El paro de octubre de 1972 en Magallanes: ensayo general para el golpe militar de 1973

Los primeros eventos relacionados con el paro de octubre, hay que situarlos en septiembre de 1972, cuando las organizaciones sindicales y políticas partidarias de la Unidad Popular, celebraron en Magallanes el 2° aniversario del triunfo de septiembre de 1970.

El diario “El Magallanes” titulaba ese día: “El pueblo a la ofensiva.  Del trabajo a la concentración”, para referirse al acto que se inició a las 16.00 hs. en el Gimnasio Cubierto, efectuándose dos marchas, una desde Plaza Bulnes y otra desde la Población 18 de Septiembre hacia el Gimnasio.

El viernes 1° de septiembre se había realizado el traspaso legal y material de la estancia Laguna Blanca a los trabajadores y a CORA, y en la ceremonia al efecto, intervinieron con sendos discursos Américo Fontana, Director Regional de CORA y Héctor Chavez, Presidente del Comité de Vigilancia de los trabajadores de dicho predio.  El proceso de Reforma Agraria se continúa desarrollando a pesar de la campaña enconada de la oposición.

La siguiente es una cronología de los eventos del paro.

Miércoles 4 de octubre

El día de hoy se anuncia que la empresa estatal LAN Chile ha decretado un alza del 40% en las tarifas a Magallanes lo que ocasiona una andanada de críticas en los sindicatos y gremios.  Este día además, y como parte de su campaña opositora concertada contra el proyecto gubernamental de la Escuela Nacional Unificada (ENU)([1]), los estudiantes del Liceo Salesiano San José se declararon en un paro de 24 horas, además de organizar una ruidosa marcha por el centro de Punta Arenas.

Los Consejeros DC de la Central Unica se quejan públicamente mediante una declaración por la prensa, por las alzas de los pasajes LAN, por el alza de la carne de ovino (que según ellos llega al 130%) y exigen rebajas en los pasajes.

Jueves 5 de octubre

En las elecciones efectuadas hoy en la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Punta Arenas, es elegido Presidente el dirigente Armando Bahamonde, al igual que se informa de los resultados de las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado, una de las entidades estudiantiles emblemáticas de Magallanes, donde la lista UP obtuvo la elección de 12 consejeros y la lista de la alianza DC-PN solo consiguió elegir 4 consejeros.

El clima de rechazo contra el alza de los pasajes LAN se incrementa en la provincia.

Viernes 6 de octubre

El día de hoy los empresarios camioneros regionales y nacionales se quejan porque el Ministerio de OO.PP no les da trabajo.  En particular, los dirigentes del gremio SIDUCAM (Sindicato de Dueños de Camiones) expresa su crítica por la falta de trabajo de los asociados.  Una larga fila de camiones cesantes se pueden percibir estacionados por la calle O’Higgins frente a los almacenes del puerto de Punta Arenas, en señal de silenciosa protesta.

Frente al clima de rechazo a las alzas de las tarifas de  LAN, los regidores UP de la Municipalidad de Punta Arenas, entre ellos, Claudio Mardones telegrafían al Presidente Salvador Allende, al Ministro de Economía y al VicePresidente de LAN para que dichas alzas sean graduales y solicitan en particular que haya una rebaja del 30% para los pasajeros residentes en la zona y un 10% de descuento por cada carga familiar.

Este mismo día, los gremios ANEF y ANATS emiten una declaración pública en la que solicitan una asignación de zona para los trabajadores y funcionarios de Magallanes y rechazan las alzas de pasajes de LAN Chile.

Hoy se publica en la prensa local el “Acta del Transporte Terrestre”, fechada el 5 de septiembre de 1972, documento que contiene las principales demandas y reivindicaciones de todos los gremios del transporte a nivel nacional.

Esta tarde se efectúa en el centro de Punta Arenas una masiva marcha de estudiantes secundarios y universitarios, en contra de las medidas de embargo del cobre chileno adoptadas por Estados Unidos.

Sábado 7 de octubre

Hoy se publica una enérgica declaración de la CUT contra las alzas de los precios de la carne, contra el desabastecimiento artificial y demandando rebajas en los pasajes LAN Chile.

Lunes 9 de octubre

Hoy se efectúa en la tarde, una amplia concentración de la Central Unica en defensa del cobre chileno, en la Plaza Muñoz Gamero, a la cual concurren unas 4.000 personas.  Los oradores del acto, los dirigentes sindicales Francisco Alarcón, Ramón Aguilar y Armando Ulloa, coincidieron en rechazar la acción de boicot del gobierno de Estados Unidos contra Chile.

Miércoles 11 de octubre

Hoy se declara un paro de camioneros a nivel nacional..

Coincidentemente, en el día de hoy la Corporación de la Reforma Agraria (CORA) toma materialmente posesión en Magallanes de las estancias Morro Chico, Vania, San Gregorio, Santa María, Las Perdices y María Cristina.  El proceso de la Reforma Agraria continúa.

Viernes 13 de octubre

Los comerciantes de Magallanes agrupados en la Cámara de Comercio y los camioneros del SIDUCAM (Sindicato de Dueños de Camiones), adhieren al paro convocado a nivel nacional pero mantienen camiones disponibles para el transporte de gas licuado en las ciudades de P. Arenas y Natales.

El Partido Comunista emite una declaración hoy en la que califica el paro, como sedicioso y político, “…que pretende crear un clima de intranquilidad para preparar el derrocamiento del gobierno popular…” ([2])

Al mismo tiempo publican hoy una declaración conjunta la Cámara de Comercio, la Federación del Comercio Detallista y los Pequeños Industriales de Magallanes, en el sentido de que “…el comercio de Magallanes ha recibido instrucciones de sus directivas nacionales para solidarizar con los planteamientos del Gremio del Rodado de Chile en defensa de sus postulados generales que no son otros que la vigencia de un sistema jurídico que dé garantías plenas para el normal desarrollo de las actividades privadas en Chile.”  ([3])

Informaban además estos tres gremios que se ha acordado autorizar a ciertos establecimientos comerciales que venden artículos de primera necesidad, a las carnicerías y panaderías y a las farmacias, que sigan atendiendo normalmente a los consumidores.  También algunos camioneros había sido autorizados para distribuir gas licuado en la ciudad.

Una declaración del PDC de Magallanes, publicada en la prensa local, manifestaba el apoyo político de este partido al planteamiento del paro sedicioso de los empresarios.

A medianoche se transmitió a todo el país un mensaje del Presidente de la República respecto a este conflicto.

El diario “La Prensa Austral” titulaba: “Presidente Allende se dirigió al país.  Pidió cordura para evitar un enfrentamiento.”  Y en otro titular expresaba: “Autorizaciones de trabajo dan gremios en Magallanes.  Camioneros y comercio adheridos a la huelga.” ([4])  El Presidente expresó que se dirigía al país con amargura e inquietud de chileno.  Con amargura porque “…cuando la agresión extranjera se expresa en las demandas de la Kennecott respecto a nuestro cobre, hay chilenos que no entienden o no quieren entender lo que sucede; con inquietud porque tras los últimos acontecimientos, hay un propósito, una actitud política para crear dificultades que pueden llevarnos a un enfrentamiento.”   Y agregaba un llamado a los partidos de oposición y a los gremios para poner fin a una situación “…que nos puede llevar a un enfrentamiento que solo traerá dolor, sangre y sufrimientos.  Mantendré el orden público, haré respetar los derechos ciudadanos y mantendré la libertad de información.”  ([5])

Sábado 14 de octubre

Hoy se publica en “El Magallanes” una declaración del Comité Político Provincial de la Unidad Popular en la que subraya el atropello del imperialismo de EE.UU. por el boicot del cobre, la alianza de la reacción interna DC y PN y expresando la condena de los partidos de la Unidad Popular por el movimiento político y sedicioso en marcha.  La declaración lleva la firma de los representantes provinciales de la Unidad Popular Benjamin Cardenas, Manuel Luis Rodríguez, Eduardo Ojeda, Ramón Chaparro y Hernán Alvarez y llama a “…los trabajadores, las dueñas de casa, estudiantes y pueblo en general para mantenerse alertas y vigilantes ante este nuevo atentado, a no dejarse sorprender por la acción de grupos neofascistas que pretenden sumir al país en el caos y el enfrentamiento.”

Este mismo día las autoridades de Gobierno de la Provincia, proceden a la entrega de sus títulos de dominio a los pobladores de las siguientes poblaciones de Punta Arenas: 18 de Septiembre, Loteo Ihnen, Salomón Corbalán, Playa Norte, Manuel Rodríguez, Carlos Ibañez y Gobernador Viel.

Los gremios de transportistas en huelga, declaran hoy a través de la prensa que rechazan la creación de una Empresa de Transportes del Estado en la provincia de Aysén, motivo que habría sido supuestamente, el factor desencadenante del actual paro empresarial.

Domingo 15 de octubre

Hoy se publica una declaración de la Federación Provincial del Comercio Detallista y Pequeña Industria, y la Cámara de Comercio en la que reiteran su adhesión al cierre nacional desde el viernes pasado 13 de octubre, paro que se mantiene sin variaciones.

Lunes 16 de octubre

El Gobierno y la Administración Pública continúan funcionando dentro del principio de la mayor normalidad posible. El proceso de Reforma Agraria continuaba su ritmo. Hoy la CORA procedió a la toma de posesión de otras 8 nuevas estancias expropiadas por el proceso de Reforma Agraria: pasaron al sector reformado desde hoy las estancias Fenton, Avelina, Josefina, Los Pozos, María Cristina, Las Perdices, 5 de Enero y San Gregorio.

Miércoles 18 de octubre

Se informa hoy que el Presidente de la República dirigió una extensa carta al Gremio del Rodado, donde reitera la política oficial del Gobierno frente a los problemas aducidos por los huelguistas y anuncia medidas legales para poner término al paro.

Hoy se publica en Punta Arenas una declaración de la Confederación de Empleados Particulares de Chile, filial Magallanes, presidida por el dirigente de CTC Rodolfo Subiabre, en la que manifiesta su respaldo social y político al paro de los camioneros.

Jueves 19 de octubre

El Gobierno anuncia que se requisarán las empresas constructoras que adhieran al paro de los camioneros.

El día de hoy el Gobierno declara el país en estado de emergencia, como una medida destinada a asegurar el orden público y la seguridad.  Los gremios que se encuentran el huelga son: camioneros, comercio detallista, locomoción colectiva, taxistas, funcionarios de CORFO, CCU, empresas contratistas de la construcción, y los colegios profesionales de Abogados, Ingenieros, Químicos Farmacéuticos y Médicos.

Por la declaración de la Provincia de Magallanes en Estado de Emergencia, asume como Intendente el Gral. Manuel Torres de la Cruz, general Comandante en Jefe de la V División, nombrado por el Presidente de la República Salvador Allende.  Esta designación encontró la inmediata oposición de varios de los partidos integrantes de la Unidad Popular.

El Gobierno Provincial en Magallanes, en virtud de la declaración de estado de Emergencia, procede a la requisición de 11 camiones de SIDUCAM, mientras el Colegio de Ingenieros de Magallanes adhiere al paro sedicioso empresarial, anunciando su decisión en una declaración pública por la prensa.

En discurso transmitido por radio en la noche, el Presidente Allende hace un recuento de las medidas adoptadas para frenar la asonada sediciosa empresarial.  Subraya que se ha otorgado a los camioneros un 120% de aumento en sus tarifas y al sector privado un 75-85% de incremento.  El Presidente desmiente el rumor de un supuesto alzamiento de personal de la Armada en Talcahuano, y anuncia la expulsión de ciudadanos extranjeros sorprendidos en vínculos con los gremios en huelga.

Viernes 20 de octubre

Se intensifica el conflicto.  Hoy adhieren al paro los Empleados Particulares de Magallanes, cuya directiva está controlada por dirigentes gremiales DC y PN.

Los trabajadores de la Salud, agrupados en la FENATS adhieren al gobierno y, asumiendo responsablemente que su actividad es esencial para el normal funcionamiento de los servicios de Salud de la provincia, reiteran que mantendrán funcionando todos los servicios hospitalarios y, de paso, repudian a algunos Odontólogos huelguistas.

El Gobierno del Presidente Allende ofrece un 40% de gratificación de zona a los trabajadores de Magallanes, como sobresueldo.  Los dos gremios de empleados del Estado, ANEF y ANATS, anuncian el logro del aumento de zona: 100% de zona para los empleados públicos de ANEF y 40% extra para todos los jubilados de Magallanes.

Hoy se decreta la detención en Santiago del dirigente huelguista de los comerciantes Rafael Cumsille.  En Punta Arenas reacciona el comercio detallista, cuya Cámara de Comercio Minorista ordena el cierre total del comercio, al mismo tiempo que se paraliza completamente la locomoción colectiva (taxis, taxibuses y microbuses).

La Central Unica de Trabajadores Provincial, emitió hoy una declaración en la que señala su respaldo al Gobierno, llama a los trabajadores a conjurar y normalizar la huelga ilegal de empresarios y propietarios del rodado, condena las acciones de la ultraderecha que coinciden con la agresión económica de Estados Unidos contra Chile, y llama a los trabajadores a estar alertas y vigilantes.

Dice textualmente en algunos de sus párrafos esta declaración: “Reiterar el respaldo de la clase trabajadora de Magallanes por las medidas adoptadas por el Supremo Gobierno para conjurar y normalizar la huelga ilegal de empresarios y propietarios del rodado.  Es sabido que una parte de propietarios y empresarios transportistas mantienen sin trabajar sus máquinas, desde mediados de la semana pasada…Los politicastros derechistas pretenden hacer creer que el Gobierno y particularmente el compañero Presidente de la República quiere implantar un régimen marxista.  Esta afirmación es falsa propia de elementos descontrolados, contrarios a la verdadera y legítima democracia por la cual la clase trabajadora ha venido luchando por muchos años, para que en Chile todos sus habitantes gocen de una verdadera justicia social… La Central Unica expresa su satisfacción a todos los trabajadores de la provincia especialmente a su clase obrera, la cual ha mantenido firmeza y serenidad para enfrentar diversas contingencias de aquellos sectores que se sienten heridos en sus intereses de clase.  El Consejo Provincial  de la CUT entrega su palabra a todos los trabajadores de Magallanes a seguir trabajando como de costumbre, no dejarse provocar; vigilar la fábrica, la industria, los servicios, a desbaratar las maniobras de los sectores patronales y politiqueros de la derecha económica. ([6])

Mientras se anuncia por la prensa local el paro del gremio de los Odontólogos, los estudiantes de Enseñanza Media opositores se manifiestan en la Plaza Muñoz Gamero.  Al término de este acto, una provocación ocasionada por jóvenes de la Juventud Nacional se realiza frente a la sede del Partido Comunista en Punta Arenas, originando algunos heridos.

Se informa hoy que algunos comerciantes minoristas abrirán sus puertas, por 24 horas, para la venta de carne en Punta Arenas, publicándose la lista de 43 locales que participarán en esta medida de emergencia.

Las autoridades señalan y subrayan el logro del 100% de zona para los empleados públicos de Magallanes.  El Alcalde Evalterio Aguero y los regidores UP dirigen telegramas al Presidente Allende reiterando su adhesión al Gobierno.

Miércoles 25 de octubre

El gobierno a nivel nacional y provincial declara cadena nacional obligatoria de emisoras. La difusión de informaciones y noticias, por parte de los medios radiales opositores (Radio Minería y Radio Presidente Ibañez en Punta Arenas) desde el momento del inicio del paro empresarial, se había convertido en un factor coadyuvante decisivo para agitar el ambiente social y político.  El Colegio de Abogados de Magallanes declara que se trata de una medida ilegal y arbitraria.

En discurso transmitido hoy por cadena nacional de emisoras, el Presidente  Salvador Allende denuncia que el país ha perdido E° 3.134.000.000, como consecuencia de la acción ilegal de los gremios en huelga.

Aparece una declaración pública de los regidores Evalterio Agüero, Claudio Mardones, Francisco Alarcón y Hernán Alvarez, reiterando la posición de la mayoría municipal en Punta Arenas contra el paro sedicioso de los empresarios.

Se efectúa a las 19.00 hrs. un acto de homenaje al Presidente Pedro Aguirre Cerda en el Teatro Municipal de Punta Arenas.  Los profesores radicales, en esta ocasión, condenan el paro empresarial.

Jueves 26 de octubre

La CORFO abre un poder comprador de lanas hasta por 10.000 kilos.  Son fijadas para el 7 de noviembre las elecciones en la Federación de Estudiantes Medios de Magallanes, una de las dos organizaciones estudiantiles más importantes de la provincia.

Se informa en la prensa que se han abierto vías de solución en el paro de los camioneros y comerciantes. Se encuentran 158 gremios del rodado de todo Chile implicados en el paro.

El diario “El Magallanes” publica una declaración de 12 médicos que se niegan a adherir al paro sedicioso del Colegio Médico.

La CUT emite una declaración pública, informando que ha enviado una carta al Intendente Manuel Torres de la Cruz, en la que le solicitan acciones enérgicas contra los comerciantes que han cerrado sus puertas.  El General rechaza la idea, bajo el argumento que se están efectuando en Santiago gestiones a nivel nacional para resolver el paro.

Se anuncia que el Gobierno ha otorgado un 40% de sobresueldo para los jubilados de la provincia de Magallanes.

Se efectúan las elecciones en la Asociación de Profesionales y Empleados de la UTE, sede Punta Arenas, ganando la lista UP y constituida por los dirigentes René Cárdenas E., Luis Reyes, Loreto Rivera, Jorge Alvarez, Delfín Saldivia, Patricio Oyarzún y Alfredo Estupiñán.

Sábado 28 de octubre

Se suspende la cadena nacional de radioemisoras.  La CORFO dispone de mayores fondos en créditos de apoyo para los industriales de todo el país.

Lunes 30 de octubre

Se informa que desde el fin de semana último, avanzan las gestiones para la solución del paro.

El Gobierno a través del Ministerio de Justicia declara ilegal y cancelada la personalidad jurídica de la Confederación Nacional de Sindicatos de Dueños de Camiones.

Jueves 2 de noviembre

Se convoca por la Unidad Popular de Magallanes y la CUT a una masiva movilización para el 4 de noviembre.

Se constituye en Punta Arenas el Movimiento Amplio del Comercio.  En una declaración pública en “El Magallanes” de hoy, 22 comerciantes repudian la Cámara de Comercio por estar coludida en una acción sediciosa contra el orden constitucional.

El paro de los gremios del rodado y del comercio se da por terminado en el día de hoy.  Las actividades comienzan a reiniciarse gradualmente, mientras el Gobierno sigue adoptando medidas para reprimir la acción sediciosa.

Viernes 3 de noviembre

El Presidente de la República constituye en Santiago un gabinete Cívico-Militar bajo el principio de la seguridad nacional, designando como ministros de Estado a los tres más altos jefes castrenses, a fin de conjurar el peligro de la paz interior, en que se encuentra el país como consecuencia de la acción sediciosa empresarial y opositora.

Manuel Luis Rodríguez U.


[1] El proyecto ENU era una iniciativa del Gobierno de la Unidad Popular, para asegurar la más amplia cobertura educacional en todos los niveles del sistema educativo, garantizando contenidos amplios y pluralistas e igualdad de oportunidades para acceder, siguiendo las directrices sugeridas por la organización de Naciones Unidas, UNESCO.  El proyecto encontró un enconado rechazo de la Iglesia Católica, de las organizaciones de padres y apoderados de establecimientos privados y de los partidos de oposición. El debate respecto de la ENU se politizó exageradamente y finalmente el Gobierno retiró el proyecto.

[2] EM, 13 octubre 1972, p. 3.

[3] EM, 13 octubre 1972, p. 11.

[4] LPA, 13 octubre 1972, p. 1.

[5] LPA, 13 octubre 1972, p. 1.

[6]La Prensa Austral, 21.10.72, p. 5.

Asambleas, comités y cabildos: un siglo de movimientos sociales y ciudadanos en Magallanes

Las primeras organizaciones sociales que se registran en la historia de la región de Magallanes fueron las sociedades de socorros mutuos y la Unión Obrera de Punta Arenas formadas en la década de 1890.

Las influencias y referencias culturales que han inspirado a dirigentes y movimientos han evolucionado en el tiempo, reflejándose en el campo social las mismas influencias y líneas de fuerza provenientes del campo político e ideológico.

El mutualismo y el anarco-sindicalismo se sitúan en el punto de partida que inspiró a los pioneros de la organización social de los territorios australes.  Mas adelante, a lo largo de los años 30, 40 y 50, la influencia ideológica más gravitante dentro del movimiento social y sindical fue de la izquierda (socialistas y comunistas) y del radicalismo y en los años 60 adquirieron fuerza los componentes demócrata-cristianos del sindicalismo y las organizaciones sociales y vecinales.

Desde entonces y hasta los inicios del siglo XXI, numerosas organizaciones y movimientos han marcado una rica e intensa historia social, política, cultural y económica de Magallanes.

Los movimientos sociales en su rica complejidad y diversidad -su desarrollo, sus demandas, sus luchas, sus triunfos y derrotas- constituyen una de las principales claves históricas explicativas del desarrollo de un pueblo y de formación y manifestación de la conciencia cívica y de la identidad de una comunidad.

En el caso particular de la región de Magallanes, los movimientos sociales y ciudadanos han contribuido de un modo esencial, significativo y propositivo en la construcción de la identidad regional, en la formación del imaginario colectivo a través de la historia regional y local y en la construcción de los sujetos sociales que han propiciado, intervenido y sido parte constitutiva del cambio y el desarrollo de estos territorios.

Entendemos y asumimos que la historia es un campo de fuerzas, es una construccion cultural y politica y, al mismo tiempo, es el producto de las intervenciones de sujetos sobre estructuras, en el sentido de que los seres humanos y las organizaciones que crean, son actores que se ponen en escena en una representación de la que la historia da cuenta, siempre desde el presente del historiador, pero donde los sujetos-protagonistas-actores no siempre están completamente conscientes de los alcances del libreto que están teatralizando en vida.

Por eso, también asumimos que la historia no es lineal –sino probablemente de trayectoria ondulada y en forma de espiral sin fin- y al historiador le es otorgado por un breve instante el raro privilegio de volver a intentar poner en escena a los actores y sus circunstancias, y sus contextos.

El actor social histórico en Magallanes y en la Patagonia se constituye en la última década del siglo XIX y en los primeros decenios del siglo XX como colectivos protagonistas portadores de las aspiraciones, necesidades, reivindicaciones y proyectos de la sociedad civil, con distintos grados y niveles de articulación entre sí.

Este ensayo  tiene por objeto presentar un recuento histórico de síntesis  y un análisis crítico de las distintas etapas de desarrollo de los movimientos sociales en Magallanes, desde fines del siglo XIX hasta el primer decenio del siglo XXI, como una contribución a la memoria histórica de la ciudadanía y de los movimientos obreros y sociales de la región.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, primavera de 2012.

 Lea aquí y descargue el ensayo completo:

ASAMBLEAS COMITES Y CABILDOS UN SIGLO MOV SOCIALES MAGALLANES

Para la memoria histórica: Movimiento Magallanes se Levanta

En nuestro registro histórico del año 2009 se encuentran algunos documentos originales de la creación del MOVIMIENTO MAGALLANES SE LEVANTA constituido en el año 2009.  El Movimiento Magallanes se Levanta es el antecedente social e histórico inmediato de la Asamblea Ciudadana de Magallanes constituida en 2010.

El Movimiento se constituyó en junio de 2009 ante la preocupación ciudadana de los magallánicos frente a las contínuas alzas en las tarifas del gas y otros problemas de orden social y económico.  Nos parece importante registrar la carta enviada por el Movimiento Magallanes se Levanta a la entonces Presidenta Michelle Bachelet.

Acceda a esos registros desde aquí:

Carta del Movimiento Magallanes se Levanta a la Presidenta de la República Michelle Bachelet, 12 de julio de 2009:

http://ciudadaniaypolitica.wordpress.com/2009/07/13/movimiento-magallanes-se-levanta-escribe-carta-a-la-presidenta-de-la-republica-michelle-bachelet/

Objetivos del Movimiento Magallanes se Levanta:

http://ciudadaniaypolitica.wordpress.com/2009/07/05/movimiento-magallanes-se-levanta-sus-propositos/

Proyecto de reforma constitucional para convocar asamblea constituyente y cambiar la Constitución – Texto completo del proyecto de ley

Boletín N° 8.562-07

Proyecto de reforma constitucional, iniciado en moción de los Honorables Senadores señores Gómez, Girardi, Navarro, Quintana y Rossi, que establece un procedimiento plebiscitario para el cambio de la Constitución Política de la República mediante una asamblea constituyente.

Honorable Senado:

El actual texto de la Constitución Política de la República y su capítulo XV contiene las normas que regulan la reforma de la Constitución, sin definir ningún procedimiento destinado a permitir o acordar la sustitución de la Constitución por otra.

Si se analiza la normativa contemplada en los artículos 127 a 129 del cuerpo legal mencionado, se observa que en ellas sólo se prescribe la forma mediante la cual el Parlamento de Chile puede reformar la Constitución, vale decir, variar parcialmente el contenido de los preceptos de ésta. Sin embargo, como ha sostenido la doctrina sobre la materia, el cambio de la actual Constitución por una nueva, no se puede realizar a través del procedimiento establecido en ella. Dichos mecanismos, además de ser extremadamente complejos y de suponer un largo proceso, son, por esto y por sus quórum, ajenos a cualquier ordenamiento constitucional democrático, toda vez que producen el efecto de petrificar las normas, permitiendo que una minoría exigua, ejerza un veto ilegítimo sobre la voluntad política de la mayoría ciudadana. En esta situación sostenemos que el único camino legítimo de superación de la condición o dificultad señalada, es el ejercicio del poder constituyente originario por su exclusivo titular: la ciudadanía.

Tal como señala el Constitucionalista Humberto Nogueira Alcalá “el poder constituyente originario es siempre un poder que reside en el pueblo como titular, sin que nunca pueda ser enajenado del mismo, el que, en cualquier momento, tiene el derecho de cambiar la Constitución si estima que ello es indispensable, siendo un poder extra-ordinem respecto de la Constitución anterior, el cual se fundamenta en la idea de derecho vigente en la sociedad en ese momento histórico y en los límites de oportunidad que posibiliten la legitimación de su obra por el cuerpo político de la sociedad, sin perjuicio de los límites impuestos por el derecho internacional en sus diversas fuentes: Principio de Ius Cogens, Derecho Consuetudinario y Derecho Convencional Internacional. “.

Por lo expresado es evidente que la Constitución actual debe ser reformada para que esto sea posible, abriendo espacio a la solución democrática por excelencia, que importa el ejercicio del poder constituyente originario, a través de una Asamblea Constituyente, que es la única forma de restablecer la potestad a su titular, la ciudadanía.

