en Punta Arenas, arreglando dos salas de clases que ántes funcionaba, con un buen mobiliario hecho por los carpinteros de la Colonia.  

En el interior hizo construir dos grandes salas, una para los niños i otra para las niñas, colocando en cada de estas secciones un aparato jimnástico.  Estas salas servian de patio a los alumnos para guarecerlos de las lluvias i del frio.  

La matrícula llegó  50 alumnos i, segun creía, era necesario habilitar una nueva sala o construir una casa a propósito para la escuela, lo que en realidad hizo mas tarde.  En el mismo local de la escuela de niños, hizo funcionar una escuela nocturna para adultos.” (Vera, R.: op. cit, pp. 192-193).

Los esfuerzos del gobernador Dublé Almeyda fueron, como puede apreciarse, verdaderamente pioneros: abrió la escuela primaria nuevamente, movilizó la colaboración de los vecinos con la escuela, logró el nombramiento del primer profesor para Magallanes, e incluso creó la primera escuela nocturna para adultos en esta región austral.

EL TRABAJO ABNEGADO DE MAESTROS Y PRECEPTORES EN MAGALLANES

En el Magallanes de fines del siglo XIX, la educación era una responsabilidad que recaía tanto en el Estado como en los Padres Salesianos, los primeros en crear un colegio particular, y principalmente en los preceptores que encargaban de la formación de niños y jóvenes en los establecimientos públicos municipales y fiscales.

 Las primeras escuelas particulares en Magallanes fueron iniciativas particulares (de los Padres Salesianos), pero rápidamente la Junta de Alcaldes asumió la responsabilidad de organizar, financiar y poner en funcionamiento escuelas elementales en Punta Arenas y más tarde en Porvenir y Puerto Natales.

Habría que agregar además, el esfuerzo educador pionero del Gobernador Jorge Schythe, quién en 1852 abrió durante dos años una escuela primaria fiscal en la colonia.

La primera escuela no confesional y subvencionada por el Estado fue el llamado Liceo Internacional creado por el alemán Otto Buchler en 1895, y que otorgaba enseñanza primaria y secundaria.

En 1899 funcionaban dos escuelas municipales cada una con un preceptor, cuyas remuneraciones anuales sumaban $ 1.200, según las Actas de Sesiones de la Junta de Alcaldes. Ese mismo año, el vecino Rodolfo Stubenrauch donó a la Junta de Alcaldes un terreno en calle Chiloé para la construcción de Escuelas Municipales, obras que comenzaron de inmediato y culminaron en octubre de 1899.

La actividad pedagógica, daba orígen además, a otros trabajos adicionales como es el caso del maestro carpintero Eusebio Rodríguez, como aparece en el siguiente contrato con la Comisión de Alcaldes:

 “Comisión de Alcaldes.

Punta Arenas, marzo 6 de 1899.

N° 309.

Vistos estos antecedentes, decreto:

1°  Acéptase la propuesta que hace don Eusebio Rodríguez para construir veinticinco bancas-escritorios destinadas a las escuelas municipales del Territorio;

2° En la construcción de este mobiliario se empleará madera de pino del espesor siguiente: las tapas i asientos de una pulgada, los tableros de media pulgada i las plantas de dos pulgadas.

La armadura se hará sin clavos;

3° El plazo para la entrega de las bancas-escritorios es de quince días a contar desde esta fecha;

4° El precio que se abonará al contratista será el de diez i nueve pesos, veinte centavos ($ 19.20) por cada banca-escritorio, pagadero a la terminación de los trabajos;

5°  Los trabajos se ejecutarán en conformidad al plano i especificaciones respectivas i a la propuesta del señor Rodríguez.

Anótese.  Navarro Avaria.

 Eusebio Rodríguez.   J.B. Contardi, Secretario.” ([1]).

A su vez, en el Presupuesto de Gastos y Entradas municipales para 1900 (Sesión 8ª. Extraordinaria del 21 de octubre de 1899 de la Junta de Alcaldes) figuraba la siguiente partida:

 Sueldo de preceptores:                                     $ 3.400.-

Para la formación de una Biblioteca:                 1.000.-

Mobiliario y otros útiles de  enseñanza:               600.-       Total $ 5.000.-

Desde principios de siglo había un Visitador de Escuelas, funcionario municipal encargado de recorrer anualmente todos los establecimientos y controlar su funcionamiento.  A  los exámenes de fin de año, que se anticipaban por el diario local (y donde su publicaban también los resultados), eran invitados los Alcaldes de la Municipalidad.

 Como consecuencia de la ley promulgada en 1908 que otorgaba una gratificación a todos los profesores de Chile, la Junta de Alcaldes procedió a otorgar las respectivas subvenciones a los preceptores.

En el acta de la sesión  N° 69 ordinaria del 1° de febrero de 1909 de la Junta de Alcaldes de Punta Arenas, figura este interesante listado de todos los preceptores municipales y sus respectivos establecimientos, con la indicación de sus remuneraciones y la subvención.

 “Escuela:                              Nombre:                               Sueldo $:               Subvención:         Total $:

 

Superior Hombres              Luis E. Zelada                      320                        20                           340.-

Superior Hombres              Manuel Iligaray                   140                        40                           180.-

Superior Hombres              Pedro P. Ríos                       140                        40                           180.-

Superior Hombres              Carlos Muñoz                      140                        40                           180.-

Superior Hombres              Eliecer Díaz                         140                        40                           180.-

Superior Niñas    Laura C. de Zelada                             240                        20                           260.-

Superior Niñas    Inés Muñoz                                          140                        40                           180.-

Superior Niñas    Emma Bravo                                       140                        40                           180.-

Superior Niñas    Clemencia Silva                                   140                        40                           180.-

Elemental N° 3    Carolina v. de Urbina                         160                        30                           190.-

Elemental N° 3    Rita Galleguillos                                  119                        45                           164.-

Elemental N° 3    Gricelda Barría                                     119                        45                           164.-

Elemental N° 4    Celina Galmez de A.                            140                  40                           180.-

Elemental N° 4    Laura Coelho                                        119                        45                           164.-

Elemental N° 5    Amelina Labra                                       126                        40                           166.-

Elemental N° 6    Mercedes Valenzuela                           160                                40                           200.-

Elemental N° 6    Celia Molina                                            105                        50                           155.-

Elemental N° 7    Balbina Muñoz de C.                              140                 30                           170.-

Elemental N° 7    Soledad Urbina                                        105                        50                           155.-

Esc.M. Leña Dura  Aurelia Rodríguez                                100                   100.-

Esc. Sup. Niñas  (Costura)   María I de los Santos                     75                           75.-

Es de observar que en la nómina de Preceptores aquí citada, predominan las mujeres, lo que nos refleja la importancia que había adquirido el trabajo femenino en la Educación, como en otros sectores, a principios del siglo XX.

Las remuneraciones de los profesores en el Territorio de Magallanes hacia 1909-1910, por lo tanto, fluctuaban entre $ 155 y $ 340, considerando la gratificación de zona que por esa época se había establecido por ley de la República.

Otros establecimientos creados en la primera década del siglo XX, fueron el Colegio Eusebio Lillo y la Escuela Nocturna Popular, dependiente de la Sociedad de Instrucción Popular, éste último orientado a la formación de obreros, ([2])

Las mujeres residentes en Magallanes, no solo se vincularon estrechamente a la educación, como se ha visto anteriormente, sino también comenzaron por entonces a realizar importantes actividades sociales y de agrupación.

NOTAS Y REFERENCIAS

En todas las citas y referencias a documentos antiguos, hemos respetado su ortografía original, por respeto a la verdad histórica.

AM-PA:  Archivo Municipal Punta Arenas.

Vera: Robustiano: La Colonia de Magallanes i Tierra del Fuego.  Santiago, 1897. Imprenta de la Gaceta.


[1] AM-PA: Comisión de Alcaldes de Magallanes.  Actas de Sesiones. Sesión IX de 8 de marzo de 1899, p. 43.

[2] Fuente: Comisión de Alcaldes de Magallanes. Punta Arenas. Actas de Sesiones. Años 1899 a 1910.

Youth and citizenship in the Digital Era: a view from Egypt

Youth are coming of age in a digital era and learning and exercising citizenship in fundamentally different ways compared to previous generations. Around the globe, a monumental generational rupture is taking place that is being facilitated—not driven in some inevitable and teleological process—by new media and communication technologies.

The bulk of research and theorizing on generations in the digital age has come out of North America and Europe; but to fully understand the rise of an active generation requires a more inclusive global lens, one that reaches to societies where high proportions of educated youth live under conditions of political repression and economic exclusion.

The Middle East and North Africa (MENA), characterized by authoritarian regimes, surging youth populations, and escalating rates of both youth connectivity and unemployment, provides an ideal vantage point to understand generations and power in the digital age. Building toward this larger perspective, this article probes how Egyptian youth have been learning citizenship, forming a generational consciousness, and actively engaging in politics in the digital age. Author Linda Herrera asks how members of this generation who have been able to trigger revolt might collectively shape the kind of sustained democratic societies to which they aspire.

This inquiry is informed theoretically by the sociology of generations and methodologically by biographical research with Egyptian youth.

YOUTH AND CITIZENSHIP IN THE DIGITAL ERA A VIEW FROM EGYPT

1897: la Unión Obrera de Punta Arenas, la primera organización social obrera de la Patagonia

PREFACIO.

La Unión Obrera de Punta Arenas fue la primera entidad organizativa de los trabajadores de Magallanes y la Patagonia en 1897.

Este ensayo histórico tiene por propósito describir sus orígenes, desarrollo, ideas, demandas y motivaciones colectivas en el territorio austral, a través del tratamiento y análisis de dos fuentes documentales de gran valor: el propio periódico “El Obrero” que circuló en aquel tiempo editado e impreso por los propios socios de la Unión Obrera (periódico hoy inédito en Magallanes), y el diario El Magallanes, cuyo registro permite confrontar fechas y eventos, sí como contextualizar todo el proceso.

Por respeto a la verdad histórica, hemos transcrito los textos de la época en su redacción y ortografía original.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

LOS INICIOS DE LA UNIÓN OBRERA DE PUNTA ARENAS

Detengámonos en detalle en la historia de esta sociedad obrera, la primera de su género en el Territorio de Magallanes y en su periódico “El Obrero”, que marcó una época única en la evolución del pensamiento social de los trabajadores, no obstante su breve duración.

Respecto a los primeros pasos para la formación de la Unión Obrera, la crónica del periódico de Punta Arenas escribía al respecto:  “Sociedad de obreros.  Se dice que el domingo próximo se efectuará una reunión de personas que quieren echar en Punta Arenas las bases de una sociedad de obreros como las que existen en los grandes centros industriales y comerciales.” ([1])

Y el primer aviso de convocatoria decía:

 A los obreros

 “Se invita a los obreros en jeneral a una reunión preparatoria que con objeto de cambiar ideas acerca de la formación de una sociedad obrera de resistencia, tendrá lugar hoy domingo 27 del corriente a las 3 p.m. en el Circo Raffetto.  Se recomienda la asistencia”. ([2])

 Y el domingo siguiente, último día del año 1896, apareció el siguiente aviso en el periódico local, reflejando de paso que la idea de constituir una sociedad obrera de resistencia ya había sido adoptada como criterio predominante.

A los obreros

“Se invita a los obreros en jeneral a la reunión que con objeto de dejar definitivamente constituída la sociedad obrera de resistencia, tendrá lugar el domingo 3 de enero a las 3.30 p.m. en los salones del Jardín de Italia.  Se recomienda la asistencia.” ([3])

Cuatro días mas tarde de la segunda sesión, efectuada en el restaurant “Jardín de Italia” del emigrante italiano Luis Berruti, se tomaron acuerdos básicos para constituir la nueva organización.

Aparece en el periódico local:  “Unión Obrera.  Los promotores de esta nueva asociación se reunieron en la tarde del domingo pasado i acordaron nombrar una comisión de ocho personas para que redactara el proyecto de estatutos por los cuales deberá rejirse.  Esta comisión celebrará su primera junta próximamente.   Se han inscrito hasta ahora en el libro de matrícula de la Unión Obrera unos 80 individuos”. ([4])

Meses más tarde, cuando apareció el semanario “El Obrero”, publicaban sus dirigentes el siguiente programa de la organización.

Necesidad de nuestra obra

El movimiento siempre creciente y la aglomeración de obreros, nos ha obligado á poseer un órgano que defienda nuestros intereses contra los abusos de los oligarcas y la presión del capital; nuestro guyaje será la verdad; no nos intimidarán nombres ni títulos para defender los sagrados derechos del obrero y nadie sofocará nuestra voz, porque la solidaridad será nuestra propia garantía.

Puestos al alcance de unos pocos monopolizadores, los medios de vida se nos restringen cada día, y es  esa la ardua tarea en que nos empeñamos, atacando al que cometa sevicias y abusos en contra del obrero, como para instruir en lo posible á nuestros compañeros, fomentando las ideas de sociabilidad y combatiendo los vicios en que á veces, por falta de instrucción decaen.

Muchos industriales interpretarán la asociación peligrosa y buscarán medios de represión; pero les hacemos presente que no buscamos la desunión entre obrero y patrón; tan sólo deseamos la equidad entre las clases, porque la solidaridad nos ha enseñado a apreciar y valernos de las sociedades obreras de resistencia.  Suprimir esas asociaciones, que son los frutos naturales de las grandes industrias modernas, centro de cultura y base primordial de auxilio mutuo entre sus afiliados, sería querer restringir la libertad de las masas.

Prueba de nuestra aserción son las grandes uniones obreras inglesas que, al crecer en fuerza y riqueza, jamás han recurrido á la lucha abierta, sino al arbitraje de partes: al poseer capitales, reunidos por ahorros continuos, tomaron el hábito de la economía y vieron la necesidad de perseguir los fines más nobles de esas instituciones: formar cajas para la vejez, las enfermedades y la imposibilidad al trabajo.

La unión del obrero es, precisamente, la que se debe fomentar y auxiliarla en Magallanes, donde en tanta abundancia existe el proletariado, para que formemos en la sociedad nuestro centro instructivo, dejemos nuestros vicios, imitemos el ejemplo de los mejores y reine entre nosotros la emulación y la cordialidad.  Al crecer nuestras economías, la institución será base de seriedad en sus compromisos, como también aras de tranquilidad entre el industrial y el obrero.

La sociedad servirá de punto de acuerdo: los obreros nombrando una comisión que, con justo y recto criterio, formule sus quejas ó pedidos, para presentarlos a otra comisión de industriales, de donde derivaría el arbitraje y, por razón, el inmediato acuerdo entre las partes.

Si es justo que el gobierno reprima la violación á sus leyes, también es su deber dar garantías á la clase obrera, base primordial de la riqueza y adelanto de los pueblos.

En la campaña emprendida, sostendremos con todas las fuerzas de nuestras convicciones arraigadas la idea de emancipación obrera; los que trabajamos con fé no nos dejaremos abatir por ninguna especie de decepciones y, cuando al llegar á la vejez contemplemos nuestra obra grande y fructífera, guiaremos los pasos de nuestros hijos por el camino que les hemos trazado, para que sean hombres dignos del suelo, al que todos nuestros esfuerzos son dedicados, para su engrandecimiento económico y social. ([5])

Según el texto trascrito, la finalidad de esta sociedad obrera de resistencia era organizar a los obreros, tras el mejoramiento social y cultural de esta clase, en un equilibrio entre el trabajo y el capital ([6]), sin llegar al conflicto con los patrones, fomentando la educación, la sociabilidad, la solidaridad, la ayuda mutua y la amistad cívica entre los trabajadores.

Resulta notable que estos obreros proponían en Magallanes –en 1897!- el arbitraje como mecanismo de solución de conflictos entre los obreros y los patrones capitalistas.  Siendo inherente el conflicto de clases dentro del sistema capitalista, lo que estos obreros promovían era la creación de comisiones representativas de obreros y patrones para dirimir sus diferencias y llegar a acuerdos: algo que intentaría veinte años más tarde la Cámara del Trabajo en Punta Arenas…

Cabe destacar aquí que, al proclamar como propios “…los fines más nobles de esas instituciones: formar cajas para la vejez, las enfermedades y la imposibilidad al trabajo…” la Unión Obrera asumía algunas de las tareas propias de las sociedades mutuales.

Aún así, tenían claro estos obreros cuál era el rol y el lugar que les correspondía a los trabajadores en la sociedad en general y en Magallanes en particular, cuando definían: “…la clase obrera, base primordial de la riqueza y adelanto de los pueblos.”

En las sesiones del 21 y 28 de marzo de 1897, se adoptaron las decisiones fundamentales -el nombre y carácter de la entidad- y se eligió el primer directorio, al que denominaron Comisión Administrativa: resultaron elegidos Enrique Gómez, como secretario general, José Jordana como secretario de actas, Miguel Díaz como tesorero, Eladio Sobrino como contador, como Directores auxiliares, Cosme Espiro, el albañil Exequiel Garrido ([7]), Antonio Ruiz, José Contardi, y M. Le-Bianic, y como Comisión calificadora, Germán Peñalber, José Carrasco y Carlos Casuni.

La mayoría de estos primeros dirigentes de la nueva entidad, como se puede observar, eran españoles, junto a algún italiano y francés…

1897:

la singular polémica Gómez-Berruti

por la orientación de la Unión Obrera

La formación de esta sociedad obrera -sin embargo- no estuvo exenta de polémicas, incluso en el momento mismo de su creación y de la definición de sus fines, porque mientras algunos plantearon en las dos sesiones inaugurales, la formación de una sociedad de socorros mutuos, otros propusieron una sociedad obrera de resistencia, idea que finalmente prevaleció.

En este contexto, los socios Luis Berrutti -italiano y pro sociedades mutuales- y  Enrique Gómez -español y pro sociedad de resistencia- se enfrascaron entre diciembre de 1896 y enero de 1897 en una interesante polémica pública -mediante  cartas remitidas al diario local- acerca de las orientaciones y fines de la Unión Obrera.

Su examen permite conocer e interpretar las principales ideas políticas y sociales que animaban a los grupos obreros e inmigrantes más avanzados de esa época en Magallanes.  Recordemos -para una mejor comprensión de éste debate- que Luigi Berruti era socio de la Fratellanza Italiana, la sociedad italiana de socorros mutuos, como se aprecia en el aviso adjunto.

Fratellanza Italiana di Mutuo Socorso

“I socci ammalatti si rivolgeranno durante tutto il corrente mese al consigliere di turno signor Luigi Berruti.   Il Segretario.”([8])

Así mientras Berruti ([9]), postulaba la idea de constituir una sociedad de socorros mutuos, Gómez, inmigrante español bastante ilustrado, planteaba que ésta debía ser una sociedad obrera de resistencia.