Chile, en la actualidad, es el único país latinoamericano que, habiendo sufrido la interrupción de su historia constitucional y democrática por intervención de las FFAA en un momento de su desarrollo, continúa rigiendo su organización como Estado, por normas constitucionales nacidas de ese régimen, y por tanto ilegítimas en su origen. Esta ilegitimidad, así como la de sus contenidos básicos, no ha sido superada, no obstante las reformas efectuadas, pues ellas no han sido suficientes para cambiar el carácter particular del Estado que la actual Constitución establece, manteniendo lo sustantivo del sistema político y del orden económico-social asociado a él. Por el contrario, todos los países latinoamericanos que sufrieron iguales circunstancias, así como antes España, han cambiado su orden constitucional, por la vía de que el pueblo soberano ejerza su potestad constituyente originaria, provocando todos los beneficios que ese proceso democrático real aporta a sus realidades como naciones.

Sostenemos que, como consecuencia de diversas circunstancias sociales, morales, jurídicas, económicas e institucionales se ha formado una opinión pública consistente, en el sentido que conviene a los altos intereses del país que el pueblo soberano, proceda a elegir una Asamblea Constituyente que tenga como función exclusiva y específica elaborar un nuevo texto constitucional dotado de una clara e indiscutida legitimidad de origen, así como de contenidos democráticos en todos los ámbitos de su regulación.

A las consideraciones precedentes, que constituyen, por si solas, causal bastante para convocar a la elección de una Asamblea Constituyente, debe agregarse que el cuerpo aludido del año 1980, no refleja el común sentir ciudadano y no responde a los requerimientos del tiempo presente, por cuanto, a través de su normativa, se ha definido un modelo determinado de sociedad, en los ámbitos políticos, económicos y sociales, que no representa a la ciudadanía. Lo anterior se encuentra reflejado en la falta de representatividad y adhesión de que adolecen actualmente los poderes instituidos.

El artículo 26, en su inciso primero, del texto vigente de la Constitución de 1980, dispone:

“El Presidente de la República será elegido en votación directa y por mayoría absoluta de los sufragios válidamente emitidos. La elección se efectuará conjuntamente con la de parlamentarios, en la forma que determine la Ley Orgánica Constitucional respectiva, el tercer domingo de noviembre del año anterior a aquel en que deba cesar en el cargo el que esté en funciones”.

De acuerdo con estas normas, en armonía con lo establecido en el artículo 174 de la Ley 18.700, el tercer domingo del mes de noviembre del año 2013 tendrán lugar en el país, elecciones Presidenciales y parlamentarias.

Por los fundamentos expresados, sometemos a la consideración del Senado el siguiente Proyecto de Reforma, con la finalidad que el año 2013, junto con la elección de Presidente de la República y parlamentaria, se efectúe un plebiscito, agregando una cuarta urna al efecto -tercera en los distritos que no elijan senadores- con el propósito que los electores -el poder constituyente originario-, se pronuncien aceptando o rechazando la convocatoria a una asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución.

PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

Artículo único: Agrégase como disposición vigésima segunda transitoria, a la Constitución Política de la República de Chile, la siguiente:

“Vigésima Segunda. El tercer domingo del mes de noviembre del año 2013, junto con las elecciones presidenciales y parlamentarias, se efectuará un plebiscito a fin de que los electores manifiesten su aprobación o rechazo de la convocatoria a una asamblea constituyente que redacte una nueva Constitución Política. Para tal objeto, en todas las mesas receptoras de sufragios existirá una urna al efecto, en la cual los electores depositarán la cédula del plebiscito señalado. La cédula tendrá al centro, la siguiente oración: “Plebiscito Asamblea Constituyente para Nueva Constitución”; debajo de ésta habrá dos líneas horizontales, una al lado de otra. En la parte inferior de la primera línea, se imprimirá la palabra “apruebo”, y en la parte inferior de la segunda línea, se imprimirá la palabra “rechazo”, a objeto que cada ciudadano manifieste su preferencia.

El Tribunal Calificador de Elecciones proclamará aprobada la proposición de convocar a una Asamblea Constituyente siempre que la opción “apruebo” haya obtenido el mayor número de votos. Para estos efectos, los votos en blanco y nulos se considerarán como no emitidos.

Aprobada así la proposición de una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución Política, el Presidente de la República convocará a la elección de la misma dentro de un plazo de doscientos cuarenta días, debiendo realizarse ésta dentro del plazo de noventa días desde la convocatoria.

A los 150 días de efectuada la Proclamación de aprobación del Tribunal Calificador de Elecciones el Presidente de la República, enviará al Congreso un Proyecto de Ley que establezca el mecanismo por el cual se elegirán los delegados a la Asamblea Constituyente, el que deberá asegurar la debida representación de la diversidad del país.

La Asamblea Constituyente será independiente en sus deliberaciones de todo otro órgano legal o constitucional de la República, y definirá sus procedimientos de deliberación en forma autónoma de toda otra autoridad. No podrá dictar leyes, remover autoridades ni abocarse en forma alguna a otro tema que la elaboración de un Proyecto de Nueva Constitución Política de la República, para lo que tendrá un plazo de 180 días desde su instalación, el que podrá ser prorrogado por decisión fundada de la mayoría absoluta de sus miembros. El texto constitucional emanado de sus debates será sometido a Plebiscito para su aprobación o rechazo.

En el caso que la ciudadanía apruebe la proposición que presente la Asamblea Constituyente, el Tribunal Calificador de Elecciones comunicará al Presidente de la República dicha aprobación, el cual deberá promulgarla dentro del plazo de diez días contados desde dicha comunicación. Su publicación se hará en el plazo de cinco días hábiles siguientes a la fecha en que quede totalmente tramitado el decreto promulgatorio.”.

Movimientos sociales en la Argentina de hoy: piquetes y asambleas (2002) – Maristella Svampa

En nuestra página de BIBLIOTECA  hemos incorporado hoy un ensayo de Maristella Svampa acerca de los nuevos movimientos sociales desde el año 2002 en la Argentina.

Nos preguntamos por el presente y las orientaciones futuras de los movimientos piqueteros y asambleistas que han tenido lugar en Argentina en el reciente decenio.

“El  objetivo general  de este trabajo  es  el  de impulsar intercambio entre los
protagonistas de estas nuevas movilizaciones sociales  –asambleístas y  piqueteros­ y
otros actores sociales, sobre todo aquellos provenientes del  mundo de las Ongs. No
menos importante es la propuesta de confrontar las lecturas que aquí proponemos los que
conformamos el  equipo de investigación,  con la visión y la experiencia propia de los
protagonistas.”

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES EN LA ARGENTINA DE HOY – MARISTELLA SVAMPA

Barreteros, carretilleros y enmaderadores: las duras faenas del carbón en Magallanes hacia 1950

PREFACIO.

Este ensayo presenta algunos materiales de historia sobre las minas de carbón y las condiciones de trabajo allí existentes a mediados del siglo XX: no se trata por lo tanto de una historia exhaustiva de toda la trayectoria del carbón en Magallanes que se originó en los años de 1860 y 1870, pero permite poner en perspectiva las prolongadas luchas sociales y sindicales de los gremios de obreros del carbón desde los años 30 y 40 del siglo pasado.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

LA HISTORIA DE LA INDUSTRIA DEL CARBÓN EN MAGALLANES QUE POCOS QUIEREN CONTAR

Probablemente las faenas más difíciles y duras para los obreros que trabajaban en Magallanes eran las de un mineral de carbón.  Nos situamos a principios de la década del cincuenta.

El antiguo minero y dirigente obrero don Evalterio Aguero Vera, nos relata y describe las principales minas de carbón a inicios de la década de los años cincuenta, en los siguientes términos:

 “Los yacimientos carboníferos en explotación, eran:

-          Mina “Pecket”, propiedad de la firma “Sara Braun”. Era la que poseía el manto de mayor altura (unos tres metros ?), y que tenía más alta ley. La veta era también de mucho mayor dureza, y contaba con algunas grietas por donde amenazaba el gas grisú. Era además, la única que contaba con servicio de luz eléctrica y la que ocupaba mayor número de trabajadores. La gente alojaba en el mismo mineral, en barracones.

-          Mina “Soledad” del señor Juvenal Sepúlveda, a quien catalogábamos como “el más malo” de los patrones. La veta de esta mina – al igual que las del sector Linch era de m/m. 1.70 mts.de altura. De bastante dureza y de ley mucho más baja que la Pecket. (Se les medía por sus calorías)

-          Mina “Loreto” de don Máximo Alvarez García, español, buen hombre. Esta mina de carbón, llevaba el mismo nombre de la antigua “Loreto” que trabajó en gran escala durante el decenio 40, y poseía un pequeño tren que acarreaba la producción por el lado norte del río de la Minas, cruzaba el río a la altura de Avenida República, bajaba por esta arteria hasta calle chiloé, continuaba por Colón y tenía su Terminal en calle Quillota. Ahí la Empresa tenía sus propias instalaciones portuarias incluyendo su propio muelle que se conocía como el “Muelle Loreto”. Pero esa es historia aparte…

-          Mina “Vulcano” de don Alberto Harambour Davet. Patrón “malulo”: una vez me manifestó su opinión brutal diciendo que “los mineros son la escoria humana…”, triste concepto que aquel hombre tenía del trabajador minero. Para él, los mineros éramos sucios, ignorantes, borrachos…

-          Mina “Tres Puentes” de los sres. Bitsch Hnos. Baja producción.

-          Mina “Estela” de don Vicente Felix Serán. Este yacimiento era el más alejado, aguas arriba del río de Las Minas, al lado norte de esta vía fluvial. A este yacimiento lo grabé nitidamente en mis recuerdos por haber sido allí donde me inicié en esas faenas, y donde tuve mi “bautismo de fuego” como dirigente sindical. Ahí fuí designado Delegado – con fuero – del Sindicato Mineros, iniciando un accionar de lucha que tomé con increíble fervor, a pesar de los innúmerables tropiezos y sacrificios que debía afrontar.

-          Mina “Chinita” (ex Mina “El Chino”) de doña Elsa Cekalovic ubicada en una pequeña cañada en las faldas del Club Andino. Lo administraba, en calidad de arrendatario don Sabino García Fernández, español muy buena gente, que tuvo un fin trágico…

-          Mina “Caupolicán” de don Alfredo Vargas Barrientos, ubicada en la proximidades del “Parque Japonés”. Hasta esa mina llegó mi “periplo” como trabajador minero, por haber ingresado laborar en las faenas del puerto”.

¿Cuáles eran las reales condiciones de vida y de trabajo, en las que se encontraban los mineros del carbón en Magallanes a principios de la década del cincuenta?

 Un incidente originado en una denuncia formulada por  los obreros de la Mina “La Ribera” a fines de 1947 y principios de 1948, permite que leamos en el Informe del funcionario que practicó la visita inspectiva, y que dirige al Inspector Provincial del Trabajo con fecha 23 de enero de 1948: “Efectivamente no tienen suscrito el respectivo contrato de trabajo los obreros que a continuación se enumeran…(figuran 11 nombres de obreros).  2. En lo concerniente al pago de salarios, estos los reciben frecuentemente en forma irregular…4°.Cocina. 

Es una choza, sin estufa, haciendo las veces de tal un tacho, que desprende humo por todas partes, no tiene piso, el aire se filtra por las paredes rudimentariamente construídas, no existe una mesa ni cajón donde guardar los víveres, los cuales están depositados, cuando hay, debajo de las literas o camas de madera rústicas y que adyacente a la cocina se encuentra un departamento en las mismas condiciones que esta, donde duermen dos y tres obreros, menos hay asientos. 5° Viviendas.

En este aspecto el problema es pavoroso y no puede hablarse de viviendas sino de ranchos insalubres, sin abrigo, sin piso, sin catres, sin ropas y ninguna limpieza, filtrándose el aire por todas partes, o sea, un campo propicio para contraer enfermedades, agregando que duermen en un reducido departamento dos, tres y hasta cuatro obreros. 

Cabe destacar aquí un hecho condenable e inhumano: en una choza de estas, vive un matrimonio con dos hijos, una niña de 9 años y otro de 5, que duermen y cocinan en un mismo departamento, viviendo a semejanza de los tiempos prehistóricos.  Pues, en una litera, un poco más amplia que las corrientes, duerme toda la familia aludida.  Además no tienen estufa y sus alimentos son cocinados en la misma forma que cuando se hacen a la intemperie, en resúmen una calamidad social inaudita y vergonzosa como repugnante, sin asomo de civilización humana. 6° Servicios higiénicos. 

No existen y se procede conforme a las prácticas propias de los salvajes. 7° A juicio y apreciación del Inspector del Trabajo infrascrito, dicho establecimiento mineral, no reúne las mínimas condiciones de seguridad industrial, higiene y la explotación se efectúa sin técnica alguna, que hace presumir en un lejano no futuro ocurrirá un lementable y desgraciado accidente.  El ejercicio personal del trabajo humano no puede rendir en atención a la falta de una mejor alimentación diaria y, consecuencia, la vida de los obreros no está suficientemente garantida.” ([1])

Por cierto, las condiciones materiales y de trabajo de esta mina, de propiedad de Enrique Bayot, no pueden compararse con las de otros minerales, pero su lectura ofrece un pequeño atisbo de la realidad precaria en la que muchos obreros del carbón vivían y trabajaban.

LAS MINAS DE CARBÓN EN MAGALLANES HACIA 1950

A principios de 1950, en Magallanes funcionaban siete yacimientos carboníferos, sin contar con las dos minas de Isla Riesco (“Elena” y “Josefina”) que ya no funcionaban.

Nos relata el dirigente obrero Evalterio Aguero Vera: “Las condiciones de trabajo y las faenas en esas minas de carbón magallánicas eran anómalas, anticuadas e inhumanas.  Los métodos de explotación del mineral eran completamente rudimentarios.”

 De todos los minerales que funcionaban hacia 1950 en Magallanes, la Mina Pecket era la única cuyos túneles o galerías eran iluminadas con luz eléctrica.  En las Minas Vulcano, Tres Puentes y del sector Lynch, aparte de tener vetas o mantos de baja altura, la iluminación consistía en lámparas alimentadas con carburo y agua que se dosificaba por goteo, lo cual producía una luz muy débil y un olor muy desagradable para los obreros en los piques.

ESPECIALIDADES DE TRABAJO EN LAS MINAS

Pero, ¿cuales eran las distintas especialidades de los obreros en una mina de carbón?

Nos dice Aguero: “En esas labores, los trabajos se distinguían en los barreteros.  Eran los más importantes, porque atacaban a la veta en forma directa, utilizando como herramienta la picota, con la que íbamos poco a poco horadando (a picotazo limpio) la pared del manto en procura de obtener la mayor producción.  El barretero podía extraer  de seis hasta diez carros según la mayor o menor dureza del mineral y de la frecuencia o velocidad con que hasta el “frente” de labor llegaba el ‘carretillero’.  La remuneración también era oscilante, según fuese el volumen extraído.  Toda esta faena y en todas esas ‘curureras’ se pagaba a trato: tantos carros, tanta plata.”

 Pero además, dentro del equipo o cuadrilla de trabajo, estaban los carretilleros y los enmaderadores, cuyo trabajo, como veremos era también fundamental para la producción de carbón de las minas.

Al describir el durísimo trabajo de los carretilleros, Aguero nos relata: “Los carretilleros eran según la capacidad de la mina, del número de barreteros y de la distancia desde la bocamina hasta el frente de trabajo. El carretillero era el que empujaba el carro.  Este consistía en un cajón de capacidad para 500 kilos de material, con ruedas de fierro fundido fabricadas ad-hoc y una puerta por uno de sus frentes, colocada en forma horizontal con cierro de picaporte fácil de abrir y cerrar al llegar hasta el ‘chute’ para ser vaciado. Cada carro tenía una capacidad de media tonelada y el carretillero recibía una paga por carro movilizado.  En cada vuelta, el carretillero debía aceitar los ejes, para evitar que el giro del rodado se torne mayormente pesado.”

El carretillero llevaba en su casco una lamparita para alumbrarse el camino, y forzado por el hecho que se trabajo era a trato, “…tenía que acelerar empujando el carruaje y chapoteando en chorrillos de agua sucia que se acumulaba y corría por el centro de la galería.“.   Por lo tanto, el obrero minero estaba obligado a usar botas de goma, con todos los efectos que este implemento producía en su salud más tarde: calambres y reumatismos.

 Todo el avance del trabajo al interior de la mina, sin embargo, dependía del obrero enmaderador.  En Magallanes, éste como todos los demás trabajos en la mina de carbón se realizaban en condiciones climáticas muy adversas: frío, hielo y vientos.  Aguero dice que “…el enmaderador era el obrero que preparaba los postes y los iba colocando para soportar o aguantar el cerro, e medida que el barretero iba avanzando cerro adentro.  La enmaderación consistía en tres palos, similar al arco de fútbol, siendo los verticales con leve inclinación hacia el centro de la vía y afirmado a golpe de combo.  El barretero no podía trabajar si el avance entre la vertical de la veta y la última viga era mayor de un metro.  De no ser así, se corría el riesgo inminente de que el cerro o el techo se le venga abajo.”

 Había también en las minas de carbón, obreros con sueldos al día, y eran los encargados de colocar los rieles, para lo cual su faena era no menos pesada que las otras: debían acarrear rieles de fierro, cintas de madera, planchas de fierro y realizar el acarrreo de los postes de madera para el enmaderamiento de las galerías, para lo cual utilizaban un pequeño carrito denominado “yegua”.

El conjunto del trabajo de los mineros en la mina, era dirigido por un capataz (generalmente un obrero muy experto y con capacidad de liderazgo, además de contar con la confianza del Administrador del establecimiento), que supervigilaba y coordinaba todas las labores.  ([2])

A las dificultades materiales propias de las faenas mineras, había que agregar los tropiezos para organizar sindicatos y eludir la persecución policial que no solo se daba en Magallanes sino en toda la Patagonia.

 Así fueron las primeras experiencias sindicales del joven obrero Francisco Alarcón Barrientos, quién en 1955 venía llegando desde su natal Chiloé y fue invitado por los mineros del carbón de la Mina de El Turbio (Santa Cruz – Argentina), donde se desempeñaba como barretero, para reorganizar el sindicato: “…un día me invitaron algunos mineros a un local a jugar truco, me parece que era como un bar, porque estaba la mesa puesta, una damajuana de vino al medio y la baraja al lado, y seis, siete personas, pero no era a jugar truco ni tomar vino sino era conversar para reorganizar su sindicato, yo estaba metido ahí…ellos me habían observado que yo me preocupaba de la gente, así es que fui, con tal mala suerte que caímos presos esa misma noche…así es que ocho días, 1955, ocho días detenido, pero ninguno ‘soltó la pepa’, todos dijeron ‘no, nosotros nos juntamos a tomar vino  y una partida de truco’…” ([3])

A fines de junio de 1951, ante el deterioro de sus condiciones de vida y trabajo y de sus remuneraciones, los trabajadores de las minas de carbón de Magallanes, declararon un amplio movimiento de protesta y de huelga por las condiciones de vida y trabajo a las que se encontraban sometidos.

Frente a la gravedad de las denuncias de los sindicatos, las autoridades provinciales  conocieron personalmente los diferentes yacimientos cercanos a Punta Arenas (como Mina “Soledad” y Mina “Loreto”), en las que los comedores y habitaciones para los obreros eran completamente insalubres y desabrigados, y cuyas condiciones de trabajo, como se había denunciado en años anteriores, implicaban piques inundados y mal estado de las estructuras interiores de madera.

Esta situación deficiente redundaba en una limitada producción de carbón, lo que a su vez, afectaba a la población de las ciudades, especialmente en invierno y repercutía sobre el suministro para la usina eléctrica de Punta Arenas, como se verá más adelante.

Adicionalmente, se constató que los propietarios de las minas procedían a desahuciar a los trabajadores tan pronto se planteaban quejas, lo que producía una rotativa incesante de obreros y un clima laboral de inestabilidad e incertidumbre entre los trabajadores.

DOS CONVENIOS COLECTIVOS SOBRE LAS MINAS DE CARBÓN EN MAGALLANES, 1952 Y 1953

En abril de 1952, el conflicto planteado entre el Sindicato de Mineros y los dueños de las minas de carbón, dió como resultado la siguiente Acta de conciliación.

“ACTA DE ACUERDO DE AUMENTO DE SALARIOS ENTRE EL SINDICATO PROFESIONAL DE MINEROS Y ANEXOS DE PUNTA ARENAS E INDUSTRIALES DEL RAMO QUE SUSCRIBEN LA PRESENTE ACTA.-

En Punta Arenas a cuatro de Abril de mil novecientos cincuenta y dos,siendo las 18 horas, ante la presencia del Inspector Provincial del Trabajo Sr. Alfonso Román Waldner y en el local de dicha Oficina,calle P.Montt 887,se reunieron los Directores del Sindicato Profesional de Mineros y Anexos de Punta Arenas Srs.Victor E.Cabrera, presidente;Manuel Torres Mancilla,Secretario;Antonio Barrientos Ballesteros, Tesorero; Atilio Caihuan,Director y Amadeo Diaz Cea,Director, por una parte y por la otra, los siguientes industriales del Ramo:Sabino García Fernandez,Ramón Sigonier Marquez,Alberto Harambour Davet, Máximo Alvarez García,Waldemar Bitsch,por Mina Tres Puentes;Rafael Avendaño,Sub-Contratista de Mina Vulcano y Guillermo Mac-leay G., por mina Pecket y de común acuerdo suscriben el siguiente convenio:

1º). – Los Srs.industriales,mencionados o representantes patronales de las minas que suscriben,se comprometen a aumentar los actuales salarios de sus obreros en un TREINTA POR CIENTO(30%)a contar de la fecha en que se autorice el alza del precio del carbón al consumidor,para cuyo efecto,las partes fijan un plazo de 15 días,a contar desde hoy. – En caso contrario,salvo prórrogas de comun acuerdo,este convenio quedará sin efecto;

2º). – Las modalidades de trabajo,serán discutidas directamente entre las partes y en caso de dificultades intervendrá la Inspección del Trabajo,a solicitud de los interesados;

3º). – Las partes acuerdan que el vencimiento de los convenios colectivos que se suscriban,tendrán un plazo hasta el 31 de Marzo de 1953. –

 Leída que fue la presente acta,las partes se ratifican en ella y la firman para constancia en cuadruplicado del mismo tenor,debiendo remitirse al Sr. Intendente de la Provincia el original y copia para los interesados. –

POR LOS INDUSTRIALES:                               POR EL SINDICATO:

“Mina Vulcano” Alberto Harambour D             Victor E. Cabrera Cabrera. Pte.

“Mina Arauco” Ramon Sigonier M.                    Manuel Torres Mancilla.    Sec.

“Mina Chinita” Sabino Garcia F.                         Antonio Barrientos B. –    Tes.

“Mina Tres Puentes” Bitsch Hnos.                         Atilio Caihuan C.          Dir.

“Loreto” Maximo Alvarez C.

“Mina Pecket” Guillermo Mac-Leay G

Sub-Contratista Rafael Avendaño

Explotac.Anexo Mina Vulcano.

Alfonso Román Waldner,

Inspector Provincial del Trabajo.”([1]).

En junio de 1953, y en el contexto de una negociación entre los obreros y el propietario de la Mina “Estela”, realizada bajo la mediación de la Inspección del Trabajo se logró firmar un convenio cuyo texto –hasta hoy inédito- ilustra de un modo muy elocuente,  respecto de las condiciones de trabajo de los mineros del carbón en Magallanes en esa época.

Su lectura permite comprender en detalle muchos aspectos de las  duras condiciones de trabajo en la minas de carbón en el período estudiado.

“CONVENIO DE TRABAJO  ENTRE EL PROPIETARIO DE LA MINA ESTELA DON FELIX SERAN   Y LOS OBREROS DE DICHO ESTABLECIMIENTO

En Punta Arenas a 22 de junio de mil novecientos cincuenta y tres en la Inspección Provincial del Trabajo, se procede a firmar el siguiente convenio de trabajo entre el industrial sr. Felix Vicente Serán A., propietario de la Mina Estela y los obreros del establecimiento mencionado que suscriben al pie del presente documento.

EL CONVENIO DE REFERENCIA ES DEL SIGUIENTE TEXTO:

SECCION BARRETEROS:

1°  En las maestras y labores en que se paga $ 25 por un carro de carbón de 500 kilos, se pagará un aumento de $ 7.50;

2°  No se trabajará en las labores que se están lloviendo;

3°  A los barreteros se les proporcionará las siguientes herramientas: una pala, un pico, un combo, dos cuñas, una hacha y lámpara con su correspondiente carburo;

4°  La madera será entregada en los frentes y preparada;

5°  Los caminos estarán lo más cerca del barretero para mejor desenvolvimiento del trabajo;

6°  Cuando se abra un recorte se pagará medio día de jornal y los carros que se extraigan en la tarde.

SECCION CARRETILLEROS:

1°  A los carretilleros se les paga por un carro de carbón de 500 kilos la suma de $ 7 se le pagará un aumento de $ 2.10;

2°  Los caminos serán de fierros y estarán en buenas condiciones, al colocarse una plancha se cuidará que lleve su respectiva guarda riel;

3°  El carretillero tendrá 5 carros para 7 barreteros y estos estárán en buenas condiciones.

SECCION OBREROS EN GENERAL:

1° Los guacheros que llevan los carros hasta la palanca se le paga la suma de $ 138 por día más un aumento de $ 41.40;

2°  A los obreros que trabajan en el exterior de la mina se le paga la suma de $ 138 por día mpás un aumento de $ 41.40;

3°  El patrón se compromete a traer un caminero estable y a este se le pagará la suma de $ 179,40 por día;

4°  Cuando falte herramientas en los frentes de las labores de trabajo del barretero, se ocupará a este en otro trabajo al día.

CLAUSULAS GENERALES:

1°  Habrán calentadores en las piezas de los obreros.

2°  A los obreros se les proporcionará media tonelada de carbón a precio de costo y el acarreo será por cuenta del obrero.

3°  Quincenalmente los obreros tendrán anticipos de sus salarios y los pagos se efectuarán los primeros 5 días de cada mes.

4°  Los pagos se efectuarán en el establecimiento.

5°  Cuando se trabaje en derrumbes se le paga la suma de $ 138 por día, más un aumento que las partes de común acuerdo fijarán.

6°  El patrón proporcionará luz y escobas en las piezas de los obreros.

7°  En las piezas habrán baldes y lavatorios para el uso del personal.

8°  Quincenalmente habrá un camión que transportará al personal a la mina.

9°  Toda nueva modalidad que de suscitarse en el establecimiento serán discutidas y arregladas de común acuerdo entre las partes.

EL PRESENTE CONVENIO COMENZARA A REGIR DESDE EL MOMENTO QUE SE AUTORICE EL ALZA DEL PRECIO DEL CARBÓN HASTA EL 31 DE MARZO DE 1954.