Berruti inicia la polémica diciendo en el periódico local: “Asistí a la primera reunión a que fueron convocados los obreros creyendo que se trataba de una sociedad de mutuo socorro.  Luego facilité uno de los salones del piso bajo de mi restaurant para una reunión a la cual no asistí, por ver que se trataba de un asunto mui distinto al que me imajinaba.”  ([10]), a lo que responde E. Gómez cuatro días más tarde: “Si tan solo se tratase de desvirtuar la falsa aseveración que con respecto a  mi hace usted en su carta publicada en el N° 208 de “El Magallanes”, no me habría tomado la molestia de contestarla, pero como ella puede entrañar un perjuicio para la rápida organización de la sociedad obrera en embrión, es bueno poner en claro la mistificación de que usted confiesa tan cándidamente haber sido víctima…me bastará recordarle su peroración ultra-socialista del circo Raffetto en la que todo se mencionó menos el socorro mutuo.  ¿Qué se ha hecho pues en perjuicio de sus ideas para que usted salga en su defensa?  ¿Nombrarlo miembro de la comisión redactora de estatutos, en cuyo acto no tomé arte ni parte, pues fue el compañero Andújar quién previo el consentimiento de la asamblea, hizo los nombramientos de viva voz?.  Si influencias mayores lo han obligado a sacrificar sus ideas, aunque sea por el momento, hubiera recurrido a otros medios de comunicación, sin abrigar la vana pretensión de convertirse en pontífice de una iniciativa que, con o sin su concurso, no tardará en llevarse a cabo.” ([11]).

Tres días más tarde, el italiano Berruti contesta a Enrique Gómez, aclarando su posición frente al tema y separándose de la idea de formar una sociedad obrera de resistencia, cuando le responde: “Es cierto que yo asistí a la 1ª sesión en el circo Raffetto i si tomé la palabra fue precisamente a pedido de usted i del señor Jordana; si traté algo sobre socialismo, no es motivo para que usted crea que el mutuo socorro no está relacionado con el socialismo, como todos los que verdaderamente profesan esta idea bien lo conocen.  Demostración clara es ésta que no queriendo tener cargo alguno, mis ideas no eran completamente afines a las suyas…Por último, manifiesto a usted que siendo contrario, como varios de los asistentes a la 1ª sesión, al objeto de la sociedad de resistencia, me considero completamente estraño, no como tránsfuga sino por ser demasiado elevadas mis ideas para ser juzgadas por varios de los concurrentes, i si a usted la esperiencia le ha demostrado que en todas partes hai tránsfugas, a mi también me ha demostrado que en todas partes hai cándidos de palabras pero no de obras.” ([12]).

Aquí, el italiano Berruti deja en claro que no le interesaban los cargos en la nueva organización e intenta dar por terminada la polémica, pero no así E. Gómez.

 Este último dice en su carta publicada contra Berruti en el periódico local, exponiendo de paso una crítica a las sociedades mutuales ya existentes en el Territorio: “Nadie hasta la fecha ha rechazado la base del socorro mutuo, i su ud. i los que como ud. son contrarios al objeto que se propone conseguir la sociedad de resistencia, tuviesen nociones de socialismo, verían que Marx, Guesde, Lafargue i tantos otros que, ántes i después del 48 se encargaron de ilustrar al obrero, admiten el socorro mutuo, pero no ese socorro mutuo que usted hace el macho cabrío de la cuestión y que practicado por las sociedades de Punta Arenas, tiene el triste privilegio de darnos a cada paso lamentables resultados.  La palabra ‘resistencia’, que tan mal suena al oído, no indica que quieramos asumir la actitud de los turcos en Plewna.  Es una palabra inofensiva que esplica la formación de una fuerza más ó menos poderosa, encargada única i esclusivamente de mantener un perfecto e inalterable equilibrio entre el capital i el trabajo.  Demasiado amante de la libertad, detesto el caudillaje.  Dejaré que las ulterioridades le demuestren que tengo práctica en la materia, palabras i hechos, haciéndole presente que la marcha futura de la asociación no estará supeditada a las veleidosidades de dos o tres individuos, sino a la masa de los trabajadores conscientes.” ([13]).

De hecho, como se apreciará más adelante, Berrutti permaneció en la Unión Obrera y compartió con Enrique Gómez, varios cargos directivos en la Comisión Administrativa de la naciente organización.  Sin duda alguna, además, Luigi Berrutti debió actuar como nexo de comunicación entre la sociedad mutual Fratellanza Italiana –formada tan sólo 3 años antes- y la Unión Obrera. ([14])

No está demás observar además, que las cartas citadas y sobre todo, los conceptos políticos y teóricos que se  utilizan, reflejan a dos citadinos extranjeros con una formación intelectual bastante avanzada para su época, probablemente cercana al socialismo científico de Marx y Engels.   Ambos inmigrantes eran además conocedores de los movimientos e ideas que circulaban en Europa en aquel entonces, lo que se trasluce en el periódico de la Unión Obrera, por la abundante información que trae desde sus primeros números acerca de los movimientos obreros y socialistas del viejo mundo, información que no aparece en la prensa local.

Los integrantes de la Unión Obrera realizaron una activa labor organizativa y de difusión: editaron un periódico semanal denominado “El Obrero” ([15]), que se comenzó a publicar a fines de diciembre de 1897; crearon una biblioteca en su sede social, hicieron funcionar una Oficina de Colocaciones para ayudar a los cesantes, y organizaron en 1897 la primera celebración del 1° de mayo en Magallanes.

1897:  la primera celebración   del 1° de Mayo en Magallanes  y en la Patagonia

¿Qué hacen 80 o 100 obreros reunidos en una velada, en un salón atiborrado de gente, para celebrar por primera vez un 1° de Mayo, en el último rincón habitado del mundo?  Esta es la insólita escena que vamos a presenciar en la distancia del tiempo.

De este primer 1° de Mayo en la historia de la Patagonia, da cuenta escuetamente el periódico “El Magallanes” en los siguientes términos.

UNION OBRERA

“Celebró su primera fiesta anual del 1° de Mayo a solo 11 años de la tragedia de Chicago, con asistencia de gran número de sus miembros y algunos invitados.  La velada fué muy variada cumpliéndose estrictamente el programa formulado.  En la tarde del domingo la Unión Obrera envió un buen regalo de provisiones a los reos de la cárcel pública, quedando de esto muy agradecidos esos desgraciados.”([16])

La primera celebración de un 1° de Mayo en Magallanes y en la Patagonia, fue realizada, por lo tanto, en el año 1897 y consistió en una velada, de la que desconocemos el número de asistentes, pero en el que se desarrolló un programa artístico en un edificio ubicado en calle Aconcagua (hoy José Noegueira) entre Balmaceda y Errázuriz.  Es de estimar que los asistentes deben haber sido menos de cien personas, sino en caso contrario, el periódico local habría consignado el número de asistentes con mayor precisión.

Entre los invitados al acto, sin duda debieron estar presentes algunos dirigentes o representantes de las Sociedades Mutuales –presumimos de la Fratellanza Italiana y de la Sociedad Cosmopolita, entre otras- con quienes deben haber habido relaciones de cercanía y confianza.

Siete meses después de este histórico 1° de Mayo, la Unión Obrera consiguió por fin una máquina imprenta que les permitió editar su propio semanario, el primer periódico obrero publicado en Magallanes y en la Patagonia.  Podemos imaginar el orgullo con que los dirigentes y socios de la nueva organización, recibieron el primer numero dee su propio periodico!

Lo llamaron “El Obrero” y le pusieron como epígrafe: “Órgano de la Unión Obrera de Punta Arenas y defensor de la clase trabajadora“,  títulos que son toda una definición política e ideológica.

El periódico mantuvo contactos frecuentes con la prensa obrera internacional.  La selección de noticias que hacían los editores de “El Obrero reflejaban precisamente ese amplio contacto con los diarios sindicales y las agencias noticiosas europeas.

Movimiento obrero

INGLATERRA

Se discutió en la cámara inglesa el proyecto de ley implantando la jornada máxima de 8 horas en todas las minas del país.  Mr. Allen defendió este proyecto que tan benéfico sería para 584.000 obreros empleados en la industria minera, de los cuales 50.000 no llegan a la edad de 16 años.

FRANCIA

Se han declarado en huelga los obreros albañiles y anexos de Lyon pidiendo la implantación de la jornada de 8 horas y un aumento de 20 por ciento en los salarios.  Los han seguido en el movimiento todos los obreros de Villeurbanne, La Mulatiere, Oullins, Couzon, St. Didier au Mont D’Or, Tassin La Demi Lune, Saint Fous y demás pueblos de la provincia.  El número de huelguistas era de 13.000. ([17])

Interesante resulta observar que el núcleo constitutivo de la Unión Obrera estaba integrado por obreros chilenos, españoles e italianos.  La Unión Obrera respondía -dentro de los escasos límites de sus afiliados- a una realidad característica de la colonia de Magallanes: un territorio de inmigración donde se habían radicado trabajadores (obreros y gañanes) de los más diversos orígenes nacionales y de varias otras latitudes del mundo.

Del primer editorial

del periódico “El Obrero”

(26 diciembre 1897)

“Nuestro Programa.  Posesión del poder político por la clase trabajadora y transformación de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común; y todas las medidas que se hallen en concordancia con los derechos individuales, como la pureza del sufragio universal; y de especial preferencia de carácter económico que puedan adecuarse, resueltas y a resolver, por los congresos obreros internacionales, porque ellas representan la deliberación de la fatalísima ley de explotación del hombre por el hombre, considerada como punto de partida de los trastornos sociales y clara demostración del cúmulo de iniquidades humanas.

Como complemento de garantías, queremos el respeto al derecho de reunión, al libre pensamiento y á la libertad de cultos, gráfica expresión del adelanto de los pueblos y efluvios de la Solidaridad y Emancipación Social.

Al trazar el presente programa, no hacemos más que seguir la línea de conducta adoptada por todas las sociedades obreras del universo.” ([18])

Los autores y editores de “El Obrero” no eran ignorantes en materia de organización y de teorías del mundo obrero.  El propio editorial aquí presentado, nos revela una pluma ilustrada y bien conocedora de las teorías socialistas y marxistas de la época.

No está demás anotar que el semanario “El Obrero” reflejaba un pensamiento obrerista, de rasgos incluso anarquistas y acaso socialistas, bastante avanzado, para el estado en que se encontraba la conciencia de la mayoría de los trabajadores del Territorio.

Desde su aparición, este periódico reflejó con particular lucidez los temas de preocupación de los integrantes de la Unión Obrera y los problemas que aquejaban a los trabajadores radicados en el Territorio y, a través de sus páginas, puede descifrarse la evolución de las ideas e incluso muchos detalles desconocidos hasta hoy, acerca de la historia de esta organización.

¿Cuáles fueron los grandes temas de preocupación de los socios directivos de la Unión Obrera y los redactores de “El Obrero”?    Uno de los grandes temas que atraviesan todos los números del semanario, fue el de la traída de familias de colonos desde el norte del país a Magallanes, con negativas repercusiones para los inmigrantes y para la economía del Territorio.

En efecto, ya en su primer número “El Obrero” (del 26 de diciembre de 1897) criticaba en los siguientes términos la situación socio-económica de los asalariados, a propósito de una medida del Gobierno de estimular la venida de colonos chilenos desde otras ciudades del país: “¿De dónde ha sacado el gobierno que en Magallanes haya cabida para setecientos obreros más de los existentes?  De este remedo de industrias; del comercio mediocre y desordenado; de la inmensidad de los campos estériles; del oro que no paga los cruentos sacrificios hechos para su extracción; de la fabulosa y legendaria pesca de focas, cuyo producto íntegro es para el ogro capitalista -de todas estas irrisiones aducidas en todos los tonos en pro de la riqueza territorial- no puede ser; pues estamos seguros que el gobierno conoce como nosotros que, por más esfuerzos que se hagan, no se conseguirá otra cosa que galvanizar por breve tiempo el esqueleto vacilante de esta colonia…” ([19]).

Como se verá, en 1898 este problema hizo crisis en el Territorio, porque muchos de esos colonos traídos por barco y abandonados a su suerte en Magallanes, con sus familias en muchos casos, ejercieron presión para que se cumpla lo que se les había prometido.

Y en el mismo tono crítico por la traída de inmigrantes sin recursos a Magallanes desde el norte de Chile, donde a su vez estaban entrando en plena crisis las oficinas salitreras, la Unión Obrera le dirige a los obreros nortinos este elocuente manifiesto.

 

Manifiesto  de la Unión Obrera de Punta Arenas  á los obreros de Tarapacá

                “Compañeros:

                Hemos visto reproducida en un periódico de esta localidad una carta dirigida a “La Patria” de Iquique por un empresario en ciernes, en la que, aprovechando la circunstancia de que os hallais sin trabajo, os incita a que emigreis a Magallanes, asegurándoos que los medios de subsistencia son aquí infinitamente fáciles y los salarios sumamente elevados.

                El que tal os dice no es ni ha sido jamás, obrero.  Ha pasado dos años en este territorio, viviendo del presupuesto y, por consiguiente, no comprende ni puede comprender la vida que el trabajador, esa víctima eterna y voluntaria del capital, está condenado a soportar aquí y en todas las Jaujas conocidas.

                No os dejeis seducir por afirmaciones lanzadas por el mero gusto de la exhibición y prestad crédito a los sanos consejos que de aquí os manda un grupo de trabajadores, avezados en la lucha por la existencia.

                Decidle a ese caballero que Magallanes, con sus industrias embrionarias y su comercio reducido y centralizado, no da ocupación a los obreros aquí existentes; hacedle presente, en cuanto al trabajo de la pampa, los numerosos grupos de peones que en invierno y verano, vagan de estancia en estancia, implorando colocación; recordadle que aquí la comida es más cara que en cualquier otro pueblo de la república; que la ropa, a pesar de ser puerto franco, cuesta más caro que en Valparaíso y Santiago; que los alquileres de estos cuchitriles son más caros que en cualquier ciudad del mundo y decidle, en fin, que su proyecto de luz eléctrica, todavía en incubación,  en caso de llevarse a la práctica, alcanzaría apenas a dar trabajo a la mitad de los obreros aquí desocupados.

                La Unión Obrera de Punta Arenas no se halla en situación pecuniaria para aliviaros en algo de la crisis porque atravesais; pero os envía esta seria advertencia: emigrad a otra parte que no sea Magallanes, en la plena seguridad de que encontrareis mejores medios de vida.

Por la Unión Obrera de Punta Arenas,

E. Gómez               J. Jordana                             M.A. Ruiz                              O. Kermann

V. Díaz                  M.J. Miranda.

Punta Arenas, agosto 23 de 1897.” ([20])

En diciembre de 1897, la Unión Obrera inició una serie de asambleas con obreros, a fin de promover sus ideas y de estimular la incorporación de nuevos socios.  Para tal fin hizo circular en Punta Arenas el siguiente volante 

A LOS OBREROS

                “Salud.

                La comisión de la Unión Obrera invita a todos los trabajadores residentes en Punta Arenas, sin distinción de nacionalidad, a la reunión de propaganda que tendrá lugar hoi domingo 26 de diciembre a la 1 p.m. en la calle de Jorge Montt número 5 casa del señor Pedro Sambelich, a fin de cambiar ideas con respecto a la presión que ciertos patrones vienen ejerciendo sobre el obrero, que no solo asignan jornales enteramente bajos, sino que hacen cada día más difíciles los medios de existencia.

                Considerar que la mayoría de los obreros en esta región solo pueden trabajar 130 días al año, con cuyo producto se hace imposible la vida.

                Compañeros:

                La Unión Obrera, al llamar a su seno a todos los trabajadores, lo hace con el propósito de mejorar en lo posible su precaria situación.

                Concurrid todos a la reunión, pues ha llegado el momento de poner coto a los desmanes patroniles que, soportados sin protesta, nos arrastrarán a la miseria.

                La Comisión.”  ([21]).

La redacción de este volante, como se puede apreciar, es elegantemente española, lo que revela la ágil pluma del hispano Enrique Gómez.   Y como resultado de ésta asamblea, se levantó la siguiente acta de la sesión efectuada el 26 de diciembre de 1897.   Este documento inédito, nos permite obtener la impresión de asistir a una sesión de la Unión Obrera de Punta Arenas y de presenciar sus debates y decisiones.

Acta de la Asamblea extraordinaria   del 26 de diciembre de 1897

“Abierta la sesión a la 1 p.m. con asistencia de tres cientos obreros, tomó la palabra el compañero Lozzia, nombrado presidente de la mesa, para poner en conocimiento de los presentes los fines de la asociación, haciendo resaltar la necesidad de asociarnos, pues es por medio de la unión que llegaremos a obtener lo que con nuestro sudor producimos.

Habló en seguida el compañero Jordana, haciendo constar los esfuerzos hechos por algunos compañeros para el mantenimiento de la asociación.

Habló después el compañero Berruti apoyando lo dicho por el compañero Lozzia y demostrando la necesidad de una unión compacta, si queremos ver coronados por el éxito nuestros esfuerzos.

Y por último habló el compañero Molina, recién llegado, proponiendo un voto de aplauso para la sociedad por los esfuerzos hechos en holocausto a la santa causa de la emancipación social.  La asamblea lo acordó por unanimidad.

A la moción del compañero Lozzia, se levantó una suscripción a favor de las familias más necesitadas de los colonos recién llegados.

Se levantó la sesión en medio del mayor entusiasmo.

                                                                                              Alfonso Lozzia.

                                                                                              Secretario de Actas.”   ([22])

 

Los italianos Alfonso Lozzia y Luigi Berruti, aparecen aquí como oradores en una de las sesiones de la Unión Obrera y  los acompaña en el uso de la palabra el  artesano español Jordana.  Todos ellos reflejan poseer alguna experiencia organizativa.

1897:  de la Unión Obrera  surge el primer Partido Socialista  de Magallanes

Cuando mantenemos en la memoria la polémica Berruti-Gómez ya relatada, no es de extrañar que las diferencias ideológicas hayan anidado desde los comienzos de la Unión Obrera de Magallanes.

Aquí debe consignarse un hecho histórico curioso y poco conocido.  La Unión Obrera -como se ha relatado- se formó en diciembre de 1896 y a los pocos meses de su formación, algunos de sus integrantes optaron por denominar a la organización naciente como “Partido Socialista”.