Vicente Felix Serán                                                                          René Pacheco

por Mina Estela                                                                 Delegado

José Avendaño                                                                                   Pedro Burgos

Delegado                                                                                            Delegado

Alfredo Herrera                                                                 Oscar Velásquez

Delegado                                                                                            Delegado

Alfonso Román Waldner

Inspector Provincial del Trabajo.”

([1])


[1] Archivo personal del autor.

 

 


[1] Fuente: Colección particular del autor.

NOTAS Y REFERENCIAS


[1] Archivo Intendencia de Magallanes.  Correspondencia Recibida. 1948.

[2] Evalterio Aguero Vera. Testimonio escrito al autor. Agosto 2001.

[3] Testimonio oral de Francisco Alarcón Barrientos al autor.  Julio de 2003 y abril de 2004.

1897: la Unión Obrera de Punta Arenas, la primera organización social obrera de la Patagonia

PREFACIO.

La Unión Obrera de Punta Arenas fue la primera entidad organizativa de los trabajadores de Magallanes y la Patagonia en 1897.

Este ensayo histórico tiene por propósito describir sus orígenes, desarrollo, ideas, demandas y motivaciones colectivas en el territorio austral, a través del tratamiento y análisis de dos fuentes documentales de gran valor: el propio periódico “El Obrero” que circuló en aquel tiempo editado e impreso por los propios socios de la Unión Obrera (periódico hoy inédito en Magallanes), y el diario El Magallanes, cuyo registro permite confrontar fechas y eventos, sí como contextualizar todo el proceso.

Por respeto a la verdad histórica, hemos transcrito los textos de la época en su redacción y ortografía original.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

LOS INICIOS DE LA UNIÓN OBRERA DE PUNTA ARENAS

Detengámonos en detalle en la historia de esta sociedad obrera, la primera de su género en el Territorio de Magallanes y en su periódico “El Obrero”, que marcó una época única en la evolución del pensamiento social de los trabajadores, no obstante su breve duración.

Respecto a los primeros pasos para la formación de la Unión Obrera, la crónica del periódico de Punta Arenas escribía al respecto:  “Sociedad de obreros.  Se dice que el domingo próximo se efectuará una reunión de personas que quieren echar en Punta Arenas las bases de una sociedad de obreros como las que existen en los grandes centros industriales y comerciales.” ([1])

Y el primer aviso de convocatoria decía:

 A los obreros

 “Se invita a los obreros en jeneral a una reunión preparatoria que con objeto de cambiar ideas acerca de la formación de una sociedad obrera de resistencia, tendrá lugar hoy domingo 27 del corriente a las 3 p.m. en el Circo Raffetto.  Se recomienda la asistencia”. ([2])

 Y el domingo siguiente, último día del año 1896, apareció el siguiente aviso en el periódico local, reflejando de paso que la idea de constituir una sociedad obrera de resistencia ya había sido adoptada como criterio predominante.

A los obreros

“Se invita a los obreros en jeneral a la reunión que con objeto de dejar definitivamente constituída la sociedad obrera de resistencia, tendrá lugar el domingo 3 de enero a las 3.30 p.m. en los salones del Jardín de Italia.  Se recomienda la asistencia.” ([3])

Cuatro días mas tarde de la segunda sesión, efectuada en el restaurant “Jardín de Italia” del emigrante italiano Luis Berruti, se tomaron acuerdos básicos para constituir la nueva organización.

Aparece en el periódico local:  “Unión Obrera.  Los promotores de esta nueva asociación se reunieron en la tarde del domingo pasado i acordaron nombrar una comisión de ocho personas para que redactara el proyecto de estatutos por los cuales deberá rejirse.  Esta comisión celebrará su primera junta próximamente.   Se han inscrito hasta ahora en el libro de matrícula de la Unión Obrera unos 80 individuos”. ([4])

Meses más tarde, cuando apareció el semanario “El Obrero”, publicaban sus dirigentes el siguiente programa de la organización.

Necesidad de nuestra obra

El movimiento siempre creciente y la aglomeración de obreros, nos ha obligado á poseer un órgano que defienda nuestros intereses contra los abusos de los oligarcas y la presión del capital; nuestro guyaje será la verdad; no nos intimidarán nombres ni títulos para defender los sagrados derechos del obrero y nadie sofocará nuestra voz, porque la solidaridad será nuestra propia garantía.

Puestos al alcance de unos pocos monopolizadores, los medios de vida se nos restringen cada día, y es  esa la ardua tarea en que nos empeñamos, atacando al que cometa sevicias y abusos en contra del obrero, como para instruir en lo posible á nuestros compañeros, fomentando las ideas de sociabilidad y combatiendo los vicios en que á veces, por falta de instrucción decaen.

Muchos industriales interpretarán la asociación peligrosa y buscarán medios de represión; pero les hacemos presente que no buscamos la desunión entre obrero y patrón; tan sólo deseamos la equidad entre las clases, porque la solidaridad nos ha enseñado a apreciar y valernos de las sociedades obreras de resistencia.  Suprimir esas asociaciones, que son los frutos naturales de las grandes industrias modernas, centro de cultura y base primordial de auxilio mutuo entre sus afiliados, sería querer restringir la libertad de las masas.

Prueba de nuestra aserción son las grandes uniones obreras inglesas que, al crecer en fuerza y riqueza, jamás han recurrido á la lucha abierta, sino al arbitraje de partes: al poseer capitales, reunidos por ahorros continuos, tomaron el hábito de la economía y vieron la necesidad de perseguir los fines más nobles de esas instituciones: formar cajas para la vejez, las enfermedades y la imposibilidad al trabajo.

La unión del obrero es, precisamente, la que se debe fomentar y auxiliarla en Magallanes, donde en tanta abundancia existe el proletariado, para que formemos en la sociedad nuestro centro instructivo, dejemos nuestros vicios, imitemos el ejemplo de los mejores y reine entre nosotros la emulación y la cordialidad.  Al crecer nuestras economías, la institución será base de seriedad en sus compromisos, como también aras de tranquilidad entre el industrial y el obrero.

La sociedad servirá de punto de acuerdo: los obreros nombrando una comisión que, con justo y recto criterio, formule sus quejas ó pedidos, para presentarlos a otra comisión de industriales, de donde derivaría el arbitraje y, por razón, el inmediato acuerdo entre las partes.

Si es justo que el gobierno reprima la violación á sus leyes, también es su deber dar garantías á la clase obrera, base primordial de la riqueza y adelanto de los pueblos.

En la campaña emprendida, sostendremos con todas las fuerzas de nuestras convicciones arraigadas la idea de emancipación obrera; los que trabajamos con fé no nos dejaremos abatir por ninguna especie de decepciones y, cuando al llegar á la vejez contemplemos nuestra obra grande y fructífera, guiaremos los pasos de nuestros hijos por el camino que les hemos trazado, para que sean hombres dignos del suelo, al que todos nuestros esfuerzos son dedicados, para su engrandecimiento económico y social. ([5])

Según el texto trascrito, la finalidad de esta sociedad obrera de resistencia era organizar a los obreros, tras el mejoramiento social y cultural de esta clase, en un equilibrio entre el trabajo y el capital ([6]), sin llegar al conflicto con los patrones, fomentando la educación, la sociabilidad, la solidaridad, la ayuda mutua y la amistad cívica entre los trabajadores.

Resulta notable que estos obreros proponían en Magallanes –en 1897!- el arbitraje como mecanismo de solución de conflictos entre los obreros y los patrones capitalistas.  Siendo inherente el conflicto de clases dentro del sistema capitalista, lo que estos obreros promovían era la creación de comisiones representativas de obreros y patrones para dirimir sus diferencias y llegar a acuerdos: algo que intentaría veinte años más tarde la Cámara del Trabajo en Punta Arenas…

Cabe destacar aquí que, al proclamar como propios “…los fines más nobles de esas instituciones: formar cajas para la vejez, las enfermedades y la imposibilidad al trabajo…” la Unión Obrera asumía algunas de las tareas propias de las sociedades mutuales.

Aún así, tenían claro estos obreros cuál era el rol y el lugar que les correspondía a los trabajadores en la sociedad en general y en Magallanes en particular, cuando definían: “…la clase obrera, base primordial de la riqueza y adelanto de los pueblos.”

En las sesiones del 21 y 28 de marzo de 1897, se adoptaron las decisiones fundamentales -el nombre y carácter de la entidad- y se eligió el primer directorio, al que denominaron Comisión Administrativa: resultaron elegidos Enrique Gómez, como secretario general, José Jordana como secretario de actas, Miguel Díaz como tesorero, Eladio Sobrino como contador, como Directores auxiliares, Cosme Espiro, el albañil Exequiel Garrido ([7]), Antonio Ruiz, José Contardi, y M. Le-Bianic, y como Comisión calificadora, Germán Peñalber, José Carrasco y Carlos Casuni.

La mayoría de estos primeros dirigentes de la nueva entidad, como se puede observar, eran españoles, junto a algún italiano y francés…

1897:

la singular polémica Gómez-Berruti

por la orientación de la Unión Obrera

La formación de esta sociedad obrera -sin embargo- no estuvo exenta de polémicas, incluso en el momento mismo de su creación y de la definición de sus fines, porque mientras algunos plantearon en las dos sesiones inaugurales, la formación de una sociedad de socorros mutuos, otros propusieron una sociedad obrera de resistencia, idea que finalmente prevaleció.

En este contexto, los socios Luis Berrutti -italiano y pro sociedades mutuales- y  Enrique Gómez -español y pro sociedad de resistencia- se enfrascaron entre diciembre de 1896 y enero de 1897 en una interesante polémica pública -mediante  cartas remitidas al diario local- acerca de las orientaciones y fines de la Unión Obrera.

Su examen permite conocer e interpretar las principales ideas políticas y sociales que animaban a los grupos obreros e inmigrantes más avanzados de esa época en Magallanes.  Recordemos -para una mejor comprensión de éste debate- que Luigi Berruti era socio de la Fratellanza Italiana, la sociedad italiana de socorros mutuos, como se aprecia en el aviso adjunto.

Fratellanza Italiana di Mutuo Socorso

“I socci ammalatti si rivolgeranno durante tutto il corrente mese al consigliere di turno signor Luigi Berruti.   Il Segretario.”([8])

Así mientras Berruti ([9]), postulaba la idea de constituir una sociedad de socorros mutuos, Gómez, inmigrante español bastante ilustrado, planteaba que ésta debía ser una sociedad obrera de resistencia.

Berruti inicia la polémica diciendo en el periódico local: “Asistí a la primera reunión a que fueron convocados los obreros creyendo que se trataba de una sociedad de mutuo socorro.  Luego facilité uno de los salones del piso bajo de mi restaurant para una reunión a la cual no asistí, por ver que se trataba de un asunto mui distinto al que me imajinaba.”  ([10]), a lo que responde E. Gómez cuatro días más tarde: “Si tan solo se tratase de desvirtuar la falsa aseveración que con respecto a  mi hace usted en su carta publicada en el N° 208 de “El Magallanes”, no me habría tomado la molestia de contestarla, pero como ella puede entrañar un perjuicio para la rápida organización de la sociedad obrera en embrión, es bueno poner en claro la mistificación de que usted confiesa tan cándidamente haber sido víctima…me bastará recordarle su peroración ultra-socialista del circo Raffetto en la que todo se mencionó menos el socorro mutuo.  ¿Qué se ha hecho pues en perjuicio de sus ideas para que usted salga en su defensa?  ¿Nombrarlo miembro de la comisión redactora de estatutos, en cuyo acto no tomé arte ni parte, pues fue el compañero Andújar quién previo el consentimiento de la asamblea, hizo los nombramientos de viva voz?.  Si influencias mayores lo han obligado a sacrificar sus ideas, aunque sea por el momento, hubiera recurrido a otros medios de comunicación, sin abrigar la vana pretensión de convertirse en pontífice de una iniciativa que, con o sin su concurso, no tardará en llevarse a cabo.” ([11]).

Tres días más tarde, el italiano Berruti contesta a Enrique Gómez, aclarando su posición frente al tema y separándose de la idea de formar una sociedad obrera de resistencia, cuando le responde: “Es cierto que yo asistí a la 1ª sesión en el circo Raffetto i si tomé la palabra fue precisamente a pedido de usted i del señor Jordana; si traté algo sobre socialismo, no es motivo para que usted crea que el mutuo socorro no está relacionado con el socialismo, como todos los que verdaderamente profesan esta idea bien lo conocen.  Demostración clara es ésta que no queriendo tener cargo alguno, mis ideas no eran completamente afines a las suyas…Por último, manifiesto a usted que siendo contrario, como varios de los asistentes a la 1ª sesión, al objeto de la sociedad de resistencia, me considero completamente estraño, no como tránsfuga sino por ser demasiado elevadas mis ideas para ser juzgadas por varios de los concurrentes, i si a usted la esperiencia le ha demostrado que en todas partes hai tránsfugas, a mi también me ha demostrado que en todas partes hai cándidos de palabras pero no de obras.” ([12]).

Aquí, el italiano Berruti deja en claro que no le interesaban los cargos en la nueva organización e intenta dar por terminada la polémica, pero no así E. Gómez.

 Este último dice en su carta publicada contra Berruti en el periódico local, exponiendo de paso una crítica a las sociedades mutuales ya existentes en el Territorio: “Nadie hasta la fecha ha rechazado la base del socorro mutuo, i su ud. i los que como ud. son contrarios al objeto que se propone conseguir la sociedad de resistencia, tuviesen nociones de socialismo, verían que Marx, Guesde, Lafargue i tantos otros que, ántes i después del 48 se encargaron de ilustrar al obrero, admiten el socorro mutuo, pero no ese socorro mutuo que usted hace el macho cabrío de la cuestión y que practicado por las sociedades de Punta Arenas, tiene el triste privilegio de darnos a cada paso lamentables resultados.  La palabra ‘resistencia’, que tan mal suena al oído, no indica que quieramos asumir la actitud de los turcos en Plewna.  Es una palabra inofensiva que esplica la formación de una fuerza más ó menos poderosa, encargada única i esclusivamente de mantener un perfecto e inalterable equilibrio entre el capital i el trabajo.  Demasiado amante de la libertad, detesto el caudillaje.  Dejaré que las ulterioridades le demuestren que tengo práctica en la materia, palabras i hechos, haciéndole presente que la marcha futura de la asociación no estará supeditada a las veleidosidades de dos o tres individuos, sino a la masa de los trabajadores conscientes.” ([13]).

De hecho, como se apreciará más adelante, Berrutti permaneció en la Unión Obrera y compartió con Enrique Gómez, varios cargos directivos en la Comisión Administrativa de la naciente organización.  Sin duda alguna, además, Luigi Berrutti debió actuar como nexo de comunicación entre la sociedad mutual Fratellanza Italiana –formada tan sólo 3 años antes- y la Unión Obrera. ([14])

No está demás observar además, que las cartas citadas y sobre todo, los conceptos políticos y teóricos que se  utilizan, reflejan a dos citadinos extranjeros con una formación intelectual bastante avanzada para su época, probablemente cercana al socialismo científico de Marx y Engels.   Ambos inmigrantes eran además conocedores de los movimientos e ideas que circulaban en Europa en aquel entonces, lo que se trasluce en el periódico de la Unión Obrera, por la abundante información que trae desde sus primeros números acerca de los movimientos obreros y socialistas del viejo mundo, información que no aparece en la prensa local.

Los integrantes de la Unión Obrera realizaron una activa labor organizativa y de difusión: editaron un periódico semanal denominado “El Obrero” ([15]), que se comenzó a publicar a fines de diciembre de 1897; crearon una biblioteca en su sede social, hicieron funcionar una Oficina de Colocaciones para ayudar a los cesantes, y organizaron en 1897 la primera celebración del 1° de mayo en Magallanes.

1897:  la primera celebración   del 1° de Mayo en Magallanes  y en la Patagonia

¿Qué hacen 80 o 100 obreros reunidos en una velada, en un salón atiborrado de gente, para celebrar por primera vez un 1° de Mayo, en el último rincón habitado del mundo?  Esta es la insólita escena que vamos a presenciar en la distancia del tiempo.

De este primer 1° de Mayo en la historia de la Patagonia, da cuenta escuetamente el periódico “El Magallanes” en los siguientes términos.

UNION OBRERA

“Celebró su primera fiesta anual del 1° de Mayo a solo 11 años de la tragedia de Chicago, con asistencia de gran número de sus miembros y algunos invitados.  La velada fué muy variada cumpliéndose estrictamente el programa formulado.  En la tarde del domingo la Unión Obrera envió un buen regalo de provisiones a los reos de la cárcel pública, quedando de esto muy agradecidos esos desgraciados.”([16])

La primera celebración de un 1° de Mayo en Magallanes y en la Patagonia, fue realizada, por lo tanto, en el año 1897 y consistió en una velada, de la que desconocemos el número de asistentes, pero en el que se desarrolló un programa artístico en un edificio ubicado en calle Aconcagua (hoy José Noegueira) entre Balmaceda y Errázuriz.  Es de estimar que los asistentes deben haber sido menos de cien personas, sino en caso contrario, el periódico local habría consignado el número de asistentes con mayor precisión.

Entre los invitados al acto, sin duda debieron estar presentes algunos dirigentes o representantes de las Sociedades Mutuales –presumimos de la Fratellanza Italiana y de la Sociedad Cosmopolita, entre otras- con quienes deben haber habido relaciones de cercanía y confianza.

Siete meses después de este histórico 1° de Mayo, la Unión Obrera consiguió por fin una máquina imprenta que les permitió editar su propio semanario, el primer periódico obrero publicado en Magallanes y en la Patagonia.  Podemos imaginar el orgullo con que los dirigentes y socios de la nueva organización, recibieron el primer numero dee su propio periodico!

Lo llamaron “El Obrero” y le pusieron como epígrafe: “Órgano de la Unión Obrera de Punta Arenas y defensor de la clase trabajadora“,  títulos que son toda una definición política e ideológica.

El periódico mantuvo contactos frecuentes con la prensa obrera internacional.  La selección de noticias que hacían los editores de “El Obrero reflejaban precisamente ese amplio contacto con los diarios sindicales y las agencias noticiosas europeas.

Movimiento obrero

INGLATERRA

Se discutió en la cámara inglesa el proyecto de ley implantando la jornada máxima de 8 horas en todas las minas del país.  Mr. Allen defendió este proyecto que tan benéfico sería para 584.000 obreros empleados en la industria minera, de los cuales 50.000 no llegan a la edad de 16 años.

FRANCIA

Se han declarado en huelga los obreros albañiles y anexos de Lyon pidiendo la implantación de la jornada de 8 horas y un aumento de 20 por ciento en los salarios.  Los han seguido en el movimiento todos los obreros de Villeurbanne, La Mulatiere, Oullins, Couzon, St. Didier au Mont D’Or, Tassin La Demi Lune, Saint Fous y demás pueblos de la provincia.  El número de huelguistas era de 13.000. ([17])

Interesante resulta observar que el núcleo constitutivo de la Unión Obrera estaba integrado por obreros chilenos, españoles e italianos.  La Unión Obrera respondía -dentro de los escasos límites de sus afiliados- a una realidad característica de la colonia de Magallanes: un territorio de inmigración donde se habían radicado trabajadores (obreros y gañanes) de los más diversos orígenes nacionales y de varias otras latitudes del mundo.

Del primer editorial

del periódico “El Obrero”

(26 diciembre 1897)

“Nuestro Programa.  Posesión del poder político por la clase trabajadora y transformación de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común; y todas las medidas que se hallen en concordancia con los derechos individuales, como la pureza del sufragio universal; y de especial preferencia de carácter económico que puedan adecuarse, resueltas y a resolver, por los congresos obreros internacionales, porque ellas representan la deliberación de la fatalísima ley de explotación del hombre por el hombre, considerada como punto de partida de los trastornos sociales y clara demostración del cúmulo de iniquidades humanas.

Como complemento de garantías, queremos el respeto al derecho de reunión, al libre pensamiento y á la libertad de cultos, gráfica expresión del adelanto de los pueblos y efluvios de la Solidaridad y Emancipación Social.

Al trazar el presente programa, no hacemos más que seguir la línea de conducta adoptada por todas las sociedades obreras del universo.” ([18])

Los autores y editores de “El Obrero” no eran ignorantes en materia de organización y de teorías del mundo obrero.  El propio editorial aquí presentado, nos revela una pluma ilustrada y bien conocedora de las teorías socialistas y marxistas de la época.

No está demás anotar que el semanario “El Obrero” reflejaba un pensamiento obrerista, de rasgos incluso anarquistas y acaso socialistas, bastante avanzado, para el estado en que se encontraba la conciencia de la mayoría de los trabajadores del Territorio.

Desde su aparición, este periódico reflejó con particular lucidez los temas de preocupación de los integrantes de la Unión Obrera y los problemas que aquejaban a los trabajadores radicados en el Territorio y, a través de sus páginas, puede descifrarse la evolución de las ideas e incluso muchos detalles desconocidos hasta hoy, acerca de la historia de esta organización.

¿Cuáles fueron los grandes temas de preocupación de los socios directivos de la Unión Obrera y los redactores de “El Obrero”?    Uno de los grandes temas que atraviesan todos los números del semanario, fue el de la traída de familias de colonos desde el norte del país a Magallanes, con negativas repercusiones para los inmigrantes y para la economía del Territorio.

En efecto, ya en su primer número “El Obrero” (del 26 de diciembre de 1897) criticaba en los siguientes términos la situación socio-económica de los asalariados, a propósito de una medida del Gobierno de estimular la venida de colonos chilenos desde otras ciudades del país: “¿De dónde ha sacado el gobierno que en Magallanes haya cabida para setecientos obreros más de los existentes?  De este remedo de industrias; del comercio mediocre y desordenado; de la inmensidad de los campos estériles; del oro que no paga los cruentos sacrificios hechos para su extracción; de la fabulosa y legendaria pesca de focas, cuyo producto íntegro es para el ogro capitalista -de todas estas irrisiones aducidas en todos los tonos en pro de la riqueza territorial- no puede ser; pues estamos seguros que el gobierno conoce como nosotros que, por más esfuerzos que se hagan, no se conseguirá otra cosa que galvanizar por breve tiempo el esqueleto vacilante de esta colonia…” ([19]).

Como se verá, en 1898 este problema hizo crisis en el Territorio, porque muchos de esos colonos traídos por barco y abandonados a su suerte en Magallanes, con sus familias en muchos casos, ejercieron presión para que se cumpla lo que se les había prometido.

Y en el mismo tono crítico por la traída de inmigrantes sin recursos a Magallanes desde el norte de Chile, donde a su vez estaban entrando en plena crisis las oficinas salitreras, la Unión Obrera le dirige a los obreros nortinos este elocuente manifiesto.

 

Manifiesto  de la Unión Obrera de Punta Arenas  á los obreros de Tarapacá

                “Compañeros:

                Hemos visto reproducida en un periódico de esta localidad una carta dirigida a “La Patria” de Iquique por un empresario en ciernes, en la que, aprovechando la circunstancia de que os hallais sin trabajo, os incita a que emigreis a Magallanes, asegurándoos que los medios de subsistencia son aquí infinitamente fáciles y los salarios sumamente elevados.

                El que tal os dice no es ni ha sido jamás, obrero.  Ha pasado dos años en este territorio, viviendo del presupuesto y, por consiguiente, no comprende ni puede comprender la vida que el trabajador, esa víctima eterna y voluntaria del capital, está condenado a soportar aquí y en todas las Jaujas conocidas.

                No os dejeis seducir por afirmaciones lanzadas por el mero gusto de la exhibición y prestad crédito a los sanos consejos que de aquí os manda un grupo de trabajadores, avezados en la lucha por la existencia.

                Decidle a ese caballero que Magallanes, con sus industrias embrionarias y su comercio reducido y centralizado, no da ocupación a los obreros aquí existentes; hacedle presente, en cuanto al trabajo de la pampa, los numerosos grupos de peones que en invierno y verano, vagan de estancia en estancia, implorando colocación; recordadle que aquí la comida es más cara que en cualquier otro pueblo de la república; que la ropa, a pesar de ser puerto franco, cuesta más caro que en Valparaíso y Santiago; que los alquileres de estos cuchitriles son más caros que en cualquier ciudad del mundo y decidle, en fin, que su proyecto de luz eléctrica, todavía en incubación,  en caso de llevarse a la práctica, alcanzaría apenas a dar trabajo a la mitad de los obreros aquí desocupados.

                La Unión Obrera de Punta Arenas no se halla en situación pecuniaria para aliviaros en algo de la crisis porque atravesais; pero os envía esta seria advertencia: emigrad a otra parte que no sea Magallanes, en la plena seguridad de que encontrareis mejores medios de vida.

Por la Unión Obrera de Punta Arenas,

E. Gómez               J. Jordana                             M.A. Ruiz                              O. Kermann

V. Díaz                  M.J. Miranda.

Punta Arenas, agosto 23 de 1897.” ([20])

En diciembre de 1897, la Unión Obrera inició una serie de asambleas con obreros, a fin de promover sus ideas y de estimular la incorporación de nuevos socios.  Para tal fin hizo circular en Punta Arenas el siguiente volante 

A LOS OBREROS

                “Salud.

                La comisión de la Unión Obrera invita a todos los trabajadores residentes en Punta Arenas, sin distinción de nacionalidad, a la reunión de propaganda que tendrá lugar hoi domingo 26 de diciembre a la 1 p.m. en la calle de Jorge Montt número 5 casa del señor Pedro Sambelich, a fin de cambiar ideas con respecto a la presión que ciertos patrones vienen ejerciendo sobre el obrero, que no solo asignan jornales enteramente bajos, sino que hacen cada día más difíciles los medios de existencia.

                Considerar que la mayoría de los obreros en esta región solo pueden trabajar 130 días al año, con cuyo producto se hace imposible la vida.

                Compañeros:

                La Unión Obrera, al llamar a su seno a todos los trabajadores, lo hace con el propósito de mejorar en lo posible su precaria situación.

                Concurrid todos a la reunión, pues ha llegado el momento de poner coto a los desmanes patroniles que, soportados sin protesta, nos arrastrarán a la miseria.

                La Comisión.”  ([21]).

La redacción de este volante, como se puede apreciar, es elegantemente española, lo que revela la ágil pluma del hispano Enrique Gómez.   Y como resultado de ésta asamblea, se levantó la siguiente acta de la sesión efectuada el 26 de diciembre de 1897.   Este documento inédito, nos permite obtener la impresión de asistir a una sesión de la Unión Obrera de Punta Arenas y de presenciar sus debates y decisiones.

Acta de la Asamblea extraordinaria   del 26 de diciembre de 1897

“Abierta la sesión a la 1 p.m. con asistencia de tres cientos obreros, tomó la palabra el compañero Lozzia, nombrado presidente de la mesa, para poner en conocimiento de los presentes los fines de la asociación, haciendo resaltar la necesidad de asociarnos, pues es por medio de la unión que llegaremos a obtener lo que con nuestro sudor producimos.

Habló en seguida el compañero Jordana, haciendo constar los esfuerzos hechos por algunos compañeros para el mantenimiento de la asociación.

Habló después el compañero Berruti apoyando lo dicho por el compañero Lozzia y demostrando la necesidad de una unión compacta, si queremos ver coronados por el éxito nuestros esfuerzos.

Y por último habló el compañero Molina, recién llegado, proponiendo un voto de aplauso para la sociedad por los esfuerzos hechos en holocausto a la santa causa de la emancipación social.  La asamblea lo acordó por unanimidad.

A la moción del compañero Lozzia, se levantó una suscripción a favor de las familias más necesitadas de los colonos recién llegados.

Se levantó la sesión en medio del mayor entusiasmo.

                                                                                              Alfonso Lozzia.

                                                                                              Secretario de Actas.”   ([22])

 

Los italianos Alfonso Lozzia y Luigi Berruti, aparecen aquí como oradores en una de las sesiones de la Unión Obrera y  los acompaña en el uso de la palabra el  artesano español Jordana.  Todos ellos reflejan poseer alguna experiencia organizativa.

1897:  de la Unión Obrera  surge el primer Partido Socialista  de Magallanes

Cuando mantenemos en la memoria la polémica Berruti-Gómez ya relatada, no es de extrañar que las diferencias ideológicas hayan anidado desde los comienzos de la Unión Obrera de Magallanes.

Aquí debe consignarse un hecho histórico curioso y poco conocido.  La Unión Obrera -como se ha relatado- se formó en diciembre de 1896 y a los pocos meses de su formación, algunos de sus integrantes optaron por denominar a la organización naciente como “Partido Socialista”.

Así mientras en el epígrafe de “El Obrero”, en sus primeros números, el periódico se subtitulaba “Organo de la Unión Obrera y defensor de los intereses de la clase trabajadora” y hacia febrero de 1897, el periódico apareció subtitulado como “Organo del Partido Socialista y defensor de los intereses de la clase trabajadora”, lo que refleja que sus asociados, impulsados por sus creencias doctrinales socialistas e internacionales avanzadas, resolvieron darle un nuevo carácter al movimiento, lo que no impidió su desaparición en breve tiempo.

Este dato, permite afirmar que el primer Partido Socialista en Chile fue fundado en Magallanes en 1897, por los organizadores de la Unión Obrera, aún cuando se trató de un grupo cuya existencia fue breve y efímera, pero que reflejaba el espíritu predominante en algunos grupos de obreros.

La Unión Obrera llegó a tener alrededor de 100 socios hacia 1897, según lo consigna Robustiano Vera.

Otro aspecto destacado del semanario obrero era el tono mordaz y cáustico con el que trataba a las autoridades del Territorio, un lenguaje que a medida que nos acercamos a 1898 se fue haciendo cada vez más ofensivo y hasta irreverente.

1898  el periódico “El Obrero”   entra en el terreno de las denuncias

Pero el cambio fundamental que experimentó a principios de 1898 el diario “El Obrero”, consiste en que se fue convirtiendo en un diario de denuncia de los atropellos, inconsecuencias, peculados y negociados a los que se prestaban muchos de quienes tenían alguna forma de autoridad en Magallanes.  Escribe a este respecto, el editorialista de “El Obrero” el 2 de enero de 1898: “Acosado el obrero por el capitalista que remunera pésimamente su trabajo u sangrado continuamente por el gobierno con las llamadas contribuciones; miserable siempre y sin esperanza alguna de mejor suerte, la vida para él es un verdadero martirio..” ([23]).

Y refiriéndose a la recolección de dinero que se estaba haciendo en Punta Arenas, para completar la construcción de la iglesia de los salesianos, el periódico denunciaba, no sin dejar de pasar una ácida filípica moralista: “En nuestro número anterior decíamos que la rifa-bazar que se efectúa en la antigua iglesia parroquial era organizada por los santos pastores.  Debemos confesar que estuvimos mal informados. 

Quién organizó esa rifa fué un comerciante de esta plaza, el que abona a los salesianos un 15 por ciento sobre las entradas, con el fin de que exploten en nombre de Dios el bolsillo de los creyentes.  El pretexto no deja de ser plausible: el dinero que hacen pasar del ajeno al propio bolsillo es destinado a la conclusión del templo.  Sin embargo, hasta la fecha no hay un solo ejemplo de que los salesianos hayan levantado una subscripción para aliviar a tal o cual familia que se encontraba en la miseria; no se ha visto tampoco que hayan mandado construir un ataud para uno de sus feligreses muertos en la indigencia; no tratan de ayudar a los colonos recién llegados: esas son cosas de poca monta…

Ya que ellos predican la caridad, debían ser los primeros en ponerla en práctica, y no tratar de labrarse fortunas fabulosas a costillas de los imbéciles. Más amantes del dinero que de la religión, explotan todos los negocios habidos y por haber con gran perjuicio para el obrero.  Han transformado la iglesia parroquial en agencia de comisiones. ¡Alerta oh numeroso gremio de cobradores! Los salesianos no tardarán en dedicarse a vuestro oficio y, como disponen a su antojo del nombre de Dios, os harán la competencia.” ([24]).

En el mismo tono, y denunciando los despidos de obreros desde un taller de la ciudad, el periódico reclamaba: “Un taller mecánico de Punta Arenas, acaba de renovar casi por completo su personal de obreros. Los salientes ganaban de 5 a 6 pesos diarios, los entrantes ganan de 3 a 3.50 pesos. Es un retroceso lógico de los tiempos en que vivimos, pues debe tenerse muy en cuenta que en la bolsa del trabajo es enormemente superior la oferta a la demanda… Un poco de unión, compañeros, para evitar estas ruindades!” ([25])

Siempre a principios de 1898, el tema de la situación material y social de los colonos chilenos traídos a Magallanes estaba comenzado a preocupar a los habitantes de la Colonia y dió ocasión a que “El Obrero” denunciara en los siguientes términos: “La gobernación del territorio ha suspendido desde el lunes próximo pasado, la ración que diariamente pasaba a los colonos hace poco llegados.  Es una determinación que coloca a numerosas familias en una posición bastante crítica y sus consecuencias pronto se dejarán sentir sobre todo por parte de los padres de familia. Es cierto que la gobernación del territorio no estaba autorizada para hacer un gasto diario de doscientos y tantos pesos que importaba la manutención de los inmigrantes, pero el gobierno central no tiene derecho alguno a enviar a un pueblo como Magallanes que ni aún casas suficientes cuenta para alojarlos, mil y tantas personas. Es él, pues, el que está en el deber de satisfacer todos los gastos que demande su alimentación.” ([26]).

En efecto, el Territorio de Magallanes había sido presentado por el Gobierno y por determinados agentes privados como un campo de riquezas y facilidades.

De hecho, la autoridad central en una medida percibida como poco atinada, estimuló en todo el resto de Chile, para que las familias interesadas en trasladarse al Territorio, lo hicieran en vista de las buenas perspectivas económicas y de trabajo que se suponía ofrecía la zona.

El concepto del ahorro que propiciaba “El Obrero” era particularmente diferente del tradicional.

“Economía es riqueza

Es el lema de los ignorantes que viven en medio de las privaciones, con el único objetivo de reunir algunos miles de pesos que deben disfrutar otros: esto se llama enflaquecer para que otro engorde.

Hay seres que se imponen penosísimas privaciones, con tal de verse un día dueños de un buen capital para enriquecer á su prole.

De ahí una generación de inútiles que, pudiendo vivir holgadamente de sus rentas, no se dedican al trabajo sino á la haraganería, y en vez de dar producto á la sociedad le son perjudiciales: de esta clase de escoria se compone la burguesía.

A padre avaro, hijo pródigo, dice el adagio. Esta plaga social, se sirve de sus riquezas para esclavizar al pobre, para perjudicarlos por todos los medios á su alcance.

Masa informe de hipócritas, espíritus bajos y depravados, los burgueses son la causa consciente de todas las injusticias que se cometen y son los verdaderos culpables de la mala marcha de la sociedad.

Viles, estúpidos, insolentes, orgullosos de verse dueños del oro, desprecian á la clase trabajadora, á costa de cuyo sudor conquistaron sus riquezas; entregados á la orgía, gastan lo que deben servir para limosnas y tratan al obrero como á un esclavo, haciendo alarde de “ sus infamias para con él y considerándolo como á un semejante sino como ser bajo é inferior.

Oprimidos para ellos, el obrero es un verdadero paria, un ente desgraciado, nacido para sufrir. Demasiado ignorante todavía para comprender que él es el verdadero señor, el verdadero llamado á desprecíar á monos de levita, se somete á los burgueses que lo tratan como bestia de carga.

El burgués roba, como asesina y comete con el obrero toda clase de iniquidades, sin que por ese se le castige; al contrario se le recompensan sus hazañas.

                                                          En el siglo de las luces,

                                                            A ladrones de levitas

                                                         Se dan honores y cruces.

 

El obrero no tiene ningun derecho, pues hasta el botar es una ironía; como rebaño de ovejas guiados por el pastor, concurren los trabajadores á las votaciones.

El patrón, el burgués, les ha ordenado votar por tal ó cual candidato y ellos tienen que hacerlo, sopena de ser arrojados del empleo ó, lo que es lo mismo, lanzados a la misería.

Para el obrero no existen leyes, porque no tiene con qué pagar al abogado que ha de defenderlo, asi que muchas veces es condenado á purgar crímenes ajenos, como podríamos citar numerosos casos de errores judiciales cometidos con obreros que, despues de diez ó doce años pasados en inmundos calabozos, se les ha reconocidos inocentes.

La vida del obrero está supeditada al caprícho de los que gobiernan, que lo lanzan á la guerra como novillo á la matanza.

Sus bienes, si los tiene, ganados á fuerza de sudor, están expuestos a la veracidad de cualquier burgués que se ríe de él impunemente despues de haberlo robado.

En una palabra, la libertad es para él algo que no significa nada que no tiene sentido comun pues solo la conoce de nombre.

Sin embargo, es nada lo citado en comparación de lo que sucedía en otros tiempos. Durante este siglo, la situación de la clase que con desprecio llaman plebe a mejorado mucho y, sin ella fuera unida, si comprendiera que defendiendo los derechos de unos de sus miembros defienden los propios, obtendría mucho más y se evitaría los horrores de la miseria y los desmanes del capitalistas que la ordena como á vaca lechera.”([27])

 

La Unión Obrera

interviene en el problema

de los colonos chilenos

La Unión Obrera en este contexto, se constituyó en el centro de reunión, de organización y de expresión de los colonos emigrados al Territorio, como lo refleja ésta noticia: “La reunión de propaganda verificada por la Unión Obrera el domingo próximo pasado, estuvo concurridísima. Más de doscientos obreros de los recién llegados se hallaron presentes y, una vez impuestos de del objeto de la reunión y de los fines que la sociedad persigue, prorrumpieron en frenéticos aplausos y vivas a la emancipación social.  Consuela ver, en los momentos de prueba a que se halla sometido el proletariado en todos los países, que en el último rincón del planeta se asocia un número respetable de trabajadores, dispuestos a campear por sus derechos.  Es el fruto de la semilla sembrada hace tantos años por la inolvidable Internacional que, a pesar de todas las persecusiones, ha logrado hacer germinar infinitos granos…” ([28]).

 

Mozo

“Se necesita uno para el Hotel Harbour Wiew, frente al muelle de descarga.  Debe hablar alemán e inglés.  Se paga buen sueldo.  Ocurran al mismo hotel.  G. Braye.”  ([29])

Al público en jeneral

“El que suscribe se ofrece como bodeguero o dependiente, carpintero o mayordomo de cualquier fábrica en ésta o fuera.  Es entendido en todo trabajo.  De honradez intachable.  Dirección i órdenes en esta imprenta.

Santiago Alfaro.”  ([30])

Muchos de aquellos colonos improvisados viajaron en barcos transportes de la Armada, desde los distintos puertos del país, Iquique, Valparaíso y Talcahuano, entre otros.

El problema de su radicación e instalación sin embargo no estaba resuelto, como lo manifiesta el periódico local: “¡Hasta cuando! Nos acaban de enviar 400 familias con un total de cerca de 1.200 personas, de las que todavía quedan asiladas en galpones como 100 familias, sin trabajo, sin pan i sin ración, i todavía pretenden hacer una nueva remesa a Magallanes para empeorar su situación… Algunos se han colocado, pero quedan centenares de hombres i mujeres que carecen del pan de cada día por la falta de trabajo.  Muchos, muchísimos, desearían ganar algo para economizar i regresar al norte, pues están perfectamente convencidos de que han sido engañados de la manera más burda. Aquí no han encontrado empleo, las tierras no se prestan para trabajos agrícolas sino en mui limitada escala.  Muchos se encuentran desesperados, viéndose sin trabajo i rodeados de hijos pequeños que piden pan i cuya hambre no pueden satisfacer.  Fuimos de los primeros en combatir esta inmigración en masa.  Hemos pedido albañiles, carpinteros, jentes de servicio, pero en grupos de 40 ó 50 personas que vinieran periódicamente; nunca que se nos trajera un transporte del Estado con tantos centenares de toneladas de seres humanos…  El  territorio es grande, pero eso no basta.  Faltan todavía industrias que puedan proporcionar trabajo i pan a esos centenares de familias.” ([31])

En los mismos inicios de 1898, se produjeron dos manifestaciones públicas de los colonos, a fin de hacer presión a favor de las concesiones de sitios urbanos.

“El Obrero” critica al Gobierno por esta  situación problemática, repudiando de paso y en un tono pacifista, la preocupación que por aquel entonces había en torno a los litigios pendientes de límites con Argentina: “¿Qué hará el gobierno y qué la burguesía para mitigar las calamidades presentes y mitigar los desastres futuros?  El gobierno, demasiado preocupado con la cuestión de límites, seguirá el rumbo trazado por las exigencias partidistas: votar ingentes sumas arrancadas directa e indirectamente de las fuerzas productoras, para la adquisición de poderosas naves de guerra; para el envío a Europa de comisiones que estudien profundamente los adelantos modernos en la humana carnicería; para la movilización de millares de hombres, violentamente arrebatados a las faenas agrícolas e industriales…para el sostenimiento de innumerables e inútiles empleados, clero, pensionistas y todo el cúmulo de depredaciones que consigo trae aparejadas el arte de gobernar… No hay que esperar pues, que el gobierno destine una suma de dinero para la realización de algunas obras públicas, tan necesarias para la transformación de esta inmensa cloaca, y tan imperiosas para dar trabajo a centenares de obreros desocupados.” ([32]).  Como se verá más adelante, esta crítica antibelicista habría de servir de fundamento a las medidas represivas de las autoridades del Territorio contra la Unión Obrera.

La crítica de “El Obrero” por el gasto público dedicado a subvencionar al clero salesiano de Magallanes, se basaba en hechos reales, cuando se examina la ley de Presupuestos de 1898 en su sección dedicada a Magallanes, donde se expresaba: “Culto.  Parroquias. Gastos fijos.  Partida 6°, Item 141 Cura de Punta Arenas: Anual $ 1.440, Mes $ 120.  Item 142 Cura de Porvenir:  Anual $ 1.000, mes $ 83,33.  Subvenciones. Gastos fijos. Partida 8° Item 6.  Padres y monjas salesianos: Año $ 6.000, mes $ 500.” ([33]).

Durante enero de 1898, tuvo lugar una iniciativa solidaria de algunos vecinos connotados de la colonia, a fin de ayudar a los colonos recién llegados, de lo que da cuenta esta noticia: “Buena obra.  Entre algunos caballeros de Punta Arenas, en vista de la situación angustiosa en que se hallan varias familias chilenas de las recién llegadas, ha surjido la idea, ya realidad, de constituirse por una suma determinada, como fiadores para que algunos jefes de familia puedan adquirir las herramientas i primeros víveres que les permitan dedicarse a los trabajos auríferos en los diversos ríos del territorio.  Del beneficio que saquen pagarán mensualmente una parte del valor de las herramientas i víveres hasta cancelar su deuda.” ([34]).

Figuraban lógicamente en ésta beneficiosa iniciativa, nombres tan influyentes en la Punta Arenas de la época como J.B. Contardi, Luis Aguirre A., J. Blanchard, José Menéndez, Stubenrauch y Cía., Elias H. Braun y su hijo Mauricio Braun, Rómulo Correa, Mayer Braun, Pedro Gilli, J. Watson, Lautaro Navarro A. y el abogado E. Campaña.

En la Gobernación del Territorio fueron presentadas a principios de febrero de 1898, más de 200 solicitudes para obtener sitios urbanos, para familias chilenas llegadas a fines de diciembre de 1897 desde Iquique y Valparaíso.

El periódico “El Magallanes” informa al respecto: “A la 1.30 de la tarde del domingo pasado se efectuó en la plaza Muñoz Gamero un segundo meeting, al que asistieron quizás unas doscientas personas.   En las boca calles de la plaza i veredas habían otras cien personas que se hallaban como simples espectadores.  Subió al kiosko un ciudadano de los últimamente llegados i pronunció un corto discurso.   Pedía la escarcelación del señor Julian Sardes i a la vez la entrega de sitios a los nuevos colonos.  No habiendo otro orador, la concurrencia se trasladó frente a la casa de la Gobernación, donde se encontraba la autoridad administrativa acompañado de su secretario.   Una comisión de cinco personas penetró a la sala de despacho del Gobernador i tocó principalmente la cuestión sitios, prometiendo este funcionario hacer la distribución de ellos tan pronto como el injeniero hubiera terminado los trabajos preliminares indispensables….  En seguida se fueron donde el Juez Letrado del Territorio, que se encontraba en la vereda frente a la carcel pública.  Allí pidieron la escarcelación del señor Sardes contestando el señor Seguel que al día siguiente a la 1 p.m. les daría respuesta en su sala de despacho.  Luego la concurrencia se dispersó en el mayor órden i compostura.  Durante el resto del día reinó en la población tranquilidad completa. ([35]).

A juzgar por la coincidencia de fechas y por la mención del periódico “El Obrero” antes citada, es evidente que la Unión Obrera  estuvo directamente comprometida en la organización de estos mitines.

Por ello es que el mismo periódico, criticando el reparto desigual de sitios efectuada en favor de algunos colonos recien llegados, lanza esta tirada crítica: “La repartición de sitios a los colonos nacionales, ha dado lugar a las mayores torpezas e injusticias gubernativas.  El desconocimiento de los legítimos derechos de las familias extranjeras es una medida concebida por un gobernador con tacaña inteligencia, encerrado en un exagerado amor al terruño cuando se trata de desgraciados, y medianamente desprendido de patriotismo cuando la pasajera amalgama produce resultados positivos.  Más, dejemos a un lado estas estúpidas patriotadas del individuo, para proseguir el proceso de la repartición hecha por el gobernador… Un alto empleado público, que ha alquilado su casa propia para ir a pagar un modesto alquiler en la ajena, se ha presentado como colono y ha obtenido un precioso sitio. Y otro empleado público, aunque modesto soltero, ha obtenido también un sitio…Y estos como otros casos de odioso favoritismo administrativo, dejan a muchas pobres familias sin el sitio que les acuerda la ley, y el gobernador del territorio, orgulloso con su principio autoritario, no hace caso de las diarias reclamaciones hechas por los perjudicados.” ([36]).

 

1898:

otras denuncias aparecidas

en “El Obrero”

El periódico obrero comenzó entonces también a denunciar irregularidades que se cometían en la Cárcel Pública de la ciudad, el robo de correspondencia desde los servicios de correos e incluso el extraño abandono y desaparición de dos marinos tripulantes de un buque de la Armada, y cuyos cadáveres aparecieron pocos días después en una playa del Estrecho, después de ser sacrificados por los aborígenes del sector.

A principios de enero de 1898, se procedió a elegir en asamblea general a una parte de la directiva (denominada por ellos Comisión Administrativa) de la Unión Obrera: “Con una regular concurrencia se celebró el domingo pasado en la Unión Obrera la asamblea general ordinaria con objeto de renovar la mitad de la comisión administrativa.  Fue reelecto para la secretaría general el compañero Maugia; para la contaduría fué nombrado el compañero Huschel y para auxiliares los compañeros Rogolini C., Jordana y Berruti.” ([37])

¿Qué ideas sustentaban los dirigentes de la Unión Obrera y de “El Obrero”?

Al revisar las ideas políticas y sociales que sustentaba la Unión Obrera a través de su semanario, resulta evidente que se fueron haciendo cada vez más críticas e incluso confrontacionales, dentro de una misma coherencia de conceptos.

Por ejemplo, el editorial del N° 2 del periódico “El Obrero” del 2 de enero de 1898, bajo el título “Responsabilidades” se define en los siguientes conceptos: “La lucha de clases se desarrolla donde quiera que existan burgueses y proletarios.: violenta en los grandes centros industriales en que las especulaciones refinadas y cuotidianas mantienen al espíritu obrero en un grado elevado de tensión; más sosegada en los pequeños pueblos comerciales en que la explotación, si bien más descarada, se halla contenida en los límites fijados por la misma mediocridad de los recursos de que dispone.  En Punta Arenas por ejemplo, donde el orígen del capital es una página íntima grabada en la conciencia de cada obrero, la lucha reviste un carácter pacífico, porque las responsabilidades del desastre han de ser forzosamente compartidas por un no escaso número de proletarios, insensiblemente subyugados, con la esperanza remota de una vida exenta de privaciones y sombrías eventualidades…Reconocemos que la burguesía es la piedra de toque de todas las iniquidades; pero no ignoramos que el brazo ejecutor, en la mayoría de los casos, es la cábala de sátrapas profusamente extendida de uno a otro extremo de la ciudad, debiendo por consiguiente, corresponder a cada cual su parte de responsabilidad en el desbarajuste general.” ([38]).

                Pero acaso dos de los artículos editoriales más ilustrativos y elocuentes respecto de las ideas que abrigaban los directivos de la Unión Obrera, se encuentran en el artículo “La sociedad actual” aparecido el 13 de marzo de 1898, y en particular, en el editorial del 20 de marzo de 1898, titulado “Gobierno y burguesía“, cuyo lenguaje directo hacia los individuos poderosos del Territorio, no deja de sorprender al lector moderno: “Gobierno y burguesía.  Los hombres que componen el gobierno territorial pueden dividirse en tres categorías: comerciantes, especuladores y negociantes.  Burgués es el gobernador del territorio, que a su gran casa de negocio, agrega la propiedad de siete ú ocho edificios y varios centenares de leguas de tierra; a todas estas posesiones, más que suficientes para el calificativo de burgués, reune la no menos especial de ser el jefe de una administración que pudiendo aliviar en algo la triste situación de la clase trabajadora, constantemente la deprime…”

Y después de una enumeración crítica del Notario público, del secretario del Juzgado, del Juez Letrado y de los funcionarios gubernativos, concluye con ésta nota un tanto pesimista, pero de una lógica en sí misma aplastante: “Nada se puede esperar de un gobierno enteramente vendido a la burguesía; nada se puede esperar de una burguesía enteramente  vendida al gobierno. Intereses de lucro los confunden en un solo anhelo: la explotación del trabajador.  Pues bien; los trabajadores deben también confundirse en una sola aspiración: el desalojo de las posiciones y la expropiación de las fortunas de los comerciantes del sudor humano.” ([39]).

“El Obrero”

se inclina por un lenguaje

de inspiración anarquista

Sin duda alguna, éste lenguaje irreverente tiene que haber irritado a las autoridades del Territorio, como también al pequeño grupo de empresarios poderosos de Magallanes, los “burgueses” según el editorialista de “El Obrero”, mismos que al día de hoy siguen siendo catalogados de pioneros.

Estos últimos a su vez, habían recibido en el N° 12 del periódico obrero, una feroz andanada verbal a través del artículo “La sociedad actual“.

Este artículo de carácter editorial, contiene dos subtítulos: “El proletario” -donde hace una descripción dolida de la condición pobre y miserable de los obreros- y “El oligarca”, cuyos trazos descriptivos contienen una ácida crítica de los poderosos del dinero: “El oligarca.  Insecto vil y espíritu maléfico que por medio de ruines humillaciones e inicuos manejos conseguiste  hacerte dueño del capital, esclavizando a tus iguales por medio de infames astucias, escucha y contesta: ¿quién te ha dado las riquezas que posees y con qué derecho las conservas? …¿Qué derecho tienes de explotar al pobre y disponer de él a tu antojo?…¿No te remuerde la conciencia al ver los no interrumpidos sufrimientos del infeliz proletario que condenas a la miseria, y cuya vida amenazas con toda clase de vejámenes?.” ([40]).

El grado de animadversión que debe haberse producido en la pequeña comunidad de la colonia de Magallanes, sobre todo entre gobernantes y empresarios, contra el periódico y la propia Unión Obrera debe haber sido muy grande y muy intenso…

El momento final de la Unión Obrera tuvo rasgos polémicos, tal como había sido su creación.  A los ataques externos que recibió (por los dos mitines de colonos y los editoriales cada vez más críticos de “El Obrero”), se sumaron algunos conflictos individuales internos.  Pero la causa principal de la desaparición de la Unión Obrera y de su polémico semanario hay que buscarla en la acción concertada de algunos poderosos del Territorio.

Algunos problemas administrativos internos de la Unión Obrera se produjeron hacia principios de 1898.

Unión Obrera

“Se cita a todos sus miembros a una reunión jeneral que se efectuará hoy a la 1 p.m. en el salón de la Sociedad de Beneficencia Portuguesa.  Se recomienda la asistencia.   El Secretario.”([41])

Y a la semana siguiente aparecía este sorprendente aviso, firmado por el Secretario de la Unión Obrera en el que se convoca al anterior Tesorero de la entidad, dando la impresión -pública por lo demás- de que las cuentas financieras de la organización no estaban claras.

Sociedad Unión Obrera

                “Se invita al ex-tesorero de la sociedad Manuel A. Ruiz para que se presente el día 21 del c.m. a las 8 p.m. en la secretaría de la sociedad para hacer entrega del tesoro social i enseres que existen en su poder.  El Secretario.”([42])

Las cosas se aclararon sin embargo, muy pronto, cuando a los pocos días apareció este segundo aviso en “El Magallanes” de Punta Arenas.

REMITIDOS

                “Declaramos al público que el compañero Manuel A. Ruiz, ex-tesorero de la “Unión Obrera”, entregó a la sociedad los fondos de que era depositario.

                Punta Arenas, enero 26 de 1898.

                La Comisión Directiva.”([43]).

Pero, además, como se ha visto, el tono de las denuncias del periódico, se fué haciendo cada vez más agudo, al mismo tiempo que sus temas de preocupación se fueron ampliando.