Así mientras en el epígrafe de “El Obrero”, en sus primeros números, el periódico se subtitulaba “Organo de la Unión Obrera y defensor de los intereses de la clase trabajadora” y hacia febrero de 1897, el periódico apareció subtitulado como “Organo del Partido Socialista y defensor de los intereses de la clase trabajadora”, lo que refleja que sus asociados, impulsados por sus creencias doctrinales socialistas e internacionales avanzadas, resolvieron darle un nuevo carácter al movimiento, lo que no impidió su desaparición en breve tiempo.

Este dato, permite afirmar que el primer Partido Socialista en Chile fue fundado en Magallanes en 1897, por los organizadores de la Unión Obrera, aún cuando se trató de un grupo cuya existencia fue breve y efímera, pero que reflejaba el espíritu predominante en algunos grupos de obreros.

La Unión Obrera llegó a tener alrededor de 100 socios hacia 1897, según lo consigna Robustiano Vera.

Otro aspecto destacado del semanario obrero era el tono mordaz y cáustico con el que trataba a las autoridades del Territorio, un lenguaje que a medida que nos acercamos a 1898 se fue haciendo cada vez más ofensivo y hasta irreverente.

1898  el periódico “El Obrero”   entra en el terreno de las denuncias

Pero el cambio fundamental que experimentó a principios de 1898 el diario “El Obrero”, consiste en que se fue convirtiendo en un diario de denuncia de los atropellos, inconsecuencias, peculados y negociados a los que se prestaban muchos de quienes tenían alguna forma de autoridad en Magallanes.  Escribe a este respecto, el editorialista de “El Obrero” el 2 de enero de 1898: “Acosado el obrero por el capitalista que remunera pésimamente su trabajo u sangrado continuamente por el gobierno con las llamadas contribuciones; miserable siempre y sin esperanza alguna de mejor suerte, la vida para él es un verdadero martirio..” ([23]).

Y refiriéndose a la recolección de dinero que se estaba haciendo en Punta Arenas, para completar la construcción de la iglesia de los salesianos, el periódico denunciaba, no sin dejar de pasar una ácida filípica moralista: “En nuestro número anterior decíamos que la rifa-bazar que se efectúa en la antigua iglesia parroquial era organizada por los santos pastores.  Debemos confesar que estuvimos mal informados. 

Quién organizó esa rifa fué un comerciante de esta plaza, el que abona a los salesianos un 15 por ciento sobre las entradas, con el fin de que exploten en nombre de Dios el bolsillo de los creyentes.  El pretexto no deja de ser plausible: el dinero que hacen pasar del ajeno al propio bolsillo es destinado a la conclusión del templo.  Sin embargo, hasta la fecha no hay un solo ejemplo de que los salesianos hayan levantado una subscripción para aliviar a tal o cual familia que se encontraba en la miseria; no se ha visto tampoco que hayan mandado construir un ataud para uno de sus feligreses muertos en la indigencia; no tratan de ayudar a los colonos recién llegados: esas son cosas de poca monta…

Ya que ellos predican la caridad, debían ser los primeros en ponerla en práctica, y no tratar de labrarse fortunas fabulosas a costillas de los imbéciles. Más amantes del dinero que de la religión, explotan todos los negocios habidos y por haber con gran perjuicio para el obrero.  Han transformado la iglesia parroquial en agencia de comisiones. ¡Alerta oh numeroso gremio de cobradores! Los salesianos no tardarán en dedicarse a vuestro oficio y, como disponen a su antojo del nombre de Dios, os harán la competencia.” ([24]).

En el mismo tono, y denunciando los despidos de obreros desde un taller de la ciudad, el periódico reclamaba: “Un taller mecánico de Punta Arenas, acaba de renovar casi por completo su personal de obreros. Los salientes ganaban de 5 a 6 pesos diarios, los entrantes ganan de 3 a 3.50 pesos. Es un retroceso lógico de los tiempos en que vivimos, pues debe tenerse muy en cuenta que en la bolsa del trabajo es enormemente superior la oferta a la demanda… Un poco de unión, compañeros, para evitar estas ruindades!” ([25])

Siempre a principios de 1898, el tema de la situación material y social de los colonos chilenos traídos a Magallanes estaba comenzado a preocupar a los habitantes de la Colonia y dió ocasión a que “El Obrero” denunciara en los siguientes términos: “La gobernación del territorio ha suspendido desde el lunes próximo pasado, la ración que diariamente pasaba a los colonos hace poco llegados.  Es una determinación que coloca a numerosas familias en una posición bastante crítica y sus consecuencias pronto se dejarán sentir sobre todo por parte de los padres de familia. Es cierto que la gobernación del territorio no estaba autorizada para hacer un gasto diario de doscientos y tantos pesos que importaba la manutención de los inmigrantes, pero el gobierno central no tiene derecho alguno a enviar a un pueblo como Magallanes que ni aún casas suficientes cuenta para alojarlos, mil y tantas personas. Es él, pues, el que está en el deber de satisfacer todos los gastos que demande su alimentación.” ([26]).

En efecto, el Territorio de Magallanes había sido presentado por el Gobierno y por determinados agentes privados como un campo de riquezas y facilidades.

De hecho, la autoridad central en una medida percibida como poco atinada, estimuló en todo el resto de Chile, para que las familias interesadas en trasladarse al Territorio, lo hicieran en vista de las buenas perspectivas económicas y de trabajo que se suponía ofrecía la zona.

El concepto del ahorro que propiciaba “El Obrero” era particularmente diferente del tradicional.

“Economía es riqueza

Es el lema de los ignorantes que viven en medio de las privaciones, con el único objetivo de reunir algunos miles de pesos que deben disfrutar otros: esto se llama enflaquecer para que otro engorde.

Hay seres que se imponen penosísimas privaciones, con tal de verse un día dueños de un buen capital para enriquecer á su prole.

De ahí una generación de inútiles que, pudiendo vivir holgadamente de sus rentas, no se dedican al trabajo sino á la haraganería, y en vez de dar producto á la sociedad le son perjudiciales: de esta clase de escoria se compone la burguesía.

A padre avaro, hijo pródigo, dice el adagio. Esta plaga social, se sirve de sus riquezas para esclavizar al pobre, para perjudicarlos por todos los medios á su alcance.

Masa informe de hipócritas, espíritus bajos y depravados, los burgueses son la causa consciente de todas las injusticias que se cometen y son los verdaderos culpables de la mala marcha de la sociedad.

Viles, estúpidos, insolentes, orgullosos de verse dueños del oro, desprecian á la clase trabajadora, á costa de cuyo sudor conquistaron sus riquezas; entregados á la orgía, gastan lo que deben servir para limosnas y tratan al obrero como á un esclavo, haciendo alarde de “ sus infamias para con él y considerándolo como á un semejante sino como ser bajo é inferior.

Oprimidos para ellos, el obrero es un verdadero paria, un ente desgraciado, nacido para sufrir. Demasiado ignorante todavía para comprender que él es el verdadero señor, el verdadero llamado á desprecíar á monos de levita, se somete á los burgueses que lo tratan como bestia de carga.

El burgués roba, como asesina y comete con el obrero toda clase de iniquidades, sin que por ese se le castige; al contrario se le recompensan sus hazañas.

                                                          En el siglo de las luces,

                                                            A ladrones de levitas

                                                         Se dan honores y cruces.

 

El obrero no tiene ningun derecho, pues hasta el botar es una ironía; como rebaño de ovejas guiados por el pastor, concurren los trabajadores á las votaciones.

El patrón, el burgués, les ha ordenado votar por tal ó cual candidato y ellos tienen que hacerlo, sopena de ser arrojados del empleo ó, lo que es lo mismo, lanzados a la misería.

Para el obrero no existen leyes, porque no tiene con qué pagar al abogado que ha de defenderlo, asi que muchas veces es condenado á purgar crímenes ajenos, como podríamos citar numerosos casos de errores judiciales cometidos con obreros que, despues de diez ó doce años pasados en inmundos calabozos, se les ha reconocidos inocentes.

La vida del obrero está supeditada al caprícho de los que gobiernan, que lo lanzan á la guerra como novillo á la matanza.

Sus bienes, si los tiene, ganados á fuerza de sudor, están expuestos a la veracidad de cualquier burgués que se ríe de él impunemente despues de haberlo robado.

En una palabra, la libertad es para él algo que no significa nada que no tiene sentido comun pues solo la conoce de nombre.

Sin embargo, es nada lo citado en comparación de lo que sucedía en otros tiempos. Durante este siglo, la situación de la clase que con desprecio llaman plebe a mejorado mucho y, sin ella fuera unida, si comprendiera que defendiendo los derechos de unos de sus miembros defienden los propios, obtendría mucho más y se evitaría los horrores de la miseria y los desmanes del capitalistas que la ordena como á vaca lechera.”([27])

 

La Unión Obrera

interviene en el problema

de los colonos chilenos

La Unión Obrera en este contexto, se constituyó en el centro de reunión, de organización y de expresión de los colonos emigrados al Territorio, como lo refleja ésta noticia: “La reunión de propaganda verificada por la Unión Obrera el domingo próximo pasado, estuvo concurridísima. Más de doscientos obreros de los recién llegados se hallaron presentes y, una vez impuestos de del objeto de la reunión y de los fines que la sociedad persigue, prorrumpieron en frenéticos aplausos y vivas a la emancipación social.  Consuela ver, en los momentos de prueba a que se halla sometido el proletariado en todos los países, que en el último rincón del planeta se asocia un número respetable de trabajadores, dispuestos a campear por sus derechos.  Es el fruto de la semilla sembrada hace tantos años por la inolvidable Internacional que, a pesar de todas las persecusiones, ha logrado hacer germinar infinitos granos…” ([28]).

 

Mozo

“Se necesita uno para el Hotel Harbour Wiew, frente al muelle de descarga.  Debe hablar alemán e inglés.  Se paga buen sueldo.  Ocurran al mismo hotel.  G. Braye.”  ([29])

Al público en jeneral

“El que suscribe se ofrece como bodeguero o dependiente, carpintero o mayordomo de cualquier fábrica en ésta o fuera.  Es entendido en todo trabajo.  De honradez intachable.  Dirección i órdenes en esta imprenta.

Santiago Alfaro.”  ([30])

Muchos de aquellos colonos improvisados viajaron en barcos transportes de la Armada, desde los distintos puertos del país, Iquique, Valparaíso y Talcahuano, entre otros.

El problema de su radicación e instalación sin embargo no estaba resuelto, como lo manifiesta el periódico local: “¡Hasta cuando! Nos acaban de enviar 400 familias con un total de cerca de 1.200 personas, de las que todavía quedan asiladas en galpones como 100 familias, sin trabajo, sin pan i sin ración, i todavía pretenden hacer una nueva remesa a Magallanes para empeorar su situación… Algunos se han colocado, pero quedan centenares de hombres i mujeres que carecen del pan de cada día por la falta de trabajo.  Muchos, muchísimos, desearían ganar algo para economizar i regresar al norte, pues están perfectamente convencidos de que han sido engañados de la manera más burda. Aquí no han encontrado empleo, las tierras no se prestan para trabajos agrícolas sino en mui limitada escala.  Muchos se encuentran desesperados, viéndose sin trabajo i rodeados de hijos pequeños que piden pan i cuya hambre no pueden satisfacer.  Fuimos de los primeros en combatir esta inmigración en masa.  Hemos pedido albañiles, carpinteros, jentes de servicio, pero en grupos de 40 ó 50 personas que vinieran periódicamente; nunca que se nos trajera un transporte del Estado con tantos centenares de toneladas de seres humanos…  El  territorio es grande, pero eso no basta.  Faltan todavía industrias que puedan proporcionar trabajo i pan a esos centenares de familias.” ([31])

En los mismos inicios de 1898, se produjeron dos manifestaciones públicas de los colonos, a fin de hacer presión a favor de las concesiones de sitios urbanos.

“El Obrero” critica al Gobierno por esta  situación problemática, repudiando de paso y en un tono pacifista, la preocupación que por aquel entonces había en torno a los litigios pendientes de límites con Argentina: “¿Qué hará el gobierno y qué la burguesía para mitigar las calamidades presentes y mitigar los desastres futuros?  El gobierno, demasiado preocupado con la cuestión de límites, seguirá el rumbo trazado por las exigencias partidistas: votar ingentes sumas arrancadas directa e indirectamente de las fuerzas productoras, para la adquisición de poderosas naves de guerra; para el envío a Europa de comisiones que estudien profundamente los adelantos modernos en la humana carnicería; para la movilización de millares de hombres, violentamente arrebatados a las faenas agrícolas e industriales…para el sostenimiento de innumerables e inútiles empleados, clero, pensionistas y todo el cúmulo de depredaciones que consigo trae aparejadas el arte de gobernar… No hay que esperar pues, que el gobierno destine una suma de dinero para la realización de algunas obras públicas, tan necesarias para la transformación de esta inmensa cloaca, y tan imperiosas para dar trabajo a centenares de obreros desocupados.” ([32]).  Como se verá más adelante, esta crítica antibelicista habría de servir de fundamento a las medidas represivas de las autoridades del Territorio contra la Unión Obrera.

La crítica de “El Obrero” por el gasto público dedicado a subvencionar al clero salesiano de Magallanes, se basaba en hechos reales, cuando se examina la ley de Presupuestos de 1898 en su sección dedicada a Magallanes, donde se expresaba: “Culto.  Parroquias. Gastos fijos.  Partida 6°, Item 141 Cura de Punta Arenas: Anual $ 1.440, Mes $ 120.  Item 142 Cura de Porvenir:  Anual $ 1.000, mes $ 83,33.  Subvenciones. Gastos fijos. Partida 8° Item 6.  Padres y monjas salesianos: Año $ 6.000, mes $ 500.” ([33]).

Durante enero de 1898, tuvo lugar una iniciativa solidaria de algunos vecinos connotados de la colonia, a fin de ayudar a los colonos recién llegados, de lo que da cuenta esta noticia: “Buena obra.  Entre algunos caballeros de Punta Arenas, en vista de la situación angustiosa en que se hallan varias familias chilenas de las recién llegadas, ha surjido la idea, ya realidad, de constituirse por una suma determinada, como fiadores para que algunos jefes de familia puedan adquirir las herramientas i primeros víveres que les permitan dedicarse a los trabajos auríferos en los diversos ríos del territorio.  Del beneficio que saquen pagarán mensualmente una parte del valor de las herramientas i víveres hasta cancelar su deuda.” ([34]).

Figuraban lógicamente en ésta beneficiosa iniciativa, nombres tan influyentes en la Punta Arenas de la época como J.B. Contardi, Luis Aguirre A., J. Blanchard, José Menéndez, Stubenrauch y Cía., Elias H. Braun y su hijo Mauricio Braun, Rómulo Correa, Mayer Braun, Pedro Gilli, J. Watson, Lautaro Navarro A. y el abogado E. Campaña.

En la Gobernación del Territorio fueron presentadas a principios de febrero de 1898, más de 200 solicitudes para obtener sitios urbanos, para familias chilenas llegadas a fines de diciembre de 1897 desde Iquique y Valparaíso.

El periódico “El Magallanes” informa al respecto: “A la 1.30 de la tarde del domingo pasado se efectuó en la plaza Muñoz Gamero un segundo meeting, al que asistieron quizás unas doscientas personas.   En las boca calles de la plaza i veredas habían otras cien personas que se hallaban como simples espectadores.  Subió al kiosko un ciudadano de los últimamente llegados i pronunció un corto discurso.   Pedía la escarcelación del señor Julian Sardes i a la vez la entrega de sitios a los nuevos colonos.  No habiendo otro orador, la concurrencia se trasladó frente a la casa de la Gobernación, donde se encontraba la autoridad administrativa acompañado de su secretario.   Una comisión de cinco personas penetró a la sala de despacho del Gobernador i tocó principalmente la cuestión sitios, prometiendo este funcionario hacer la distribución de ellos tan pronto como el injeniero hubiera terminado los trabajos preliminares indispensables….  En seguida se fueron donde el Juez Letrado del Territorio, que se encontraba en la vereda frente a la carcel pública.  Allí pidieron la escarcelación del señor Sardes contestando el señor Seguel que al día siguiente a la 1 p.m. les daría respuesta en su sala de despacho.  Luego la concurrencia se dispersó en el mayor órden i compostura.  Durante el resto del día reinó en la población tranquilidad completa. ([35]).

A juzgar por la coincidencia de fechas y por la mención del periódico “El Obrero” antes citada, es evidente que la Unión Obrera  estuvo directamente comprometida en la organización de estos mitines.

Por ello es que el mismo periódico, criticando el reparto desigual de sitios efectuada en favor de algunos colonos recien llegados, lanza esta tirada crítica: “La repartición de sitios a los colonos nacionales, ha dado lugar a las mayores torpezas e injusticias gubernativas.  El desconocimiento de los legítimos derechos de las familias extranjeras es una medida concebida por un gobernador con tacaña inteligencia, encerrado en un exagerado amor al terruño cuando se trata de desgraciados, y medianamente desprendido de patriotismo cuando la pasajera amalgama produce resultados positivos.  Más, dejemos a un lado estas estúpidas patriotadas del individuo, para proseguir el proceso de la repartición hecha por el gobernador… Un alto empleado público, que ha alquilado su casa propia para ir a pagar un modesto alquiler en la ajena, se ha presentado como colono y ha obtenido un precioso sitio. Y otro empleado público, aunque modesto soltero, ha obtenido también un sitio…Y estos como otros casos de odioso favoritismo administrativo, dejan a muchas pobres familias sin el sitio que les acuerda la ley, y el gobernador del territorio, orgulloso con su principio autoritario, no hace caso de las diarias reclamaciones hechas por los perjudicados.” ([36]).

 

1898:

otras denuncias aparecidas

en “El Obrero”

El periódico obrero comenzó entonces también a denunciar irregularidades que se cometían en la Cárcel Pública de la ciudad, el robo de correspondencia desde los servicios de correos e incluso el extraño abandono y desaparición de dos marinos tripulantes de un buque de la Armada, y cuyos cadáveres aparecieron pocos días después en una playa del Estrecho, después de ser sacrificados por los aborígenes del sector.

A principios de enero de 1898, se procedió a elegir en asamblea general a una parte de la directiva (denominada por ellos Comisión Administrativa) de la Unión Obrera: “Con una regular concurrencia se celebró el domingo pasado en la Unión Obrera la asamblea general ordinaria con objeto de renovar la mitad de la comisión administrativa.  Fue reelecto para la secretaría general el compañero Maugia; para la contaduría fué nombrado el compañero Huschel y para auxiliares los compañeros Rogolini C., Jordana y Berruti.” ([37])

¿Qué ideas sustentaban los dirigentes de la Unión Obrera y de “El Obrero”?