“El Obrero”, por ejemplo, en marzo de 1898, respaldaba la creación de un hospital para la ciudad, en los siguientes términos: “Hospital en Magallanes. Parece un hecho que por fin se va a organizar una suscripción para la fundación de un hospital en Punta Arenas.  Como ya dijimos en uno de nuestros números anteriores, hace algunos años se había llevado a efecto una suscripción con el mismo objeto y es tiempo ya de que los tenedores de esa plata la pongan en manos de la nueva comisión.  Un establecimiento de esa naturaleza es sumamente indispensable en un pueblo de 7 u 8.000 habitantes, que tiene una junta de beneficencia que no beneficia más que a sí misma…Nos parece que sería muy justo que el gobierno, que vota en el presupuesto enormes cantidades para la construcción de lujosas viviendas para comodidad de los empleados públicos que usan de ellas aunque poseen casas que arriendan a cánones fabulosos, se acordara de votar una suma de dinero que, agregada a la que se recolectó, sea suficiente para fundar un establecimiento en regla donde el enfermo pueda encontrar todas las comodidades que su estado requiera.” 

Y preguntaba enseguida el diario obrero, con su habitual estilo cáustico: “Ya que por fin se trata de fundar un establecimiento de beneficencia se nos ocurre una pregunta: ¿serán admitidos en el hospital los extranjeros enfermos?  Nadie extrañe la pregunta, pues aquí el extranjero pobre es tratado por la autoridad como un intruso y así como se excluyó de la repartición de sitios a los extranjeros venidos a Magallanes como colonos, no será difícil que no se les reconozca derecho a ser asistidos en el hospital en proyecto en caso de enfermedad…” ([44])

Por ejemplo, frente al caso puntual del robo y homicidio de un obrero del campo, el periódico obrero formula fuertes críticas contra el Juez, el jefe de la Policía y el médico de la ciudad (en este caso Lautaro Navarro A.), en los siguientes términos: “Empiezan a tocarse los resultados de una acumulación enorme de gente sin trabajo.  En la mañana del jueves fué encontrado muerto a puñaladas un trabajador recientemente llegado del campo.  El móvil evidente del crimen ha sido el robo. Se calcula que la víctima haya expirado a las tres de la mañana y sin embargo, las autoridades a pesar de haber sido avisadas mas o menos a esa hora, no se han presentado al lugar del suceso hasta las ocho.  ¿Merece por este hecho increparse la conducta del juez, del jefe de la policía y del médico de ciudad? De ninguna manera, puesto que observan estrictamente este axioma: después de burro muerto, cebada al rabo.  Hay que tener presente que el mismo cirujano anunciaba en su periódico de la mañana del jueves que la policía es innecesaria en Punta Arenas.  Pero nosotros agregamos que la policía, el juez y el médico de ciudad no son solo innecesarios, sino que son de todo punto inútiles, puesto que no sirven ni para levantar muertos.” 

Y el articulista presentaba a continuación, un resumido panorama social de Punta Arenas, al término de la temporada de faenas en las estancias: “Los almacenes, en vista de que el déficit no es cubierto ni hay remotas esperanzas de cubrirlo, se han visto obligados a restringir el crédito; los trabajadores del campo, concluídas las faenas, regresan a Punta Arenas en cantidades considerables: en Punta Arenas hay centenares de obreros sin trabajo y centenares de criaturas que diariamente piden pan; el invierno se acerca con sus rigores y miserias…

Y todo esto, debido a una administración que, teniendo en sus manos el medio de prevenir el desastre, lo agrava diariamente con sus torpezas, con su desidia, con su desprecio y sobre todo, con su egoísmo de propio lucro.” ([45]).

Por su parte, las críticas contra el “El Obrero”, provenientes sin duda de muchas autoridades, funcionarios y empresarios influyentes del Territorio, se comenzaron a hacer sentir desde inicios de marzo de 1898, como lo atestigua este comentario que el propio diario les lanza: “Nuestro formato ha sido ensanchado desde hoy, con gran contento del pueblo y con gran disgusto de la burguesía y sobre todo, de las autoridades locales que ven en nosotros un implacable censor de sus actos públicos… las autoridades locales, irritadas con nuestra prédica, han quedado envueltas en un medio ambiente de desconcierto del que no salen sino de cuando en cuando, para cometer una nueva torpeza que da pábulo a nuestra crítica, y la burguesía sigue explotando la mano de obra, aprovechándose de la abundancia de brazos.”

En el mismo artículo a continuación, advertía las intenciones del Gobernador del Territorio, Mariano Guerrero Bascuñán (a quién calificaba de “lord mayor”) de censurar al diario obrero, en estos agudos y premonitorios términos: “Alguien nos ha dicho que el lord mayor pensaba pedir autorización al supremo gobierno para someter al territorio bajo un régimen militar del cual él será el jefe, encargando de paso una mordaza especial para los miembros de nuestra redacción… ‘El Obrero’ sigue su marcha sin desviarse un ápice del camino que se ha trazado al principio de la jornada, y sin salirse de los límites fijados por la constitución de la república a la suprema libertad de imprenta y, aún en el improbable caso de que las autoridades cometan algún atropello con los miembros de la redacción, estos sabrán defenderse sin necesidad de recurrir a los tribunales.” 

Y cerraba su comentario con éste feroz resumen de sus críticas: “Cuando las irregularidades y los fraudes no se cometan; cuando los empleados administrativos cumplan con sus deberes; cuando la policía deje de pisotear los derechos de los ciudadanos; cuando en la cárcel pública cesen los tormentos inquisitoriales; cuando las autoridades superiores procuren el bien público y las judiciales procedan con recto criterio y elevadas miras, ‘El Obrero’ dejará en paz la inmundicia autoritaria para concretarse única y exclusivamente a la difusión de los principios sociales, asestando sus cañones contra la miserable burguesía punta-arenense.” ([46]).

“El Obrero” en 1898:

el duro lenguaje

de la crítica y la denuncia

Es dable suponer que este ataque casi directo a algunos empresarios y grandes comerciantes de Punta Arenas, tiene que haber contribuido fuertemente a la reacción contra “El Obrero”, pero los editorialistas del periódico no se arredraron, como aparece en este artículo: “El miserable pasado de los comerciantes titulados al por mayor, se refleja pronunciadamente en dos cosas: las ventas al por menor y la pésima retribución a sus obreros…Los dueños de casas importadoras de Punta Arenas, salvo raras excepciones han sido obreros, y obreros sin oficio. Tres o cuatro de esas casas, que por la importancia de sus capitales llevan la batuta en el concierto comercial, ocupan periódicamente un buen número de obreros a los que descuentan los minutos y hasta los segundos de su sacrosanto trabajo, como si por este medio lograran crearse otra cosa que la aversión general, el desprecio y la no menos justa fama de mezquinos.  Las quejas cotidianamente interpuestas por los obreros, abruman y las casas, que titularemos armadoras, repiten y repetirán sus abusos, mientras la bestia de carga no se subleve y dé una terrible lección a estos individuos que para alcanzar su posición han perdido su dignidad, sus sentimientos y hasta su primitiva forma.”

Y aquí ahora la denuncia se precisa: “Veinte y tantos obreros, que trabajaron durante cuatro días en el trasbordo de laca, han sido pagados por una casa armadora de Punta Arenas con fichas de cuero que dicen textualmente: ‘Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego.  Vale por cincuenta centavos en mercaderías’.  El sistema no deja de ser curioso e irritante, y los armadores demuestran claramente que el lema de la Explotadora es ni más ni menos que la explotación.  Pero ¿qué explotación? ¿la de ganados o la de hombres? Ambas cosas, por lo que se ve.  Si así como eran cuatro días de trabajo hubiera sido un mes y la casa armadora hubiese pagado en pedazos de cuero, los trabajadores se hubieran visto obligados a pagar con la misma moneda al panadero, al carnicero y al dueño de casa, y si estos no se hallaban dispuestos a recibirla, la casa armadora haría su librecambio en mercaderías.” ([47]).

 

Las denuncias del periódico se ampliaban cada día más ([48]), y abarcaban a numerosos atropellos laborales cometidos en las más diversas faenas de la ciudad, desde las obras de construcción de la nueva cárcel, hasta los salarios recortados de los tripulantes de barcos, pasando por el manejo irregular de las mercancías llegadas al puerto.

Sin embargo, no todas las denuncias hechas por “El Obrero” quedaron en el vacío.  Probablemente muchas de las revelaciones, polémicas en su forma y en su contenido, para una sociedad de espacios limitados como era el Magallanes de fines de 1890, pudieron caer en el vacío, dado el desdén con que debió ser mirado por muchos este periódico.

De hecho, el periódico denunció el 27 de febrero de 1898, que un funcionario de la Gobernación Marítima del Territorio estaba realizando cobros indebidos e ilegales a los patrones de barco, lo que un año más tarde derivó efectivamente en un proceso por “cobro de derechos indebidos” en su contra, que se sustanció el 22 de julio de 1899. ([49]).

Marzo de 1898:

el final de la Unión Obrera

y su polémico periódico

El lunes 28 de marzo de 1898, se reunió en la sede del Cuerpo de Bomberos un grupo de connotados vecinos de Punta Arenas, “…con el fin de formular una enérgica protesta contra las opiniones sustentadas en el periódico ‘El Obrero’ que se edita en este puerto, que ofende nuestros más caros sentimientos…” y acusando al semanario de propaganda antipatriótica([50]).

Los poderosos y caracterizados vecinos (todos los cuales subrayaron su condición de chilenos) redactaron entonces la siguiente carta dirigida al Gobernador del Territorio:

Señor Gobernador:

los abajo suscritos, chilenos residentes en Punta Arenas, a U.S. respetuosamente exponemos que hemos leído con indignación un artículo editorial de ‘El Obrero’ periódico anarquista que se edita en este pueblo, y cuyo número acompañamos, en el que se pretende con argumentos capciosos debilitar en nuestros compatriotas el sentimiento nacional, incitandolos a no inscribirse en los registros de la Guardia Nacional, ni a defender la Patria en algún momento difícil.” Y pedían a la autoridad: “En consecuencia, a U.S. pedimos que use de todos los medios que nuestras leyes ponen en sus manos para evitar esta propaganda subversiva que estimamos como crimen de lesa patria, el cual no puede quedar impune.” ([51]).

La carta llevaba 62 firmas de ciudadanos residentes en Punta Arenas, entre los cuales figuraban el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer, el Notario suplente Luis Aguirre A., los abogados Ramón Luis Arriagada y Esmaragdo Campaña, el agente comercial Guillermo Jones, el Martillero Público Juan A. Watson, los médicos Lautaro Navarro Avaria y F. Middleton, y Luis Aguirre A.

El grupo de vecinos a continuación se presentó el martes 29 de marzo en la tarde, ante el Gobernador del Territorio Carlos Bories, y obtuvieron de este (obsérvese la rapidez con que lograron la audiencia y con que se adoptó la decisión que demandaban…) una medida administrativa inmediata de prohibición de la publicación, la que fue ejecutada por el Secretario del Juzgado de Letras Eduardo Gaymer quién, esa misma tarde, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la Cárcel todas las existencias en maquinarias y útiles: el semanario “El Obrero” sólo  había alcanzado a aparecer durante tres meses, de diciembre de 1897 a marzo de 1898.

El Juez Waldo Seguel dictó de inmediato la resolución solicitada por los demandantes.

El 31 de marzo, y cuando la medida administrativa de incautación de la imprenta de “El Obrero” ya estaba ejecutada, el periódico de la tarde “El Magallanes” respaldó la petición de los vecinos, y en un editorial titulado “¡Ya es demasiado!” lanzaba contra el periódico “El Obrero” las siguientes líneas: “Desde hace dos meses el público de Punta Arenas i de Magallanes entero, viene recibiendo los mas soeces insultos de un periódico que se edita en este puerto con el título de ‘El Obrero’, redactado por un grupo de individuos que han declarado, por suerte, que no son chilenos, que para ellos no hai Patria, i que esta palabra que conmueve, oida en ciertos instantes, las fibras del corazón del mas abyecto ser, es para ellos ‘la más estúpida, la más vil, la más despreciable del diccionario’.  Cada domingo ese grupo de redactores vacía toda su bilis contra las autoridades administrativas i judiciales, contra los empleados públicos en jeneral, contra dignos residentes nacionales i estranjeros, i ni aún respetan lo que es más digno de respeto: el bello sexo…El grupo de estranjeros que redacta ‘El Obrero’, hombres que han declarado no reconcoer patria, sin sentimientos ni corazón, egoístas, ignoran que los chilenos, ante todo, amamos nuestro suelo i lo defenderemos en todas circunstancias a costa de nuestras vidas i de nuestros hijos.  Sin causa alguna, enlodan con sus escritos los procederes del Gobernador del Territorio, del Juez Letrado i demás personal administrativo…” Y precisaba el editorialista de “El Magallanes” sus críticas contra el periódico en cuestión: “Las numerosas colonias estranjeras residentes en Magallanes, protestan también contra estas malsanas doctrinas fomentadas por esos cuatro individuos pertenecientes a ellas.  Los insultos a las autoridades en el punto más libre de la tierra, la saña feroz contra la sociedad entera, la despreciamos; pero que traten de de menospreciar a la Patria nuestra que les da hospitalidad, eso si que no. Por eso repetimos ‘ya es demasiado’ i llamamos formalmente la atención de las autoridades hacia esa propaganda que envuelve una verdadera sedición…” ([52]).

Y en efecto, el mismo 30 de marzo de 1898, por orden judicial fueron incautadas las maquinarias de la imprenta y clausurado “El Obrero”, bajo la acusación de que mediante el periódico se estaba realizando propaganda anarquista y “antipatriótica”, pero sin duda, también por la promoción de los mitines de enero reciente y las fuertes críticas publicadas, habían decidido a la autoridad a poner término a esta singular experiencia obrera: “Al efecto, en las últimas horas de la tarde, el secretario del juzgado de Letras, se trasladó a la imprenta e hizo llevar a la cárcel todas sus existencias en maquinarias y tipos.” ([53]).

Cabe hacer notar aquí, al revisarse la carta de reclamo de los vecinos y el editorial de “El Magallanes”, que las críticas públicas se lanzaban contra el periódico “El Obrero” y no contra la Unión Obrera, de la cual había sido su órgano y vocero.

¿Cabe suponer que -en algún momento- se produjo una separación entre el grupo de redactores de “El Obrero” y los integrantes de la Unión Obrera?  Resulta evidente que, desde que “El Obrero” se autoproclamó “órgano del Partido Socialista de Punta Arenas” a principios de febrero de 1898, el lenguaje del periódico se radicalizó en forma aguda adoptando abiertamente una visión anarquista… y esos eran precisamente los dos meses (febrero y marzo) a los que hacía alusión el editorial de “El Magallanes”.

Aún así, en abril de 1898, la Unión Obrera continuaba reuniéndose en un domicilio particular, pero sus actividades como es de suponer, decayeron tan pronto desapareció el periódico, sin contar con que sus integrantes ya habían llamado la atención de las autoridades y de la policía.

Este aviso aparecido en la prensa local, es el último rastro de su existencia.

UNION OBRERA

“Se cita a reunión general a los miembros de la Unión Obrera para el jueves 28 del corriente a las 7 p.m. en casa de don José Carrasco, calle de Valdivia, para tratar asuntos de suma importancia.   El Secretario.” ([54]).

José Carrasco, como se ha visto más arriba, había integrado la Comisión Calificadora en la primera directiva de la Unión Obrera, en marzo de 1897.

Así concluyó la Unión Obrera de Punta Arenas, y aunque sus asociados, vigilados y perseguidos por la autoridad, se dispersaron en la vida cotidiana de la colonia, la semilla del ejemplo  que esos pioneros plantaron en los obreros renacería algunos años más tarde a principios del siglo XX, a través de nuevas sociedades de obreros del campo y la ciudad.

LECTURAS, FUENTES Y REFERENCIAS

Diario El Magallanes de Punta Arenas: colecciones completas, 1896-1897-1898.

Periódico El Obrero de la Unión Obrera de Punta Arenas: colección completa 12 números. 1897-1898. Hemeroteca Biblioteca Nacional.

Primer Juzgado de Letras de Punta Arenas: Copiador de Sentencias, 1898.

NOTAS Y CITAS

[1] EM, 27.12.1896, p. 3.

[2] EM, 27.12.1896, p. 3.

[3] EM, 31.12.1896, p. 3.

[4] EM, 7.01.1897, p. 3.

[5] El Obrero N° 1, P. Arenas, 26.12.1897, pp. 1-2.

[6] El concepto de “equilibrio entre las clases”, que aquí aparece, lo sustentaba Enrique Gómez en su polémica por cartas con L. Berruti, como veremos a continuación.

[7] Aquí reencontramos al albañil, pintor y empapelador que trabajara en 1895 en las reparaciones de la mansión de Mauricio Braun…

[8] EM, 13.01.1898, p. 2.

[9] L. Berruti, como se puede apreciar, en enero de 1898 ocupaba el cargo de Consejero en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos.

[10] EM, 10.01.1897, p. 2.

[11] EM, 14.01.1897, p. 3.

[12] EM,  17.01.1897, p. 3.

[13] EM, 21.01.1897, p. 3.

[14] Resulta evidente que los cercanos lazos de comunicación entre la Unión Obrera y la Fratellanza Italiana, comenzaron desde el nacimiento de la sociedad de resistencia, ya que sus primeras reuniones tuvieron lugar en dos recintos de inmigrantes italianos: el “circo Rafetto” y el restaurant “Jardín de Italia”.

[15] Cuyo primer editor responsable fue don José Contardi.

[16] EM, 6.05.1897.

[17] EO, 26.12.1897, p. 4.

[18] EO: 26.12.1897, p, 1.

[19] “El Obrero”; Punta Arenas, 26 diciembre 1897, p. 1.

[20] El Obrero, 26.12.1897, pp. 1 y 3.

[21] El Obrero, 26.12.1897, p. 3.

[22] El Obrero” 2.01.1898, p. 3.

[23] EO, N° 2, 2.01.1898, p. 2.

[24] EO N° 2, 2.01.1898, p, 2.

[25] EO N° 2, 1.01.1898, p. 2.

[26] EO N° 2, 2.01.1898, p. 2.

[27] EO, 09.01.1898, p.3.

[28] EO N° 2, 2.01.1898, p. 2.

[29] EM, 16.01.1898, p, 2.

[30] EM, 16.01.1898, p. 2.

[31] EM,  13.01.1898, p. 2.

[32] EO N° 3, 9.01.1898, p. 1.

[33] EM, 13.02.1898, p. 3.

[34] EM, 16.01.98, p. 3.

[35] EM, 10.02.1898, p. 2.

[36] EO N° 10, 27.02.1898, p. 2.

[37] EO N° 3, 9.01.1898, p. 2.

[38] El Obrero N° 2, 2.01.1898, p. 1) (ver texto completo en Anexos).

[39] El Obrero N° 13, 20.03.1898, p. 1.

[40] El Obrero N° 12, 13.03.1898, p. 2.

[41] EM, 16.01.1898, p. 2.

[42] EM, 20.01.1898, p, 2.

[43] EM, 27.01.1898, p. 3.

[44] EO N° 11, 6.03.1898, p. 2.

[45] EO N° 11, 6.03.1898, p. 3.

[46] EO N° 12, 13.03.1898, p. 4.

[47] EO N° 13, 20.03.1898, p. 3.

[48] Como que lograron provocar la renuncia de un juez de subdelegación del Territorio.

[49] I Juzgado de Magallanes: Copiador de Sentencias, 1899, pp. 22-25.

[50] EM, 28.03.1898.

[51] EM, 31.03.1898, p. 2.

[52] EM, 31.03.1898, p. 2.

[53] EM, 31.03.1898, p. 2.

[54] EM, 28.04.1898, p. 2.

Las primeras sociedades mutuales en Magallanes – 1893 – 1918

EL MUTUALISMO COMO INFLUENCIA EUROPEA

El mutualismo en Magallanes arranca desde la experiencia mutualista europea, la que a su vez, proviene de una trayectoria histórica de más de cinco siglos entre la Edad Media y la Modernidad, cuando las antiguas corporaciones gremiales medievales buscaron crear “cajas comunes de asistencia”, para sus asociados en problemas.

El mutualismo inglés, francés, italiano y español se desarrolló durante el siglo XIX a pesar de las numerosas prohibiciones legales y trabas burocráticas, y desde la década de 1850-1860 en adelante se orientó a ofrecer indemnizaciones por accidentes, medicamentos y atención de salud, organizándose sobre una base comunal y agrupadas por profesiones u oficios.

Hacia fines del siglo XIX todo el mutualismo europeo había alcanzado legitimidad jurídica y estaba expandiéndose hacia los seguros de vida, las jubilaciones, la educación y la vivienda.  También estas sociedades mutuales europeas, se encontraban en aumento sus efectivos en el umbral del siglo XX: las mutuales francesas, por ejemplo, de 1.900.000 socios en 1898, contaban con 5.300.000 asociados en 1914.

La formación de las Sociedades Mutuales en Magallanes es pionera en la organización obrera, y durante los primeros veinte años de su evolución siguió una trayectoria casi paralela e independiente a la formación de los primeros sindicatos.

Puede afirmarse que el mutualismo en Magallanes -a partir de los últimos 10 años del siglo XIX y primeros 20 años del siglo XX-  constituye el tronco común fundacional desde el cual se desprenden dos líneas de organizaciones obreras diferentes: por un lado, la línea gremial-sindical que da origen a los gremios, sociedades de resistencia y sindicatos por ramas de actividad, a las federaciones y confederaciones; y por el otro, la línea propiamente mutualista, de la que surgen las sociedades de socorros mutuos, las cajas de socorros, las cooperativas de consumo y los servicios de beneficencia.

El desarrollo de las sociedades mutuales siguió sin embargo, una trayectoria paralela y no siempre coincidente con la de los sindicatos.

”Considerando:

Que la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los trabajadores mismos; que los esfuerzos de los trabajadores por conquistar su emancipación no han de tender a constituir nuevos privilegios sino a establecer para todos los mismos derechos y los mismos deberes;(…);

que la emancipación de los trabajadores no es un problema únicamente local o nacional, que, por el contrario, este problema interesa a todas las naciones

(…)

Declaran que esta Asociación Internacional, así como todas los sociedades e individuos que a la misma se adhieran, reconocerán como base de su conducta para todos los hombres la verdad, la justicia y la moral, sin distinción de color, de creencia o de nacionalidad. “,

(Estatutos de la Iª Internacional, 25 al 29 de Septiembre de 1865. Bruselas)

MUTUALISMO E INMIGRACIÓN A LA PATAGONIA

El mutualismo en Magallanes se desarrolló -a diferencia de las sociedades mutualistas del resto de Chile- como efecto directo de la presencia de una creciente inmigración extranjera, europea para ser precisos.

Es necesario subrayar que el mutualismo magallánico nació bajo el influjo europeo, y no estuvo constituido exclusivamente por obreros y trabajadores: en verdad, la primeras mutuales realmente obreras fueron la Sociedad Marítima Internacional de Socorros Mutuos y la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos, llegando después a serlo (hacia los años veinte y treinta) la Sociedad Cosmopolita.

La variedad, duración y carácter de las organizaciones mutuales magallánicas reflejan, además, la fuerte identidad de que eran portadores los inmigrantes extranjeros avecindados en el Territorio, ya que trajeron sus costumbres, sus formas de sociabilidad y organización y desarrollaron un mutualismo que reproducía muy directamente la experiencia de las mutuales europeas de mediados y fines del siglo XIX.

En 1893 se formaron las dos primeras Sociedades mutuales en Magallanes y en toda la Patagonia: la Sociedad de Beneficencia Portuguesa (14 de mayo) y la Societá di Mutuo Socorso Fratellanza Italiana (3 de junio).

A su vez, entre 1894 y 1898, se formaron otras seis: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos (18 enero 1894), la Sociedad Española de S.M. (21 marzo 1895), la Sociedad Dalmata de S.M. (12 septiembre 1896), la Societé Francaise de Secours Mutuels (7 agosto 1897), la Deutsche Kranke und Sterbekasse (11 diciembre 1897), la Sociedad Chilena de S.M., en 1898 y la Mutual Benefit Society formada por ingleses el 3 de mayo de 1899.

Los primeros directivos de la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, en 1894, fueron don Augusto Wahlen, Presidente; Félix Córdova, VicePresidente; Federico Lucares, Secretario; Miguel Piedrabuena, Tesorero; Alfredo Carmona, ProSecretario; y Consejeros: Emilio Olmos, Oreste Grandi, Mateo Bermúdez, José Arias y Juan Depolo.  La Comisión Calificadora de Socios estuvo integrada por Zacarías Tapia, Sabino Ruiz y Luis Navarro, mientras que la Comisión Revisora de Cuentas se formó con Luis Navarro, Walter Curtze y Lorenzo de Bray.

El “Censo Jeneral del Territorio de Magallanes” de don Lautaro Navarro Avaria, publicado en 1908, daba cuenta de la existencia de 13 sociedades mutuales en Punta Arenas y una en Porvenir: la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, creada el 1 de junio de 1904.

A principios del siglo XX y hasta 1918, hay que consignar la formación de otras cinco sociedades: la Yugoslovenko Pripocno Drustvo (16 diciembre 1900), la Sociedad Suiza de Socorros Mutuos “Helvetia” (1 agosto 1902), la Sociedad Marítima Internacional de S.M.(5 diciembre 1903), la Sociedad Unión de Carpinteros de Socorros Mutuos (1 febrero 1904), la Sociedad Católica de S.M. (1917), la Sociedad Obrera de Socorros Mutuos (creada en 1917) y la Sociedad Femenina de S.M. (16 junio 1918).

Finalmente, cabe destacar que la formación y desarrollo de las sociedades mutuales en el territorio de Magallanes, estuvo asociada a otras formas de sociabilidad como los clubes sociales, los clubes deportivos, las compañías de bomberos y la propia Cruz Roja, fenómenos que deben ser considerados en relación con el desarrollo social y cultural de esta apartada zona del mundo.

Es importante subrayar aquí que la formación de las sociedades de socorros mutuos aun cuando se deben a intereses y demandas específicas de los trabajadores y habitantes del Territorio, continuó paralela a la creación de otras formas de asociación obrera y sindical.

Por otra parte, y como resulta de la revisión de sus listados de dirigentes y de socios, no todas las sociedades de socorros mutuos estaban constituídas exclusivamente por obreros: de hecho por ejemplo, la Sociedad Española de Socorros Mutuos fue formada y dirigida inicialmente -entre otros- por José Menéndez en marzo de 1895.

LAS SOCIEDADES MUTUALES COMO FORMA DE ENTREAYUDA

Por eso, puede decirse que las sociedades mutuales -sobre todo en este período inicial de su formación- eran organizaciones sociales de ayuda solidaria en la que se integraban algunos obreros, pero no eran organizaciones formadas exclusivamente por obreros.

El mutualismo fue una organización en forma de redes de ayuda y su existencia vino a suplir la falta de hospitales, clínicas e incluso de ayuda médica y farmacéutica.

Sociedad de Beneficencia Portuguesa

“Director de turno durante el presente mes: Serafin Araujo.

Las familias de los socios enfermos deben dirijirse al Director de turno en demanda de auxilio.  El Secretario.” ([1])

Por lo demás, hay que subrayar que el mutualismo que se estableció en Magallanes era originariamente europeo.

Es necesario entender que, con muchos europeos llegaron también a Magallanes las ideas y tendencias sociales, que se disputaban los grandes movimientos sociales en la Europa de la época: las tendencias socialistas, con sus numerosas variantes utópicas, social-demócratas y científicas, el anarquismo (que a fines del siglo XIX se encontraba en una fase de auge y expansión); el mutualismo (que arrancaba sus lejanas raíces de los gremios artesanos de la Edad Media); el cooperativismo; el cartismo inglés de las “Trade Unions“; las influencias provenientes de la Primer Internacional de los Trabajadores y sus sucesores; e incluso de la propia y riquísima experiencia asociativa y de luchas sociales y políticas que habían vivido Francia, Italia, Alemania, España y Europa central después del derrumbe del imperio napoleónico y el despertar de las nacionalidades.

Considérese además, en este sentido, que los inmigrantes europeos provenían de un continente que a partir de 1873 vivió una prolongada crisis económica y social, caracterizada por guerras frecuentes, carestía, hambrunas y bruscos desplazamientos de población desde las zonas rurales hacia las ciudades.

Atraídos por un buen pago, por el deseo de aventura o simplemente por la imagen mítica que tenía la Patagonia en el “imaginario colectivo” de los europeos, y porque en Europa en época invernal no había mucho para hacer, llegaban al país contingentes de inmigrantes para participar en verano en las faenas ganaderas.

Las sociedades ganaderas que traían estos trabajadores golondrinas (especialmente en el caso de ingleses y escoceses) les costeaban el viaje y los devolvían en barco a su país de origen.

Muchos de esos inmigrantes, llegaron al puerto de Punta Arenas, y se alojaron en precarias viviendas. Algunos de ellos, como se podrá apreciar más adelante, eran portadores de ideologías revolucionarias, participaron activamente en la formación de las primeras organizaciones del movimiento obrero magallánico y de las primeras corrientes políticas, ya sea porque adherían al mutualismo, al socialismo o al anarquismo.

Pero, es necesario reconocerlo también, muchos de ellos no tenían ideología política ni disposición a participar en asuntos sociales o gremiales, y se dedicaron única y exclusivamente a trabajar, orientándose por una filosofía del ahorro.

FUENTES Y REFERENCIAS

Diario El Magallanes de Punta Arenas: colecciones completas, 1898-1918.

Manuel Luis Rodríguez U.


[1]  EM, 09.01.1898, p, 2.

La insubordinación de los guardianes de policía en Magallanes en 1920: un hecho histórico inédito

PREFACIO

Hacia 1920, la Federación Obrera de Magallanes se había convertido en una organización social poderosa, influyente, con gran capacidad de convocatoria y con una extensa red de contactos y relaciones en Chile y en la Patagonia.

Incluso, a principios de 1920, era evidente que la influencia y alcance de la labor propagandística realizada por la Federación Obrera y de “El Trabajo”, había traspasado el campo específicamente obrero, para abarcar hacia otros sectores sociales en el Territorio de Magallanes.

Una prueba de ello, son los extraños incidentes producidos entre la segunda quincena del enero y la primera quincena de febrero de 1920, en los que se vieron involucrados algunos efectivos policiales, conscriptos del Batallón Magallanes y grupos de civiles.  El jefe de la policía en aquel entonces intentó dar una explicación muy superficial a principios de este mismo año, en una entrevista que le fue solicitada por “El Magallanes”, pero los incidentes reflejaban que entre los individuos implicados había un malestar más profundo.

Este ensayo presenta un recuento histórico descriptivo y explicativo de aquellos sucesos.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2012.

ANTECEDENTES

Leamos el siguiente oficio -inédito hasta hoy- y despachado por el Gobernador del Territorio a algunas autoridades locales, y que tenía como destinatario, al Prefecto de la Policía Fiscal del Territorio.

Punta Arenas, 26 de enero de 1920.

N° 26.

Por los Partes de la Prefectura de su digno cargo, ha tomado conocimiento oficial esta Gobernación de los graves desórdenes callejeros habidos las últimas noches en esta ciudad, entre guardianes de Policía, conscriptos del Batallón Magallanes y numeroso elemento civil.

Sin poder formarse todavía concepto definitivo de las responsabilidades, por estar pendiente la tramitación judicial, ésta Gobernación y Comandancia General de Armas ha procurado tener un juicio previo que la ilustre para tomar algunas medidas necesarias a evitar la continuación del escándalo público producido por dichos incidentes; y de las diversas averiguaciones practicadas, la Gobernación y Comandancia General de Armas ha llegado a penetrarse de que el orígen de los dolorosos incidentes  está en elementos sociales ajenos a la fuerza pública, que en sus propósitos de alterar el órden procuran destruir la armonía que debe inspirar las relaciones de las Instituciones llamadas a mantenerlo.

En mérito de lo expuesto, me es grato reiterar a esa Prefectura las instrucciones impartidas verbalmente, y confío en que la acción prudente y enérgica del personal de su mando, según las circunstancias del momento en que la ejerciten, hará cesar la alarma pública creada por los últimos incidentes.

Saluda a Ud.

Alfonso Bulnes Calvo.

Al Señor

Prefecto de Policía.

Pte.” ([1]).

¿Se desprende de este oficio, que la acción de algunos federados estaba comenzando a minar la “cohesión” entre conscriptos y guardias policiales, o simplemente, se aprovecharon oportunamente de la rivalidad existente entre ambos grupos de individuos?

¿Quiénes eran esos “elementos sociales ajenos a la fuerza pública” a los que alude la autoridad?

No está demás recordar que el salario de los Guardianes de Policía en ese año de 1920 era de $ 162 mensuales, lo que no era una remuneración importante dadas las delicadas tareas de estos funcionarios.

Los dolores de cabeza para el Gobernador Alfonso Bulnes Calvo, quién había asumido su cargo hace apenas dos meses, solo estaban comenzando…

SECUENCIA DE LOS HECHOS

En efecto, el asunto llegó mucho más lejos y revistió una mayor gravedad por el lado de los Guardianes de Policía, como lo apreciamos en la siguiente secuencia cronológica de los hechos.

Miércoles 18 de febrero

08.00 hs. de la mañana: al momento de presentarse la guardia en el cuartel de la Policía Fiscal, un grupo de Guardianes 3° demandaron a su jefe de unidad, el Prefecto José Domingo Briceño, que se les cancelen sus sueldos del mes de enero, cuyo pago se encontraba atrasado y pendiente.

Se produjo una discusión a viva voz entre el Prefecto Briceño y algunos guardianes, de resultas de la cual aquel golpeó a uno de sus subordinados.

A las 08.30 hs. aproximadamente, este grupo de trece Guardianes 3° se retiran del cuartel de la Policía, y se dirigen a la sede la Federación Obrera en calle Errázuriz. El diario El Magallanes relata al respecto: “En la mañana de hoy a las 8 de la mañana, un grupo de trece guardianes había abandonado el cuartel, circulando en la población algunos rumores que hasta entonces eran contradictorios.  Así, se nos manifestó que el movimiento se debía a que uno de los guardianes había sido maltratado por parte del jefe, según unos y que, según otros, el movimiento era originado porque los guardianes aún no recibían el pago de su sueldo correspondiente al mes de enero. ([2]).

Siempre en la mañana, el Gobernador envió el siguiente oficio al Juez Letrado del Territorio:

“Punta Arenas, 18 de febrero de 1920.

N° 63.

Para los fines que V.S. estime procedentes, adjunto remito a V.S. el Oficio N° 102 de la Prefectura de Policía de esta ciudad, por la cual se pone en conocimiento del suscrito un hecho de insubordinación realizado a las 8 horas de hoy, por 13 guardianes de la referida repartición.

Saluda a V.S.

Alfonso Bulnes Calvo.

Al Señor

Juez Letrado del Territorio.

Pte.” ([3]).

Desde que ocurrió el incidente, el Gobernador recibió la información oficial de la Prefectura, y la autoridad política transmitió el asunto al Juez, mientras tomaba las medidas de seguridad necesarias.

A las 10.00 hs. de la mañana, el Gobernador civil ordenó la detención de los insubordinados, mientras éstos redactaban en la sede la Federación Obrera de Magallanes un petitorio, el cual fue enviado a la autoridad mediante el dirigente Custodio Vilches, quién hizo saber al funcionario receptor del documento, que los guardianes esperaban su respuesta en la sede de la Federación.

Hacia las 10.30 hs. un piquete de Carabineros se presentó en la casa de calle Errázuriz y procedió a detener a los 13 guardianes sin resistencia de su parte, los cuales fueron trasladados en calidad de detenidos al crucero de la Marina “Ministro Zenteno”, que se encontraba surto en el puerto. ([4])

El periódico local “El Magallanes” presenta ésta versión de la detención de los rebeldes: “Detenidos que hubieron sido los guardianes expresados, fueron conducidos en calidad de detenidos a bordo del crucero “Ministro Zenteno” en donde han permanecido hasta hoy.  Esta mañana tuvimos conocimiento en la policía de que los guardianes antes expresados, después de haber abandonado el cuartel, se refugiaron por algunos momentos en una casa de calle Errázuriz, desde donde  un delegado especial vino a la Gobernación Civil a poner en manos del señor Gobernador un pliego de condiciones y peticiones que hasta este momento no hemos logrado conocer oficialmente, a pesar de que por las versiones que circulan, sabemos que allí se pide la destitución de algunos de los empleados superiores de la Policia y algunas otras que a su debido tiempo daremos a conocer.” ([5]).

Por la tarde del mismo día 18, el Gobernador, con nuevos antecedentes, despachó el siguiente oficio:

“Punta Arenas, 18 de febrero de 1920.

N° 64.

Para los fines que V.S. estime procedentes, original remito a V.S.  una presentación pasada al infrascrito, la cual firman los 14 guardianes insubordinados y de cuyo hecho dí cuenta V.S. con el oficio 63 fecha de hoy.

Me permito hacer presente a V.S. que la comunicación adjunta fué entregada en la Oficina de Partes al Oficial 1° de esta Gobernación, Sr. Pedro Mella D., por don Custodio Vilches, quién manifestó al sr. Mella que los guardianes firmantes esperaban la respuesta en el local de la Federación Obrera.

Saluda a Ud.

Alfonso Bulnes Calvo.

Al Señor

Juez Letrado de Magallanes,

Pte.” ([6]).

Es de observar que en este segundo oficio, el Gobernador Bulnes Calvo ha modificado su versión de la mañana, en cuanto al número de Guardianes implicados: resulta que ahora son 14.

Pero, lo más relevante de este documento, es el reconocimiento que hace la autoridad de la relación existente entre los guardianes de policía rebeldes y la Federación Obrera, ya que fue uno de sus dirigentes –Custodio Vilches, a la sazón Secretario de Actas de la organización- el portador de sus demandas.

Jueves 19 de febrero

En la mañana de este día, son puestos en libertad todos los guardianes, por resolución del Juez del I Juzgado.

La principal causal de su excarcelación era que -al igual que todos los integrantes de la Policía Fiscal- ellos pertenecían al orden de los empleados públicos de carácter civil, y por lo tanto, no eran susceptibles de ser encausados por la legislación penal militar.

Los trece Guardianes fueron trasladados desde el crucero “Ministro Zenteno” bajo escolta policial hasta el Cuartel de la Policía, donde debieron hacer entrega del “cargo” (es decir, de sus equipos, uniformes y enseres), hecho lo cual fueron embarcados en la tarde del mismo día jueves, en el vapor “Magallanes” con destino al norte del país.

De estos dos documentos, se puede deducir claramente que la Federación Obrera tuvo algún grado de vinculación directa con los guardianes insubordinados, sobre todo porque éstos se refugiaron en la sede de la Federación, en espera de la respuesta de la autoridad a su petitorio. ([7])

LAS CONSECUENCIAS Y EFECTOS

Naturalmente, el grupo de los policías insubordinados fueron retirados del servicio y dados de baja de inmediato, por los efectos perjudiciales que su ejemplo podría producir en la tropa de guardianes o entre los conscriptos…

En la Revista de Comisario de fecha 27 de marzo de 1920, de la Policía Fiscal de Magallanes, figuran a lo menos cuatro Guardianes de Policía  dados de baja por insubordinación (José Domingo Plaza, Luis Miranda, José M. Machuca y Andrónico Merino Aedo), mientras que en la Revista de Comisario del 27 de abril, figuran como dados de baja por insubordinación y/o mala conducta otros seis Guardianes (Alfredo Yañez, quién desertó en Santiago; Carlos Jorquera, Luis Toro Rodríguez, Juan Aravena, Leandro Recabarren y Orlando Oyarzún)

Evidentemente, uno de los efectos -y no el único- de la insubordinación policial de febrero, fué el reemplazo del Prefecto de la Policia Fiscal -mandado a llamar desde Santiago- por un oficial de Ejército.  Ello consta en el Oficio Decreto N° 108 que firma José María Barceló Lira en los siguientes términos: “Gobernación del Territorio. Punta Arenas, 15 de marzo de 1920. N° 108. Debiendo el Prefecto de Policía de esta ciudad, don José Domingo Briceño, trasladarse a la capital, DECRETO: 1) Nómbrase al capitán don Enrique León, del Batallón Magallanes de esta Guarnición, para que, desde esta fecha y en carácter de suplente, reemplace en sus funciones al Prefecto en propiedad. 2) En el acto de la entrega de la Prefectura, deberá intervenir el Secretario de la Gobernación. Anótese, comuníquese y dese cuenta al Supremo Gobierno.  José M. Barceló Lira.”

Otro efecto de este incidente, fué el aumento de la dotación policial en Magallanes, como reza el siguiente oficio enviado al Prefecto de Policía en marzo de 1920: “Punta Arenas, 20 de marzo de 1920. N° 114. Con fecha de hoy esta Gobernación ha recibido la siguiente comunicación radiográfica: “Moneda 19 de marzo. Por Vapor Chiloé van cuatro guardianes primeros y dieciseis terceros contratados para Policía a quienes debe darse de alta con fecha 10 del actual para los efectos Revista del Comisario…Lo que transcribo a Ud. para su conocimiento y fines indicados. Por orden del Sr. Gobernador.  Al señor Prefecto de Policía. Presente.”([8]).

Es decir, en reemplazo de los trece Guardianes dados de baja por los hechos relatados, fueron enviados al Territorio veinte Guardianes más.

Más tarde, la inquietud social persistente en la Patagonia provocaría otros desplazamientos de efectivos: el 30 de septiembre de 1920, fueron enviados a Puerto Natales otros 20 policías, para reforzar la dotación de ese punto.

Por lo demás, éste acontecimiento y los que culminaron en el asalto e incendio  de la Federación Obrera, dejan ahora abierta la interrogante sobre la postura de los dirigentes federados respecto a los temas del uso de las armas como recurso para hacer avanzar su causa, y de la relación entre la Federación y las instituciones militares y policiales.

¿Se plantearon acaso los dirigentes federados, la cuestión de su relación con la tropa o de la propaganda hacia los conscriptos y militares de más baja graduación?

¿Porqué esos trece policías, puestos en actitud de rebeldía, se refugian en la sede de la Federación Obrera y desde allí envían su pliego de peticiones al Gobernador?

No es lógico pensar que los guardianes hayan llegado a la sede de la Federación por azar, sino porque entre ellos  y la organización existía alguna forma de vinculación o cercanía.

En el diario “El Trabajo” aparecieron algunas referencias indirectas en las que sus redactores se referían a la tropa, como susceptible de adoptar una postura favorable a la Federación o a la “causa de la clase obrera”, en determinadas circunstancias, pero naturalmente, nada hay allí que pueda indicarnos una actitud deliberada de infiltración o de ruptura de la unidad y disciplina de las filas castrenses.

Pero sí, los hechos de enero-febrero de 1920, nos reflejan fehacientemente que la propaganda federada (a través del diario “El Trabajo” en especial), había logrado llegar al interior de la tropa de policías y probablemente también de los conscriptos.

No hay que olvidar, que algunos de los marineros desembarcados para reprimir las manifestaciones de enero de 1919 en Punta Arenas, blandieron sus carnets de la Federación, para negarse a disparar sobre la multitud que manifestaba.

Es posible afirmar que este incidente, poco conocido en nuestra historia regional, constituyó uno de los hechos más significativos que mayor influencia en el clima de odiosidad que se estaba formando entre ciertas autoridades del Territorio contra la Federación Obrera, y en la decisión de éstas de acabar con la Federación, clima que culminó el 27 de julio siguiente.

Por eso, este extraño incidente debe ser tenido en memoria al momento de intentar comprender los sucesos del 27 de julio de 1920.  ([9]).

Manuel Luis Rodríguez U.


[1] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia.  Oficios Enviados. 1910-1920.

[2] EM, 18.02.20, p. 7.

[3] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia.  Oficios Enviados. 1910-1920.

[4] La presencia del crucero “Zenteno” de la Marina nacional en Magallanes ha podido ser registrada, desde mediados de 1919, después de la rebelión obrera de Puerto Natales. El 7 de octubre de 1919 “El Magallanes” anunciaba que “…este buque se encuentra listo para zarpar en comisión hidrográfica a Canal Beagle en donde permanecerá durante toda la temporada de verano” (EM, 7.10.19, p. 7).  La poderosa unidad naval permaneció casi dos años en la región austral, disponible para las autoridades del Territorio.

[5] EM, 19.02.20, p. 7

[6] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia.  Oficios Enviados. 1910-1920.

[7] No deja de ser sorprendente el escaso interés que este hecho suscitó en la prensa local.  Las noticias de “El Magallanes” y otros periódicos siempre fueron escuetas y poco esclarecedoras del verdadero trasfondo de los acontecimientos.  Una insubordinación entre el personal policial era lo peor que podían esperar las autoridades y los poderosos estancieros.

[8] Gobernación de Magallanes.  Correspondencia. Oficios Enviados 1910-1920.

[9] Fuentes: “El Magallanes”, año 1920.  Archivo de la Intendencia de Magallanes. Oficios Enviados y Recibidos, 1911-1920

1901: la primera vez en la historia de las estancias de la Patagonia que los trabajadores no comenzaron la faena

1901:  los estancieros se ponen de acuerdo  en el salario de los peones…pero los peones rechazan ese acuerdo

En el año 1901, los estancieros del territorio de Magallanes, frente a la disminución que estaba experimentando el precio de la lana en los mercados de Londres, acordaron uniformar y reducir el salario que se pagaba a los obreros esquiladores.

En esa oportunidad, se reunieron estancieros que tenían establecimientos en Chile y en Argentina, y tomaron la decisión de disminuir los costos de explotación de las estancias, mediante este expediente.

Hacia ese año, se pagaba a los esquiladores 14 chelines por cada cien animales más la comida y doce chelines por cada cien animales, pero sin comida.

De resultas de una serie de reuniones que tuvieron lugar en septiembre de 1901, los estancieros firmaron el siguiente documento.

Minuta de convenio

“Los que suscriben, estancieros de este distrito de Magallanes y sus adyacencias en jurisdicción arjentina, reunidos de nuevo hoy para continuar las consideraciones respecto a diversos puntos de orden e interés común que sujieren i exijen las precarias circunstancias por que atraviesa actualmente nuestra industria duramente afectada con motivo de la crisis lanera que produce una enorme baja en los precios de nuestros productos, poniendo a dura prueba la situación económica de cada uno, hemos convenido unánimemente establecer un pliego de condiciones único que nos sirvan de base i rijan entre todos nosotros i el personal que empleemos en nuestras faenas i en el desarrollo de nuestros trabajos en los establecimientos rurales que poseemos o representamos, las cuales condiciones se acompañan en foja separada en forma de contrato, impresas en los idiomas español e inglés para su buen conocimiento e interpretación de todos.

I asimismo hemos convenido fijar el precio uniforme de doce chelines a pagar por la esquila de cada cien animales lanares, sin manutención, en la forma usual hasta ahora, o de diez chelines por cada cien animales lanares que se esquilen i a mas la manutención respectiva de los trabajadores según el réjimen que se acostumbra adoptar en cada establecimiento; condiciones éstas que principiarán a rejir desde la presente fecha i que nos comprometemos a observar fielmente.

En consecuencia firmamos la presente minuta comprometiéndonos bajo nuestra palabra honrada a observar fielmente las conclusiones espuestas a que hemos unánimemente llegado a convenir después de largas deliberaciones i consideraciones jenerales, las que concurren a facilitar a todos por igual.

Punta Arenas, setiembre 30 de 1901.” ([1])

Más allá de la importancia intrínseca de este documento, por lo que nos relata de las condiciones salariales y de trabajo de los obreros ganaderos en el Territorio, cabe subrayar que este acuerdo quedó en letra muerta a las pocas semanas de suscrito.

En las estancias de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego se intentó cumplir este convenio, como se observa en este curioso aviso en dos idiomas, aparecido en el periódico local.

Esquiladores  Sociedad Esplotadora de Tierra del Fuego

“La esquila principiará en la sección Caleta Josefina el 25 de noviembre.  Se usará máquina esquiladora.  Por precios i condiciones ocurran a la oficina de la Sociedad Esplotadora de Tierra del Fuego.

Notice

Shearing will commence at sección Caleta Josefina on november 25th. Machine shears used.  Apply for particulars at the Office of the S. Esplot. Of T. Del Fuego.

El Director – Jerente.” ([2])

Pero, para las faenas de Tierra del Fuego, se ofrecía pagar más que lo convenido por los estancieros.

Esquiladores

“se necesitan 20 esquiladores que sepan esquilar a máquina en Estancia Springhill, Punta Espora, Tierra del Fuego.  Precio, catorce chelines i medio por cien, pagando la comida los peines i los cortadores.  Empieza la esquila el 2 de diciembre.” ([3])

No obstante este acuerdo, los obreros de algunas de las estancias de la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego, comenzaron tímidamente con sus demandas hacia 1901.

“Ellos pidieron $ 10 por cien,

lo cual no consideré razonable,

y no acordé nada al respecto,

de manera que ellos no comenzaron la faena…”

Los obreros esquiladores de las estancias, en pleno mes de noviembre, estaban descubriendo lentamente el poder de presión que tienen en sus manos: si no iniciaban las faenas, la esquila se atrasaba, y si la esquila se retrasaba, muchos animales podían morir (de calor o por el peso de la lana), con las consiguientes pérdidas para los ganaderos.

Este fué un interminable juego de fuerzas a fines de cada año, entre los estancieros y los obreros, por más de medio siglo…

Además, al convenirse un precio fijo por parte de los estancieros en septiembre de 1901, muchos obreros ganaderos debieron enterarse por el periódico de este acuerdo, por lo que el clima social en algunas estancias  a fines de ese año, comenzó a agitarse.

Escribía A.W.R. Cameron (Administrador) a Mauricio Braun el 6 de noviembre de 1901, a este respecto: “La mayoría de las estancias están ahora esquilando y están pagando de 15 a 16 chelines por cien animales y los peones desde 5 a 6 libras esterlinas por mes.  Los peones están muy inquietos aquí este año y varios de los estancieros han debido pagar los salarios después de iniciada la esquila”.([4]).

La frase “…los peones están muy inquietos aquí este año…” denota precisamente que, después del acuerdo salarial de los estancieros, los obreros manifestaron su rechazo a esos salarios y presionaban por remuneraciones más elevadas.

Nótese que estos obreros de estancias no estaban organizados, no tenían una organización que los agrupe y represente; aún así, sus demandas ejercían presión sobre los patrones.

El 17 de noviembre de 1901, Cameron le vuelve a explicar a Braun, a propósito de la situación que se vive también en algunas estancias argentinas: “Yo esperaba comenzar con la esquila el 11 de este mes pero los obreros reclaman por pagos más altos. Yo he acordado pagarles $ 9 por cada cien lo que es lo mismo que paga la S.J. Sheeping Co.  Ellos estaban de acuerdo en esto, pero en la mañana cuando estaban listos para comenzar, ellos me preguntaron si yo podía pagarles al contado o mediante órdenes.  Y como yo no podía pagarles al contado, ellos pidieron $ 10 por cien, lo cual yo consideré poco razonable y no acordé nada al respecto, de manera que ellos no comenzaron la faena.” ([5]).

Es decir, ¡estos obreros se negaron a trabajar, no quisieron comenzar la faena! No era huelga, era no comenzar la faena de trabajo… Estamos en noviembre de 1901…

Y en carta del 3 de enero de 1902, el Administrador Cameron, con su fría y británica capacidad de cálculo, analiza para M. Braun las consecuencias de aumentar el salario de los obreros de la esquila en éstos términos: “Yo he tenido noticias muy fidedignas de que ellos (los obreros) no quieren dinero en efectivo, sino que todo esto no es más que una excusa para tomar ventaja de la carencia de esquiladores y tratar de ganar otro dólar por el ciento de animales.  En su conjunto, yo pienso que si acepto sus demandas y les pago 10 o más de 18 chelines por las cien ovejas, lo cual probablemente vendría a ser el más alto salario pagado en la Patagonia este año, usted tendría muchas mas razones para acusarme de actuar contra sus intereses.” ([6])

De esta correspondencia, resulta evidente no solamente que los estancieros habían hecho un esfuerzo por concertarse para pagar un mismo salario a todos los obreros para la esquila, sino también que los trabajadores estaban inquietos porque sus demandas no eran satisfechas o lo eran solo parcialmente, pero que, al estar desorganizados, no tenían forma de darle continuidad a sus demandas.    De hecho, y como resulta de estos datos, la discusión por los salarios se producía entre los Administradores y los obreros, en las propias estancias.

¿Eran ya clase obrera esos peones de estancia de Magallanes que en 1901 paralizaban su trabajo como estrategia de presión para obtener respuesta a sus demandas?  Probablemente todavía no: no había organización, y su toma de conciencia alcanzaba solamente al nivel de las reivindicaciones básicas.

Los obreros del campo en este momento, aún sin organización que los agrupe, demandaban en 1901 lo esencial de sus necesidades: un salario que les sirva para subvenir a sus requerimientos esenciales.

¿Estaban informados los obreros del campo de Magallanes, de los sucesos huelguísticos del Norte de Chile?  Al revisar la prensa local de la época entre 1901 y 1905 aparecen frecuentes noticias sobre aquellos sucesos, lo que nos hace presumir que, por lo menos, alguna información les llegaba por la vía de los diarios o de los marineros que hacían la carrera entre los puertos del resto del país y Punta Arenas.