Al revisar las ideas políticas y sociales que sustentaba la Unión Obrera a través de su semanario, resulta evidente que se fueron haciendo cada vez más críticas e incluso confrontacionales, dentro de una misma coherencia de conceptos.

Por ejemplo, el editorial del N° 2 del periódico “El Obrero” del 2 de enero de 1898, bajo el título “Responsabilidades” se define en los siguientes conceptos: “La lucha de clases se desarrolla donde quiera que existan burgueses y proletarios.: violenta en los grandes centros industriales en que las especulaciones refinadas y cuotidianas mantienen al espíritu obrero en un grado elevado de tensión; más sosegada en los pequeños pueblos comerciales en que la explotación, si bien más descarada, se halla contenida en los límites fijados por la misma mediocridad de los recursos de que dispone.  En Punta Arenas por ejemplo, donde el orígen del capital es una página íntima grabada en la conciencia de cada obrero, la lucha reviste un carácter pacífico, porque las responsabilidades del desastre han de ser forzosamente compartidas por un no escaso número de proletarios, insensiblemente subyugados, con la esperanza remota de una vida exenta de privaciones y sombrías eventualidades…Reconocemos que la burguesía es la piedra de toque de todas las iniquidades; pero no ignoramos que el brazo ejecutor, en la mayoría de los casos, es la cábala de sátrapas profusamente extendida de uno a otro extremo de la ciudad, debiendo por consiguiente, corresponder a cada cual su parte de responsabilidad en el desbarajuste general.” ([38]).

                Pero acaso dos de los artículos editoriales más ilustrativos y elocuentes respecto de las ideas que abrigaban los directivos de la Unión Obrera, se encuentran en el artículo “La sociedad actual” aparecido el 13 de marzo de 1898, y en particular, en el editorial del 20 de marzo de 1898, titulado “Gobierno y burguesía“, cuyo lenguaje directo hacia los individuos poderosos del Territorio, no deja de sorprender al lector moderno: “Gobierno y burguesía.  Los hombres que componen el gobierno territorial pueden dividirse en tres categorías: comerciantes, especuladores y negociantes.  Burgués es el gobernador del territorio, que a su gran casa de negocio, agrega la propiedad de siete ú ocho edificios y varios centenares de leguas de tierra; a todas estas posesiones, más que suficientes para el calificativo de burgués, reune la no menos especial de ser el jefe de una administración que pudiendo aliviar en algo la triste situación de la clase trabajadora, constantemente la deprime…”

Y después de una enumeración crítica del Notario público, del secretario del Juzgado, del Juez Letrado y de los funcionarios gubernativos, concluye con ésta nota un tanto pesimista, pero de una lógica en sí misma aplastante: “Nada se puede esperar de un gobierno enteramente vendido a la burguesía; nada se puede esperar de una burguesía enteramente  vendida al gobierno. Intereses de lucro los confunden en un solo anhelo: la explotación del trabajador.  Pues bien; los trabajadores deben también confundirse en una sola aspiración: el desalojo de las posiciones y la expropiación de las fortunas de los comerciantes del sudor humano.” ([39]).

“El Obrero”

se inclina por un lenguaje

de inspiración anarquista

Sin duda alguna, éste lenguaje irreverente tiene que haber irritado a las autoridades del Territorio, como también al pequeño grupo de empresarios poderosos de Magallanes, los “burgueses” según el editorialista de “El Obrero”, mismos que al día de hoy siguen siendo catalogados de pioneros.

Estos últimos a su vez, habían recibido en el N° 12 del periódico obrero, una feroz andanada verbal a través del artículo “La sociedad actual“.

Este artículo de carácter editorial, contiene dos subtítulos: “El proletario” -donde hace una descripción dolida de la condición pobre y miserable de los obreros- y “El oligarca”, cuyos trazos descriptivos contienen una ácida crítica de los poderosos del dinero: “El oligarca.  Insecto vil y espíritu maléfico que por medio de ruines humillaciones e inicuos manejos conseguiste  hacerte dueño del capital, esclavizando a tus iguales por medio de infames astucias, escucha y contesta: ¿quién te ha dado las riquezas que posees y con qué derecho las conservas? …¿Qué derecho tienes de explotar al pobre y disponer de él a tu antojo?…¿No te remuerde la conciencia al ver los no interrumpidos sufrimientos del infeliz proletario que condenas a la miseria, y cuya vida amenazas con toda clase de vejámenes?.” ([40]).

El grado de animadversión que debe haberse producido en la pequeña comunidad de la colonia de Magallanes, sobre todo entre gobernantes y empresarios, contra el periódico y la propia Unión Obrera debe haber sido muy grande y muy intenso…

El momento final de la Unión Obrera tuvo rasgos polémicos, tal como había sido su creación.  A los ataques externos que recibió (por los dos mitines de colonos y los editoriales cada vez más críticos de “El Obrero”), se sumaron algunos conflictos individuales internos.  Pero la causa principal de la desaparición de la Unión Obrera y de su polémico semanario hay que buscarla en la acción concertada de algunos poderosos del Territorio.

Algunos problemas administrativos internos de la Unión Obrera se produjeron hacia principios de 1898.

Unión Obrera

“Se cita a todos sus miembros a una reunión jeneral que se efectuará hoy a la 1 p.m. en el salón de la Sociedad de Beneficencia Portuguesa.  Se recomienda la asistencia.   El Secretario.”([41])

Y a la semana siguiente aparecía este sorprendente aviso, firmado por el Secretario de la Unión Obrera en el que se convoca al anterior Tesorero de la entidad, dando la impresión -pública por lo demás- de que las cuentas financieras de la organización no estaban claras.

Sociedad Unión Obrera

                “Se invita al ex-tesorero de la sociedad Manuel A. Ruiz para que se presente el día 21 del c.m. a las 8 p.m. en la secretaría de la sociedad para hacer entrega del tesoro social i enseres que existen en su poder.  El Secretario.”([42])

Las cosas se aclararon sin embargo, muy pronto, cuando a los pocos días apareció este segundo aviso en “El Magallanes” de Punta Arenas.

REMITIDOS

                “Declaramos al público que el compañero Manuel A. Ruiz, ex-tesorero de la “Unión Obrera”, entregó a la sociedad los fondos de que era depositario.

                Punta Arenas, enero 26 de 1898.

                La Comisión Directiva.”([43]).

Pero, además, como se ha visto, el tono de las denuncias del periódico, se fué haciendo cada vez más agudo, al mismo tiempo que sus temas de preocupación se fueron ampliando.

“El Obrero”, por ejemplo, en marzo de 1898, respaldaba la creación de un hospital para la ciudad, en los siguientes términos: “Hospital en Magallanes. Parece un hecho que por fin se va a organizar una suscripción para la fundación de un hospital en Punta Arenas.  Como ya dijimos en uno de nuestros números anteriores, hace algunos años se había llevado a efecto una suscripción con el mismo objeto y es tiempo ya de que los tenedores de esa plata la pongan en manos de la nueva comisión.  Un establecimiento de esa naturaleza es sumamente indispensable en un pueblo de 7 u 8.000 habitantes, que tiene una junta de beneficencia que no beneficia más que a sí misma…Nos parece que sería muy justo que el gobierno, que vota en el presupuesto enormes cantidades para la construcción de lujosas viviendas para comodidad de los empleados públicos que usan de ellas aunque poseen casas que arriendan a cánones fabulosos, se acordara de votar una suma de dinero que, agregada a la que se recolectó, sea suficiente para fundar un establecimiento en regla donde el enfermo pueda encontrar todas las comodidades que su estado requiera.” 

Y preguntaba enseguida el diario obrero, con su habitual estilo cáustico: “Ya que por fin se trata de fundar un establecimiento de beneficencia se nos ocurre una pregunta: ¿serán admitidos en el hospital los extranjeros enfermos?  Nadie extrañe la pregunta, pues aquí el extranjero pobre es tratado por la autoridad como un intruso y así como se excluyó de la repartición de sitios a los extranjeros venidos a Magallanes como colonos, no será difícil que no se les reconozca derecho a ser asistidos en el hospital en proyecto en caso de enfermedad…” ([44])

Por ejemplo, frente al caso puntual del robo y homicidio de un obrero del campo, el periódico obrero formula fuertes críticas contra el Juez, el jefe de la Policía y el médico de la ciudad (en este caso Lautaro Navarro A.), en los siguientes términos: “Empiezan a tocarse los resultados de una acumulación enorme de gente sin trabajo.  En la mañana del jueves fué encontrado muerto a puñaladas un trabajador recientemente llegado del campo.  El móvil evidente del crimen ha sido el robo. Se calcula que la víctima haya expirado a las tres de la mañana y sin embargo, las autoridades a pesar de haber sido avisadas mas o menos a esa hora, no se han presentado al lugar del suceso hasta las ocho.  ¿Merece por este hecho increparse la conducta del juez, del jefe de la policía y del médico de ciudad? De ninguna manera, puesto que observan estrictamente este axioma: después de burro muerto, cebada al rabo.  Hay que tener presente que el mismo cirujano anunciaba en su periódico de la mañana del jueves que la policía es innecesaria en Punta Arenas.  Pero nosotros agregamos que la policía, el juez y el médico de ciudad no son solo innecesarios, sino que son de todo punto inútiles, puesto que no sirven ni para levantar muertos.” 

Y el articulista presentaba a continuación, un resumido panorama social de Punta Arenas, al término de la temporada de faenas en las estancias: “Los almacenes, en vista de que el déficit no es cubierto ni hay remotas esperanzas de cubrirlo, se han visto obligados a restringir el crédito; los trabajadores del campo, concluídas las faenas, regresan a Punta Arenas en cantidades considerables: en Punta Arenas hay centenares de obreros sin trabajo y centenares de criaturas que diariamente piden pan; el invierno se acerca con sus rigores y miserias…

Y todo esto, debido a una administración que, teniendo en sus manos el medio de prevenir el desastre, lo agrava diariamente con sus torpezas, con su desidia, con su desprecio y sobre todo, con su egoísmo de propio lucro.” ([45]).

Por su parte, las críticas contra el “El Obrero”, provenientes sin duda de muchas autoridades, funcionarios y empresarios influyentes del Territorio, se comenzaron a hacer sentir desde inicios de marzo de 1898, como lo atestigua este comentario que el propio diario les lanza: “Nuestro formato ha sido ensanchado desde hoy, con gran contento del pueblo y con gran disgusto de la burguesía y sobre todo, de las autoridades locales que ven en nosotros un implacable censor de sus actos públicos… las autoridades locales, irritadas con nuestra prédica, han quedado envueltas en un medio ambiente de desconcierto del que no salen sino de cuando en cuando, para cometer una nueva torpeza que da pábulo a nuestra crítica, y la burguesía sigue explotando la mano de obra, aprovechándose de la abundancia de brazos.”

En el mismo artículo a continuación, advertía las intenciones del Gobernador del Territorio, Mariano Guerrero Bascuñán (a quién calificaba de “lord mayor”) de censurar al diario obrero, en estos agudos y premonitorios términos: “Alguien nos ha dicho que el lord mayor pensaba pedir autorización al supremo gobierno para someter al territorio bajo un régimen militar del cual él será el jefe, encargando de paso una mordaza especial para los miembros de nuestra redacción… ‘El Obrero’ sigue su marcha sin desviarse un ápice del camino que se ha trazado al principio de la jornada, y sin salirse de los límites fijados por la constitución de la república a la suprema libertad de imprenta y, aún en el improbable caso de que las autoridades cometan algún atropello con los miembros de la redacción, estos sabrán defenderse sin necesidad de recurrir a los tribunales.” 

Y cerraba su comentario con éste feroz resumen de sus críticas: “Cuando las irregularidades y los fraudes no se cometan; cuando los empleados administrativos cumplan con sus deberes; cuando la policía deje de pisotear los derechos de los ciudadanos; cuando en la cárcel pública cesen los tormentos inquisitoriales; cuando las autoridades superiores procuren el bien público y las judiciales procedan con recto criterio y elevadas miras, ‘El Obrero’ dejará en paz la inmundicia autoritaria para concretarse única y exclusivamente a la difusión de los principios sociales, asestando sus cañones contra la miserable burguesía punta-arenense.” ([46]).

“El Obrero” en 1898:

el duro lenguaje

de la crítica y la denuncia

Es dable suponer que este ataque casi directo a algunos empresarios y grandes comerciantes de Punta Arenas, tiene que haber contribuido fuertemente a la reacción contra “El Obrero”, pero los editorialistas del periódico no se arredraron, como aparece en este artículo: “El miserable pasado de los comerciantes titulados al por mayor, se refleja pronunciadamente en dos cosas: las ventas al por menor y la pésima retribución a sus obreros…Los dueños de casas importadoras de Punta Arenas, salvo raras excepciones han sido obreros, y obreros sin oficio. Tres o cuatro de esas casas, que por la importancia de sus capitales llevan la batuta en el concierto comercial, ocupan periódicamente un buen número de obreros a los que descuentan los minutos y hasta los segundos de su sacrosanto trabajo, como si por este medio lograran crearse otra cosa que la aversión general, el desprecio y la no menos justa fama de mezquinos.  Las quejas cotidianamente interpuestas por los obreros, abruman y las casas, que titularemos armadoras, repiten y repetirán sus abusos, mientras la bestia de carga no se subleve y dé una terrible lección a estos individuos que para alcanzar su posición han perdido su dignidad, sus sentimientos y hasta su primitiva forma.”

Y aquí ahora la denuncia se precisa: “Veinte y tantos obreros, que trabajaron durante cuatro días en el trasbordo de laca, han sido pagados por una casa armadora de Punta Arenas con fichas de cuero que dicen textualmente: ‘Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.  Vale por cincuenta centavos en mercaderías’.  El sistema no deja de ser curioso e irritante, y los armadores demuestran claramente que el lema de la Explotadora es ni más ni menos que la explotación.  Pero ¿qué explotación? ¿la de ganados o la de hombres? Ambas cosas, por lo que se ve.  Si así como eran cuatro días de trabajo hubiera sido un mes y la casa armadora hubiese pagado en pedazos de cuero, los trabajadores se hubieran visto obligados a pagar con la misma moneda al panadero, al carnicero y al dueño de casa, y si estos no se hallaban dispuestos a recibirla, la casa armadora haría su librecambio en mercaderías.” ([47]).

 

Las denuncias del periódico se ampliaban cada día más ([48]), y abarcaban a numerosos atropellos laborales cometidos en las más diversas faenas de la ciudad, desde las obras de construcción de la nueva cárcel, hasta los salarios recortados de los tripulantes de barcos, pasando por el manejo irregular de las mercancías llegadas al puerto.

Sin embargo, no todas las denuncias hechas por “El Obrero” quedaron en el vacío.  Probablemente muchas de las revelaciones, polémicas en su forma y en su contenido, para una sociedad de espacios limitados como era el Magallanes de fines de 1890, pudieron caer en el vacío, dado el desdén con que debió ser mirado por muchos este periódico.

De hecho, el periódico denunció el 27 de febrero de 1898, que un funcionario de la Gobernación Marítima del Territorio estaba realizando cobros indebidos e ilegales a los patrones de barco, lo que un año más tarde derivó efectivamente en un proceso por “cobro de derechos indebidos” en su contra, que se sustanció el 22 de julio de 1899. ([49]).

Marzo de 1898:

el final de la Unión Obrera

y su polémico periódico

El lunes 28 de marzo de 1898, se reunió en la sede del Cuerpo de Bomberos un grupo de connotados vecinos de Punta Arenas, “…con el fin de formular una enérgica protesta contra las opiniones sustentadas en el periódico ‘El Obrero’ que se edita en este puerto, que ofende nuestros más caros sentimientos…” y acusando al semanario de propaganda antipatriótica([50]).

Los poderosos y caracterizados vecinos (todos los cuales subrayaron su condición de chilenos) redactaron entonces la siguiente carta dirigida al Gobernador del Territorio:

Señor Gobernador:

los abajo suscritos, chilenos residentes en Punta Arenas, a U.S. respetuosamente exponemos que hemos leído con indignación un artículo editorial de ‘El Obrero’ periódico anarquista que se edita en este pueblo, y cuyo número acompañamos, en el que se pretende con argumentos capciosos debilitar en nuestros compatriotas el sentimiento nacional, incitandolos a no inscribirse en los registros de la Guardia Nacional, ni a defender la Patria en algún momento difícil.” Y pedían a la autoridad: “En consecuencia, a U.S. pedimos que use de todos los medios que nuestras leyes ponen en sus manos para evitar esta propaganda subversiva que estimamos como crimen de lesa patria, el cual no puede quedar impune.” ([51]).

La carta llevaba 62 firmas de ciudadanos residentes en Punta Arenas, entre los cuales figuraban el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer, el Notario suplente Luis Aguirre A., los abogados Ramón Luis Arriagada y Esmaragdo Campaña, el agente comercial Guillermo Jones, el Martillero Público Juan A. Watson, los médicos Lautaro Navarro Avaria y F. Middleton, y Luis Aguirre A.

El grupo de vecinos a continuación se presentó el martes 29 de marzo en la tarde, ante el Gobernador del Territorio Carlos Bories, y obtuvieron de este (obsérvese la rapidez con que lograron la audiencia y con que se adoptó la decisión que demandaban…) una medida administrativa inmediata de prohibición de la publicación, la que fue ejecutada por el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer quién, esa misma tarde, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la Cárcel todas las existencias en maquinarias y útiles: el semanario “El Obrero” sólo  había alcanzado a aparecer durante tres meses, de diciembre de 1897 a marzo de 1898.

El Juez Waldo Seguel dictó de inmediato la resolución solicitada por los demandantes.