Por lo demás, resultaba evidente que los obreros que llegaban a las estancias del Territorio, lo hacían ingresando por el puerto de Punta Arenas, y no tenían cómocomparar sus salarios con los de los demás trabajadores ni con las demás estancias del Territorio o de la Patagonia argentina, dada su dispersión y las dificultades de comunicación y transporte.

Para las principales faenas del campo y de la ciudad, la contratación de obreros se efectuaba en Punta Arenas, puerto hacia el que convergían diversas líneas de navegación mercantil.

Sólo algunos años más adelante, la casa Braun & Blanchard establecería contactos estables y oficinas de contratación en Puerto Montt y Castro, para favorecer la venida regular y estacional de obreros chilotes hacia Magallanes.

Manuel Luis Rodríguez U.

REFERENCIAS


[1] EM, 4.10.01, p. 3.

[2] EM, 11.11.01, p. 2.

[3] EM, 26.11.01, p. 2.

[4] AMB, Correspondencia Legajo N° 12 – 1901-1902.

[5] AMB, Correspondencia Legajo N° 12 – 1901-1902.

[6] AMB, Correspondencia Legajo N° 12 – 1901-1902.

Estrategias socialistas en América Latina – Claudio Katz

Los caminos al socialismo vuelven a discutirse en la izquierda latinoamericana. La correlación de fuerzas ha cambiado por la acción popular, la crisis del neoliberalismo y la pérdida de capacidad ofensiva del imperialismo norteamericano. Ya no es válido oponer un período político revolucionario del pasado con otro conservador de la actualidad. La debilidad social de la clase obrera industrial no impide un avance anticapitalista, que depende de la confluencia de los explotados con los oprimidos en una lucha común.

Lo esencial es el nivel de conciencia popular. Se han forjado nuevas convicciones antiliberales y antiimperialistas, pero falta un eslabón anticapitalista que podría nutrirse del debate abierto en torno al socialismo del siglo XXI.

El marco constitucional que sustituyó a las dictaduras no impide el desarrollo de la izquierda, pero debe evitarse la adaptación institucional sin dar la espalda a la intervención electoral. Se puede compatibilizar esta participación con la promoción del poder popular.

Los movimientos y los partidos cumplen una función complementaria, ya que la lucha social no es autosuficiente y la organización partidaria es necesaria. Pero resulta indispensable evitar la autoproclamación sectaria e inscribir la obtención de mejoras inmediatas en un horizonte revolucionario. Este norte ordena toda la estrategia socialista.

Después de varios años de silencio la discusión estratégica resurge en la izquierda latinoamericana. Nuevamente se analizan caracterizaciones y cursos de acción para avanzar hacia el objetivo socialista. Esta reflexión incluye seis grandes temas: condiciones materiales, relaciones de fuerza, sujetos sociales, conciencia popular, marcos institucionales y organización de los oprimidos.

Madurez de las fuerzas productivas

El primer debate retoma una controversia clásica. ¿Han madurado las fuerzas productivas en América Latina para iniciar una transformación anticapitalista? ¿Son suficientes los recursos, las tecnologías y las calificaciones existentes para inaugurar un proceso socialista?

Los países de la región están menos preparados- pero más urgidos que las naciones desarrolladas- para encarar este cambio. Soportan desastres alimenticios, educativos y sanitarios más intensos que las economías avanzadas, pero cuentan con premisas materiales más endebles para resolver estos problemas. Esta contradicción es consecuencia del carácter periférico de América Latina y de su consiguiente atraso agrario, industrialización fragmentaria y dependencia financiera.

En la izquierda existen dos respuestas tradicionales frente a esta disyuntiva: promover una etapa de capitalismo progresista o iniciar una transición socialista adaptada a las insuficiencias regionales. En un texto reciente hemos expuesto varios argumentos a favor de esta segunda opción[3].

Pero otro debate igualmente relevante gira en torno a la oportunidad de este curso. Al cabo de un traumático período de depresión productiva y desmoronamiento bancario, América Latina transita por una fase de crecimiento, auge de las exportaciones y recomposición del beneficio empresario. Se podría objetar que en estas condiciones, no se avizora ningún colapso que justifique la transformación anticapitalista.

Pero la opción socialista no es un programa keynesiano para remontar las coyunturas recesivas. Es una plataforma para superar la explotación y la desigualdad que caracterizan al capitalismo. Busca desterrar la pobreza y el desempleo, erradicar los desastres ambientales, poner fin a las pesadillas bélicas y terminar con los cataclismos financieros que enriquecen a un minúsculo porcentaje de millonarios a costa de millones de individuos[4].

Esta polarización se verifica en la actual coyuntura latinoamericana. El aumento de las ganancias y el consumo de los sectores acomodados contrastan con índices aterradores de miseria. Estos infortunios que justifican la batalla por el socialismo se tornan más visibles en los picos de un descalabro. Pero las situaciones de colapso no constituyen el único momento apto para erradicar el sistema. El giro anticapitalista es una opción abierta para toda una época y puede iniciarse en distintas momentos del ciclo económico. La experiencia del siglo XX confirma esta factibilidad.

Ninguna revolución socialista coincidió con el cenit de una crisis financiera. En la mayoría de los casos irrumpió como consecuencia de la guerra, la ocupación colonial o la opresión dictatorial. En contextos de este tipo los bolcheviques tomaron el poder, Mao se impuso en China, Tito venció en Yugoslavia, los vietnamitas expulsaron a Estados Unidos y triunfó la revolución cubana. Gran parte de estas victorias se consumaron en pleno boom de posguerra, es decir durante una etapa de intenso crecimiento capitalista. Ningún automatismo encadena, por lo tanto, el debut del socialismo a un colapso productivo. Las penurias que genera el capitalismo son suficientes para propugnar la reversión de este sistema, en cualquier fase de sus fluctuaciones periódicas.

Solo los teóricos del catastrofismo observan un vínculo indisociable entre socialismo y desmoronamiento bancario. Esta conexión forma parte de su retrato habitual del capitalismo, como un régimen que siempre opera al borde de un derrumbe terminal. A la espera de este desplome identifican cualquier desajuste bancario con una depresión global y confunden un simple reflujo bursátil con el crack general. Estas exageraciones ignoran el funcionamiento básico del sistema que se pretende erradicar y no permiten abordar ningún problema de la transición socialista[5]

Globalización y pequeños paises

Una objeción al inicio de procesos socialistas resalta los impedimentos creados por la globalización. Plantea que la internacionalización actual del capital torna impracticable un desafío anticapitalista en América Latina[6].

¿Pero dónde radica exactamente el obstáculo? La mundialización no constituye una barrera para el proyecto socialista que tiene alcance universal. El desborde de las fronteras extiende los desequilibrios del capitalismo y crea mayores basamentos objetivos para superar este régimen.

Sólo quiénes conciben la construcción del socialismo como una “competencia entre dos sistemas” pueden observar a la mundialización como una gran adversidad. Esta visión es un resabio de la teoría del “campo socialista” que pregonaban los partidarios del modelo vigente en la ex URSS. Apostaban a doblegar al enemigo por medio de sucesivos éxitos económicos y logros geopolíticos, olvidando que no se puede vencer al capitalismo en su propio terreno de concurrencia.

Especialmente las economías periféricas -o menos industrializadas- nunca podrán triunfar en una concurrencia con potencias imperialistas, que desde hace siglos controlan el mercado mundial. El éxito socialista requiere una secuencia continuada de procesos que socaven al capitalismo global. Edificar el socialismo en un solo país (o un solo bloque) es una ilusión, que reiteradamente condujo a subordinar las posibilidades de transformación revolucionaria a una rivalidad diplomática entre dos bloques de naciones.

La presentación de la globalización como una etapa que bloquea la gestación de otros modelos es tributaria de la visión neoliberal, que proclamó la inexistencia de alternativas al curso derechista. Pero si se acepta esta premisa se debe desechar también cualquier esquema de capitalismo regulado o keyenesiano. Es incongruente afirmar que el totalitarismo de la globalización ha sepultado al proyecto anticapitalista, pero tolera modalidades intervencionistas de acumulación. Si se ha cerrado la primera opción, tampoco quedan resquicios para los ensayos neo-desarrollistas.

Pero como en realidad la globalización no es el fin de la historia, todas las alternativas permanecen abiertas. Solo comenzó nuevo período de acumulación, sostenido en la recomposición de la tasa de ganancia, que solventan los oprimidos de todos los países. Este soporte regresivo actualiza la necesidad del socialismo, como única respuesta popular a la nueva etapa. Solo esta salida permitiría remediar los desajustes creados por la expansión global del capital en el marco actual de especulación financiera y polarización imperialista.

Muchos teóricos reconocen la viabilidad mundial de la opción socialista, pero cuestionan su factibilidad en los pequeños países latinoamericanos. Estiman que este inicio debería ser pospuesto -por ejemplo en Bolivia- unos 30 o 50 años, para permitir la formación previa de un “capitalismo andino-amazónico”[7]. ¿Pero por qué 30 años y no 10 o 150? En el pasado, estas temporalidades estaban asociadas con cálculos de surgimiento de las burguesías nacionales encargadas de cumplimentar la etapa pre-socialista. Pero en la actualidad, es evidente que los impedimentos para gestar un esquema capitalista competitivo en países como Bolivia son por lo menos tan grandes, como los obstáculos para iniciar transformaciones socialistas. Basta imaginar las concesiones que demandarían las grandes corporaciones extranjeras para participar en este proyecto y los conflictos que generarían estos compromisos con las mayorías populares.

La dificultad es aún mayor si se concibe al “capitalismo andino-amazónico” como un modelo compatible con la reconstrucción de las comunidades indígenas[8]. En cualquier esquema motorizado por la competencia mercantil perdurarían los atropellos contra estas colectividades. El paso al socialismo en países tan periféricos como Bolivia es complejo, pero posible y conveniente. Requiere promover una transición con programas y alianzas afines en otros países de América Latina.

¿Cuál es la correlación de fuerzas?

La preeminencia de relaciones de fuerza favorables a los oprimidos es una condición del cambio socialista. La mayoría popular no puede prevalecer sobre sus antagonistas si afronta un balance de poder muy negativo. ¿Pero cómo se evalúa este parámetro?

La correlación de fuerzas está determinada en América Latina por las posiciones conquistadas, amenazadas o perdidas por tres sectores: las clases capitalistas locales, la masa de oprimidos y el imperialismo norteamericano. Durante los 90 se consumó a escala global una ofensiva global del capital sobre el trabajo que perdió fuerza en los últimos años, pero legó un clima adverso para los asalariados a escala internacional. En Latinoamérica se verifican sin embargo varias peculiaridades.

Los capitalistas participaron activamente de la arremetida neoliberal, pero terminaron padeciendo varias consecuencias colaterales de ese proceso. Perdieron posiciones competitivas con la apertura comercial y resignaron defensas frente a sus concurrentes externos con la desnacionalización del aparato productivo. Las crisis financieras vapulearon, además, al establishment y redujeron su presencia política directa. Por eso la derecha ha quedado en minoría y los gobiernos centroizquierdistas reemplazaron a muchos conservadores en el manejo del estado (especialmente en el Cono Sur). Las elites capitalistas ya no fijan impunemente la agenda de toda la región. Han quedado afectadas por una crisis del neoliberalismo que puede derivar en la declinación estructural de este proyecto.

La relación de fuerzas regional también ha sido modificada por grandes sublevaciones populares, que en Sudamérica precipitaron la caída de varios mandatarios. Los levantamientos en Bolivia, Ecuador, Argentina o Venezuela han repercutido directamente sobre el conjunto de las clases dominantes. Desafiaron la agresividad patronal e impusieron en muchos países cierta contemporización con las masas.

El impulso combativo es muy desigual. En ciertas naciones es visible el protagonismo popular ((Bolivia, Venezuela, Argentina, Ecuador), pero en otras prevalece un reflujo derivado de la decepción (Brasil, Uruguay). Lo novedoso es el despertar de luchas gremiales y estudiantiles en países que encabezaban el ranking neoliberal (Chile) y en naciones agobiadas por atropellos sociales y hemorragias de emigrantes (México). La correlación de fuerzas es muy variada en América Latina, pero se afirma en toda la zona una tónica general de iniciativas populares.

Al comienzo de los 90 el imperialismo norteamericano estaba lanzado a la recolonización política de su patio trasero a través del librecomercio y la instalación de bases militares. También este panorama cambió. La versión original del ALCA fracasó por los conflictos entre firmas globalizadas y corporaciones dependientes de los mercados internos, por choques entre exportadores e industriales y por el extendido rechazo popular. La contraofensiva de tratados bilaterales que ha lanzado el Departamento de Estado no compensa este retroceso.

El aislamiento internacional de Bush (desplome electoral republicano, fracaso en Irak, pérdida de aliados en Europa) le ha quitado espacio al unilateralismo e incentivó el resurgimiento de bloques geopolíticos adversos a Estados Unidos (como los No Alineados). Este repliegue norteamericano se refleja nítidamente en la ausencia de respuestas militares al desafío de Venezuela.

La correlación de fuerzas ha registrado, por lo tanto, varios cambios significativos en América Latina. Las clases dominantes ya no cuentan con la brújula estratégica neoliberal, el movimiento popular recuperó presencia callejera y el imperialismo norteamericano perdió capacidad de intervención.

El nuevo período

Los cambios en la dominación por arriba, en la beligerancia por abajo y en el comportamiento del gendarme externo obligan a revisar un diagnóstico tradicional de varios teóricos de la izquierda. Esta caracterización tendía a remarcar las dificultades que enfrenta la batalla por el socialismo a partir de un contraste entre dos etapas: el período favorable que inició la revolución cubana (1959) y la fase desfavorable que inauguró la caída de la URSS (1989-91). El primer ciclo -revolucionario y antiimperialista- era confrontado con la segunda fase de regresión conservadora [9]. ¿Es válido este esquema en la actualidad?

El clima político que se respira en muchos países contraría intuitivamente esta visión en los tres planos de la correlación de fuerzas. En primer lugar, los capitalistas locales han perdido la confianza agresiva que detentaban en la década pasada. A diferencia de los años 70 ya no pueden recurrir al salvajismo dictatorial. Se han quedado sin el instrumento golpista para sortear las crisis y aplastar con asesinatos masivos la rebeldía popular. En varios países persiste el terrorismo de estado (no solo Colombia, sino también en forma selectiva actualmente en México), pero en general el establishment debe aceptar un marco de restricciones institucionales que ignoraba en el pasado. Esta limitación constituye una conquista popular que opera a favor de los explotados en el balance de fuerzas.

En segundo término la intensidad de las luchas sociales –mensuradas en su magnitud e impacto político inmediato- tiene muchos puntos en común con las resistencias de los años 60 o 70. Las sublevaciones registradas en Ecuador, Bolivia o Argentina y las gestas estudiantiles o rebeliones comunales en toda la zona son comparables con los grandes levantamientos de la generación pasada.

En tercer lugar son muy visibles las dificultades de intervención que enfrenta el imperialismo. Mientras que en los años 80 Reagan libraba una guerra contrarrevolucionara abierta en Centroamérica, Bush ha debido restringir sus operativos en la región.

El análisis de la correlación de fuerzas debe tomar en cuenta estos tres procesos y evitar una mirada que solo preste atención al contexto por arriba (relaciones entre potencias), omitiendo lo que sucede por abajo (antagonismos sociales). Este problema afecta al enfoque tradicional de las dos etapas, que divorcia en forma tajante la historia regional en función del colapso de la URSS. Partiendo de esta divisoria las posibilidades socialistas del primer período son idealizadas y las potencialidades anticapitalistas del segundo quedan minimizadas.

La existencia o desaparición de la URSS constituye un elemento del análisis que no define la correlación de fuerzas. Conviene recordar que una burocracia hostil al socialismo comandaba a este régimen, mucho antes de su reconversión en clase capitalista. Libraba un choque con Estados Unidos en el ajedrez internacional y solo contemporizaba con los movimientos antiimperialistas en función de sus intereses geopolíticos. Por eso no era un motor del proyecto anticapitalista. Las diferencias con los años 70 existen y son significativas, pero no se ubican en la correlación de fuerzas.

Diversidad de sujetos

Los actores de una transformación socialista son las víctimas de la dominación capitalista, pero los sujetos específicos de este proceso en América Latina son muy diversos. En algunas regiones las comunidades indígenas han ocupado un lugar dirigente en las rebeliones (Ecuador, Bolivia, México) y en otras zonas los campesinos lideraron la resistencia (Brasil, Perú, Paraguay). En ciertos países los protagonistas han sido asalariados urbanos (Argentina, Uruguay) o precarizados (Caribe, Centroamérica). También es llamativo el nuevo rol de las comunidades indígenas y el papel menos gravitante de los sindicatos fabriles. Esta multiplicidad de sectores refleja la estructura social diferenciada y las peculiaridades políticas de cada país.

Pero esta diversidad también confirma la variedad de participantes de una transformación socialista. Como el desarrollo del capitalismo expande la explotación del trabajo asalariado y las formas colaterales de opresión, los actores potenciales de un proceso socialista son todos los explotados y oprimidos. Les cabe este rol no solo a los asalariados que generan directamente el beneficio patronal, sino a todas las víctimas de la desigualdad capitalista. Lo esencial es la convergencia de estos sectores en una batalla común en torno a focos muy cambiantes de rebeldía. La victoria depende de esta acción contra un enemigo que domina dividiendo al campo popular.

En esta lucha ciertos segmentos de los asalariados tienden a jugar un rol más gravitante por el lugar que ocupan en ramas vitales de la economía (minería, fábricas, bancos). Los capitalistas lucran con las privaciones de todos los desposeídos, pero sus ganancias dependen específicamente del esfuerzo laboral directo de los explotados.

Esta centralidad se verifica en la actual la coyuntura de reactivación económica que tiende a recrear la significación de los asalariados. En Argentina las organizaciones sindicales recuperan preeminencia callejera, en comparación al papel cumplido por los desempleados y la clase media durante la crisis del 2001. En Chile las huelgas de los mineros ganan protagonismo, en México se afianza el rol de ciertos sindicatos y en Venezuela persiste la gravitación exhibida por los petroleros durante su batalla contra el golpismo.

¿Sujeto ausente?

Algunos teóricos estiman que actualmente “no existe un sujeto para encarar el socialismo” en América Latina [10]. Pero no definen con claridad cuál es el conglomerado ausente. La respuesta implícita es la debilidad de la clase obrera regional, que representa una fracción reducida de la población como consecuencia del subdesarrollo capitalista. Esta visión plantea posponer la concreción del socialismo hasta que surja un proletariado más numeroso y extendido.

Pero el desarrollo del capitalismo contemporáneo es sinónimo de alta productividad, cambio tecnológico y consiguiente ampliación de la precarización o el desempleo. Esta evolución pone en tela de juicio la tradicional asociación entre acumulación creciente y engrosamiento masivo de la clase obrera industrial. Si la desocupación y la informalidad imposibilitan por ahora la batalla por el socialismo, también lo impedirán en el futuro. Es evidente que ambos flagelos continuarán reforzando el ejército de los desempleados y la segmentación de los asalariados.

Conviene además tener presente, que nunca existió un proletariado enteramente uniforme y homogéneo y que la actual expansión de la informalidad es un motivo adicional para propiciar el socialismo. Los actores necesarios para iniciar esta transformación están ampliamente presentes en América Latina.

Es cierto que la clase obrera no ofrece el perfil ideal para este cambio, pero tampoco la burguesía detenta el formato perfecto para un desenvolvimiento capitalista. Por eso los neo-desarrollistas discuten intensamente cuál es el grado de existencia de este sector patronal nacional y cualquiera sea su conclusión nunca desechan el capitalismo. En cambio las limitaciones cuantitativas de la clase obrera constituyen para algunos teóricos de la izquierda, una razón para postular la dilación del socialismo.

Esta diferencia de actitud es aleccionadora. Mientras que las clases dominantes exhiben enorme flexibilidad para afrontar adversidades con distintos remedios (por ejemplo, una intervención más activa del estado), la respuesta de algunos socialistas es timorata. Solo ven obstáculos para el proyecto popular cuándo sus oponentes ensayan un modelo tras otro de capitalismo.

Con miradas idealizadas de la clase obrera industrial -como único artífice del socialismo- siempre habrá dificultades para concebir un planteo anticapitalista en la periferia. Pero si se abandona esa estrecha concepción, no existe ninguna razón para cuestionar en términos de carencias clasistas la viabilidad de este proyecto.

La socialización de las tradiciones de lucha es más importante para un proceso anticapitalista que la jerarquía de los sujetos participantes. Si las experiencias de resistencia son compartidas, la potencialidad de un cambio revolucionario se acrecienta. Un ejemplo de este intercambio fue la conversión de los ex obreros de Argentina en militantes de un gran movimiento de desocupados. Otro caso fue la transformación de los ex mineros de Bolivia en organizadores de los trabajadores informales.

El cambio de status (explotados a oprimidos y viceversa) no introduce transformaciones significativas, si persiste el nivel de beligerancia y se reciclan las trayectorias de la acción popular. Este segundo aspecto es más relevante para el proyecto socialista que las mutaciones en la configuración social. Por eso el análisis sociológico no debe reemplazar la caracterización política de un proceso revolucionario.

El cuestionamiento del socialismo por ausencia de sujetos ha sido formulado con argumentos muy variados. En algunas naciones pequeñas como Bolivia, esta objeción remarca que el proletariado es demográficamente escaso, ha sufrido severas derrotas desde la privatización de la minería y su peso decreció frente a la agricultura familiar[11].

Pero todas las revoluciones anticapitalistas del siglo XX se consumaron en naciones atrasadas con segmentos obreros minoritarios. Las derrotas que sufrieron los mineros del Altiplano han quedado ampliamente contrabalanceadas por la sucesión de rebeliones populares y las comunidades agrarias son aliadas potenciales y no adversarios del cambio socialista.

El problema del sujeto ausente tiende a generar debates estériles. Encontrar caminos para garantizar la unidad de los oprimidos y explotados es mucho más importante que dirimir cuál de ellos tendría mayor protagonismo en un salto al socialismo.

Problemas de la conciencia popular

La erradicación del capitalismo es un proyecto enteramente dependiente del nivel de conciencia de los oprimidos. Sólo estas convicciones pueden encaminar un proceso de lucha hacia el socialismo.

La visión primitiva de esta transformación como un devenir inevitable de la historia ha perdido consenso intelectual y atracción política. No existe ningún patrón de evolución histórica de este tipo. El socialismo constituirá una creación voluntaria de las grandes mayorías o no surgirá nunca. Lo ocurrido bajo el “socialismo real” ilustra cuán nefasto es sustituir la decisión popular por el paternalismo de los funcionarios.

Pero la conciencia de los oprimidos es una esfera sujeta a fuertes mutaciones. Dos fuerzas opuestas influyen en su desarrollo: los aprendizajes que asimilan los explotados en su resistencia contra el capital y el desánimo que genera el agobio laboral, la angustia por la supervivencia y la alienación cotidiana.

La inclinación de los asalariados a cuestionar o aceptar el orden vigente deriva del cambiante resultado de este conflicto. En ciertas circunstancias predomina la visión crítica y en otros momentos prevalece la resignación. Estas actitudes dependen de muchos factores y se reflejan en percepciones generacionales muy distintas del capitalismo. El grueso de la juventud contemporánea se crió, por ejemplo, sin las expectativas de mejora laboral o educativa que prevalecieron en la posguerra y observando a la exclusión, el desempleo o la desigualdad como patrones normales de funcionamiento del sistema. Esta mirada del orden vigente no impidió a la nueva generación latinoamericana retomar la belicosidad de sus antecesores.

La imagen predominante del capitalismo influye sobre la conciencia socialista, pero no determina su consistencia. En este terreno lo esencial son las conclusiones extraídas de la lucha de clases y el impacto creado por grandes revoluciones en otros países. Estos hitos determinan la vigencia de ciertos “grados medios de conciencia socialista”, que se traducen en niveles de mayor entusiasmo o decepción hacia el proyecto anticapitalista. Las victorias logradas en Rusia, China, Yugoslavia, Vietnam o Cuba favorecieron por ejemplo una percepción socialista positiva, que no fue disipada por las numerosas derrotas que también se registraron en esos períodos.

La actual generación latinoamericana no creció como sus padres en un contexto signado por triunfos revolucionarios. Esta ausencia de un referente anticapitalista exitoso -próximo a sus vivencias inmediatas- explica su mayor distanciamiento espontáneo hacia el proyecto socialista.

Las grandes diferencias entre el período actual y la etapa de 1960-80 se ubican más en este plano de conciencia política, que en el terreno de las relaciones de fuerza o en el cambio de los sujetos populares. No es la intensidad de los conflictos sociales, la disposición de lucha de los oprimidos o la capacidad de control de los opresores lo que ha cambiado sustancialmente, sino la visibilidad y confianza en un modelo socialista.

Rupturas y continuidades

El derrumbe de la URSS provocó una crisis de credibilidad internacional en el proyecto socialista que ha condicionado la acción de la izquierda. América Latina no fue la excepción a este efecto, pero algunos teóricos exageran su incidencia y tienden a suponer que la perspectiva socialista quedó clausurada por un largo período. En esta visión se apoya la distinción categórica entre un período revolucionario (hasta 1989) y otro conservador (desde esa fecha en adelante).

Esta separación olvida que la izquierda latinoamericana había tomado distancia del modelo soviético antes del colapso del “campo socialista”. El desánimo de los años 90 obedeció más a la herencia dejada por las dictaduras, al fracaso del Sandinismo o el bloqueo sufrido por la insurgencia centroamericana. En este plano ejerció además un importante contrapeso la subsistencia de la revolución cubana.

En cualquier caso es evidente que el clima de decepción ha quedado sustituido por un impulso a reconstruir el programa emancipatorio. Este empuje se verifica en la actitud pro-socialista de varios movimientos populares. El gran interrogante a develar en la actualidad es el grado de asimilación de este proyecto por parte de las nuevas generaciones que encabezaron las rebeliones de la última década.

El avance de la conciencia antiliberal entre estos sectores se comprueba en su contundente rechazo a las privatizaciones y desregulaciones (muy superior al observado en otras regiones, como Europa Oriental). También se verifica el renacimiento de una conciencia antiimperialista, sin los componentes regresivos en el plano étnico o religioso que prevalecen en el mundo árabe. En América Latina se ha creado un marco propicio para renovar del pensamiento de izquierda porque no se registraron las fracturas con esta tradición que se observan en varios países de Europa Occidental. [12]

Pero el nexo anticapitalista es el gran eslabón faltante en la región y esta carencia ha frenado hasta ahora la radicalización de la conciencia popular. En este terreno el debate abierto en torno al socialismo del siglo XXI puede cumplir un papel decisivo.

El marco constitucional

La izquierda latinoamericana enfrenta un problema estratégico relativamente novedoso: la generalización de regímenes constitucionales. Por primera vez en la historia de la región, las clases dominantes gestionan sus gobiernos a través de instituciones no dictatoriales, en casi todos los países y al cabo de un período significativo. Ni siquiera los colapsos económicos, los desmoronamientos políticos o las insurrecciones populares modificaron este patrón de administración.