El 31 de marzo, y cuando la medida administrativa de incautación de la imprenta de “El Obrero” ya estaba ejecutada, el periódico de la tarde “El Magallanes” respaldó la petición de los vecinos, y en un editorial titulado “¡Ya es demasiado!” lanzaba contra el periódico “El Obrero” las siguientes líneas: “Desde hace dos meses el público de Punta Arenas i de Magallanes entero, viene recibiendo los mas soeces insultos de un periódico que se edita en este puerto con el título de ‘El Obrero’, redactado por un grupo de individuos que han declarado, por suerte, que no son chilenos, que para ellos no hai Patria, i que esta palabra que conmueve, oida en ciertos instantes, las fibras del corazón del mas abyecto ser, es para ellos ‘la más estúpida, la más vil, la más despreciable del diccionario’.  Cada domingo ese grupo de redactores vacía toda su bilis contra las autoridades administrativas i judiciales, contra los empleados públicos en jeneral, contra dignos residentes nacionales i estranjeros, i ni aún respetan lo que es más digno de respeto: el bello sexo…El grupo de estranjeros que redacta ‘El Obrero’, hombres que han declarado no reconcoer patria, sin sentimientos ni corazón, egoístas, ignoran que los chilenos, ante todo, amamos nuestro suelo i lo defenderemos en todas circunstancias a costa de nuestras vidas i de nuestros hijos.  Sin causa alguna, enlodan con sus escritos los procederes del Gobernador del Territorio, del Juez Letrado i demás personal administrativo…” Y precisaba el editorialista de “El Magallanes” sus críticas contra el periódico en cuestión: “Las numerosas colonias estranjeras residentes en Magallanes, protestan también contra estas malsanas doctrinas fomentadas por esos cuatro individuos pertenecientes a ellas.  Los insultos a las autoridades en el punto más libre de la tierra, la saña feroz contra la sociedad entera, la despreciamos; pero que traten de de menospreciar a la Patria nuestra que les da hospitalidad, eso si que no. Por eso repetimos ‘ya es demasiado’ i llamamos formalmente la atención de las autoridades hacia esa propaganda que envuelve una verdadera sedición…” ([52]).

Y en efecto, el mismo 30 de marzo de 1898, por orden judicial fueron incautadas las maquinarias de la imprenta y clausurado “El Obrero”, bajo la acusación de que mediante el periódico se estaba realizando propaganda anarquista y “antipatriótica”, pero sin duda, también por la promoción de los mitines de enero reciente y las fuertes críticas publicadas, habían decidido a la autoridad a poner término a esta singular experiencia obrera: “Al efecto, en las últimas horas de la tarde, el secretario del juzgado de Letras, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la cárcel todas sus existencias en maquinarias y tipos.” ([53]).

Cabe hacer notar aquí, al revisarse la carta de reclamo de los vecinos y el editorial de “El Magallanes”, que las críticas públicas se lanzaban contra el periódico “El Obrero” y no contra la Unión Obrera, de la cual había sido su órgano y vocero.

¿Cabe suponer que -en algún momento- se produjo una separación entre el grupo de redactores de “El Obrero” y los integrantes de la Unión Obrera?  Resulta evidente que, desde que “El Obrero” se autoproclamó “órgano del Partido Socialista de Punta Arenas” a principios de febrero de 1898, el lenguaje del periódico se radicalizó en forma aguda adoptando abiertamente una visión anarquista… y esos eran precisamente los dos meses (febrero y marzo) a los que hacía alusión el editorial de “El Magallanes”.

Aún así, en abril de 1898, la Unión Obrera continuaba reuniéndose en un domicilio particular, pero sus actividades como es de suponer, decayeron tan pronto desapareció el periódico, sin contar con que sus integrantes ya habían llamado la atención de las autoridades y de la policía.

Este aviso aparecido en la prensa local, es el último rastro de su existencia.

UNION OBRERA

“Se cita a reunión general a los miembros de la Unión Obrera para el jueves 28 del corriente a las 7 p.m. en casa de don José Carrasco, calle de Valdivia, para tratar asuntos de suma importancia.   El Secretario.” ([54]).

José Carrasco, como se ha visto más arriba, había integrado la Comisión Calificadora en la primera directiva de la Unión Obrera, en marzo de 1897.

Así concluyó la Unión Obrera de Punta Arenas, y aunque sus asociados, vigilados y perseguidos por la autoridad, se dispersaron en la vida cotidiana de la colonia, la semilla del ejemplo  que esos pioneros plantaron en los obreros renacería algunos años más tarde a principios del siglo XX, a través de nuevas sociedades de obreros del campo y la ciudad.

LECTURAS, FUENTES Y REFERENCIAS

Diario El Magallanes de Punta Arenas: colecciones completas, 1896-1897-1898.

Periódico El Obrero de la Unión Obrera de Punta Arenas: colección completa 12 números. 1897-1898. Hemeroteca Biblioteca Nacional.

Primer Juzgado de Letras de Punta Arenas: Copiador de Sentencias, 1898.

NOTAS Y CITAS

[1] EM, 27.12.1896, p. 3.

[2] EM, 27.12.1896, p. 3.

[3] EM, 31.12.1896, p. 3.

[4] EM, 7.01.1897, p. 3.

[5] El Obrero N° 1, P. Arenas, 26.12.1897, pp. 1-2.

[6] El concepto de “equilibrio entre las clases”, que aquí aparece, lo sustentaba Enrique Gómez en su polémica por cartas con L. Berruti, como veremos a continuación.

[7] Aquí reencontramos al albañil, pintor y empapelador que trabajara en 1895 en las reparaciones de la mansión de Mauricio Braun…

[8] EM, 13.01.1898, p. 2.

[9] L. Berruti, como se puede apreciar, en enero de 1898 ocupaba el cargo de Consejero en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos.

[10] EM, 10.01.1897, p. 2.

[11] EM, 14.01.1897, p. 3.

[12] EM,  17.01.1897, p. 3.

[13] EM, 21.01.1897, p. 3.

[14] Resulta evidente que los cercanos lazos de comunicación entre la Unión Obrera y la Fratellanza Italiana, comenzaron desde el nacimiento de la sociedad de resistencia, ya que sus primeras reuniones tuvieron lugar en dos recintos de inmigrantes italianos: el “circo Rafetto” y el restaurant “Jardín de Italia”.

[15] Cuyo primer editor responsable fue don José Contardi.

[16] EM, 6.05.1897.

[17] EO, 26.12.1897, p. 4.

[18] EO: 26.12.1897, p, 1.

[19] “El Obrero”; Punta Arenas, 26 diciembre 1897, p. 1.

[20] El Obrero, 26.12.1897, pp. 1 y 3.

[21] El Obrero, 26.12.1897, p. 3.

[22] El Obrero” 2.01.1898, p. 3.

[23] EO, N° 2, 2.01.1898, p. 2.

[24] EO N° 2, 2.01.1898, p, 2.

[25] EO N° 2, 1.01.1898, p. 2.

[26] EO N° 2, 2.01.1898, p. 2.

[27] EO, 09.01.1898, p.3.

[28] EO N° 2, 2.01.1898, p. 2.

[29] EM, 16.01.1898, p, 2.

[30] EM, 16.01.1898, p. 2.

[31] EM,  13.01.1898, p. 2.

[32] EO N° 3, 9.01.1898, p. 1.

[33] EM, 13.02.1898, p. 3.

[34] EM, 16.01.98, p. 3.

[35] EM, 10.02.1898, p. 2.

[36] EO N° 10, 27.02.1898, p. 2.

[37] EO N° 3, 9.01.1898, p. 2.

[38] El Obrero N° 2, 2.01.1898, p. 1) (ver texto completo en Anexos).

[39] El Obrero N° 13, 20.03.1898, p. 1.

[40] El Obrero N° 12, 13.03.1898, p. 2.

[41] EM, 16.01.1898, p. 2.

[42] EM, 20.01.1898, p, 2.

[43] EM, 27.01.1898, p. 3.

[44] EO N° 11, 6.03.1898, p. 2.

[45] EO N° 11, 6.03.1898, p. 3.

[46] EO N° 12, 13.03.1898, p. 4.

[47] EO N° 13, 20.03.1898, p. 3.

[48] Como que lograron provocar la renuncia de un juez de subdelegación del Territorio.

[49] I Juzgado de Magallanes: Copiador de Sentencias, 1899, pp. 22-25.

[50] EM, 28.03.1898.

[51] EM, 31.03.1898, p. 2.

[52] EM, 31.03.1898, p. 2.

[53] EM, 31.03.1898, p. 2.

[54] EM, 28.04.1898, p. 2.

Las primeras sociedades mutuales en Magallanes – 1893 – 1918

EL MUTUALISMO COMO INFLUENCIA EUROPEA

El mutualismo en Magallanes arranca desde la experiencia mutualista europea, la que a su vez, proviene de una trayectoria histórica de más de cinco siglos entre la Edad Media y la Modernidad, cuando las antiguas corporaciones gremiales medievales buscaron crear “cajas comunes de asistencia”, para sus asociados en problemas.

El mutualismo inglés, francés, italiano y español se desarrolló durante el siglo XIX a pesar de las numerosas prohibiciones legales y trabas burocráticas, y desde la década de 1850-1860 en adelante se orientó a ofrecer indemnizaciones por accidentes, medicamentos y atención de salud, organizándose sobre una base comunal y agrupadas por profesiones u oficios.

Hacia fines del siglo XIX todo el mutualismo europeo había alcanzado legitimidad jurídica y estaba expandiéndose hacia los seguros de vida, las jubilaciones, la educación y la vivienda.  También estas sociedades mutuales europeas, se encontraban en aumento sus efectivos en el umbral del siglo XX: las mutuales francesas, por ejemplo, de 1.900.000 socios en 1898, contaban con 5.300.000 asociados en 1914.

La formación de las Sociedades Mutuales en Magallanes es pionera en la organización obrera, y durante los primeros veinte años de su evolución siguió una trayectoria casi paralela e independiente a la formación de los primeros sindicatos.

Puede afirmarse que el mutualismo en Magallanes -a partir de los últimos 10 años del siglo XIX y primeros 20 años del siglo XX-  constituye el tronco común fundacional desde el cual se desprenden dos líneas de organizaciones obreras diferentes: por un lado, la línea gremial-sindical que da origen a los gremios, sociedades de resistencia y sindicatos por ramas de actividad, a las federaciones y confederaciones; y por el otro, la línea propiamente mutualista, de la que surgen las sociedades de socorros mutuos, las cajas de socorros, las cooperativas de consumo y los servicios de beneficencia.

El desarrollo de las sociedades mutuales siguió sin embargo, una trayectoria paralela y no siempre coincidente con la de los sindicatos.

”Considerando:

Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos; que los esfuerzos de los trabajadores por conquistar su emancipación no han de tender a constituir nuevos privilegios sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes;(…);

que la emancipación de los trabajadores no es un problema únicamente local o nacional, que, por el contrario, este problema interesa a todas las naciones

(…)

Declaran que esta Asociación Internacional, así como todas los sociedades e individuos que a la misma se adhieran, reconocerán como base de su conducta para todos los hombres la verdad, la justicia y la moral, sin distinción de color, de creencia o de nacionalidad. “,

(Estatutos de la Iª Internacional, 25 al 29 de Septiembre de 1865. Bruselas)

MUTUALISMO E INMIGRACIÓN A LA PATAGONIA

El mutualismo en Magallanes se desarrolló -a diferencia de las sociedades mutualistas del resto de Chile- como efecto directo de la presencia de una creciente inmigración extranjera, europea para ser precisos.

Es necesario subrayar que el mutualismo magallánico nació bajo el influjo europeo, y no estuvo constituido exclusivamente por obreros y trabajadores: en verdad, la primeras mutuales realmente obreras fueron la Sociedad Marítima Internacional de Socorros Mutuos y la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos, llegando después a serlo (hacia los años veinte y treinta) la Sociedad Cosmopolita.

La variedad, duración y carácter de las organizaciones mutuales magallánicas reflejan, además, la fuerte identidad de que eran portadores los inmigrantes extranjeros avecindados en el Territorio, ya que trajeron sus costumbres, sus formas de sociabilidad y organización y desarrollaron un mutualismo que reproducía muy directamente la experiencia de las mutuales europeas de mediados y fines del siglo XIX.

En 1893 se formaron las dos primeras Sociedades mutuales en Magallanes y en toda la Patagonia: la Sociedad de Beneficencia Portuguesa (14 de mayo) y la Societá di Mutuo Socorso Fratellanza Italiana (3 de junio).

A su vez, entre 1894 y 1898, se formaron otras seis: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos (18 enero 1894), la Sociedad Española de S.M. (21 marzo 1895), la Sociedad Dalmata de S.M. (12 septiembre 1896), la Societé Francaise de Secours Mutuels (7 agosto 1897), la Deutsche Kranke und Sterbekasse (11 diciembre 1897), la Sociedad Chilena de S.M., en 1898 y la Mutual Benefit Society formada por ingleses el 3 de mayo de 1899.

Los primeros directivos de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, en 1894, fueron don Augusto Wahlen, Presidente; Félix Córdova, VicePresidente; Federico Lucares, Secretario; Miguel Piedrabuena, Tesorero; Alfredo Carmona, ProSecretario; y Consejeros: Emilio Olmos, Oreste Grandi, Mateo Bermúdez, José Arias y Juan Depolo.  La Comisión Calificadora de Socios estuvo integrada por Zacarías Tapia, Sabino Ruiz y Luis Navarro, mientras que la Comisión Revisora de Cuentas se formó con Luis Navarro, Walter Curtze y Lorenzo de Bray.

El “Censo Jeneral del Territorio de Magallanes” de don Lautaro Navarro Avaria, publicado en 1908, daba cuenta de la existencia de 13 sociedades mutuales en Punta Arenas y una en Porvenir: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, creada el 1 de junio de 1904.

A principios del siglo XX y hasta 1918, hay que consignar la formación de otras cinco sociedades: la Yugoslovenko Pripocno Drustvo (16 diciembre 1900), la Sociedad Suiza de Socorros Mutuos “Helvetia” (1 agosto 1902), la Sociedad Marítima Internacional de S.M.(5 diciembre 1903), la Sociedad Unión de Carpinteros de Socorros Mutuos (1 febrero 1904), la Sociedad Católica de S.M. (1917), la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos (creada en 1917) y la Sociedad Femenina de S.M. (16 junio 1918).

Finalmente, cabe destacar que la formación y desarrollo de las sociedades mutuales en el territorio de Magallanes, estuvo asociada a otras formas de sociabilidad como los clubes sociales, los clubes deportivos, las compañías de bomberos y la propia Cruz Roja, fenómenos que deben ser considerados en relación con el desarrollo social y cultural de esta apartada zona del mundo.

Es importante subrayar aquí que la formación de las sociedades de socorros mutuos aun cuando se deben a intereses y demandas específicas de los trabajadores y habitantes del Territorio, continuó paralela a la creación de otras formas de asociación obrera y sindical.

Por otra parte, y como resulta de la revisión de sus listados de dirigentes y de socios, no todas las sociedades de socorros mutuos estaban constituídas exclusivamente por obreros: de hecho por ejemplo, la Sociedad Española de Socorros Mutuos fue formada y dirigida inicialmente -entre otros- por José Menéndez en marzo de 1895.

LAS SOCIEDADES MUTUALES COMO FORMA DE ENTREAYUDA

Por eso, puede decirse que las sociedades mutuales -sobre todo en este período inicial de su formación- eran organizaciones sociales de ayuda solidaria en la que se integraban algunos obreros, pero no eran organizaciones formadas exclusivamente por obreros.

El mutualismo fue una organización en forma de redes de ayuda y su existencia vino a suplir la falta de hospitales, clínicas e incluso de ayuda médica y farmacéutica.

Sociedad de Beneficencia Portuguesa

“Director de turno durante el presente mes: Serafin Araujo.

Las familias de los socios enfermos deben dirijirse al Director de turno en demanda de auxilio.  El Secretario.” ([1])

Por lo demás, hay que subrayar que el mutualismo que se estableció en Magallanes era originariamente europeo.

Es necesario entender que, con muchos europeos llegaron también a Magallanes las ideas y tendencias sociales, que se disputaban los grandes movimientos sociales en la Europa de la época: las tendencias socialistas, con sus numerosas variantes utópicas, social-demócratas y científicas, el anarquismo (que a fines del siglo XIX se encontraba en una fase de auge y expansión); el mutualismo (que arrancaba sus lejanas raíces de los gremios artesanos de la Edad Media); el cooperativismo; el cartismo inglés de las “Trade Unions“; las influencias provenientes de la Primer Internacional de los Trabajadores y sus sucesores; e incluso de la propia y riquísima experiencia asociativa y de luchas sociales y políticas que habían vivido Francia, Italia, Alemania, España y Europa central después del derrumbe del imperio napoleónico y el despertar de las nacionalidades.

Considérese además, en este sentido, que los inmigrantes europeos provenían de un continente que a partir de 1873 vivió una prolongada crisis económica y social, caracterizada por guerras frecuentes, carestía, hambrunas y bruscos desplazamientos de población desde las zonas rurales hacia las ciudades.

Atraídos por un buen pago, por el deseo de aventura o simplemente por la imagen mítica que tenía la Patagonia en el “imaginario colectivo” de los europeos, y porque en Europa en época invernal no había mucho para hacer, llegaban al país contingentes de inmigrantes para participar en verano en las faenas ganaderas.

Las sociedades ganaderas que traían estos trabajadores golondrinas (especialmente en el caso de ingleses y escoceses) les costeaban el viaje y los devolvían en barco a su país de origen.

Muchos de esos inmigrantes, llegaron al puerto de Punta Arenas, y se alojaron en precarias viviendas. Algunos de ellos, como se podrá apreciar más adelante, eran portadores de ideologías revolucionarias, participaron activamente en la formación de las primeras organizaciones del movimiento obrero magallánico y de las primeras corrientes políticas, ya sea porque adherían al mutualismo, al socialismo o al anarquismo.

Pero, es necesario reconocerlo también, muchos de ellos no tenían ideología política ni disposición a participar en asuntos sociales o gremiales, y se dedicaron única y exclusivamente a trabajar, orientándose por una filosofía del ahorro.

FUENTES Y REFERENCIAS

Diario El Magallanes de Punta Arenas: colecciones completas, 1898-1918.

Manuel Luis Rodríguez U.


[1]  EM, 09.01.1898, p, 2.

La insubordinación de los guardianes de policía en Magallanes en 1920: un hecho histórico inédito

PREFACIO

Hacia 1920, la Federación Obrera de Magallanes se había convertido en una organización social poderosa, influyente, con gran capacidad de convocatoria y con una extensa red de contactos y relaciones en Chile y en la Patagonia.

Incluso, a principios de 1920, era evidente que la influencia y alcance de la labor propagandística realizada por la Federación Obrera y de “El Trabajo”, había traspasado el campo específicamente obrero, para abarcar hacia otros sectores sociales en el Territorio de Magallanes.

Una prueba de ello, son los extraños incidentes producidos entre la segunda quincena del enero y la primera quincena de febrero de 1920, en los que se vieron involucrados algunos efectivos policiales, conscriptos del Batallón Magallanes y grupos de civiles.  El jefe de la policía en aquel entonces intentó dar una explicación muy superficial a principios de este mismo año, en una entrevista que le fue solicitada por “El Magallanes”, pero los incidentes reflejaban que entre los individuos implicados había un malestar más profundo.

Este ensayo presenta un recuento histórico descriptivo y explicativo de aquellos sucesos.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

ANTECEDENTES

Leamos el siguiente oficio -inédito hasta hoy- y despachado por el Gobernador del Territorio a algunas autoridades locales, y que tenía como destinatario, al Prefecto de la Policía Fiscal del Territorio.

Punta Arenas, 26 de enero de 1920.

N° 26.

Por los Partes de la Prefectura de su digno cargo, ha tomado conocimiento oficial esta Gobernación de los graves desórdenes callejeros habidos las últimas noches en esta ciudad, entre guardianes de Policía, conscriptos del Batallón Magallanes y numeroso elemento civil.

Sin poder formarse todavía concepto definitivo de las responsabilidades, por estar pendiente la tramitación judicial, ésta Gobernación y Comandancia General de Armas ha procurado tener un juicio previo que la ilustre para tomar algunas medidas necesarias a evitar la continuación del escándalo público producido por dichos incidentes; y de las diversas averiguaciones practicadas, la Gobernación y Comandancia General de Armas ha llegado a penetrarse de que el orígen de los dolorosos incidentes  está en elementos sociales ajenos a la fuerza pública, que en sus propósitos de alterar el órden procuran destruir la armonía que debe inspirar las relaciones de las Instituciones llamadas a mantenerlo.

En mérito de lo expuesto, me es grato reiterar a esa Prefectura las instrucciones impartidas verbalmente, y confío en que la acción prudente y enérgica del personal de su mando, según las circunstancias del momento en que la ejerciten, hará cesar la alarma pública creada por los últimos incidentes.

Saluda a Ud.

Alfonso Bulnes Calvo.

Al Señor

Prefecto de Policía.

Pte.” ([1]).

¿Se desprende de este oficio, que la acción de algunos federados estaba comenzando a minar la “cohesión” entre conscriptos y guardias policiales, o simplemente, se aprovecharon oportunamente de la rivalidad existente entre ambos grupos de individuos?

¿Quiénes eran esos “elementos sociales ajenos a la fuerza pública” a los que alude la autoridad?

No está demás recordar que el salario de los Guardianes de Policía en ese año de 1920 era de $ 162 mensuales, lo que no era una remuneración importante dadas las delicadas tareas de estos funcionarios.

Los dolores de cabeza para el Gobernador Alfonso Bulnes Calvo, quién había asumido su cargo hace apenas dos meses, solo estaban comenzando…

SECUENCIA DE LOS HECHOS

En efecto, el asunto llegó mucho más lejos y revistió una mayor gravedad por el lado de los Guardianes de Policía, como lo apreciamos en la siguiente secuencia cronológica de los hechos.

Miércoles 18 de febrero

08.00 hs. de la mañana: al momento de presentarse la guardia en el cuartel de la Policía Fiscal, un grupo de Guardianes 3° demandaron a su jefe de unidad, el Prefecto José Domingo Briceño, que se les cancelen sus sueldos del mes de enero, cuyo pago se encontraba atrasado y pendiente.

Se produjo una discusión a viva voz entre el Prefecto Briceño y algunos guardianes, de resultas de la cual aquel golpeó a uno de sus subordinados.

A las 08.30 hs. aproximadamente, este grupo de trece Guardianes 3° se retiran del cuartel de la Policía, y se dirigen a la sede la Federación Obrera en calle Errázuriz. El diario El Magallanes relata al respecto: “En la mañana de hoy a las 8 de la mañana, un grupo de trece guardianes había abandonado el cuartel, circulando en la población algunos rumores que hasta entonces eran contradictorios.  Así, se nos manifestó que el movimiento se debía a que uno de los guardianes había sido maltratado por parte del jefe, según unos y que, según otros, el movimiento era originado porque los guardianes aún no recibían el pago de su sueldo correspondiente al mes de enero. ([2]).

Siempre en la mañana, el Gobernador envió el siguiente oficio al Juez Letrado del Territorio:

“Punta Arenas, 18 de febrero de 1920.

N° 63.

Para los fines que V.S. estime procedentes, adjunto remito a V.S. el Oficio N° 102 de la Prefectura de Policía de esta ciudad, por la cual se pone en conocimiento del suscrito un hecho de insubordinación realizado a las 8 horas de hoy, por 13 guardianes de la referida repartición.

Saluda a V.S.

Alfonso Bulnes Calvo.

Al Señor

Juez Letrado del Territorio.

Pte.” ([3]).

Desde que ocurrió el incidente, el Gobernador recibió la información oficial de la Prefectura, y la autoridad política transmitió el asunto al Juez, mientras tomaba las medidas de seguridad necesarias.

A las 10.00 hs. de la mañana, el Gobernador civil ordenó la detención de los insubordinados, mientras éstos redactaban en la sede la Federación Obrera de Magallanes un petitorio, el cual fue enviado a la autoridad mediante el dirigente Custodio Vilches, quién hizo saber al funcionario receptor del documento, que los guardianes esperaban su respuesta en la sede de la Federación.

Hacia las 10.30 hs. un piquete de Carabineros se presentó en la casa de calle Errázuriz y procedió a detener a los 13 guardianes sin resistencia de su parte, los cuales fueron trasladados en calidad de detenidos al crucero de la Marina “Ministro Zenteno”, que se encontraba surto en el puerto. ([4])

El periódico local “El Magallanes” presenta ésta versión de la detención de los rebeldes: “Detenidos que hubieron sido los guardianes expresados, fueron conducidos en calidad de detenidos a bordo del crucero “Ministro Zenteno” en donde han permanecido hasta hoy.  Esta mañana tuvimos conocimiento en la policía de que los guardianes antes expresados, después de haber abandonado el cuartel, se refugiaron por algunos momentos en una casa de calle Errázuriz, desde donde  un delegado especial vino a la Gobernación Civil a poner en manos del señor Gobernador un pliego de condiciones y peticiones que hasta este momento no hemos logrado conocer oficialmente, a pesar de que por las versiones que circulan, sabemos que allí se pide la destitución de algunos de los empleados superiores de la Policia y algunas otras que a su debido tiempo daremos a conocer.” ([5]).

Por la tarde del mismo día 18, el Gobernador, con nuevos antecedentes, despachó el siguiente oficio:

“Punta Arenas, 18 de febrero de 1920.

N° 64.

Para los fines que V.S. estime procedentes, original remito a V.S.  una presentación pasada al infrascrito, la cual firman los 14 guardianes insubordinados y de cuyo hecho dí cuenta V.S. con el oficio 63 fecha de hoy.

Me permito hacer presente a V.S. que la comunicación adjunta fué entregada en la Oficina de Partes al Oficial 1° de esta Gobernación, Sr. Pedro Mella D., por don Custodio Vilches, quién manifestó al sr. Mella que los guardianes firmantes esperaban la respuesta en el local de la Federación Obrera.

Saluda a Ud.

Alfonso Bulnes Calvo.

Al Señor

Juez Letrado de Magallanes,

Pte.” ([6]).

Es de observar que en este segundo oficio, el Gobernador Bulnes Calvo ha modificado su versión de la mañana, en cuanto al número de Guardianes implicados: resulta que ahora son 14.

Pero, lo más relevante de este documento, es el reconocimiento que hace la autoridad de la relación existente entre los guardianes de policía rebeldes y la Federación Obrera, ya que fue uno de sus dirigentes –Custodio Vilches, a la sazón Secretario de Actas de la organización- el portador de sus demandas.

Jueves 19 de febrero

En la mañana de este día, son puestos en libertad todos los guardianes, por resolución del Juez del I Juzgado.

La principal causal de su excarcelación era que -al igual que todos los integrantes de la Policía Fiscal- ellos pertenecían al orden de los empleados públicos de carácter civil, y por lo tanto, no eran susceptibles de ser encausados por la legislación penal militar.

Los trece Guardianes fueron trasladados desde el crucero “Ministro Zenteno” bajo escolta policial hasta el Cuartel de la Policía, donde debieron hacer entrega del “cargo” (es decir, de sus equipos, uniformes y enseres), hecho lo cual fueron embarcados en la tarde del mismo día jueves, en el vapor “Magallanes” con destino al norte del país.

De estos dos documentos, se puede deducir claramente que la Federación Obrera tuvo algún grado de vinculación directa con los guardianes insubordinados, sobre todo porque éstos se refugiaron en la sede de la Federación, en espera de la respuesta de la autoridad a su petitorio. ([7])

LAS CONSECUENCIAS Y EFECTOS

Naturalmente, el grupo de los policías insubordinados fueron retirados del servicio y dados de baja de inmediato, por los efectos perjudiciales que su ejemplo podría producir en la tropa de guardianes o entre los conscriptos…

En la Revista de Comisario de fecha 27 de marzo de 1920, de la Policía Fiscal de Magallanes, figuran a lo menos cuatro Guardianes de Policía  dados de baja por insubordinación (José Domingo Plaza, Luis Miranda, José M. Machuca y Andrónico Merino Aedo), mientras que en la Revista de Comisario del 27 de abril, figuran como dados de baja por insubordinación y/o mala conducta otros seis Guardianes (Alfredo Yañez, quién desertó en Santiago; Carlos Jorquera, Luis Toro Rodríguez, Juan Aravena, Leandro Recabarren y Orlando Oyarzún)

Evidentemente, uno de los efectos -y no el único- de la insubordinación policial de febrero, fué el reemplazo del Prefecto de la Policia Fiscal -mandado a llamar desde Santiago- por un oficial de Ejército.  Ello consta en el Oficio Decreto N° 108 que firma José María Barceló Lira en los siguientes términos: “Gobernación del Territorio. Punta Arenas, 15 de marzo de 1920. N° 108. Debiendo el Prefecto de Policía de esta ciudad, don José Domingo Briceño, trasladarse a la capital, DECRETO: 1) Nómbrase al capitán don Enrique León, del Batallón Magallanes de esta Guarnición, para que, desde esta fecha y en carácter de suplente, reemplace en sus funciones al Prefecto en propiedad. 2) En el acto de la entrega de la Prefectura, deberá intervenir el Secretario de la Gobernación. Anótese, comuníquese y dese cuenta al Supremo Gobierno.  José M. Barceló Lira.”

Otro efecto de este incidente, fué el aumento de la dotación policial en Magallanes, como reza el siguiente oficio enviado al Prefecto de Policía en marzo de 1920: “Punta Arenas, 20 de marzo de 1920. N° 114. Con fecha de hoy esta Gobernación ha recibido la siguiente comunicación radiográfica: “Moneda 19 de marzo. Por Vapor Chiloé van cuatro guardianes primeros y dieciseis terceros contratados para Policía a quienes debe darse de alta con fecha 10 del actual para los efectos Revista del Comisario…Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento y fines indicados. Por orden del Sr. Gobernador.  Al señor Prefecto de Policía. Presente.”([8]).

Es decir, en reemplazo de los trece Guardianes dados de baja por los hechos relatados, fueron enviados al Territorio veinte Guardianes más.

Más tarde, la inquietud social persistente en la Patagonia provocaría otros desplazamientos de efectivos: el 30 de septiembre de 1920, fueron enviados a Puerto Natales otros 20 policías, para reforzar la dotación de ese punto.

Por lo demás, éste acontecimiento y los que culminaron en el asalto e incendio  de la Federación Obrera, dejan ahora abierta la interrogante sobre la postura de los dirigentes federados respecto a los temas del uso de las armas como recurso para hacer avanzar su causa, y de la relación entre la Federación y las instituciones militares y policiales.

¿Se plantearon acaso los dirigentes federados, la cuestión de su relación con la tropa o de la propaganda hacia los conscriptos y militares de más baja graduación?

¿Porqué esos trece policías, puestos en actitud de rebeldía, se refugian en la sede de la Federación Obrera y desde allí envían su pliego de peticiones al Gobernador?

No es lógico pensar que los guardianes hayan llegado a la sede de la Federación por azar, sino porque entre ellos  y la organización existía alguna forma de vinculación o cercanía.

En el diario “El Trabajo” aparecieron algunas referencias indirectas en las que sus redactores se referían a la tropa, como susceptible de adoptar una postura favorable a la Federación o a la “causa de la clase obrera”, en determinadas circunstancias, pero naturalmente, nada hay allí que pueda indicarnos una actitud deliberada de infiltración o de ruptura de la unidad y disciplina de las filas castrenses.

Pero sí, los hechos de enero-febrero de 1920, nos reflejan fehacientemente que la propaganda federada (a través del diario “El Trabajo” en especial), había logrado llegar al interior de la tropa de policías y probablemente también de los conscriptos.

No hay que olvidar, que algunos de los marineros desembarcados para reprimir las manifestaciones de enero de 1919 en Punta Arenas, blandieron sus carnets de la Federación, para negarse a disparar sobre la multitud que manifestaba.

Es posible afirmar que este incidente, poco conocido en nuestra historia regional, constituyó uno de los hechos más significativos que mayor influencia en el clima de odiosidad que se estaba formando entre ciertas autoridades del Territorio contra la Federación Obrera, y en la decisión de éstas de acabar con la Federación, clima que culminó el 27 de julio siguiente.

Por eso, este extraño incidente debe ser tenido en memoria al momento de intentar comprender los sucesos del 27 de julio de 1920.  ([9]).

Manuel Luis Rodríguez U.


[1] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia.  Oficios Enviados. 1910-1920.

[2] EM, 18.02.20, p. 7.

[3] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia.  Oficios Enviados. 1910-1920.

[4] La presencia del crucero “Zenteno” de la Marina nacional en Magallanes ha podido ser registrada, desde mediados de 1919, después de la rebelión obrera de Puerto Natales. El 7 de octubre de 1919 “El Magallanes” anunciaba que “…este buque se encuentra listo para zarpar en comisión hidrográfica a Canal Beagle en donde permanecerá durante toda la temporada de verano” (EM, 7.10.19, p. 7).  La poderosa unidad naval permaneció casi dos años en la región austral, disponible para las autoridades del Territorio.

[5] EM, 19.02.20, p. 7

[6] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia.  Oficios Enviados. 1910-1920.

[7] No deja de ser sorprendente el escaso interés que este hecho suscitó en la prensa local.  Las noticias de “El Magallanes” y otros periódicos siempre fueron escuetas y poco esclarecedoras del verdadero trasfondo de los acontecimientos.  Una insubordinación entre el personal policial era lo peor que podían esperar las autoridades y los poderosos estancieros.

[8] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia. Oficios Enviados 1910-1920.

[9] Fuentes: “El Magallanes”, año 1920.  Archivo de la Intendencia de Magallanes. Oficios Enviados y Recibidos, 1911-1920

El trabajo femenino en Magallanes en los años sesenta

Las organizaciones gremiales y sindicales, en cuanto manifestaciones de la sociabilidad y las aspiraciones de los trabajadores, no expresan sin embargo, la integralidad y complejidad del mundo del trabajo. Ya en la década de los sesenta, tal como había sucedido en las décadas anteriores del siglo XX,  el fenómeno del trabajo abarcaba dimensiones que los sindicatos, gremios, asociaciones y sociedades mutuales no alcanzaban a expresar.

Piénsese por ejemplo, en el trabajo doméstico realizado cotidianamente por las dueñas de casa, o en la labor de muchas artesanas anónimas como costureras, reparadoras y modistas a domicilio, cuyo trabajo era remunerado en condiciones particularmente distintas a las de un obrero asalariado, pero cuyo producto no formaba parte de las estadísticas económicas.

El trabajo femenino puede dividirse en tres grandes categorías: el trabajo femenino doméstico (con sus sub-categorías de empleadas domésticas, lavanderas, cocineras, planchadoras, etc.); el trabajo por cuenta propia (realizado por cocineras, costureras, modistas, aparadoras, reparadoras, etc.); y el trabajo técnico-profesional.

El trabajo femenino doméstico, lo realizaban las dueñas de casa o las llamadas “empleadas domésticas” cuyas primeras organizaciones, siempre efímeras, aparecieron en Magallanes desde 1964 en adelante, pero se trataba de sindicatos que tenían poco tiempo de duración ya que sus integrantes, en su mayoría procedentes de Chiloé de Llanquihue, emigraban a su región de origen al cabo de algunos años o abandonaban este trabajo, después de casarse.

Otra categoría de trabajadoras de hogar eran las lavanderas y planchadoras: las primeras habían organizado sindicatos y sociedades a principios del siglo XX, como se ha visto en este relato, pero en general se trataba de un sector laboral femenino sin organización y sin expresión social pública.

Mujeres, trabajo y economía doméstica

Cabe subrayar aquí la importancia y diversidad que tenía el trabajo de la dueña de casa, hacia la década de los años sesenta en Magallanes.

Conservando aún las formas tradicionales de formación doméstica y de transmisión de conocimiento, sabidurías y experiencias que se producía de madres a hijas, de suegra a nuera e incluso de abuela a nieta, por aquellos años sesenta todavía la “dueña de casa” era una mujer múltiple y experta.

La dueña de casa de los sesenta –especialmente de orígen popular o de las colonias residentes- todavía sabía cocinar, preparar dulces y tortas, podía tejer prendas para sus hijos, esposo y familiares, sabía administrar el presupuesto doméstico, podía reparar prendas en su máquina de coser, pero además, realizaba el lavado (con jabón Azul), el planchado y el aseo del hogar, contando con unos pocos implementos y herramientas, como las escobas de quilineja (que fabricaba Tomás Segaric), el “chancho” manual (que fabricaba la Sociedad Industrial Sara Braun), la virutilla y la cera.

Todo esto además, de la interminable y cotidiana labor de dedicación a los hijos, a su salud, bienestar, educación y tareas escolares.

¿Dónde hacían sus compras las dueñas de casa de la época de los sesenta?  En los Almacenes Barassi, en el Almacén de Esteban Livacic, el de Domingo Coro o el recientemente abierto supermercado “Listo”, el primero de la ciudad de Punta Arenas, aunque la mayoría de las mujeres del pueblo o de clase media, continuaban prefiriendo el tradicional “boliche” o almacén de barrio, generalmente instalado en una estratégica esquina del sector, combinando con frecuencia en un mismo establecimiento de propiedad familiar, almacén de menestras, botillería y carnicería.

Otras consumidoras más modestas adquirían frutas, verduras y productos de mar en la Pescadería Municipal o en el Mercado Municipal, ubicado en la esquina de Chiloé con Ecuatoriana.

Las dueñas de casa, organizaban la “economía doméstica” sobre todo de los hogares obreros, mediante la “libreta”, es decir, un sistema de crédito de confianza y de palabra con el almacenero, de maneras que éste anotaba diariamente los artículos comprados, y cancelando a fin de mes el total mensual de lo adquirido.