El retorno de los militares es una carta mayoritariamente desechada por las elites del hemisferio. En las situaciones más críticas los presidentes son reemplazados por otros mandatarios con algún interregno cívico-militar, pero esta sustitución no deriva en la reinstalación de dictaduras para lidiar con la disgregación por arriba o la rebelión por abajo.

En su gran mayoría los regimenes actuales son plutocracias al servicio de los capitalistas completamente alejadas de la democracia real. Las instituciones de estos sistemas han servido para consumar atropellos sociales que muchas dictaduras ni siquiera se atrevieron a insinuar. Estas agresiones le quitaron legitimidad al sistema, pero no condujeron a un rechazo popular al régimen constitucional semejante al padecido por las viejas tiranías.

Este cambio en la norma de dominación capitalista tiene efectos contradictorios sobre la acción de la izquierda latinoamericana. Por un lado, amplía las posibilidades de acción en un contexto de libertades públicas. Por otra parte impone un marco signado la confianza de los capitalistas en las instituciones de su sistema.

Un régimen que recorta y al mismo tiempo consolida el poder de los opresores representa un gran desafío para la izquierda, especialmente cuando esta estructura es mayoritariamente percibida como el mecanismo natural de funcionamiento de cualquier sociedad moderna.

Esta última creencia es fomentada por la derecha –que ha captado la conveniencia de desenvolver su acción dentro del contexto constitucional- y por la centro-izquierda, que preserva el status quo con simulaciones progresistas. Ambas vertientes fogonean falsas polarizaciones electorales para enmascarar la simple alternancia de figuras en el manejo del poder.

El ejemplo actual de esta complementariedad es la “izquierda moderna y civilizada” que llegó al gobierno con Lula, Tabaré o Bachelet para perpetuar la supremacía de los capitalistas. Pero otras situaciones son más problemáticas, porque se quebró la continuidad institucional con el fraude (México) o la dimisión presidencial (Bolivia, Ecuador, Argentina).

En ciertos desenlaces estas convulsiones concluyeron con la reconstrucción del orden burgués (Kirchner), pero en otros países las crisis desembocaron en el imprevisto acceso al gobierno de presidentes nacionalistas o reformistas, que son rechazados por el establishment. Es el caso de Chávez, Morales y probablemente Correa. Este resultado ha sido consecuencia del carácter no institucional que inicialmente asumieron las crisis y las sublevaciones en estas naciones.

En estos procesos el terreno electoral se ha perfilado como un área de lucha contra la reacción y un punto de apoyo para encarar transformaciones radicales. Esta conclusión es vital para la izquierda. No hay que olvidar que por ejemplo en Venezuela, desde 1998 todos los comicios profundizaron la legitimidad del proceso bolivariano y transfirieron a las urnas la derrota propinada a la derecha en las calles. En la esfera electoral se complementaron las victorias de la movilización.

Respuestas de la izquierda

El cuadro constitucional altera significativamente el contexto de actividad de la izquierda que durante décadas confrontó con tiranías militares. La batalla dentro del sistema actual no es sencilla porque el institucionalismo renueva la dominación burguesa con múltiples disfraces.

Esta plasticidad desconcertó inicialmente a una generación de militantes preparada para luchar contra un enemigo dictatorial muy brutal, pero poco sinuoso. Algunos activistas quedaron desmoralizados por estas dificultades y terminaron aceptando las acusaciones de la derecha. Comenzaron a flagelarse por su anterior “subestimación de la democracia”, olvidando que las libertades públicas han sido un logro de la resistencia popular (y no de la partidocracia burguesa cómplice del autoritarismo).

El marco constitucional indujo a otros militantes a proclamar el fin de la “utopía revolucionaria” y el inicio de una nueva era de avance paulatino hacia un futuro post-capitalista. Retomaron el esquema gradualista y propusieron iniciar el camino hacia el socialismo a través de un consenso inicial con los opresores. Convocaron a gestar por esta vía la hegemonía dirigente de los trabajadores.

Pero la vasta experiencia social-demócrata ha probado la falta de realismo de esta opción. Las clases dominantes no renuncian al poder. Solo cooptan socios para recrear los pilares de una opresión, que se asienta en la propiedad privada de los grandes bancos y empresas. Jamás permitirán que este control sea corroído por el peso político o cultural de sus antagonistas.

Por esta razón cualquier política que posponga indefinidamente el propósito anticapitalista termina afianzando la opresión. El socialismo requiere preparar y consumar rupturas anticapitalistas. Si se olvida este principio la estrategia de la izquierda carece de brújula.

Pero la confrontación con el constitucionalismo también generó en los últimos años efectos positivos. Permitió por ejemplo debatir en la izquierda la forma que adoptaría una democracia genuina bajo el socialismo. Esta reflexión introdujo un cambio significativo en la forma de concebir la perspectiva anticapitalista. En los años 70 la democracia era un tema omitido o apenas planteado por los críticos de la burocracia soviética. En la actualidad casi nadie soslaya este problema. El socialismo ha dejado de imaginarse como una prolongación de la tiranía que regía en la URSS y comienza actualmente a percibirse como un régimen de creciente participación, representación y control popular.

Pero este futuro también depende de las respuestas inmediatas al constitucionalismo. En la izquierda predominan dos posturas: un enfoque propone ganar espacios dentro de la estructura institucional y otro promueve organismos paralelos de poder popular[13].

El primer camino plantea avanzar en escalera desde el terreno local al ámbito provincial para alcanzar posteriormente los gobiernos nacionales. Reivindica las experiencias de administración comunal que desde principios de los 90 ensayaron el PT brasileño y el Frente Amplio de Uruguay. Reconoce las amargas concesiones otorgadas al establishment durante estas gestiones (compromisos de negocios y postergación de las mejoras sociales), pero interpreta que el balance final es positivo.

Pero es innegable que este “socialismo municipal” condujo a viejos luchadores a convertirse en hombres de confianza del capital. Debutaron en las Intendencias con pruebas de hostilidad hacia el movimiento social y terminaron gobernando para las clases dominantes. Primero moderaron los programas, luego convocaron a la responsabilidad y finalmente cambiaron de bando social.

El presupuesto participativo no contrarrestó esta involución. Discutir como se distribuye un gasto local acotado por las restricciones de la política neoliberal conduce a comprometer a la ciudadanía con el auto-ajuste. La democracia participativa solo despierta la conciencia radical de la población cuando resiste y denuncia la tiranía del capital. Al renegar de este propósito se transforma en un instrumento de preservación del orden vigente.

Existe una estrategia opuesta al camino institucionalista que alienta la movilización social y rechaza la participación electoral. Denuncia la corrupción del PT o la pasividad del Frente Amplio y propicia el surgimiento de opciones directas de poder popular. También cuestiona las trampas electorales que condujeron en los países andinos a encauzar la resistencia hacia los canales del sistema.

Esta visión omite la gravitación de la arena electoral y minimiza las consecuencias negativas de abandonar este campo. La ciudadanía, el sufragio, los derechos electorales no son sólo instrumentos de manipulación burguesa. También son conquistas populares logradas contra las dictaduras que en ciertas condiciones permiten confrontar con la derecha. Si las elecciones fueran puras trampas, no habrían podido cumplir el papel progresivo que han jugado por ejemplo en Venezuela.

Es vital denunciar el carácter restringido que tienen los derechos ciudadanos bajo un sistema social regulado por el beneficio. Pero los avances democráticos deben ser profundizados y no desvalorizados. Constituyen el basamento de un futuro régimen de igualdad social que otorgará contenido sustancial a los mecanismos formales de la democracia.

La intervención en el marco constitucional permite una ejercitación de prácticas políticas necesaria para la futura democracia socialista. Rechazar la intervención electoral es tan pernicioso en el plano táctico (aislamiento), como en el terreno estratégico (preparación de este porvenir socialista).

Frente al falso dilema de aceptar o ignorar las reglas del constitucionalismo hay un tercer camino viable: combinar la acción directa con la participación electoral. Por esta vía se compatibilizarían los tiempos de surgimiento del poder popular -que requiere todo proceso revolucionario- con la maduración de la conciencia socialista, que en cierta medida se procesa a través de la arena constitucional.

¿Sólo movimientos?

La conciencia popular se traduce en organización. El agrupamiento de los oprimidos es indispensable para crear los instrumentos de una transformación anticapitalista, ya que sin organismos propios los explotados no pueden gestar otra sociedad.

Los movimientos y los partidos constituyen dos modalidades de organización popular contemporánea. Ambas opciones cumplen un papel esencial para el desarrollo de las convicciones socialistas. Afianzan la confianza en la auto-organización y procesan normas de funcionamiento colectivo del futuro poder popular.

Los movimientos sostienen la lucha social inmediata y los partidos alimentan una actividad política más elaborada. Ambas instancias son necesarias para facilitar la acción directa y la participación electoral. Pero esta complementariedad es frecuentemente cuestionada por los impulsores excluyentes del movimiento o del partido. Algunos teóricos del movimentismo -que adscriben a vertientes autonomistas- estiman que la organización partidaria es obsoleta, inútil y perniciosa[14].

Pero sus objeciones solo invalidan la acción de ciertos partidos y no la función general de estas estructuras. Ningún proyecto emancipatorio puede desenvolverse exclusivamente en el terreno social, ni puede prescindir de las plataformas específicas, los enlaces entre reivindicaciones y las estrategias de poder que aportan los agrupamientos partidarias. Estos aglutinamientos contribuyen a superar las limitaciones de una rebelión espontánea. El partido facilita la maduración de una conciencia anticapitalista que no emerge abruptamente de la acción reivindicativa y requiere de cierto procesamiento, para transformar la batalla por mejoras inmediatas en una lucha por objetivos socialistas.

Los críticos de los partidos se apoyan en el clima favorable a los movimientos que imperó en los Foros Sociales Mundiales de los últimos años. Sin embargo desde Seatlle (1999) hasta Caracas-Bamako (2006) ha corrido mucha agua bajo el puente. La confianza en la auto-suficiencia de los movimientos ha decaído, especialmente en el escenario latinoamericano actual signado por derrotas electorales de la derecha. El “momento utópico” fundacional de los Foros ha decrecido, despejando el terreno para debatir estrategias que incluyen a los partidos. Este cambio obedece también al giro de varios teóricos movimentistas, que continúan cuestionando con lenguaje contestatario a las organizaciones de izquierda, pero ahora para defender a Lula o a Kirchner[15].

El rechazo a los partidos persiste también entre los autores que postulan “cambiar el mundo sin tomar el poder”. Disienten con las organizaciones políticas que defienden la necesidad de conquistar las riendas del estado, pero sin aclaran nunca como emergería una sociedad post-capitalista carente de formas estatales. Este tipo de institución es la referencia de todas las demandas sociales y su transformación es la condición de cualquier transición anticapitalista. Ni siquiera los cambios democráticos más elementales que actualmente se avizoran en América Latina pueden concebirse sin el estado. Se requiere este instrumento para implementar reformas sociales, asambleas constituyentes y nacionalizaciones de los recursos básicos. Quiénes ignoran esta necesidad han quedado desconcertados frente al nuevo escenario vigente en Venezuela o Bolivia[16].

¿Sólo un partido?

La descalificación de los partidos es tan inadecuada como el vicio de superioridad que exhiben algunas organizaciones de izquierda. Mantienen la concepción vanguardista, actúan con férreo verticalismo y se gratifican con la auto-proclamación. Este culto conduce a prácticas sectarias y a una búsqueda de hegemonía forzada en los movimientos sociales[17].

Esta forma de acción política se alimenta de una tradición caudillista de pequeño grupo. En algunos países este comportamiento también expresa los resabios de una cultura organizativa construida durante décadas de acción clandestina. Pero en el marco actual de libertades públicas salta a la vista el carácter desubicado de estas conductas. Quiénes mantienen estas prácticas pueden prosperar, pero nunca liderarán una transformación socialista.

El verticalismo refleja la incapacidad para amoldar las formas organizativas al cuadro político contemporáneo. Es tributario de un deslumbramiento con el modelo bolchevique, que es visualizado como la llave maestra del éxito. Se atribuye a este esquema un falso grado de universalidad, olvidando el peculiar contexto autocrático que justificó la organización leninista a principio del siglo XX. Los artífices de esta organización nunca tuvieron la pretensión de patentar un esquema único de agrupamiento socialista.

La experiencia latinoamericana ha corroborado esta carencia de validez general. Las grandes gestas populares fueron implementadas con formas de organización muy diversas. Esta multiplicidad obedece a la vigencia de ritmos de maduración socialista muy desiguales en cada país. Las modalidades de organización deben adecuarse a estas diferencias para confrontar, además, con los retos creados por la dominación ideológica contemporánea de la burguesía.

El verticalismo sectario nunca logra explicar el abismo que separa su proyecto (tomar el poder) de su realidad (minoritaria). Abunda en descripciones de la crisis y en virulentas críticas a sus concurrentes de izquierda, pero solo expone pocos comentarios de sus propios problemas. Nunca se entiende cuáles son los obstáculos que impiden su transformación en la organización masiva y dirigente que tanto anuncia.

Este problema es irresoluble con razonamientos que ignoren la variedad de componentes que contiene cualquier estrategia socialista. Quiénes reducen esta política a una relación univoca entre el sujeto revolucionario (la clase obrera) y el partido de vanguardia, no pueden captar las mediaciones que separan a ambos planos. Suponen que el partido es el único transmisor del esclarecimiento socialista e ignoran todas las manifestaciones informales de conciencia radical (popular, socialista, antiimperialista) que no encuadran en su esquema de auto-desarrollo. Por eso solo ven inconvenientes pasajeros de la propaganda partidaria dónde existen obstáculos más serios para el desarrollo de un planteo de la izquierda.

La distancia kilométrica que separa a las masas de este tipo de organizaciones no obedece a causas coyunturales. Por eso se recrea a lo largo del tiempo y no se reduce cualitativamente en las grandes crisis. Expresa obstáculos derivados de la combinación específica que asumen en cada período los seis condicionantes de la estrategia socialista.

Algunos partidos auto-proclamatorios se forjaron navegando contra la corriente y mantuvieron en soledad la bandera del socialismo. Habituados a la adversidad sostuvieron sin vacilaciones el proyecto anticapitalista. Pero esta voluntad solo alcanza para repetir consignas y no para participar efectivamente en una transformación socialista.

Reforma y revolución

Las condiciones materiales, la correlación de fuerzas, los sujetos sociales, la conciencia popular, el marco político y la organización popular conforman el hexágono de temas que rodea a la estrategia de la izquierda. Los programas postulados para enlazar acción, convicciones y propuestas en un sentido socialista dependen de estos seis fundamentos.

Pero pocas veces la madurez de estos componentes coincide para permitir un salto anticapitalista. A veces la plenitud de las condiciones materiales no converge con la correlación de fuerzas, con el protagonismo de los sujetos sociales o con la aptitud del contexto político. Más infrecuente aún es el empalme de estos elementos con el nivel de organización, conciencia y liderazgo popular requeridos para un giro socialista. La estrategia de la izquierda es una búsqueda de caminos para superar estas discordancias.

La mayor dificultad radica en los nexos que enlazan a estos pilares. Los rumbos a seguir son muy variados, ya que la universalidad del programa socialista no es sinónimo de uniformidad. La experiencia del siglo XX ha ilustrado cómo los cimientos de este proceso se conjugan en forma muy diferenciada en cada país. También se ha verificado que la temporalidad de un debut socialista difiere significativamente entre desenlaces insurrecciónales acelerados (Rusia) y prolongadas confrontaciones de doble poder (China, Vietnam).

Frente a los dilemas creados por el desacople de componentes del cambio socialista existe un planteo reformista que propone articular paulatinamente todos los elementos en juego, a través de una progresión de mejoras sociales. Plantea este curso para reforzar las posiciones de los trabajadores, afianzar su gravitación política y fortalecer su presencia organizativa.

Pero las reformas que son factibles bajo el capitalismo no se acumulan, ni son irreversibles. Tarde o temprano su consolidación (o profundización) choca con la regla del beneficio y sobrevienen atropellos patronales que provocan mayores conflictos. En estas circunstancias, solo una respuesta popular anticapitalista drástica y consecuente permite avanzar hacia el socialismo.

Las reformas son válidas como un eslabón de esta lucha y es equivocado divorciarlas de un proyecto estratégico. Quiénes convocan a “resolver primero los problemas inmediatos” para “discutir posteriormente el socialismo”, olvidan que este futuro sería innecesario si el capitalismo pudiera satisfacer estructuralmente las necesidades perentorias.

Existe una segunda respuesta de tipo revolucionario para superar la desconexión entre condiciones objetivas y subjetivas. Este planteo propone acciones para articular los picos de la crisis del capitalismo con la disposición de lucha de las masas y las convicciones socialistas. Pero la experiencia del siglo XX y las crisis sudamericanas de los últimos años indican que este empalme no es tan sencillo, ni siquiera en las coyunturas más convulsivas. No basta que la crisis de hegemonía o autoridad de las clases dominantes converja con la revuelta de las clases oprimidas.

La maduración socialista requiere un proceso previo de preparación, que no se improvisa en el expeditivo sendero hacia el poder. Esta gestación incluye logros sociales y conquistas democráticas que pueden obtenerse a través de reformas. Este último término no es una mala palabra, ni se ubica en las antípodas de la revolución. Es un instrumento útil para gestar el salto revolucionario, cuándo permite tender puentes que aproximen a los oprimidos a la meta socialista.

Las reformas son conquistas necesarias para preparar un giro anticapitalista y la revolución es el paso indispensable para asegurar el alcance efectivo de estos logros. En muchas circunstancias se requieren reformas para desbloquear la insoslayable dinámica revolucionaria.

Registrar esta complementariedad es importante para superar la esquemática separación entre períodos conservadores (exclusivamente propicios para mejoras mínimas) y etapas convulsivas (que solo permiten respuestas revolucionarias). La estrategia socialista exige amalgamar iniciativas de reforma con un explícito horizonte revolucionario. Este norte es vital para la estrategia socialista porque la revolución es la guía que orienta los compromisos, las alianzas y las mediaciones legítimas o inaceptables para alcanzar el socialismo.

Optimismo y razón

Las estrategias se inspiran en experiencias pasadas y en reflexiones coyunturales abiertas a las nuevas circunstancias y vivencias. Son rumbos concebidos a partir de hipótesis inéditas y no simples cálculos de modelos a repetir. Se procesan a través de discusiones que utilizan nociones importadas del arte militar (táctica, guerra de posición o movimiento, ofensiva, contraofensiva), pero que asumen en la izquierda un contenido muy específico: descubrir senderos para subvertir el orden capitalista. La meta es erradicar la explotación y no arrebatar el poder a un grupo poderoso para transferírselo a su rival.

Esta dimensión liberadora del proyecto socialista está complemente ausente en las corrientes burguesas y su instrumentación exige adoptar una actitud de resistencia a la desigualdad y rechazo a la injusticia. Esta postura es indispensable para transformar la indignación en proyectos viables. Pero la elaboración pendiente también requiere afrontar los problemas más espinosos. Si no hay disposición para abordar las dificultades de la izquierda, los caminos al socialismo permanecerán invariablemente bloqueados.

La actual coyuntura latinoamericana invita a clarificar todos los temas mediante controversias francas, abiertas y respetuosas. Es el momento de asumir logros y balancear limitaciones con una actitud de crítica y entusiasmo. El optimismo razonado siempre fue un gran motor de la lucha socialista.

7-12-06

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Notas:

(*) Una versión reducida de este texto aparecerá en la revista española Viento Sur. El autor es economista, profesor de la UBA (Universidad de Buenos Aires), investigador del Conicet, miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

[3] Katz Claudio. “Socialismo o Neo-desarrollismo”.www.lahaine.org, 1-12-06. http://www.rebelion.org, 1-12-06

[4]El 1% de la población controla actualmente el 40% de las riquezas del planeta. Aizpeolea Horacio. “Como se reparte la torta”. La Nación, 15-9-06.

[5] Un ejemplo extremo de esta concepción -que asume el catastrofismo como una cualidad- presenta: Rieznik Pablo. “En defensa del catastrofismo”. En defensa del marxismo n 34, Buenos Aires, 19-10-06. Hemos polemizado reiteradamente con los fundamentos teóricos de esta concepción, en los artículos citados en la bibliografía.

[6] Harnecker describe cómo este debate surgió en la izquierda a principio de los años 90. Harnecker Marta. La izquierda en el umbral del siglo XXI. Editorial Siglo Veintiuno, Madrid, 2000, (segunda parte).

[7]García Linera Alvaro. “Somos partidarios de un modelo socialista con un capitalismo boliviano”. Clarín, 23-12-05.García Linera Alvaro. “El capitalismo andino-amazónico”. Enfoques Críticos, n 2 abril– mayo 2006.

[8] García Linera Alvaro. “El evismo: lo nacional-popular en acción”. OSAL n 19, enero-abril 2006. García Linera, Alvaro. “Tres temas de reflexión”. Argenpress, 4-11-06.

[9] Esta tesis fue considerada y posteriormente matizada por: Harnecker Marta. La izquierda después de Seatlle. Editorial Siglo Veintiuno, Madrid, 2002. Harnecker. La izquierda en el umbral.(cap 1 y 2).

[10] Dieterich Heinz. Hugo Chávez y el socialismo del siglo XXI, Editorial Por los caminos de América, Caracas, 2005, (cap 6).

[11]García Linera Alvaro. “No estamos pensando en socialismo sino en revolución democratizadora”. Página 12, 10-4-06. García Linera Alvaro. “La gente quiere autonomía pero conducida por el MAS”. Página 12, 5-7-06.

[12] No existen las quiebras de identidad histórica de los asalariados con la izquierda que se notan en el viejo continente. Consultar: Vercammen Francois. “Europe: la gauche radicale est de retour”. Critique Communiste, n 167, automne 2002.

[13] Ambas estrategias son analizadas por Harnecker La izquierda en el umbral (Tercera parte cap 6) y Petras James, Veltmeyer Henry. Movimientos sociales y poder estatal, Lumen, México, 2005 (cap 6).

[14] En otro texto citamos a varios exponentes de esa visión. Katz Claudio. “Crítica del autonomismo”. Memoria, CEMOS, n 197, julio 2005, n 198, agosto 2005, México.

[15] Es el caso de Negri Toni y Cocco Giuseppe. “América Latina está viviendo un momento de ruptura”, Página 12, 14-8-06. Negri Toni, “La derrota de EEUU es una derrota política”. Página 12, 1-11-05. Cocco Giusseppe. “Los nuevos gobiernos no se entienden sin los movimientos sociales”, Página 12, 20-30-06.

[16] Es el caso de: Holloway John. “Kirchner como resultado de los movimientos del 2001”, Página 12, 30-10-06.

[17] El catastrofismo es un soporte teórico de esta concepción. Ver Rieznik, “En defensa…”

Indignaos – El libro de Stephane Hessel

Stéphane Hessel publica ¡Indígnense! tras haber vivido una existencia fabulosa, que abarca casi toda la historia del siglo XX. Nació en Berlín en 1917, en el seno de una familia judía (aunque parcialmente convertida al luteranismo). Llegó a Francia en 1925, donde se nacionalizó en 1937. En 1939 fue admitido en la Escuela Normal Superior. Fue reclutado y hecho prisionero, pero logró escapar y unirse al general De Gaulle en Londres. En 1944 fue enviado a Francia, donde posteriormente fue arrestado y deportado a Buchenwald. Allí ocultó su verdadera identidad para librarse de la horca. Logró escapar de nuevo, aunque lo capturaron, pero saltó de un tren y se unió a las tropas estadounidenses…

Tras la liberación, formó parte de la Secretaría General de la ONU y participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La izquierda de 1981 le nombró “embajador de Francia” y ha dedicado su jubilación a defender a los sin papeles (fue el mediador en la ocupación de la iglesia de Saint-Bernard) y más recientemente, a los palestinos, uniéndose a la campaña de boicot de los productos israelíes.

Stéphane Hessel, que fue nombrado Gran Oficial de la Legión de Honor en 2006, tiene el aspecto de un caballero a la antigua usanza. Afable, seductor, de una cortesía extrema, no hay nada que le guste más que levantarse después de comer para recitar a Baudelaire o a Verlaine. Pero tampoco desprecia las alegrías de la política: el año pasado se presentó en un puesto no elegible en las listas de Europe Ecologie, aunque sigue siendo miembro del PS: actualmente apoya a Martine Aubry [para las elecciones presidenciales de 2012], con quien mantiene una amistad.

Lee y descarga el libro aquí:

INDIGNAOS STEPHANE HESSEL

Movimiento Magallanes se Levanta se constituye en Puerto Natales y protesta contra el alza del gas

Acta de la Asamblea del Movimiento Magallanes se Levanta en Natales – 4 de julio de 2009

Asistentes a reunión en Puerto Natales: Norberto Catalán Oporto Gonzalo Barrientos Rosa Zúñiga Ruiz Angélica Muñoz Julia Gallardo Convocan la CUT Provincial de Ultima Esperanza presidida por Humberto Jara, la Unión Comunal, presidida por la Señora Thelma Bustamante, la Presidenta de la Agrupación de Adultos Mayores Señora Marta Biterlich.
Intervienen en este acto Julia Gallardo en representación de la CUT Provincial Magallanes, Rosa Zúñiga y Norberto Catalán por las uniones comunales y Gonzalo Barrientos por las organizaciones sociales. La Señora Telma Bustamante de la unión Comunal de Ultima Esperanza, Humberto Jara por la Cut Provincial Ultima Esperanza.
Los expositores que intervienen en este acto informan a los asistentes la constitución de este movimiento, las organizaciones que integran este movimiento social, los objetivos que se persigue en el alza del Gas y otras demandas sociales, las acciones realizadas, las actividades a efectuar y se convoca a participar. El acto conto con una muy buena asistencia, representantes de organizaciones sociales, gremiales, juntas de vecinos, concejales y alcalde.
Los asistentes que intervienen agradecen la asistencia de los integrantes del movimiento, el Alcalde y Concejo Municipal respaldan el movimiento y comprometen su participación y apoyo a la comunidad.
Acuerdos.
1. Los participantes en este acto, acuerdan la recolección de firmas por la NO Alza del Gas. 2. Participar en las actividades programadas por el movimiento. 3. Constitución del Movimiento integrantes. • Señora Telma Bustamante Unión comunal • Señora Marta Viterlic Presidenta Adultos Mayores • Señor Humberto Jara Presidente Cut Provincial Ultima Esperanza Los participantes del “Movimiento Magallanes se Levanta” valoran el apoyo entregado en este acto del Alcalde y Concejo Municipal a la Comunidad de Ultima Esperanza.
MOVIMIENTO MAGALLANES SE LEVANTA