Las dificultades originadas por la inflación, la carestía, la escasez de productos o los bajos salarios, propios de la economía regional durante los años sesenta, repercutían directamente sobre la economía doméstica y era precisamente la dueña de casa la que debía enfrentar estos problemas con sus escasos recursos, ingenio y sabiduría.

Titulaba hacia noviembre de 1965 el periódico “La Prensa Austral: “Escasez de alimentos.  En los últimos días ha recrudecido la escasez de productos alimenticios, especialmente papas, cebollas y aceite.  Como es natural y como siempre ha sucedido, la escasez ha sido prima hermana de la carestía, se han producido algunos abusos.  Por otra parte, de acuerdo con declaraciones que los consumidores han formulado a nuestro diario, no se divisa la posibilidad de un más adecuado abastecimiento de productos de mar…Nos agregaron que ya pasó la temporada de mal tiempo, pero que no se ha visto un pejerrey ni un robalo en los recintos destinados a la venta.” ([1])

Leemos en noviembre de 1965, el siguiente aviso del local comercial de Domingo Coro e Hijo Ltda.: “Ofrece para entrega inmediata por mayor, mercaderías de importación directa.  Jabon ACE, sopas MAGGI, azúcar, mantequilla.  Precios sin competencia. La oferta de la semana: Caldo Maggi lata de 100 cubitos a E° 6.00 cada uno.  Reparto a domicilio. O’Higgins 899.” ([2])

En muchos hogares magallánicos, la dueña de casa con o sin la colaboración del esposo, se ocupaba también de hacer alguna jardinería, manteniendo un patio con siembra de papas, lechugas, perejil y otras verduras, y aprovechando las frutillas sembradas, las grosellas o el ruibarbo crecido naturalmente, para fabricar mermeladas y dulces.

La situación laboral y la condición desmedrada de la dueña de casa como ente productivo no remunerado, fue escasamente comprendida por la clase política de los años sesenta, salvo algunas iniciativas aisladas como la del proyecto de ley enviado a fines de 1970 por el Presidente Allende al Congreso, dirigido a establecer una previsión social para las dueñas de casa.

Aspectos del trabajo femenino

A su vez, entre las trabajadoras por cuenta propia, estaban las modistas, costureras, peluqueras y dueñas de salones de belleza.  Estaban también las pasteleras, que eran pequeñas artesanas con sus propios locales de venta –como la famosa pastelera Aida de Dipillo- además de María Elena Calcutta y Rebeca Hraste, siguiendo las tradiciones culinarias italianas y eslavas de tortas, queques, pasteles y “brazos de reina”.

En el caso de las modistas, posiblemente unas 130 en toda la provincia hacia 1965-1966, su trabajo consistía básicamente en realizar trabajos de ropa nueva o reparación de prendas para hombres, mujeres y niños, con su propia herramienta de trabajo: una máquina de coser “Singer” o “Husqvarna” comprada con su propio esfuerzo, actividad por la cual fijaban su propio tarifado, siendo cancelados por sus clientes los trabajos una vez probados y terminados.

La modista y/o costurera generalmente trabajaba en su propio domicilio, pero mientras la primera era la única capaz de diseñar, cortar, hilvanar y coser la prenda, la costurera solo se ocupaba de coser en la máquina.  Los talleres de sastrería, costura y modas más conocidos en Punta Arenas, estaban los de María C. Flandes,  Alicia Reyes, Isabel H. de Araya,  María Alvarado N. y Teresa Oyarzún R.

A su vez, entre las peluqueras en Punta Arenas, se contaba a Ana Vásquez y Violeta Drpic.

Las tejedoras eran también artesanas que trabajaban en el propio hogar, fabricando frazadas, fundas, gorros, calcetines y medias, de gran utilidad en el invierno.  Algunos de esos trabajos se vendían, aportando nuevos recursos económicos al presupuesto hogareño, o simplemente se dejaban para el uso familiar.  Estas trabajadoras podían operar ya sea con los tradicionales palillos, manteniendo y transmitiendo así las antiguas tradiciones chilotas o europeas del tejido doméstico, o contando con algún capital incorporaban las primeras máquinas de tejer eléctricas “Fuji”, traídas a Magallanes gracias al Puerto Libre…

Funcionaban en aquel entonces en Punta Arenas, entre otros, además, los talleres de tejido de punto de Agneta Avendaño, Irene Milic y Amelia Taboada Alonso.

Las trabajadoras, ayudantes y aprendices de este rubro eran generalmente, alumnas egresadas de la Escuela Técnica Femenina, de la Escuela Vocacional N° 50 o del Instituto Sagrada Familia.

Estaba también la “aparadora”, una categoría de obrera asalariada que trabajaba en los talleres de fabricación y reparación de calzados, como fue el caso de Rosa Elvira Navarro, obrera aparadora y talabartera en el taller de su padre, experta en fabricar zapatos y botas de cuero.

Hacia 1965, permanecía todavía en funciones el Sindicato Femenino de Oficios Varios, cuyas directiva estaba constituida por las siguientes dirigentes: “Elcira Rivera Segura, Virginia Aguila, Zunilda Hormazábal,  Lucinda Hueicha, Victoria Pinto, Georgina Cárdenas, Edecia Andunce, Maria Antonieta Velásquez Rivera, Carmen Ferreira Padilla, Enolfa Alvarez Ruiz y Nelia Silva Valenzuela.” ([3])

Muchas de estas dirigentes formaron parte a continuación de la CUT o de algunos partidos políticos, incorporando a la mujer en las luchas sociales y demandas de los trabajadores.

En el campo del trabajo femenino técnico-profesional, hay que mencionar a las vendedoras de locales comerciales, a las cada vez más numerosas profesoras, a la contadora Elena Dobson, a las profesionales de la Salud (como la pediatra Carmen Pino, las dentistas Isabel Novoa de Rojas, Silvia Foschino, Cecilia Nejasmic y Rosemary Robertson, las matronas Clementina A. de Amarales, Flora Figueroa, Brisalia U. de Alarcón, Aurea G. de Guarda, Valentina Calderón de Díaz, Ema Osorio de Lopez y Mercedes Yutronic), a las abogados como Laura Soto González y Lina Goldenberg, y a la secretarias de oficinas, entre otras categorías.

Las Secretarias, que hacia el año 1963 eran numerosas, constituyeron un Centro de Secretariado, bajo el alero del Instituto Superior de Comercio de Punta Arenas, establecimiento que desde los años cuarenta formaba estas profesionales.

El trabajo cotidiano de la Secretaria, se apoyaba en las sólidas máquinas de escribir mecánicas “Underwood” o “Facit”, y mostraban habilidades además en taquigrafía, inglés comercial y nociones de contabilidad, lo que les permitió incorporarse en servicios públicos, bancos, oficinas de profesionales y locales comerciales.

Entre las artesanas y pequeñas industriales independientes, se contaba en aquella época a María C. Mena, que reparaba máquinas de escribir, Laura Aguila, que tenía una fábrica de somieres, Mercedes vda. de Díaz, que tenía una fábrica de ataúdes,

La sociabilidad femenina ([4])

Un número importante de mujeres, por su parte, estaban incorporándose en los recientemente creadas Juntas de Vecinos y Centros de Madres, los que, no obstante el apelativo despectivo de “clubes de copucheo”, con que fueron alguna vez motejados, cumplieron una función importante de organizar y articular las demandas y aspiraciones de las mujeres, en cuanto pobladoras y vecinas, sustituyendo en el tiempo a los antiguos Comités de Barrios de los años  cuarenta y cincuenta.

Otras a su vez, integraban actividades de voluntariado a través de la Asociación de Señoras de la Cruz Roja y en el Hogares de Ancianos y Niños.  Existían además algunas sociedades de socorros mutuos constituidas por mujeres, como la Sociedad Femenina “Loreto”  y la Sociedad Femenina de Socorros Mutuos “La Austral”.

En la mayor parte de las organizaciones sindicales, especialmente del sector empleados, habían afiliadas mujeres, expresando un fenómeno nuevo que se experimentaba en los años sesenta: la creciente incorporación de la mujer al mundo del trabajo.  Aún así, las mujeres ocupaban una posición muy subordinada y en ciertos casos marginal dentro del mundo sindical y gremial: la mayoría de los cargos directivos en sindicatos y gremios estaban ocupados por hombres.

Lentamente durante la década de los sesenta, la mujer comenzaba a tener un lugar más decisivo en la vida social de Magallanes.   El periódico “La Prensa Austral” de mayo de 1969, anunciaba: “Suplemento femenino de La Prensa Austral. La Prensa Austral en reconocimiento al inmenso favor de su público lector ha decidido publicar en breves días más un Suplemento Femenino que aparecerá una vez por semana…”

¿Y cuáles eran los temas que se anunciaban para ese semanario? “…adelantamos algunas de las secciones: moda infantil; moda juvenil; recetas de cocina; el cuidado del cutis y las manos; los peinados; consultorio sentimental; la vida de las famosas mujeres; tejidos; como cuidar la belleza; adornos para el hogar; entretenciones…”([5]) Es decir, muchas de las actividades que realizaban cotidianamente las mujeres en el hogar.

Y en la radio Polar de Punta Arenas, uno de los programas de mayor audiencia era “El show de la dueña de casa”, incorporando desde aquella época la audiencia femenina matinal a su programación diaria. ([6])

Cabe subrayar, respecto del trabajo femenino en la época mencionada, que se trataba en general de actividades situadas en el llamado “sector informal” de la economía regional y local.

Ilustrativos de esta realidad femenina en el trabajo, eran estos avisos económicos aparecidos en julio de 1969: “Se necesita señora puertas adentro que entienda cocina. Departamento independiente.  Muy buen sueldo. Tratar en Zenteno 98”. “Empleada todo servicio puertas adentro.  Sueldo E° 400, se necesita en Talca 1046 interior.” “Se hacen fundas para living, cubrecamas y toda clase cortinajes. Tratar Serrano 209, Barrio Sur.” “Señora con un niñito se ofrece para trabajar en el campo o en la ciudad.  Tratar Pedro Borquez 0790 Población Carlos Ibañez.” “Se ofrece señorita responsable y seria para todo trabajo doméstico.  Tratar Talca 390.”([7])

Manuel Luis Rodríguez U.


[1] LPA, 16.11.65, p. 5.

 

[2] LPA, 11.11.65, p. 3.

[3] LPA, 16.11.65, p. 5.

[4] La sociabilidad femenina a que aquí se hace referencia, por cierto  no incluye otras formas de agrupación de las mujeres, por ejemplo, las entidades religiosas como la “Legión de María” de diferentes parroquias o los Centros de Padres y Apoderados, donde las mujeres tenían activa participación.

[5] LPA, 18.05.69, p. 4.

[6] LPA, 6.07.69, p. 2.

[7] LPA, 6.07.69, p. 2.

Aquellos rojos años sesenta de los estudiantes: materiales para la historia de los movimientos estudiantiles en Magallanes

Entre 1968 y 1973 se vivió en Magallanes un período de intensos movimientos y manifestaciones estudiantiles y juveniles.  Fue nuestro propio Mayo de 1968.

Ensayo próximo a publicarse…

La causa mapuche en la voz de Hector Llaitul

Nuevamente el conflicto mapuche aparece en las páginas de la prensa
oficialista. El incendio de Carahue y las últimas acciones realizadas
en Ercilla han comenzado una campaña que, liderada por el Ministerio
del Interior y la Fiscalía Nacional, busca establecer una nueva
ofensiva de criminalización a la causa Mapuche. La “Cumbre de
Seguridad por el conflicto mapuche en La Araucanía” es su nombre;
Rodrigo Hinzpeter y Sabas Chahuán sus actores principales.

Una semana después de la entrevista, un nuevo allanamiento en el
módulo de los presos políticos mapuche tuvo lugar en la cárcel de
Angol. El mismo donde Héctor Llaitul, comunero mapuche y uno de los
dirigentes de la CAM, nos recibió y entregó una versión distinta del
conflicto. Esto es lo que nos contó.

La lucha mapuche, la izquierda y el libro con Jorge Arrate

Comenzando la conversación en el modulo que comparte con Ramón
Llanquileo y Jonathan Huillical, Llaitul nos comenta sobre su relación
con Arrate y el próximo lanzamiento de un libro de conversaciones con
él, sobre la causa mapuche y su lucha por la autonomía.

“Una de las cosas que hay que considerar en el debate es la mirada
cosmovisionaria del conflicto mapuche, que a veces no se entiende
desde la perspectiva occidental, por eso es necesario explicarla y
para ello he pensado en hacer un libro. Yo no soy bueno escribiendo,
me cuesta, aunque para discutir soy mejor, por eso necesito a alguien
que me confronte, y Arrate cumple esa función, no significa que
compartamos las mismas ideas, al contrario ese es el objetivo de un
debate”, nos dice.

“En primer lugar, acepté la relación con Arrate en su calidad de
escritor,  pero considerando también que en lo político,  “Arrate se
ha ido izquierdizando cada vez más”,  según Llaitul. “Con el tiempo,
se volvió un crítico de la Concertación, abandonó el PS, constituyó al
MAIZ y se salió nuevamente. Paralelamente, se acercó silenciosa y
desinteresadamente a la causa de la libertad de los presos políticos
mapuche. A pesar de que no sabía mucho del tema, se la jugó  durante
el proceso judicial que enfrentábamos, nos dio su apoyo durante en la
huelga de hambre y realizó gestiones por nosotros, tocando puertas y
echándose gente encima. Creo que se volvió un simpatizante de la lucha
autonomista, en particular  de la CAM.  Nos gustaría que esto
sucediera también con la izquierda chilena en general, que tiende a
subestimar la causa mapuche”.

“A la izquierda clásica le cuesta reconocer el trabajo que ha
realizado la CAM, un trabajo que se ha hecho sin ellos y que obedece a
una construcción propia, distinta a la de la izquierda clásica
reduccionista que tiende a objetivar todo, y que no le da valor a los
elementos subjetivos como la cosmovisión y la cultura. El problema es
que la izquierda en Chile y en Latinoamerica ha tomado mucho el
pensamiento extranjero, sin tener una visión propia”.

- ¿Son más de la línea de autores como Mariátegui, entonces?

“Efectivamente, Mariategui planteó “Ni calco ni copia, sino creación
heroica”. Del mismo modo rescatamos el pensamiento desde dentro, como
lo planteado por Lipschutz (Científico chileno-letón, autor de “El
problema racial en la conquista de América”, “De Francis Bacon a
Carlos Marx y otros ensayos”, entre otros). Yo seria de la línea de la
creación en la izquierda, de la visión latinoamericanista, pero
indiana no indigenista, porque lo “indigenista” es una visión desde
fuera, que intenta representar al “indio” y que promueve su
integración.  En lo “indiano”, el indio reivindica desde su propia
cosmovisión. Un ejemplo de la mirada indigenista,  de la izquierda, es
el periodo de la Unidad Popular, donde el tractor era nombrado “Ho Chi
Minh” o “Che Guevara”, y en  el mismo  territorio mapuche, los
asentamientos de la CORA,  tenía nombres como “Luis Emilio
Recabarren”. Esto hacía que los mapuche se constituyeran como parte de
una sociedad mayor, desde fuera, es decir, el movimiento progresista y
de izquierda los hacía integrarse a su proyecto de sociedad, lo que a
su vez influía en que nuestra cultura se fuera perdiendo”.

- A diferencia de otras organizaciones mapuche, hay un énfasis en la
CAM del carácter anticapitalista de la lucha. ¿Puedes explicarnos
mejor eso?

“La CAM se volvió un referente al interior del movimiento mapuche,
principalmente,  al definir su carácter anticapitalista y a la vez,
anticolonialista y antiimperialista. Lo cual obedece al análisis
histórico que desarrolla la CAM al momento de constituirse como
organización. De esta forma identificamos tres procesos de invasión.
El primero fue la de los españoles, la segunda, la del Estado Chileno
en 1881, con la “Pacificación de la Araucanía”, y  el tercero y
actual, que es la invasión del capital, que genera un proceso de
transnacionalización de la territorialidad mapuche, y de ahí se
desglosan todos los conflictos con las forestales, las
hidroeléctricas, el derecho de las aguas, el mar, el subsuelo, etc..”

“Nuestra lucha es necesariamente anti-capitalista porque si no es de
esta forma, es imposible la reivindicación de lo propio, no hacerlo es
un absurdo. En primer lugar, nuestro pueblo jamás tuvo relaciones
productivas de tipo capitalistas, su cosmovisión lo impide, el
capitalismo contradice nuestras formas de vivir. Segundo, los
responsables del despojo y destrucción de nuestro Wallmapuche son,
principalmente,  las inversiones capitalistas, porque su naturaleza es
esa, destruir para acumular.  Por otro lado, no podemos estar
solamente contra el Estado Chileno, desde una lógica sólo
nacionalitaria,  puesto que éste es parte del mismo entramado y
responde a los intereses del sistema capitalista neoliberal.  Otras
organizaciones también se plantean la autonomía, pero la
particularidad de la CAM es que se basa en la territorialidad, porque
no existe autonomía sin territorio,  y como partimos de la
territorialidad chocamos ineludiblemente con los intereses
capitalistas, es una realidad.  Por ultimo, planteamos el control
territorial contra el capital y para reconstruir nuestras propias
formas de relaciones, entre mapuche y con su  entorno, que bajo ningún
pretexto pudieran ser capitalistas.”

- Es decir, la táctica política en ese sentido se ha planteado de
resistencia y control territorial frente a la inversión capitalista.
En esa línea, ¿De qué manera estas tácticas hacen sentido en las
comunidades? ¿Cómo se trabaja esto en la cotidianidad tomando en
cuenta los mecanismos de cooptación y colonialismo ideológico?

“El trabajo que se realiza, más allá de la confrontación, tiene que
ver con la reafirmación de la  identidad, de aspectos culturales y
valóricos. Hay mucha gente haciendo trabajo día a día en las
comunidades. Así, lo cultural pasa a ser un motor de cambio. Entonces,
uno se detiene y se pregunta ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? Y en ese
sentido uno de los logros de la CAM y el movimiento mapuche en
general,  es que ha promovido la autoafirmación étnica nacional. Si te
fijas, ahora hay muchos más niños (as) con nombres mapuche, las
mujeres jóvenes y niñas han vuelto a vestir sus prendas y lo hacen con
orgullo. Entonces, hoy existe una mayor consciencia de un mundo
propio, justo y sano, que hay que  pelear por ello, y eso permite
plantear la idea de la liberación de una nación”.

“Al mismo tiempo disputamos territorialmente, porque a diario las
comunidades están en permanente roce con las inversiones, por sus
caminos pasan los camiones cargados de madera, sus lugares sagrados
son inundados y se levantan centrales hidroeléctricas, en sus
subsuelos se realizan exploraciones mineras, por  tanto, la
resistencia es una actitud natural en nuestra gente, es desde ahí
donde se recupera la dignidad y genera una reacción en las
comunidades, de manera que existe una potencia interna que
colectivamente puede llegar a ser muy fuerte”.

“ Hay diversas experiencias, pero obviamente todos los procesos tienen
altos y bajos, pues la política de la “zanahoria” tiene grandes
recursos para cooptar dirigentes y su avance es silencioso, a
diferencia de la del “garrote”.  Hay algunos dirigentes que no quieren
dejar de aparecer, públicamente, como consecuentes, lo que tiende a
confundir.  Nunca hay que olvidar aquella premisa cristiana, pero muy
valida que dice, “por sus obras los conoceréis”, así como puede haber
procesos en los cuales hay “mucho ruido y pocas nueces”, hay que ir y
mirar con profundidad, mirar si realmente hay confrontación con el
sistema, si se está dentro de los fundos reivindicados, recuperándolos
y desarrollando el control territorial, si se esta practicando la
autonomía o se está recibiendo proyectos, subsidios y se sigue bajo la
tutela del estado”

- ¿Y qué piensan del caso en que son los mismos mapuches los que
oprimen a otros mapuches? ¿Cómo empresarios mapuche o mapuches
contratados por transnacionales?

“Ese es un tema complicado, ya que hoy está ocurriendo un fenómeno
donde muchos se consideran autonomistas, lo que explicamos antes por
ejemplo en el ENAMA (Encuentro Nacional Mapuche) hay varios que se
proclaman “nacionalitarios”, pero que quieren reproducir el
capitalismo, o no quieren perder los beneficios que a ellos les a dado
este sistema. Creen en el desarrollo, desde la óptica occidental,
pero sin perder la  identidad o mejor dicho, algunos aspectos de
nuestra identidad.  La formación de elites y burguesías nativas son
fenómenos característicos de la mayoría de los procesos de liberación
nacional.  Elites y burguesías impulsan, alientan y muchas veces
financian dichos procesos, pero para sus propios beneficios y estatus
dentro de la nación emergente. Sin embargo, en el caso mapuche,  esto
no corresponde a lo que antiguamente se pensó, eso no ha existido
nunca en la  historia mapuche, no existen experiencias de explotación
hacia otros o de acumulación de riquezas, en manos de unos pocos y en
desmedro de otros. Esto puede traducirse en la creación de una
oligarquía mapuche, lo que como CAM rechazamos categóricamente”

- En relación a las nuevas formas de organización mapuche ¿Qué piensas
del partido político mapuche Wallmapuwen y la FEMAE (Federación de
Estudiantes Mapuches)?

“Con Wallmapuwen se podría decir que coincidimos en algunos
planteamientos autonomistas, pero no en el cómo. Tampoco tenemos clara
su posición frente al sistema capitalista.  Nosotros no trabajamos
dentro de la institucionalidad, la desconocemos. La principal
diferencia es que nosotros nos jugamos por la disputa territorial,
arriesgando junto a las comunidades y no desde los espacios urbanos.
Ellos reivindican los canales y formas de la institucionalidad
política winka, como la vía electoral para integrase a un municipio o
congreso.   Nosotros estamos contra la integración, buscamos recuperar
el tejido social y político propio, para  eso hay que partir por lo
territorial. Junto a lo anterior también promueven al  “intelectual y
profesional mapuche” como un fin en si mismo, como otro tipo de elite,
nosotros en tanto, apostamos por el militante de comunidad y, el rol
de los intelectuales y profesionales o técnicos, debe responder a ese
mismo planteamiento, sin privilegios de ningún tipo”

“Dicho de otra manera, lo que están haciendo  Wallmapuwen o  FEMAE, es
poner “la carreta delante de los bueyes”.  Se enfrentan a la
institucionalidad sin tener nada y el Estado los coopta, los hace
jugar en su cancha.  FEMAE, plantea el reconocimiento de la educación
intercultural en las universidades y se suman a las reivindicaciones
del estudiantado en general. Pero esta idea de la interculturalidad
más que liberarnos, nos hace entrar a la institucionalidad y a
confrontarla en desigualdad de condiciones.  Sin duda la educación
occidental, como institución, es un derecho y para nosotros una
herramienta que nos puede servir mucho (como el caballo sirvió a
Lautaro), pero no es una reivindicación como Pueblo Nación Mapuche”

La crítica es también a formas de lucha que creemos no son asertivas,
el derecho político de nuestro pueblo va en confrontación al Estado
Capitalista, y siempre desde las comunidades”.

- ¿Qué sentido tiene la demanda territorial para el mapuche que se
encuentra radicado en la ciudad?

“Debería significar todo, pues la migración es una realidad producto
de la pérdida del territorio, del desarraigo  y con el, de la
identidad. Ahora, como CAM, tanto por el principio territorial, como
por aspectos cosmovisionarios, el llamado es obvio, la gente debiera
volver. Pero también tenemos sentido de la realidad, no se está
planteando volver al pasado, se plantea volver a los principios del
mundo mapuche, a reencontrarnos, y entendemos que es un proceso, sobre
todo para generaciones de mapuche que han vivido y se han reproducido
en la ciudad.  Es por este cuestionamiento, tal vez, que mucha gente
de la ciudad no tiene sintonía con los postulados de la CAM.  La
conformación de una identidad necesita de una territorialidad. Si uno
rompe con los vínculos territoriales, pierde la identidad mapuche. Sin
embargo, en el ámbito rural,  hay también muchas reducciones que
funcionan como juntas de vecinos y vemos como se dividen aun más
conformando “comunidades” a través de la Ley Indígena vigente, una Ley
que promueve la atomización y subdivisión de las ya reducidas
comunidades.  Nosotros decimos que hay que reconstruir el  Lof, lo que
el mapuche entendía por comunidad, y para eso hay que recuperar
territorio. No se puede construir el mundo mapuche fuera de la
territorialidad ancestral. Se trata de emparentarse como los viejos lo
entendían, no sólo entre las personas, sino con la naturaleza, con las
aguas, los cerros, los bosques, es lo que al mapuche le da su
identidad. Se busca reconstruir el Tugun (espacio) y el Kupalme
(parentela) y esto en la ciudad no se puede, ya es difícil en nuestros
campos devastados por las inversiones, menos aun es posible en la
ciudad”

-  ¿Qué rol le atribuyen a los instrumentos internacionales de derecho
como el Artículo 169 de la OIT o el Convenio Internacional de Derechos
Humanos (CIDH)? ¿En qué medida apoyan su lucha?

“Si bien mecanismos como estos están controlados por la
institucionalidad global, que todos sabemos a que responde. En las
actuales condiciones no podemos descartar estas tribunas de denuncia y
posicionamiento de la lucha mapuche en el concierto internacional.
Ningún pueblo que busca su libertad lo ha hecho, ni los procesos de
liberación nacional, ni tampoco los procesos revolucionarios.
Especialmente, cuando somos dominados por un estado cuyos estándares
de respeto a los derechos humanos es bajísimo, menos aun si se refiere
a los pueblos originarios.  La perspectiva de los derechos humanos, es
sólo una arista, nuestra lucha no podemos reducirla ni encasillarla en
esa línea.  Lo que nos interesa es el posicionamiento de la causa
mapuche a nivel internacional. Sin duda los pactos y convenios debemos
utilizarlos como herramientas jurídicas, pero no son lo fundamental,
de hecho estos no se aplican si no existe una correlación de fuerzas
favorables, si no existe movilización y lucha que obliguen a su
aplicación”

- En un trabajo recientemente publicado, Fernando Pairicán plantea la
tesis de que el gran fracaso de la CAM fue que no generó un movimiento
mapuche amplio, permitiendo que el Estado los aislara y pudiera
atacarlos de forma direccionada. ¿Qué piensas de esa idea?

“A ver, el periodo post dictadura y en los que gobernó la
Concertación, fue un escenario muy difícil para construir organización
y espacios revolucionarios. Le ocurrió también a lo chilenos,  de
hecho, luego del término de la dictadura, organizaciones con más
trayectoria vivieron este proceso y fueron desarticuladas por el
trabajo de inteligencia y campañas de deslegitimación, lo que no
permitió el surgimiento de un proyecto político más avanzado”
“De hecho,  la CAM surge durante ese periodo, cuando la mayoría de las
organizaciones mapuche estaban cooptadas por las políticas de “Nuevo
Trato”, cuando algunas de ellas, inclusive, vinculadas a la
izquierda, nos hacían contra propaganda acusándonos de derechistas,
por luchar en democracia.  Para nosotros, la Concertación fue la
continuidad de la dictadura. Yo peleé en los ’80 contra la dictadura,
y te puedo decir que nunca apliqué tantas tácticas conspirativas como
durante los gobiernos civiles, cuando la Oficina y sus colaboradores
causaban estragos en las organizaciones de izquierda chilenas.  La
Concertación fue un periodo muy difícil para trabajar, debido a
campañas mediáticas, montajes, operaciones de inteligencia,
infiltraciones para generar división (que se lograron en algunos
casos). Por otro lado, los dirigentes de las agrupaciones mapuche
tenían, en su mayoría,  militancia en la Concertación o en el PC”

“En segundo lugar, efectivamente, como CAM perdimos una base social
amplísima,  por la necesidad de operar desde la clandestinidad, lo que
protege a los cuadros y militantes, en términos de seguridad, pero te
quita posibilidades de trabajo, de llegar a ciertos espacios donde
comenzaron a llegar  otros(as), justamente,  los que no estaban a
favor de la línea de la CAM, que influyeron en que varias comunidades
dejaran sus recuperaciones “de hecho” e iniciaran procesos de
negociación a través de la CONADI, esto llevó a grandes divisiones y
conflictos fraticidas que se mantienen hasta el día de hoy”

“Por otro lado hubo una campaña de criminalización de la causa
mapuche, pero apuntada y direccionada claramente hacia la CAM. Es
lamentable decirlo, pero inclusive, varios de nuestros militantes
frente a situaciones de persecución, como por ejemplo, durante los
juicios o ya estando presos, han renegado de la CAM.  También hubo
represión indiscriminada  hacia las comunidades, allanamientos
violentos, con decenas de detenidos, que finalmente eran absueltos,
regando el temor en las comunidades de lo que les podía pasar si
trabajaban con la CAM, es decir, la política de “quitarle el agua al
pez”. Estas son algunas de las razones, para explicar y comprender los
diversos proceso sobrellevados por la CAM.

“Ciertamente, podríamos haber seguido siendo una organización amplia
de comunidades, pero tal vez, para eso tendríamos que haber renunciado
a varios de nuestros principios y a nuestra línea política.  Podríamos
haber  aceptado que las comunidades realizaran negociaciones y
recibieran subsidios y proyectos, pero preferimos dar un paso al lado
cuando esto ocurría.  Autocriticamente,  podríamos decir que no
fuimos capaces de convencer y tal vez,  fuimos muy intransigentes”

“Aún así la CAM lleva más de diez años de existencia y ha logrado
adaptarse a las circunstancias, sin perecer y sin abandonar sus
postulados”.

“De esta forma, en los últimos años, se ha desarrollado  la política
de construcción de órganos de resistencia territoriales, basado en la
figura de los  weichafe,  que han dado continuidad a la lucha, después
de un periodo de reflujo, siendo un elemento subjetivo muy importante
para el desarrollo de nuevos conflictos y la continuidad de otros.
También hemos desarrollado alianzas y acompañamientos a comunidades y
organizaciones mapuche en lucha, muchos longko y jóvenes cona, de
diversos territorios,  nos invitan o visitan para conocer nuestra
opinión respecto de sus conflictos.  Lo realmente importante es que
seamos capaces de seguir aportando al movimiento mapuche, con ideas,
estrategia, formación y autodefensa.”

La ética política de la CAM

“Ahora, hay una cosa bien importante que quiero mencionar”, quiere
agregarnos Llaitul. “Y tiene que ver con que la CAM también se
caracteriza por una “ética política” que no ha sido suficientemente
reconocida. En primer lugar,  nosotros tenemos claro que nuestros
enemigos principales son las forestales, los poderosos, por lo tanto,
no tenemos una línea de confrontación indiscriminada contra parceleros
y campesinos. De hecho, estamos en contra de eso. Atacar a los más
débiles, aunque estén en territorio mapuche,  es una actitud asegurada
que no responde a la ética de un weichafe.  Esa línea nunca ha
existido en la historia de la CAM”.

“Y esto viene de un análisis económico e ideológico, y es que el
campesinado es un sector también oprimido por el sistema y
desfavorecido por este, algunos de ellos viven en territorio mapuche
debido al proceso de Reforma Agraria.  El poder está en los grupos
económicos y trasnacionales.  Probablemente, muchos de los pequeños
agricultores chilenos tienen un discurso de derecha,  sobre todo en la
novena región, pero el mismo sistema también los perjudica”

“La CAM apunta a aquellos que infraganti están en la destrucción de
nuestros territorios, algunos  sagrados, avanzando sobre las
comunidades, pero no contra las personas si no contra los bienes de
las empresas. Por eso se habla de una línea de autodefensa, no hay una
línea ofensiva. La CAM tampoco  busca derramar sangre, y siempre hemos
sido muy cautelosos (as) con eso, por lo que puede significar para las
comunidades”

“ Hay también una ética del weichafe, que no puede caer ni rayar en lo
delincuencial y si algún cona ha cometido abigeatos, robos, u otros ha
sido expulsado. Menos aun vamos a reivindicarlo como preso político
mapuche.  Por nuestra disciplina jamás hemos tenido algún hecho de
sangre o de otro tipo que ensucie nuestra causa.  Acá se quiere hacer
un deslinde categórico con actos que no compartimos y que sólo
deslegitiman nuestra lucha”

- En base a lo conversado sobre la relación entre los mapuches y los
pescadores no-mapuches en torno a una demanda común, ¿cuál crees tú
que es el rol de ustedes dentro de la lucha revolucionaria en Chile?
¿Cómo ves las perspectivas dentro de una lucha política conjunta?

“Nuestra lucha podría confluir con la lucha de los oprimidos, porque
entendemos que el enemigo es común. Por ejemplo, la ley de pesca, los
pescadores debieran tener una política de control territorial, pues
son trabajadores, no se enriquecen, sino que subsisten. Más que
solidaridad, se trata de defender estratégicamente la territorialidad,
y si dicha defensa se puede compartir, que se comparta. A nosotros nos
da gusto cuando la lucha se clarifica, cuando hay golpes certeros”.

“Personalmente, creo que falta harto para una lucha revolucionaria en
Chile, o al menos para que estén esas condiciones subjetivas y de
organización.  En ese contexto no puede descartarse nada y pueden
hacerse propuestas más claras. Pero se necesita la vivencia, no sólo
el discurso”

“Efectivamente,  se han dado importantes expresiones de lucha en
distintos ámbitos sociales, pero la mayoría a terminado pactando
logros dentro del mismo orden y sin transformaciones de fondo. Hay que
trabajar para dar ese salto cualitativo y para eso es muy importante
la organización revolucionaria, para transformar el movimiento social
en un movimiento político”

“Se perfilan interesantes procesos, y es necesario que exista una
referencia para una claridad mayor. Para esto se necesita un
pensamiento más acabado que se manifieste en expresiones reales de
luchas, que tengan una inserción real.  Vemos que los partidos
políticos actuales son una práctica agotada. Por ejemplo, el debate
entre Salazar y Vallejo confirmó esa situación. Por otro lado hay
organizaciones que se han dedicado a las Universidades, abandonando el
mundo popular”.

“Para construir desde los oprimidos tiene que haber una definición de
ser y  vivir en el pueblo, como pobre, y construir desde ahí.  Vemos
que aun no hay maduración, no hay cambio político. La izquierda
tradicional perdió su base y además perdió su consecuencia, es más
bien una renuncia, un reacomodo, un que hacer político desde
posiciones más cómodas que no representan ni un riesgo. Tiene que
existir consistencia en las dirigencias y asumir los costos y
consecuencias que esto implica”.

Movimiento estudiantil

Sin lugar a dudas debemos un reconocimiento a la lucha que han
desarrollado los estudiantes cuya expresión revitaliza las ideas de
justicia y el cuestionamiento al modelo neoliberal, que en el caso de
la educación hace estragos en muchas familias.

Con mucho respeto señalamos que sentimos mayor simpatía por el
movimiento secundario, por varias razones, en primer lugar por que se
perciben menos intervenidos,  por otro lado manifiestan una actitud
más combativa, y porque son un movimiento menos elitista y más ligado
al mundo popular, la mayoría de los hijos e hijas de los trabajadores
sólo terminan la enseñanza media, por lo tanto, las transformaciones
deben partir desde ahí,  una demostración muy acertada de ello fueron
las ultimas movilizaciones las cuales no se centralizaron en Santiago
si no que se expresaron en diversas comunas, creemos que la
vinculación a las organizaciones territoriales es fundamental.

De los universitarios observamos, en el ultimo tiempo, cierto freno a
las propuestas iniciales, podría haber un agotamiento natural y/o un
viraje hacia posturas más cómodas políticamente. Movimiento que
también puede estar cruzado por el tema electoral, que para algunos
dirigentes emblemáticos (as),  puede ser ahora su prioridad.

Lo positivo es que desde hace años que no se realizaban
manifestaciones tan masivas  y transversales.  Al mismo tiempo las
tomas y asambleas han permitido el desarrollo de  discusión y debate
en una generación que se está politizando cada vez más pero menos
intervenida por los reduccionismos y maquinas de los partidos
políticos tradicionales.  Es una gran oportunidad para la construcción
revolucionaria y la creación heroica, como decía Mariategui.

Sinceramente esperamos la continuidad de este movimiento, el cual
debería transformarse en un aporte al movimiento social en general,
vinculándose a los sectores más golpeados por el sistema desde una
perspectiva territorial, anticapitalista y revolucionaria.

La ciudadanía y los actos constitutivos del Estado de Chile

Entre el 14 de febrero de 1817 y el 18 de mayo de 1818 se sucedieron en Chile una serie de acontecimientos que dieron origen al Estado y al orden político y constitucional.  En ninguno de esos actos estuvo presente la ciudadanía, sino solo un grupo minoritario de criollos de la oligarquía terrateniente y comerciante.

Ensayo histórico próximo a publicarse.